Buenos días. Lunes y hoy las lecturas nos invitan a mirar las obras de salvación que Dios hace en nuestras vidas y por las que debemos dar gracias. La primera lectura nos cuenta cómo los hombres buscamos a Dios, pero enseguida que recibimos una gracia nos subimos como la espuma y creemos porque hemos recibido, pero lo importante es que si amamos a Dios de corazón, recibimos algo más grande: al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que viven en nosotros para siempre y nos acompañan todos los días. Tengamos cuidado de amar al Dios vivo y verdadero y haremos la obra de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y demos gloria a su Nombre y no a las obras.
Texto del Evangelio (Jn 14, 21-26): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?». Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho».

No hay comentarios:
Publicar un comentario