miércoles, 13 de mayo de 2026
ORACIÓN A SANTA INÉS DE POITIERS
Alcanzadme, gloriosa Inés, que me conserve puro y limpio en medio de los escándalos del mundo; tú que viste arder el fuego santo, ayúdanos a seguir tus pasos.
Dios omnipotente y misericordioso, escucha las súplicas de tu sierva Inés, que intercede por nosotros, para que quienes celebramos la solemnidad de tu santa virgen, merezcamos llegar hacia Ti, a quien reconocemos como Dios verdadero. Amén.
MIÉRCOLES VI DE PASCUA A - NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
Hoy miércoles las lecturas quieren guiarnos al conocimiento del Dios vivo y verdadero. El Dios que, como dirá Pablo en medio del Areópago, es el Creador de todo y nosotros somos estirpe suya. Ese Dios es el que resucitó a Jesús y esta es la realidad más importante y el motivo para seguir creyendo, o también el motivo para que algunos se escandalicen y no crean. Y aquí es donde viene en nuestra ayuda el Espíritu que nos guía a la Verdad plena y nos ayuda a descubrir lo maravilloso y verdadero que hay en el misterio de la fe: en Él vivimos, nos movemos y existimos. Hoy debemos pedir a Dios que nos aumente la fe para descubrirlo día a día en nuestra vida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que llena con su Gloria la Tierra entera.
1ª Lectura (Hch 17, 15.22–18, 1): En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes. Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”. Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. ‘El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene’, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: ‘Somos estirpe suya’. Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos». Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron: «De esto te oiremos hablar en otra ocasión». Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.
Salmo responsorial: 148
R/. Llenos están el Cielo y la Tierra de tu gloria.
Alabad al Señor en el Cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo todos sus ángeles; alabadlo todos sus ejércitos.
Reyes del orbe y todos los pueblos, príncipes y jueces del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los ancianos junto con los niños.
Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el Cielo y la Tierra.
Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido.
Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 16): Aleluya. Rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que more siempre con vosotros. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 16, 12-15): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».
martes, 12 de mayo de 2026
MARTES VI DE PASCUA A
Hoy martes las lecturas nos muestran el poder de Dios, que se manifiesta en la debilidad. Pablo y Silas han sido apaleados y encarcelados por dar testimonio del Nombre que nos salva. Y en la cárcel lo único que hacen es rezar con himnos que llegan al corazón de los presos y del propio carcelero, y en medio del terremoto ocurre el milagro, que no será simplemente que los presos estén en sus celdas sino que esa oración, como la suave brisa, ha convertido a los que la oían. Cristo nos ha regalado la presencia del Espíritu, suave brisa que transforma los corazones hacia Dios, y por eso en el evangelio anuncia la venida del Espíritu que nos protege. Preparemos nuestra alma para recibir su consuelo con himnos y oraciones, para que nos ayude en los terremotos de la vida y podamos ser testigos de Cristo Resucitado. Seamos buenos y confiemos en Dios, que no abandona la obra de sus manos.
1ª Lectura (Hch 16, 22-34): En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo: «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?». Le contestaron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia». Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.
Salmo responsorial: 137
R/. Señor, tu derecha me salva.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario.
Daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu lealtad. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Versículo antes del Evangelio (Jn 16, 7.13): Aleluya. Os enviaré el Espíritu de verdad, dice el Señor; Él os enseñará toda la verdad. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 16, 5-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré, y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».
lunes, 11 de mayo de 2026
LUNES VI DE PASCUA A
La lectura continua de la Palabra de Dios hoy lunes nos muestra en el evangelio la dureza de la vida cristiana. Transmitir la Palabra de Cristo significa vivir la incomprensión humana, aunque también nos enseña que cuando una sola persona abre su corazón a la gracia de Dios es el momento de mayor alegría. En el evangelio Jesús nos recuerda que hay más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierte. Es lo que sentirán los primeros discípulos, aunque son perseguidos, e incluso apedreados; sienten alegría cuando Lidia abre su corazón y por la palabra de Pablo se convierte y se bautiza. Entendamos que la gente a nuestro alrededor no se convierte a Dios de forma masiva, sino poco a poco, cuando abren sus oídos y su corazón y descubren al Dios de Jesucristo. Alegrémonos si hemos sido testigos de ese milagro que Dios haya realizado por medio de nosotros, y mientras no se convierta sigamos rezando, siendo buenos y creyendo en Dios, que adorna con su victoria a los humildes de corazón.
1ª Lectura (Hch 16, 11-15): Nos hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días. El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. Se bautizó con toda su familia y nos invitó: «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Salmo responsorial: 149
R/. El Señor ama a su pueblo.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca. Es un honor para todos sus fieles.
Versículo antes del Evangelio (Jn 15, 26.27): Aleluya. El Espíritu de verdad daré testimonio de mí, dice el Señor; y vosotros daréis testimonio. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 15, 26—16,4): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho».
domingo, 10 de mayo de 2026
ORACIÓN SAN JUAN DE ÁVILA (1)
Oh Dios, que hiciste de san Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico, haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
DOMINGO VI DE PASCUA A
Feliz domingo, día del Señor Resucitado. En el evangelio de Juan nos encontramos una esperanza: Jesús nos ama tanto que no nos abandona, nos envía un Paráclito (=defensor), el Espíritu Santo que nos ayudará a vivir como cristianos y a guardar los mandamientos de Cristo. La primera lectura cuenta las maravillas que los apóstoles pueden hacer porque el Espíritu Santo los conduce. Y nosotros hoy debemos ser conscientes de que podemos hacer maravillas si dejamos que el Espíritu que habita en nosotros nos ilumine y nos ayude a poner en práctica el amor que sentimos. Así daremos razones de nuestra fe. Seamos buenos, confiemos en Dios y proclamemos su grandeza al mundo.
1ª Lectura (Hch 8, 5-8.14-17): En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Salmo responsorial: 65
R/. Aclamad al Señor, Tierra entera.
Aclamad al Señor, Tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».
Que se postre ante ti la Tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres.
Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos en él. Con su poder gobierna eternamente.
Los que teméis a Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor.
2ª Lectura (1Pe 3, 1.15-18): Queridos hermanos: Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.
Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 23): Aleluya. Si alguno me ama, guardará mi palabra, dice el Señor; y mi Padre le amará y vendremos a él. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 14, 15-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».
sábado, 9 de mayo de 2026
SÁBADO V DE PASCUA A
Hoy sábado las lecturas nos dan una lección importante: para poder transmitir a Cristo, debemos amar y vivir como Él. Dice en el evangelio: “No es el siervo más que su amo, si a mí me han perseguido a vosotros también, pero si han guardado mi palabra también guardarán la vuestra”. Esto es lo que experimentan los primeros apóstoles cuando Pablo va predicando con su ejemplo y el número de creyentes crece. Tengamos hoy presente que vivimos en el mundo, pero no somos del mundo y, por tanto, cuando nos odien será porque estamos dando testimonio de amor, esperanza y caridad. No rechacemos la cruz, sino que debemos aprender de Cristo humilde de corazón para encontrar descanso verdadero y dejar los odios del mundo y centrarnos en el Verdadero Camino hacia Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y sirvamos al Señor con alegría.
Texto del Evangelio (Jn 15, 18-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».
viernes, 8 de mayo de 2026
VIERNES V DE PASCUA A
Hoy viernes las lecturas nos acompañan para que descubramos la necesidad de rezar en el Espíritu Santo; nosotros queremos escuchar la voz de Dios que nos habla para que podamos vivir unidos en el amor de Cristo. Dice Jesús en el evangelio que no nos llama siervos sino amigos. Hoy vamos a contar las maravillas que Dios realiza en nuestras vidas. Dejemos que el Espíritu de la Verdad nos ayude y dejemos nuestros prejuicios como lo hicieron los apóstoles para abrir sus corazones a los gentiles. Seamos buenos, confiemos en Dios y recemos para que la gloria de Dios llene la Tierra.
Texto del Evangelio (Jn 15, 12-17): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros».
jueves, 7 de mayo de 2026
JUEVES V DE PASCUA A
Hoy leemos que la mejor manera de ser feliz es vivir unidos a Cristo, es permanecer unidos a Él a través de sus enseñanzas. Por eso los apóstoles, en la primera lectura, han descubierto que Cristo es la puerta para llegar al Padre y sus discípulos deben permanecer unidos a su forma de vida y dejar atrás las costumbres de Moisés. Qué difícil se nos hace descubrir que el camino de Cristo nos enseña a vivir con libertad, porque a veces preferimos que nos digan claramente qué debemos hacer para ser felices y nos den una receta mágica, pero el camino del cristianismo es el Amor que Cristo nos enseña y que transforma el mundo, pero también es el Amor que si es verdadero da la Vida hasta el final sin imponer cargas. Seamos buenos, confiemos en Dios y contemos sus maravillas a todo el universo.
1ª Lectura (Hch 15, 7-21): En aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros: «Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: «Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: ‘Después de esto volveré y levantaré de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo’. Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».
Salmo responsorial: 95
R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.
Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente».
Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 15, 9-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».
miércoles, 6 de mayo de 2026
MIÉRCOLES V DE PASCUA A
Hoy las lecturas nos enseñan la necesidad de permanecer unidos a Cristo para dar frutos. La primera lectura nos cuenta cómo la Iglesia desde el principio se ha mantenido unida para tomar decisiones desde la fe. Por eso, Pablo y Bernabé irán a Jerusalén para consultar a la Iglesia con los apóstoles a la cabeza, para poder tomar una decisión sobre la necesidad de seguir con una tradición que los une a los judíos o si Cristo es el nuevo Moisés que da sentido a la Ley y los profetas. Para que podamos tomar decisiones importantes en la vida debemos vivir (permanecer) unidos a Cristo, que nos ha dado el Espíritu para que nos guíe en este mundo y, con la ayuda de la Iglesia, podamos discernir qué es de Dios y qué no viene de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios, permanezcamos unidos a Él y daremos frutos de alegría, esperanza y amor.
Texto del Evangelio (Jn 15, 1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».
martes, 5 de mayo de 2026
ORACIÓN A SAN ÁNGEL DE SICILIA (1)
Amado san Ángel, ruego ante ti para que lleves mi petición delante de nuestro buen Dios, y que intercedas por mí para que pueda finalmente apartarme de lo malo.
Concédenos, san Ángel, la capacidad de que te podamos imitar fielmente, que seamos propicios para ser testigos de la verdad de Dios.
Rogamos, glorioso san Ángel, que tu presencia y bondad estén con nosotros, y que podamos arrepentirnos de todo pecado y vicio que pueda estar en nuestras vidas.
Abre nuestros ojos, amado santo, para que podamos reconocer nuestro pecado, y podamos apartarnos. Te damos gracias porque intercedes por nosotros delante del Padre, y te pedimos que no nos abandones nunca.
Reprende nuestro mal caminar, bendito san Ángel, y abre nuestros ojos para que podamos apartarnos de todo lo que nos hace daño.
Bendito Dios, ayúdanos a apartarnos del mal y concédenos, de la misma manera que le concediste a San Ángel, la fuerza para hacer todas las cosas para tu gloria. Amén.
MARTES V DE PASCUA A
lunes, 4 de mayo de 2026
LUNES V DE PASCUA A
Buenos días. Lunes y hoy las lecturas nos invitan a mirar las obras de salvación que Dios hace en nuestras vidas y por las que debemos dar gracias. La primera lectura nos cuenta cómo los hombres buscamos a Dios, pero enseguida que recibimos una gracia nos subimos como la espuma y creemos porque hemos recibido, pero lo importante es que si amamos a Dios de corazón, recibimos algo más grande: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que viven en nosotros para siempre y nos acompañan todos los días. Tengamos cuidado de amar al Dios vivo y verdadero y haremos la obra de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y demos gloria a su Nombre y no a las obras.
Texto del Evangelio (Jn 14, 21-26): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?». Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho».
















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