sábado, 3 de octubre de 2026

SÁBADO XXVI T.O. A


Hoy sábado por la mañana las lecturas muestran que la mayor alegría que podemos vivir como cristianos es que Dios tiene un lugar especial para nosotros a su lado. Deberíamos dar gracias a Dios por todo lo que somos y tenemos y confiar cada día más en que su proyecto de salvación nos ayudará a comprender que tiene nuestros nombres escritos en el cielo. Pidamos hoy que sigamos siempre sus mandamientos, para poder transmitir con nuestras vidas el mensaje del evangelio: el mal ha sido vencido y el Reino de Dios ha llegado a nosotros. Seamos buenos y confiemos en Dios, que regala inteligencia a los hombres para descubrirle.



 

Lectura del libro de Job 42, 1-3.5-6.12-17

Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste:
“¿Quién es ese que enturbia mis designios sin saber siquiera de qué habla?”. Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echado en el polvo y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos. Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos. Murió anciano tras una larga vida.


Salmo 118 R/. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo

Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R/.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R/.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.

Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».












viernes, 2 de octubre de 2026

ORACIÓN A MI ÁNGEL CUSTODIO


¡Oh buen Ángel custodio! ayúdame a dar gracias al Altísimo por haberse dignado destinarte para mi guarda. Te pido que por intercesión de María, me alcances de Dios un fervoroso espíritu y la práctica de una oración constante para agradecer a Dios todos sus beneficios, y especialmente el de tenerte por celestial custodio mío. Amén.

VIERNES XXVI T.O. A - SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS


Hoy viernes celebramos la fiesta de los ángeles custodios. En el evangelio hoy Cristo nos habla de ser como niños, a los que Dios cuida y les ha puesto ángeles que los cuiden. Y en la primera lectura, es Dios mismo el que habla a Job haciéndole comprender que Él nos conoce porque nos ha creado y nosotros somos sus criaturas, aunque a veces nos queramos poner a la altura de Dios, queriendo saber incluso más que Él. Job se da cuenta de su pequeñez, como la del niño, y confía su vida al Dios que todo lo ha creado para que cuide de él. Pidamos hoy a Dios que nos ayude a ser como niños, que confían por completo su vida al Padre que nos ama. Seamos buenos y confiemos en Dios, que conoce nuestra naturaleza y nuestros pensamientos y nos guía por el buen camino.



Lectura del libro del Éxodo 23, 20-23a

Así dice el Señor:
«Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante.»


Salmo 90, 1-2. 3-4. 5-6. 10-11 R/. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R.

.El te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R.

Su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno,
ni la, flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía. R.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».













jueves, 1 de octubre de 2026

JUEVES XXVI T.O. A


Las lecturas de este día que celebramos la memoria de santa Teresita del Niño Jesús nos quieren mostrar que acoger el mensaje de la llegada del Reino de Dios no es fácil y necesitamos trabajadores que estén dispuestos a hacer llevar con sus palabras y con sus acciones que Dios nos llama a la salvación, pero no todos están abiertos para acoger el mensaje, hay que tener fe en medio de un mundo que no sabe qué creer. Job es modelo de creyente porque, a pesar de que todos le dicen que sus pecados lo han llevado a la desgracia, él sabe que no ha ofendido a Dios y que cuando muera lo verá. Pidamos hoy a santa Teresita que nos ayude con su ejemplo de sencillez espiritual a ser, como ella, corazones vivos del Reino de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos dice al corazón: buscad mi rostro y viviréis.



1ª Lectura (Job 19, 21-27): Job dijo: «¡Piedad, piedad de mí, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios! Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme? ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran en cobre; con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la roca! Yo sé que está vivo mi Vengador y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo verán. ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!».


Salmo responsorial: 27

R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Escúchame, Señor, que te llamo, ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».

Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.


Versículo antes del Evangelio (Mc 1, 15): Aleluya. El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 10, 1-12): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad».









miércoles, 30 de septiembre de 2026

MIÉRCOLES XXVI T.O. A


Hoy miércoles las lecturas nos quieren descubrir que seguir a Cristo y sus enseñanzas no es fácil. La primera lectura, del Libro de Job, sigue el diálogo que tiene con sus amigos. Incluso con el dolor y desconcierto por la pérdida de todo lo que tenía, él sigue creyendo que Dios es Dios y tiene razones que no son comprensibles a un simple hombre mortal, pero confía en su misericordia. Y el evangelio nos enseña que seguir el camino de Jesús es renunciar a lo terrenal y mortal, para abrirse a la novedad del Reino de los Cielos, que tampoco acabamos de entender con nuestra mente humana, pero sentimos la Verdad de Dios con el corazón si nos ponemos en sus manos de forma total. Seamos buenos, confiemos en Dios y elevemos nuestras súplicas al único que nos Salva. 



1ª Lectura (Job 9, 1-12.14-16): Respondió Job a sus amigos: «Sé muy bien que es así: que el hombre no es justo frente a Dios. Si Dios se digna pleitear con él, él no podrá rebatirle de mil razones una. ¿Quién, fuerte o sabio, le resiste y queda ileso? Él desplaza las montañas sin que se advierta y las vuelca con su cólera; estremece la tierra en sus cimientos, y sus columnas retiemblan; manda al sol que no brille y guarda bajo sello las estrellas; él solo despliega los cielos y camina sobre la espalda del mar; creó la Osa y Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur; hace prodigios insondables, maravillas sin cuento. Si cruza junto a mí, no puedo verlo, pasa rozándome, y no lo siento; si coge una presa, ¿quién se la quitará?; ¿quién le reclamará: ‘Qué estás haciendo?’. Cuánto menos podré yo replicarle o escoger argumentos contra él. Aunque tuviera razón, no recibiría respuesta, tendría que suplicar a mi adversario; aunque lo citara y me respondiera, no creo que me hiciera caso».


Salmo responsorial: 87

R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.

Llegue hasta ti mi súplica, Señor. Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti. ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y me escondes tu rostro?


Versículo antes del Evangelio (Flp 3, 8-9): Aleluya. Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 9, 57-62): En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».











martes, 29 de septiembre de 2026

ORACIÓN JUAN MANUEL UCETA RENILLA


 

MARTES XXVI T.O. A


Hoy las lecturas que nos propone la Iglesia para rezar nos quieren mostrar que Jesús es el Hijo del hombre que el profeta Daniel señala y al que sirven todos en el Cielo. Es el mismo Hijo del hombre que presenta el evangelio y que vendrá al final de los tiempos acompañado por los Ángeles. Toda esta visión nos señala que Jesús es Señor de cielo y tierra y que ha venido al mundo a llamar al hombre para que vivamos en unión con Dios. Pero muchas veces nos resistimos como Natanael, y llegamos a pensar ¿de qué me conoces, Dios? Pero Él es el único que conoce nuestra realidad y nos llama a la felicidad a pesar de nuestro pecado. Hoy Cristo nos invita a que no vivamos en la mentira sino que seamos auténticos y confiemos en su promesa. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su promesa supera nuestras expectativas.



 1ª Lectura (Dan 7, 9-10.13-14): Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


O bien (Ap 12,7-12): En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles. Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: «Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan».


Salmo responsorial: 137

R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.


Versículo antes del Evangelio (Sal 102, 21): Aleluya. Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad. Aleluya.



Texto del Evangelio (Jn 1, 47-51): En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».














 







lunes, 28 de septiembre de 2026

LUNES XXVI T. O. A



Hoy lunes las lecturas nos presentan la realidad del mal en el mundo y la respuesta que damos los hombres: el poder; y la respuesta que Dios nos ofrece: confiar en Él como un niño. La primera lectura nos muestra a Job que es un hombre bueno y justo y que Dios deja que sea tentado por el demonio para que compruebe que verdaderamente quiere a Dios por encima de lo material. Y en el evangelio Jesús muestra a los discípulos que el camino hacia Dios tiene que ser el de la humildad, como la del niño, no el poder y la ambición, sino la confianza absoluta en manos del Padre, que con su providencia nos da lo que verdaderamente necesitamos. Seamos buenos, confiemos en Dios e invoquemos siempre su misericordia.



Lectura (Job 1, 6-22): Un día, fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: «¿De dónde vienes?». Él respondió: «De dar vueltas por la tierra». El Señor le dijo: «¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal». Satanás le respondió: «¿Y crees que teme a Dios de balde? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. Pero extiende la mano, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldecirá en tu cara». El Señor le dijo: «Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques». Y Satanás se marchó.

Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job y le dijo: «Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo».

Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor». A pesar de todo, Job no protestó contra Dios.


Salmo responsorial: 16

R/. Inclina el oído y escucha mis palabras.

Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño.

Emane de ti la sentencia, miren tus ojos la rectitud. Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche, aunque me pruebes al fuego, no encontrarás malicia en mí.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios a quien se refugia a tu derecha.


Versículo antes del Evangelio (Mc 10, 45): Aleluya. Jesucristo vino a servir y a dar la vida por la salvación de todos. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 9, 46-50):En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor».
Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros».












domingo, 27 de septiembre de 2026

DOMINGO XXVI T.O. A

 


Feliz domingo, día del Señor. Hoy la Palabra de Dios explica que la conversión del corazón es lo que nos abre las puertas del Cielo. La primera lectura muestra que quien está arrepentido y cambia su forma de actuar salva su vida. En el evangelio, Jesús propone una parábola para que comprendamos que nuestros labios deben expresar lo que sentimos en el corazón, y eso es lo que nos recuerda la carta de san Pablo, que tengamos los mismo sentimientos de Cristo. Seamos buenos y cconfiemos en Dios, que enseña el camino de la salvación y siente ternura por el que vuelve al buen camino.




1ª Lectura (Ez 18, 25-28): Así dice el Señor: «Comentáis: ‘No es justo el proceder del Señor’. Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».


Salmo responsorial: 24

R/. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.


2ª Lectura (Flp 2, 1-11): Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 21, 28-32):En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue.
¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Les dice Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él».