jueves, 5 de noviembre de 2026

JUEVES XXXI T.O. A






Las lecturas de hoy jueves nos invitan a descubrir lo que significa convertirnos de corazón. San Pablo explica a los filipenses que cuando descubrió a Cristo y su vida y mensaje cambió su mentalidad y reconoció que había vivido equivocado, y que encontrarse con Cristo fue la verdadera ganancia de su vida. Cristo hoy nos invita en el evangelio a descubrir la alegría de convertirse a Dios, la única Verdad que nos da la felicidad y la esperanza de la vida eterna. Porque hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte, así es la misericordia de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y alegrémonos porque buscamos al Señor de corazón. 



1ª Lectura (Flp 3, 3-8a): Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más, circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.


Salmo responsorial: 104

R/. Que se alegren los que buscan al Señor.

Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas; gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.

Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, Él gobierna toda la Tierra.


Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 28): Aleluya. Venid a mí, todos los que estéis fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio, dice el Señor. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 15, 1-10): En aquel tiempo, todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos».
Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido’. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido’. Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».






Señor Jesús, haznos mujeres y hombres alegres. Alegres por lo que somos y sabemos, por lo caminado y lo vivido, por lo que esperamos y lo que anhelamos desde lo más profundo del corazón. Haznos profundamente alegres.

Señor Jesús, danos la capacidad de alegrarnos con los demás, con sus éxitos y proyectos, con sus pequeños pasos y sus logros cotidianos. Haz que nos alegremos con la alegría ajena y que seamos motivo de verdadera alegría para todos los que nos rodean.

Señor Jesús, haz que nuestra alegría vaya mucho más allá de las risas y de los buenos momentos. Fundamenta Tú nuestra alegría, sé Tú motivo y horizonte de la misma. Que nuestra alegría lo sea contigo. Que vivamos nuestro ser discípulos desde la alegría del Evangelio. Esa que no se disipa con las pruebas ni con las dificultades cotidianas. Danos tu alegría, la que se renueva cada mañana y se multiplica cuando se comparte.

Señor Jesús, haznos buena nueva para todos y motivo de alegría para aquellos con los que hoy nos encontremos. Que en lo pequeño y sencillo nos alegremos siempre más. Que nuestra alegría sea luz en aquello que no logramos comprender y transformar. Que nuestra alegría sane y posibilite.

Así te lo pido. Así sea.





















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