lunes, 30 de noviembre de 2020

INVÓCALE (José María Zandueta Munárriz)

Todo esfuerzo es inútil sin la ayuda 
del Padre omnipotente, 
que escucha complacido tu oración. 
Confía en Él; preséntale tu duda, 
pídele humildemente 
que inunde con su luz tu corazón. 

Él conoce tus penas, Él bien sabe 
lo que tú necesitas 
cuando ruge el ciclón, la tempestad. 
Ofrécele el gobierno de tu nave, 
preséntale tus cuitas, 
hágase, di, su santa voluntad. 

Invócale con fe y perseverancia, 
pídele con dulzura 
que alivie tu tristeza y tu dolor. 
Él te dará su luz en abundancia 
y por añadidura 
la inefable caricia de su amor.

viernes, 27 de noviembre de 2020

QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON

¡Qué alegría cuando me dijeron
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya  están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta;
allá suben las tribus,
las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén,
vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
en tus palacios seguridad.

Por mis hermanos y compañeros
Voy a decir "la paz contigo".
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

 

QUIERO IR A TI, JESÚS (Julia Estevan Echeverría)

Quiero ir a Ti, Jesús. Desorientada
te busco sin cesar en todas partes.
Sé que estás en mi alma y en mi vida,
pero no sé encontrarte.

Sé que pasas a veces por mi lado
y que me llamas con mirada triste.
Sé que vas por caminos luminosos,
pero no sé seguirte.

Sé que hay huellas de clavos en tus manos
y señales de espinas en tu frente.
Tantas veces he visto tu figura
y aún no sé conocerte.

Señor, voy entre sombras
sin una luz que oriente mi camino.
... Y, sin embargo, el corazón me dice
que mientras yo te busco estás conmigo.



HISTORIA Y VÍDEO DE LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA

La historia comienza la noche entre el 18 y 19 de julio de 1830. Un niño (puede que su ángel de la guarda) despertó a la Hermana (ahora santa) Catalina Labouré, una novicia en la comunidad de las Hijas de la Caridad en París, y le pidió que fuese a la capilla. Allí Catalina se encontró con la Virgen María y conversó con ella por varias horas. Durante la conversación María le dijo: “Mi niña, te voy a encomendar una misión”.

María le dio esta misión en una visión mientras meditaba la noche del 27 de noviembre de 1830. Catalina vio a María parada en lo que parecía ser medio globo y sosteniendo una esfera dorada en sus manos como si estuviera ofreciéndola al cielo. Nuestra Señora le explicó que la esfera representaba al mundo, pero especialmente a Francia. "Haz acuñar una medalla según este modelo. Quienes la lleven puesta recibirán grandes gracias, especialmente si la llevan alrededor del cuello”

Los tiempos eran difíciles en Francia, especialmente para los pobres que estaban desempleados y para los refugiados de las diversas guerras de ese tiempo. Este país fue el primero en experimentar muchos de estos problemas, los cuales finalmente alcanzaron otras partes del mundo e incluso siguen presentes hoy día. De los anillos en los dedos de María, mientras sostenía la esfera, salían muchos rayos de luz. María explicó que los rayos simbolizan las gracias que ella obtiene para aquellos que las pidan. Sin embargo, algunas de las joyas en los anillos estaban apagadas. María explicó que los rayos y las gracias estaban disponibles, pero nadie las había pedido.

En la tercera aparición, la visión cambió para mostrar a Nuestra Señora parada sobre un globo con sus brazos extendidos y con los rayos de luz todavía saliendo de sus dedos. Dando forma a la figura había una inscripción: “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”.

María le pidió a Catalina: "Haz acuñar una medalla según este modelo. Quienes la lleven puesta recibirán grandes gracias, especialmente si la llevan alrededor del cuello”.




miércoles, 25 de noviembre de 2020

EL EXAMEN DE LOS PECADOS DE SAN ANTONIO MARÍA CLARET

El alma debe evitar todos los pecados veniales, especialmente los que abren camino al pecado grave. Oh alma mía, no basta desear firmemente, antes sufrir la muerte que cometer un pecado grave. Es necesario tener resolución semejante en relación al pecado venial. Quien no encuentra en sí esta voluntad no puede sentirse seguro. No hay nada que nos pueda dar tal certeza de salvación eterna que una preocupación constante en evitar el pecado venial, por insignificante que sea, y un celo decidido y general, que alcance todas las prácticas de la vida espiritual, celo en la oración y en las relaciones con Dios, celo en la mortificación y en la negación de los apetitos, celo en obedecer y en renunciar a la propia voluntad, celo en el amor de Dios y del prójimo. Para alcanzar este celo y conservarlo, debemos querer firmemente evitar siempre los pecados veniales, especialmente los siguientes:
1. El pecado de dar entrada en el corazón, cualquier sospecha no razonable u opinión injusta respecto al prójimo.
2. El pecado de iniciar una conversación sobre los defectos del otro o de faltar a la caridad de cualquier otra manera, aunque sea levemente.
3. El pecado de omitir, por pereza, nuestras prácticas espirituales o de cumplirlas con negligencia voluntaria.
4. El pecado de mantener un afecto desordenado por alguien.
5. El pecado de tener demasiada autoestima por sí mismo o de demostrar satisfacción vana por cosas que nos dicen al respecto.
6. El pecado de recibir los Santos Sacramentos de forma descuidada, con distracciones y otras irreverencias y sin preparación seria.
7. Impaciencia, resentimiento, rechazo en aceptar decepciones como venidas de la mano de Dios, porque esto pone obstáculos en los caminos de los decretos y disposiciones de la divina Providencia, en cuanto a nosotros.
8. El pecado de proporcionarnos una ocasión que pueda, aunque remotamente, manchar una condición inmaculada de la santa pureza.
9. El pecado de esconder a propósito nuestras malas inclinaciones, flaquezas y mortificaciones autoimpuestas, de quien debería saber de ellas, queriendo seguir el camino de la virtud, de acuerdo con los caprichos individuales y no según la dirección de la obediencia. (Nota: Se habla aquí de situaciones en que encontramos consejo digno, si lo buscamos, pero nosotros, a pesar de eso, preferimos seguir nuestras propias luces, no obstante flojas).

lunes, 23 de noviembre de 2020

ORACIÓN A SAN JOSÉ (55)



San José, tú has sido el árbol bendecido por Dios, no para dar fruto, sino para dar sombra; sombra protectora de María, tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó padre y al que te entregaste del todo.
Tu vida, tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser eficaz en todas las situaciones; me enseña, sobre todo, a esperar en la oscuridad, firme en la fe.
Siete dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos de Jesús y de María, expresión de tu donación sin límites.
Que tu ejemplo me acompañe en todo momento: florecer donde la voluntad del Padre me ha plantado..., saber esperar, entregarme sin reservas hasta que la tristeza y el gozo de los demás sean mi tristeza y mi gozo. Amén.

San José, así como protegiste a María Santísima y a Jesús, haz lo mismo con mi familia, que no nos falte el trabajo y el amor que entregaste a la Sagrada Familia. Sé siempre nuestro ejemplo y amparo en todas las dificultades.
Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


ORACIÓN DE SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT

Salve, San José, hombre justo, la sabiduría está contigo, bendito es Jesús, el fruto de María, tu fiel esposa. San José, digno protector de Jesucristo, alcánzanos de Dios la Divina Misericordia, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

¿DE QUÉ COLOR SON LAS ESTRELLAS? (Tito Suárez)

- ¿Sabéis de qué color son las estrellas?
dice la niña con su voz rosa, fragante, trémula.
Giran las constelaciones
en la oscura noche inmensa.
- Hija mía, es tu pregunta
flor de luz en la tiniebla.
Me mira la madre. Yo
devuelvo el mirar en ellas.
Sonreímos sin decirnos nada. La niña recela,
mariposa de misterio
que en nuestro silencio vuela.
Con tozudez de oleaje,
con terquedad de marea,
multiplicada de espumas
en la cita de la arena,
la niña viene y se va
y vuelve por su respuesta
y como un columpio loco
nos avisa y nos desvela:
- ¡Que me digáis el color,
el color de las estrellas!
- Hija, no tienen ninguno.
- Tienen el color que quieras:
amarillo, verde, blanco,
carmín, naranja, violeta...
Hoy el color de tus sueños;
mañana, el de tus tristezas. 

AÚN PUEDO, HIJO

Llévame a la calle, hijo, que aún tengo buenas piernas,
a caminar sin rumbo fijo contigo no me sentiré vieja.

Invítame a tu casa, hijo, el domingo en la mañana,
a compartir tu buena mesa y sentirme acompañada.

Háblame con cariño, hijo, no me retes ni te alteres,
los viejos somos como niños, nos gusta que nos mimen, nos sonrían sin desaire.

Festeja mis ocurrencias, no critiques mis locuras,
trataré de ser valiente aunque surjan amarguras.

No me alejes de tu lado, no me hables con regaño,
tengo aún mi mente clara, los recuerdos son de antaño.

Ven a verme cada tanto, que yo no te pediré nada,
solamente tu presencia para contemplar tu cara.

No me dejes triste y sola, no me metas en la cama,
los doctores se equivocan, el dolor está en el alma.

lunes, 16 de noviembre de 2020

BENDITA ERES, MARÍA (Emma-Margarita R.A.-Valdés)


Bendita eres, María,
la criatura electa,
remanso de agua clara, milagrosa,
inmaculada vía,
la niña predilecta,
la joven inocente y amorosa.
Nítida lozanía
de la mujer dilecta,
sumisa esclava, reina dadivosa,
Madre de la Alegría,
Casa de oro, perfecta,
el Arca de la Alianza, prodigiosa.
Te rindes al Amado
como Eva salvadora
reservando sin mancha tu virtud.
Su Verbo has encarnado,
piadosa servidora,
con su sombra triunfal nació la Luz.
En tu jardín cercado
surge la Nueva Aurora,
luminaria de Vida en plenitud.
Al mundo has liberado
por ser corredentora
unida a su martirio y a su Cruz.
Te elogian en el cielo.
"La bienaventurada"
te llaman todas las generaciones.
Escancias el consuelo,
Señora consagrada,
mediadora de gracias y de dones.
Eres guía y modelo,
amada y venerada,
refugio de dolientes corazones.
El mimoso desvelo
de tu vida abnegada
es bálsamo en efluvio de oraciones. 

LA PERLA (Tito Suárez)

¡Qué perla conozco!
¡Qué perla más fina!
Si mercader fuese,
por ella daría
el oro de Ofir,
la plata de India.
Mas ya que no soy
mercader, daría
mis bellos ensueños,
mi voz y mi guitarra;
daría mi sangre,
daría mi vida.
Si comprarla puedo,
llevaré esa insignia,
mas no sobre el brazo
como una malilla,
sino sobre el pecho
cual ramo de mirra.
¡Oh, quién me lo abriera
cual concha marina
para cerrar dentro,
como en una arquilla,
la perla sin precio
de la Eucaristía.

EXAMEN DE CONCIENCIA DE MIS RELACIONES...

 


sábado, 14 de noviembre de 2020

LO SABÍA (José María Zandueta)

Lo sabía, lo sabía
y estaba bien convencido,
que al punto de haber nacido
la muerte nos desafía.
Nuestro afán de cada día
es el saberlo asumir,
porque es muy grato vivir
y la vida nos demuestra
que la postura más diestra
es prepararse a morir.

lunes, 9 de noviembre de 2020

UNA CASITA BLANCA (Roberto Carlos)

 

Una casita blanca en la montaña
y yo te la regalo si me acompañas
por un camino verde que llega al cielo,
por entre nubes blancas de terciopelo.
Una casita blanca en donde vivas
todas las cosas lindas que hay en la vida,
para que cuando sueñes, sueñes bonito,
para que tú me quieras en infinito.
Una casita blanca, amor,
que está vacía,
que no es un sueño loco, no,
ni es fantasía.
Que si tú crees en ella,
que si tú vienes,
verás que esa casita
mi amor la tiene.
Una casita blanca como un pañuelo,
con un jardín de flores de caramelos,
para que endulcen siempre tus ilusiones
y almibaran en ellas los corazones.
Una casita blanca que en las mañanas
canten los pajaritos en tu ventana,
para que nos amemos de enero a enero,
para que siempre sepas cuánto te quiero.
Una casita blanca, amor,
que esta vacía,
que no es un sueño loco, no,
ni es fantasía.
Que si tú crees en ella,
que si tú vienes,
verás que esa casita
mi amor la tiene.
 

ORACIÓN DE PERDÓN A MÍ MISMO

Mi amado Jesús, he venido hasta Ti en este momento porque sé que solo Tú me puedes ayudar, quiero contarte ahora lo que hay en mi corazón.
Sé que Tú me puedes llenar de bendición, por eso te entrego todo lo que soy, toma mi vida, toma el desierto de mi vida y hazlo florecer.
Tú me has dicho que no me vas a abandonar y yo confío en esa palabra, creo en ella, creo que es una promesa de amor.
Quiero pedirte perdón por mis pecados. Derrama tu Sangre bendita sobre mí. Perdóname, Señor mío, por todo aquello que no he hecho bien, por todo el mal que he hecho queriendo hacer el bien. No he actuado como corresponde. Reconozco mis faltas; muchas veces, a diario, me olvido de Ti; me he olvidado de tu amor, de tu misericordia, por las veces que he transformado mi vida el algo sin norte, sin rumbo.
Muchas veces he creído en cosas fuera de Ti y no en tu amor sincero. Por eso, Padre mío, a Ti que me amas incondicionalmente, te pido perdón por mis pecados, por conservar también rencor en mi corazón, por no perdonarme a mí mismo el daño que he causado, por las veces que he creído en supersticiones, en esoterismos y cosas sin sentido que me han alejado de tu bondad.
Rompe, Señor, con todas esas cadenas que me han atado a vivir una vida llena de dolor y sufrimiento. A veces pienso que es tan grave mi falta que no soy digno de tu perdón; por ello te ruego, te imploro, te suplico, que siembres en mi alma la humildad, el amor, la confianza para poder perdonarme esas heridas que me dejaron los vacíos de no tenerte y de apartarte de mí.
Te pido perdón, Jesús mío, por todas las faltas cometidas contra mis hermanos, he caído en las habladurías y he hablado mal de ellos, he actuado mal y no he sabido vivir el servicio de la generosidad, solidaridad y amabilidad con ellos, he actuado cegado por la rabia, por la ira. Perdón, Señor, perdón.
Perdóname por los momentos en que he querido lanzar la toalla, que no he valorado que soy hechura tuya. Perdóname cuando he gritado al mundo entero que no puedo más, que ya no puedo seguir. Perdóname por los momentos en que no me he valorado, en que he pensado que de nada sirvo en este mundo. Quiero sentir que limpias mi corazón, que me liberas.
Quiero saber que Tú estás conmigo y que toda frustración y todo deseo de miseria que habita en mí quede destruido por el poder de tu Cruz. 
Solo Tú, Señor, me das vida en abundancia; por eso me retiro confiado de saberme perdonado, sano y liberado por tu amor. Lléname de tu fuerza de ahora en adelante, necesito siempre de tu amor, de tu perdón, de tu alegría para vivir.
Quiero sentir tu presencia, tu paz, tu gozo en cada circunstancia de mi vida. Lléname de tu poder, lléname de fortaleza y, sobre todo, envíame tu Espíritu Santo, el gran Consolador, para que guíe mis pasos y pueda caminar hacia Ti, sintiéndome perdonado y amado por Ti.
Me perdono por tu amor y tu bondad, me perdono por tu Cruz y por tu Palabra que todo lo sana y todo lo renueva. Amén.

EL AGUA DE LA FUENTE (Tito Suárez)


El agua de la fuente cristalina
que corre en la quebrada rumorosa
y siembra su canción por la colina
lleva el mensaje de la noche hermosa.

Con su sonido plañidero y puro,
y el perfume del viento almidonado,
nos expresa en lenguaje ya maduro
el canto del monte enamorado.

Y surge del acento misterioso,
de su voz, de su luz, de su frescura,
el más sereno, puro y hondo gozo.

El corazón transido y temeroso
vive en la carne de la imagen pura,
incapaz de captar tanta hermosura.

viernes, 6 de noviembre de 2020

BUENOS DÍAS, SAN JOSÉ

Venga tu Esposa y tu Niño,
yo te hablo con cariño.
Si me quieres escuchar,
este favor que te pido
me lo tienes que otorgar.
Que en el cielo me des gloria,
en la tierra me des paz
y en el culto me des gusto
que es lo que quiero lograr.
Ruega por nosotros, San José,
que tu amor queremos conquistar.

San José, Padre adoptivo de Jesús, ruega por nosotros.

QUERIDO SAN JOSÉ

 


ORACIÓN A SAN JOSÉ POR LAS FAMILIAS

Glorioso San José, protector, modelo y guía de las familias cristianas, te ruego protejas a la mía.
Haz reinar en ella el espíritu de fe y de religión, la fidelidad a los mandamientos de Dios y de la Iglesia, la paz y la unión de los hijos, el desprendimiento de los bienes temporales y el amor a los asuntos del cielo.
Dígnate velar sobre todos nuestros intereses, ruega al Señor que bendiga nuestra casa, otorga la paz a la familia y acierto a los hijos en la elección de estado.
Concede a todos los miembros de nuestra familia y de todas las familias de la tierra la gracia de vivir y morir en el amor de Jesús y de María. Amén.



A MI MAMÁ (A. de la Vega)



MI CASITA DE PAPEL

Encima las montañas tengo un nido
que nunca ha visto nadie cómo es.
Está tan cerca el cielo que parece
que ha sido construido dentro de él.
Encima las montañas viviremos
el día que tú aprendas a querer,
y así podrás saber cómo es el cielo
viviendo en mi casita de papel.
¡Qué felices seremos los dos
y qué dulces los besos serán!
Pasaremos la noche en la luna
viviendo en mi casita de papel.
¡Qué felices seremos los dos
y qué dulces los besos serán!
Pasaremos la noche en la luna
viviendo en mi casita de papel.







JESÚS, EN TI CONFÍO

Señor, Tú eres mi fuerza cuando estoy débil, Tú eres mi refugio seguro en medio de la tempestad, Tú eres mi riqueza cuando veo mi pobreza, Tú eres mi luz en medio de mis tinieblas, Tú eres el agua viva en mi desierto.

jueves, 5 de noviembre de 2020

NO SABE QUÉ ES AMOR QUIEN NO TE AMA (Félix Lope de Vega)

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello;
tu cabeza es de oro y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello.
Tu mano el torno, y su palma el sello,
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé, cuando dejando
tanta belleza, y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré que, una hora amando,
venza los años que pasé fingiendo. 

MEDITACIÓN DEL PADRE DAMIÁN RAMÍREZ SOBRE LA MURMURACIÓN (Audio)

 MEDITACIÓN SOBRE LA MURMURACIÓN

ORACIÓN POR EL PAPA (1)

V. Oremos por nuestro Papa Francisco.
R. El Señor lo conserve, le dé la vida, le haga feliz en la tierra y no lo entregue a la voluntad de sus enemigos.
V. Tú eres Pedro.
R: Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
V. Oremos. Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira propicio a tu siervo Francisco, al que quisiste destinar como pastor de tu Iglesia. Te suplicamos le concedas que con la palabra y el ejemplo sea de provecho a los que preside, de modo que llegue a la vida eterna juntamente con el rebaño a él confiado. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Oremos también por nuestro Papa emérito Benedicto en su ancianidad. Amén.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

LA MADRE DE ROBERTO (Historieta ejemplar publicada en TBO en 1965)

Roberto tenía diez años y no se daba cuenta de los sacrificios de su madre, una pobre viuda que trabajaba en humildes menesteres para que a su hijo no le faltara lo más esencial.
El niño, más que un embustero, era un enfermo de delirio de grandezas que aprovechaba cualquier ocasión para hablar de ficticias riquezas.
Aquel día, al salir del colegio, les dijo a sus compañeros que él poseía el mejor juguete de la ciudad: un avión que se elevaba y aterrizaba a voluntad del que lo manejaba a distancia.
- ¡Lo queremos ver! -fue el clamor unánime de todos sus condiscípulos.
Roberto se asustó. El compromiso que había contraído con sus fantasías era realmente serio. Si se negaba, daba motivo para que sospecharan de la veracidad de todas sus manifestaciones y ya no le creerían más.
Mientras pensaba esto, ya sus compañeros le empujaban hacia la aristocrática casa que creían era la suya. Uno de ellos abrió la puerta y casi a empujones le hicieron entrar. En este momento Roberto quedó paralizado de terror. Su madre estaba fregando el vestíbulo en su calidad de asistenta, con el cubo al lado y arrodillada en el suelo.


- ¿Qué ocurre? -preguntó la buena mujer, asustada al ver aquel grupo de muchachos rodeando a su hijo.
- Venimos a pedir a la mamá de Roberto que nos deje ver el avión que vuela solo -respondió uno de ellos.
Roberto no sabía dónde mirar, tal era su confusión y vergüenza. Fue su madre la que rompió el silencio.
- ¿Su mamá? ¿El avión? -murmuró extrañada. Pero enseguida comprendió. Y entonces con aquella abnegación que solo las madres son capaces de sentir, abandonó su legítimo papel para sacar a su hijo del atolladero. Con tono afligido respondió:
- Es imposible, lo siento. La señora no está en casa y ella es la que guarda el avión bajo llave.
Fue un instante de emoción pura. Roberto corrió hacia ella, se lanzó a su cuello y besándola repetidamente gritó sollozando:
- ¡No! ¡Mi madre eres tú! ¡Perdóname!
Luego, volviéndose hacia sus compañeros, sin dejar de abrazarla, añadió con orgullo:
- Soy un embustero. No dispongo de juguetes ni soy rico. ¡Pero tengo una madre que vale más que todas las grandezas del mundo...!
 

martes, 3 de noviembre de 2020

COCKTAIL DIVINO (José María Zandueta)

Juntos Verdad y Amor se han dado cita 
y se abrazan galantes, pero el mundo 
propugna otras ideas, iracundo. 
Odios, violencias y terror vomita. 

Fluye al Cosmos el miedo que gravita 
sobre el cráter de un odio tan profundo, 
que aniquilando al Orbe moribundo, 
en ruina y en pavor se precipita. 

Si Cristo, nuestro Padre, acude presto, 
brindándonos su Paz, que es el camino 
donde juntos conviven los humanos, 

cumpliendo las consignas del Maestro: 
“ Verdad, Justicia y Paz”, cocktail divino, 
todos nos amaremos como hermanos.