viernes, 18 de agosto de 2017

EL ZAPATERO

Dios representado en un hombre humilde acude donde un zapatero y le pide que repare los zapatos que lleva puestos, diciéndole: "Mira que soy tan pobre que no tengo ni siquiera otros zapatos, y como ves están rotos e inservibles. ¿Podrías tú reparármelos, por favor? No tengo dinero".
El zapatero le dijo: "Pero yo no trabajo gratis, ese arreglo vale dinero".
El hombre le dijo entonces: "Soy Dios y te puedo dar lo que quieras si me los arreglas".
El zapatero con mucha confianza dijo: "¿Me puedes dar el millón de euros que necesito para ser feliz?".
Dios le dijo: "Te puedo dar 100 millones de euros, pero a cambio me debes dar tus piernas".
El zapatero dijo: "¿Y de qué me sirven los 100 millones si no tengo piernas?".
El Señor volvió a decir: "Te puedo dar 500 millones de euros si me das tus brazos".
El zapatero respondió: "¿Y qué puedo yo hacer con 500 millones si no podría ni siquiera comer yo solo?".
El Señor habló de nuevo y dijo: "Te puedo dar mil millones si me das tus ojos".
El zapatero solo dijo: "Dime qué puedo hacer yo con tanto dinero si no podría ver el mundo, ni a mis hijos, ni a mi esposa para compartir con ellos".
Dios le sonrió y le dijo: "¡Ay, hijo mío!, ¿cómo dices que eres pobre si te he ofrecido ya 1.600 millones de euros y no los has cambiado por las partes sanas de tu cuerpo? ¿Eres tan rico y no te has dado cuenta?".

BUENOS DÍAS, SEÑOR, BUENOS DÍAS (1)

Buenos días, Señor, buenos días.
Esta noche has cuidado de mí.
Yo quisiera que toda mi vida
fuera gloria, alabanza hacia Ti.
Buenos días, Señor.
Buenos días, Señor.

En tu nombre comienzo este día,
en tu nombre lo espero acabar.
Pensamientos, palabras y acciones,
sean himno a tu inmensa bondad.

Me regalas el tiempo, la gracia,
el trabajo, el descanso, la fe.
Y me dices construye mi Reino,
y no temas, contigo estaré.


BUENOS DÍAS, SEÑOR, BUENOS DÍAS

Buenos días, Señor, buenos días,
te doy gracias por tu compañía,
por brindarme nuevas ilusiones,
por tu luz que en mi ventana brilla.

Buenos días, Señor, buenos días,
con profunda emoción y alegría
te doy gracias por tus bendiciones,
te doy gracias, Señor, por la vida.

Haré nuevos planes para construir,
el amor que gane lo voy a compartir
Pienso enamorarme, voy a ser feliz,
debo acostumbrarme a dar más que a pedir. 


jueves, 10 de agosto de 2017

BENDICIÓN NUPCIAL

Del "Misal Romano" de 1960

Sé propicio con nuestras súplicas, Señor, y asiste benigno a esta institución, que ordenaste para la propagación del género humano; para que lo que se une con tu autoridad, se conserve con tu favor. Por nuestro Señor Jesucristo.
¡Oh Dios!, que con el poder de tu virtud sacaste de la nada todas las cosas, y creado el universo, formaste para el hombre, hecho a la imagen de Dios, la ayuda inseparable de la mujer; Tú, que del cuerpo del varón sacaste el cuerpo de la mujer, para enseñarnos que jamás es lícito separar lo que quisiste procediese de un solo principio; ¡oh Dios! que has consagrado la unión conyugal con un misterio tan excelente, que el contrato nupcial venga a figurar el sacramento de la unión de Cristo con su Iglesia; ¡oh Dios!, por quien la mujer se une al varón, y esta sociedad, la primera instituida, es enriquecida con tal bendición, que no fue quitada ni por la pena del pecado original ni por el castigo del diluvio, mira propicio a esta tu sierva, que estando para unirse con su marido, te pide ser fortalecida con tu protección. Sea su matrimonio yugo de amor y de paz; casta y fiel, cásese en Cristo, e imite constantemente a las santas mujeres; sea amable a su marido como Raquel; prudente, como Rebeca; de larga vida y fiel, como Sara; nada de sus actos encuentre en ella el autor del pecado; permanezca adherida a la fe y a los mandamientos, y unida a solo su marido; huya de todo contacto ilícito, fortalezca su flaqueza con la austeridad de su vida; sea grave por su modestia, respetada por su recato, instruida en la doctrina celestial; sea fecunda en hijos, probada e inocente; y llegue al descanso de los bienaventurados y al reino celestial; y vean ambos los hijos de sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, y lleguen a la ancianidad deseada. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Comunión.- Así sea bendecido todo hombre que teme al Señor Dios; veas los hijos de tus hijos; la paz sobre Israel. Aleluya.

Poscomunión.- Te suplicamos, Dios omnipotente, acompañes con tu piadoso amparo las instituciones de tu providencia, para que conserves en paz y en longevidad a los que has unido en legítima sociedad. Por nuestro Señor Jesucristo.
El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob sea con vosotros; Él os colme de sus bendiciones, para que veáis los hijos de vuestros hijos hasta la tercera y cuarta generación, y después poseáis para siempre la vida eterna; con el auxilio de nuestro Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

Exhortación final.- Ya que habéis recibido las bendiciones, según la costumbre de la Iglesia, lo que os amonesto es que os guardéis lealtad el uno al otro; y en tiempo de oración y mayormente en ayunos y festividades, tengáis castidad. El marido ame a su mujer y la mujer ame al marido, y que permanezcáis en el temor de Dios. 

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES



lunes, 7 de agosto de 2017

ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA DE UNA BUENA MUERTE

¡Oh Dios mío! Ante el trono de tu adorable Majestad me postro pidiéndote la última de todas las gracias: una feliz hora de muerte.
Muchas veces, en verdad, hice mal uso de la vida que me diste; pero, a pesar de ello, te ruego me concedas la gracia de terminarla bien y de morir en tu gracia.
Déjame morir, como los santos patriarcas, abandonando este valle de lágrimas sin queja para disfrutar del descanso eterno en mi verdadera patria.
Déjame morir, como san José, en los brazos de Jesús y María e invocando estos dulcísimos nombres que espero bendecir por toda la eternidad.
Déjame dormir, como la Virgen María, encendido de amor e inflamado por el santo deseo de unirme con el único objeto de todo mi amor.
Déjame morir, como Jesús en la cruz, con los sentimientos más vivos de aborrecimiento del pecado, el amor más filial y la plena resignación en medio de todos mis dolores.
Padre eterno, en tus manos encomiendo mi espíritu; muestra en mí tu misericordia.
Oh Jesús, que has muerto por mi amor, dame la gracia de morir en tu amor.
Oh María, Madre de mi Jesús, ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte.
Santo ángel de mi guarda, fiel custodio de mi alma, no me abandones en la hora de mi muerte.
San José, por tu poderosa intercesión alcánzame la gracia de morir la muerte de los justos. Amén.

NADA TE TURBE (Santa Teresa de Jesús)

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Solo Dios basta.
Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.
Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.
Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.
Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
solo Dios basta.

domingo, 6 de agosto de 2017

HIMNO DEL TRABAJO

Con el rumor de la faena,
ritmo febril de mi taller,
formo el latido de la vida
a una nación que vuelve a ser.
Tiendo la vela de aventura,
que hay otro mundo que encontrar;
siembro la flor junto a la espiga
y se hacen versos en mi hogar.
Soy nacionalsindicalista,
creo en las leyes del amor.
¡Basta de obrero envenenado
y de patrón explotador!
Soy la Falange del trabajo,
para que el bien triunfe del mal;
soy la alegría y la justicia,
y soy la España imperial.



MONTAÑAS NEVADAS

La mirada clara, lejos,
y la frente levantada,
voy por rutas imperiales
caminando hacia Dios.
Quiero levantar mi Patria,
un inmenso afán me empuja,
poesía que promete
exigencia de mi honor.
Montañas nevadas,
banderas al viento,
el alma tranquila.
Yo sabré vencer.
Al cielo se alza
la firme promesa,
hasta las estrellas
que encienden mi fe.
José Antonio es mi guía
y bendice Dios mi esfuerzo;
cinco flechas florecidas
quieren alzarse hacia Dios.
Renovando y construyendo,
forjaré la nueva historia;
de la entraña del pasado
nace mi Revolución.
Montañas nevadas,
banderas al viento,
el alma tranquila.
Yo sabré vencer.
Al cielo se alza
la firme promesa,
hasta las estrellas
que encienden mi fe.


ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA OBTENER UNA BUENA MUERTE (1)

¡Oh mi Santo Protector, glorioso patriarca san José, que, estando en el lecho de tu dulce tránsito, te viste rodeado de ángeles y asistido de su Rey, Cristo Jesús, y de su Reina, la Santísima Virgen María, esposa vuestra, y que con esta amabilísima compañía saliste en una paz celestial de esta miserable vida!
Concédeme la gracia de perseverar en el bien hasta que muera reclinado en tus brazos. Sí, santo mío, por aquella dulce compañía que Jesús y María te hicieron hasta la hora de tu muerte, protégeme en la mía hasta que me vea contigo en el cielo; libra mi alma en mi muerte de las angustias que en aquella hora causan los pecados cometidos, haz que pueda resistir las asechanzas del común enemigo y llegar contigo a las eternas moradas de la gloria.
Compadécete también de las pobres almas del purgatorio que invocan tu gracia y poder para ellas; ampáralas y llévalas pronto a tu gloria, para que juntas con la mía, glorifiquemos tu santo nombre con el de Jesús y María por todos los siglos. Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ (30)

¡Oh incomparable san José, qué grande fue el dolor que experimentaste cuando se perdió en el templo tu amado Salvador Jesús! Por el amor que le tenías ardía tu corazón en delicias del cielo, al paso que el dolor le convertía en un mar de pena amarguísima. ¡Ay, si pudiera yo experimentar algo de ese amor y de ese dolor! ¡Yo, que he sido un monstruo horrible de ingratitud, despidiendo tantas veces a Jesús de mi corazón con el pecado, y perdiendo así todo mi bien! ¡Oh si fuese tan viva mi contrición que separase mi alma de este cuerpo, instrumento indigno de las ofensas que he hecho a mi Señor! ¡Oh Protector mío afligidísimo, concédeme la gracia de ser tan constante en mi propósito que ni el mundo, ni el demonio, ni la carne puedan apartarme jamás de mi dulcísimo Jesús. Y si por culpa mía no ha empezado aún a habitar en mi alma, como ardientemente deseo, dile tú una palabra por mí, para que me ayude a buscarle y encontrarle. De este modo no perteneceré al número de aquellos infelices cuya fatal ceguedad llora san Agustín, porque para todo son solícitos menos para lo que toca a Dios, Son tan insensatamente audaces que mientras no hacen caso, si es que no se ríen, de haber perdido a Dios, no omiten diligencia alguna, digo poco, no descansan ni viven, hasta que no encuentran aquel buey, aquella oveja, aquel jumento que perdieron (San Alfonso María de Ligorio, VII Dol. de María Sma.).

JACULATORIA

Haz que yo participe
de tu dolor ¡oh José!
porque es el camino, lo sé,
para encontrar a Jesús.

sábado, 5 de agosto de 2017

PRECES AL CORAZÓN DE JESÚS

Corazón de Jesús por mi amor sacramentado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús por mí vendido y despreciado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús a los pies de Judas humillado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús triste en el huerto y desconsolado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús por mi amor preso y arrastrado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús en la columna martirizado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús por mis ingratitudes expirando. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús a muerte de cruz sentenciado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús con la cruz de mis culpas cargado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús obediente hasta morir crucificado. Ten misericordia de mí.
Corazón de Jesús por mi amor lanceado. Ten misericordia de mí.
Oh mi Jesús y divino Maestro, a los pies de Judas humillado, en el huerto lleno de sangre, haz mi corazón manso y humilde como el tuyo.
V. Oh divino Corazón, yo te alabo, yo te bendigo y te adoro.
R. Enciéndeme con tus llamas y abrásame con tu amor.

ORACIÓN PARA PEDIR LA INTERCESIÓN DE LA BEATA ESPERANZA DE JESÚS

El proceso de Canonización sigue su curso. Después de unos años en los que se han recopilado numerosísimos datos sobre su vida, sus cartas, escritos y testimonios de mucha gente, se han entregado a la Congregación para las causas de los santos en el Vaticano. El 23 de Abril del año 2002, la Iglesia, después de reconocer sus virtudes heroicas, la declaró VENERABLE. El 31 de mayo de 2014 fue declarada BEATA por el papa Francisco.
Para pedir gracias por intercesión de la Beata Esperanza de Jesús se ofrece esta oración:
“Padre de Misericordia y Dios de todo consuelo, te damos gracias porque, por medio de la vida y la palabra de la Madre Esperanza de Jesús, nos llamas a tu Amor Misericordioso. Danos su misma confianza en tu amor paternal y, si está en tus designios darle la gloria que brindas a quien es fiel a tu Espíritu y revela al mundo la bondad de Jesús, por su intercesión, concédenos la gracia…… 
(pedir la gracia que se desea obtener por intercesión de la Madre Esperanza)

Te la pedimos confiando en la ayuda de María, Medianera de aquella misericordia que queremos cantar eternamente”. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARÍA Y GLORIA.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES

Nuestra Señora de la Nieves, te saludamos en tu día, te damos gracias por todo lo que nos ayudas, por volcar tus gracias sobre nosotros tus pequeños hijos, que como niños en busca de nuestra madre nos refugiamos en ti.
Tú siempre nos das la calma cuando estamos angustiados y recurrimos a ti. Guiados para que siempre busquemos tu ayuda y sigamos el camino que tu divino Hijo nos ha marcado, llevando nuestra cruz con alegría y esperanza.
Ponemos en tus manos misericordiosas nuestras preocupaciones por la salud de nuestro cuerpo, de nuestra alma, por nuestras familias, por los sacerdotes, por nuestro país, por la paz y la justicia en todo el mundo.

Amén.

ORACIÓN A SAN JOSÉ (29)

¡Oh amabilísimo san José, ahora conozco bien la causa de mis recaídas! Si en vez de mi necia presunción hubiera seguido humilde la lección que me das, de huir de los peligros, no habría recaído con tanta frecuencia. A partir de hoy propongo vigilar sobre mí mismo, atendiendo a mi salud eterna con santo temor. ¡Asísteme tú, oh santo Protector mío! Y cuando veas ¡oh custodio fiel de Jesús y Esposo de la Inmaculada María! que la duda, la perplejidad o la turbación asaltan mi corazón en cualquier necesidad del alma, y especialmente en la elección del estado en que el Señor me quiere, o de los medios más a propósito para santificarme en el ya escogido, concédeme tú la luz necesaria para hacer la voluntad de Dios en todo, repitiendo siempre, como tú acostumbrabas hacerlo ¡viva yo y viva para ver cumplida la voluntad de Dios en todas las cosas! (Rev. de Santa Brígida, lib. IV, 29). Por esto te escojo hoy, en presencia de Jesús y de María, por mi Ángel del consejo, a fin de que me dirijas en todos mis pasos. Tu corazón se vio con frecuencia afligido con las angustias de la ansiedad; por ellas te suplico que aceptes el nombramiento.

JACULATORIA

Por ti espero hacer ¡oh José!
siempre de Dios la voluntad;
en la duda y ansiedad,
dirige mi corazón.