Oh Fray Sebastián de Jesús Sillero, humilde siervo de Cristo y ejemplo de penitencia, tú que viviste en constante oración, intercede por mí ante el Señor de la Misericordia.
Guía mis pasos por el camino de la fe, enséñame a amar la cruz y a abrazar el sufrimiento, como tú lo hiciste con alegría y entrega, unido a la Pasión de nuestro Redentor.
Concédeme la gracia de la perseverancia, para que nunca me aparte de la voluntad de Dios, y pueda, como tú, vivir en plena confianza, sabiendo que Él nunca abandona a sus hijos.
Amén.

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