lunes, 22 de enero de 2018

ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO DE SANTA GERTRUDIS

Padre Eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo, Jesús, en unión con las santas misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las Santas Almas del Purgatorio, por todos los pecadores en todas partes, por los pecadores en la Iglesia universal, para aquellos en mi propia casa y también dentro de mi familia. Amén.

viernes, 19 de enero de 2018

ROSARIO DE ALABANZAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN EN DESAGRAVIO DE BLASFEMIAS

OFRECIMIENTO

Oh María, Madre mía Inmaculada, deseando desagraviarte de las ofensas que recibe tu Purísimo Corazón, especialmente de las blasfemias que se dirigen contra Ti, te ofrezco estas alabanzas con el fin de consolarte por tantos hijos ingratos que no te aman y consolar el Corazón de tu Divino Hijo, a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Ti.
Dígnate, dulcísima Madre mía, recibir este mi pobre obsequio; haz que te ame cada vez más, y mira con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse en tus maternales brazos. Amén.
Dígnate que te alabe, Virgen Sagrada.
Dame virtud contra tus enemigos.

(*)
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción a los cielos.
Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea su Corazón Inmaculado.
Bendita sea su Pureza Virginal.
Bendita sea su Divina Maternidad.
Bendita sea su Mediación Universal.
Benditos sean sus Dolores y Lágrimas.
Benditas sean las gracias con que el Señor la coronó como Reina de cielos y tierra.
Gloria a María Hija del Padre, gloria a María Madre del Hijo, gloria a María Esposa del Espíritu Santo.

(Desde el (*) se repite cinco veces, y al final se añade):

Madre mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman y me entrego a Ti por los que no quieren reconocerte por Madre.

Un Padrenuestro por el Sumo Pontífice.

sábado, 13 de enero de 2018

BIENAVENTURANZAS DE TOMÁS MORO


v    Felices los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse.
v    Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque evitarán muchos inconvenientes.
v    Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas porque llegarán a ser sabios.
v    Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.
v    Felices los que son suficientemente inteligentes, como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.
v    Felices los que están atentos a las necesidades de los demás, sin sentirse indispensables, porque serán distribuidores de alegría.
v    Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas, y con tranquilidad las cosas grandes, porque irán lejos en la vida.
v    Felices los que saben apreciar una sonrisa, y olvidar un desprecio, porque su camino será pleno de sol.
v    Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán por lo imprevisible.
v    Felices vosotros si sabéis callar y ojalá sonreír cuando se os quita la palabra, o se os contradice o cuando os pisan el pie, porque el Evangelio comienza a estar en vuestro corazón.
v    Felices vosotros si sois capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás aun cuando las apariencias sean contrarias. Pasaréis por ingenuos: es el precio de la caridad.
Felices sobre todo vosotros. Así sabéis reconocer al Señor en todos los que encontráis. Entonces habréis hallado la paz y la verdadera sabiduría. 

jueves, 11 de enero de 2018

ORACIÓN A LA DIVINA PROVIDENCIA

¡Oh divina Providencia!
¡Concédeme tu clemencia
y tu infinita bondad!

Arrodillado a tus plantas,
a Ti caridad portento,
te pido para los míos
casa, vestido y sustento.

Concédeles la salud,
llévalos por buen camino,
que sea siempre la virtud
la que los guíe en su destino.

Tú eres toda mi esperanza,
Tú eres el consuelo mío,
en la que mi mente alcanza,
en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío.

Tu divina Providencia
se extiende a cada momento,
para que nunca nos falte
casa, vestido y sustento.

LE LLAMAN JESÚS (Raphael)

Hay un Hombre que está solo, 
tiene triste la mirada, 
con sus manos lastimadas 
que no dejan de sangrar. 


Él sembró todas las flores, 
tiene muchos familiares, 
tiene tierras, tiene mares, 
pero vive en soledad. 

Le llaman Jesús, 
le llaman Jesús. 

Cada vez está más solo, 
sus hermanos lo olvidaron, 
sin querer lo lastimaron, 
hoy se muere de dolor. 

Ya cumplió mas de mil años 
y parece siempre un niño, 
el que dio tanto cariño 
hoy le niegan el amor. 

Le llaman Jesús, 
le llaman Jesús.


ORACIÓN A SAN JOSÉ (35)

No fuiste menos feliz y glorioso que en la vida, en tu santa y dulce muerte. No hay más; esta, por regla general y casi infalible, sigue la suerte de aquella. Es la muerte cabo y remate de la vida, su corona y término, ¿y podía ser triste y pesarosa la muerte de José, que venía a ser como el último peldaño de aquella hermosísima escala de Jacob, con tanto tiento y alegría de Dios fabricada? Ya que tantas veces y con tanto gusto había este bajado por ella, ¿había de ser impedido de subir por vez última para componerle y acomodarle su eterna y feliz morada?
No, eso sería indigno de ti, ¡oh santo Patriarca! Mejor es que digamos que no os asustó la guadaña destructora al cegar tu preciosa existencia; tu muerte fue un dulce sueño, más o menos largo; tu despertar... en el Cielo.

JACULATORIA. Alcánzanos que sepamos prepararnos con una vida justa y arreglada para una feliz y dichosa muerte. Amén.

LOS SEIS QUE TODO LO PUEDEN (Cuento de Calleja)











YO VENGO DE UN BRUMOSO PAÍS LEJANO (Amado Nervo)

Yo vengo de un brumoso país lejano, 
regido por un viejo monarca triste... 
Mi numen sólo busca lo que es arcano, 
mi numen sólo adora lo que no existe. 

Tú lloras por un sueño que está lejano, 
tú aguardas un cariño que ya no existe, 
se pierden tus pupilas en el arcano 
como dos alas negras, y estás muy triste. 

Eres mía: nacimos de un mismo arcano 
y vamos, desdeñosos de cuanto existe, 
en pos de ese brumoso país lejano, 
regido por un viejo monarca triste...

viernes, 5 de enero de 2018

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD

"He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma"

¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio.
Inunda mi alma de paz; haz de ella tu cielo, la morada de tu amor y el lugar de tu reposo. Que nunca te deje allí solo, sino que te acompañe con todo mi ser, toda despierta en fe, toda adorante, entregada por entero a tu acción creadora.
¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para tu Corazón; quisiera cubrirte de gloria, amarte… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y te pido «ser revestida de Ti mismo»; identificar mi alma con todos los movimientos de la tuya, sumergirme en Ti, ser invadida por Ti, ser sustituida por Ti, a fin de que mi vida no sea sino un destello de tu Vida. Ven a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador.
¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para aprenderlo todo de Ti. Y luego, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero fijar siempre la mirada en Ti y morar en tu inmensa luz. ¡Oh, Astro mío querido!, fascíname para que no pueda ya salir de tu esplendor.
¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de Amor, «desciende sobre mí» para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad suplementaria en la que renueve todo su Misterio.
Y Tú, ¡oh Padre Eterno!, inclínate sobre esta pequeña criatura tuya, «cúbrela con tu sombra», no veas en ella sino a tu Hijo Predilecto en quien has puesto todas tus complacencias.
¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo!, yo me entrego a Ti como una presa. Sumérgete en mí para que yo me sumerja en Ti, mientras espero ir a contemplar en tu luz el abismo de tus grandezas.

jueves, 4 de enero de 2018

LA CIGARRA Y LAS HORMIGAS (Colección "Tesoro de cuentos". Ed. Bruguera, 1964)











PERDÓN, SEÑOR

Por nosotros que decimos y no hacemos,
que hablamos y no vivimos,
que pedimos y no damos,
que nos gustan "tus cosas"
pero no nos comprometemos,
que decimos serte fieles
y muchas veces te olvidamos,
que queremos servirte
y se nos ha olvidado lo que es servir,
que queremos ser los primeros en todo
y nos olvidamos de los otros.
Hoy, desde lo hondo de mi pequeñez,
elevo a Ti mi oración, suplicándote...
¡perdón, Señor, perdón!

ESTRELLA ERRANTE (José Guardiola)

Yo nací bajo su luz fugaz.
Yo nací bajo su luz fugaz.
Fue una estrella errante en la noche azul
que vino a señalar el triste destino de mi amor.
Yo nací bajo su luz fugaz.

Voy por las llanuras caminando sin cesar,
largo es el camino de mi triste soledad.
Yo no tuve nunca un hogar donde llegar
y no sé si al fin lo voy a encontrar.
Yo nací bajo su luz fugaz.
Yo nací bajo su luz fugaz.
Fue una estrella errante en la noche azul
que vino a señalar el triste destino de mi amor.
Yo nací bajo su luz fugaz.
Y errante siempre voy.

ORACIÓN DE LA NOCHE (6)

Jesús, Señor mío, Tú eres el Dueño y el Maestro, pero también el servidor silencioso, cuyo amor es ilimitado. ¿Cómo puedo retribuirte por todo lo que has hecho por mí? Toma mi vida, Señor, y enséñame a servirte a Ti y a mis semejantes con amor y humildad. Amén.

ORACIÓN DE LA NOCHE (5)

Señor de misericordia, en este momento de oración quiero pedirte no solo por las personas que amo y que me aman sino también por mis enemigos. Ayúdame, Jesús, a verlos con tus ojos, a perdonarlos con tu corazón y a amarlos como Tú me pides que les ame. Oh sangre y agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío. Amén.

TE BUSCO EN ESTA NOCHE, SEÑOR

Señor, déjate encontrar para recordarme que cada noche Tú estás presente. Que al elevar mi oración buscándote Tú me miras y me acaricias el alma. Recuérdame cuánto me amas y así podré descansar tranquilo y abandonado a tus cuidados. Amén.