El pobre tío Perico
va sus zuecos arrastrando,
y su carrito guiando,
tirado por un borrico.
Grita en las encrucijada:
"¡Compro pieles de conejo,
trapos, huesos, hierro viejo,
mendrugos, ropas usadas!".
Mi madre, con gran empeño,
nuestros desechos le vende,
y me dice: "Juan, aprende:
No existe ahorro pequeño".
va sus zuecos arrastrando,
y su carrito guiando,
tirado por un borrico.
Grita en las encrucijada:
"¡Compro pieles de conejo,
trapos, huesos, hierro viejo,
mendrugos, ropas usadas!".
Mi madre, con gran empeño,
nuestros desechos le vende,
y me dice: "Juan, aprende:
No existe ahorro pequeño".

No hay comentarios:
Publicar un comentario