Fue en una romería en la ribera,
cuando devota en alcanzar la misa
de tu carroza descendiendo aprisa,
te perdiste del soto en la ladera...
cuando devota en alcanzar la misa
de tu carroza descendiendo aprisa,
te perdiste del soto en la ladera...
¡No has retornado aún! Cascabelera,
escapó de tus labios la sonrisa
al dejarte un noche la camisa
en manos de la plebe bullanguera.
Delante del altar de San Antonio
te dejaste tentar por un demonio,
armado de paleta y de pinceles,
quien, en el bloque de tu carne fresca,
alzó un trono a la musa picaresca
sin mantón, sin mantilla y sin claveles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario