sábado, 13 de junio de 2026

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA A



Hoy sábado por la mañana celebramos el Inmaculado Corazón de María. Si ayer celebramos que Cristo nos ha abierto su corazón de par en par en su entrega, amor incondicional y humildad, hoy celebramos que la Virgen María es el ejemplo de cómo acoger este regalo: Ella todo lo guardaba en su corazón de madre. Nos ha enseñado a vivir la fe y el gran misterio de la misericordia de Dios guardándolo en nuestro corazón humano. A veces nos cuesta descubrir la voluntad divina pero el que nos ha llamado a esta vida cristiana nos da las herramientas para seguirlo y amarlo, como María. Sigamos el ejemplo de la Virgen y guardemos todo en nuestro corazón humano. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos alegra el corazón. 




Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías:
«Unge profeta sucesor tuyo a Elíseo, hijo de Safat, de Prado Bailén. »

Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última.

Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.

Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:
«Déjame decir adiós a, mis padres; luego vuelvo y te sigo.»

Elías le dijo:
«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»

Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.


Salmo : Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 R/. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que le dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón.



















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