sábado, 29 de junio de 2019

DIOS CREADOR. LOS ÁNGELES


Dios es eterno. Existió siempre y existirá siempre. A Dios no lo ha hecho nadie.
El mundo, en cambio, no es eterno. Hubo un tiempo en que no había ninguna cosa de las que ahora vemos. Solo existía Dios.
Y fue Dios nuestro señor quien hizo todas las cosas de la nada. Por eso decimos que dios es Creador.
Solo Dios puede hacer las cosas de la nada. Los hombres, en cambio, para hacer algo necesitamos materias. Ningún hombre puede hacer el Sol, la Luna, las estrellas, las montañas, el aire, los animales ni las plantas.
Los seres más perfectos creados por Dios son los ángeles y los hombres.
Los ángeles son espíritus puros, no tienen cuerpo. Son muchísimo más santos, inteligentes, sabios, poderosos y bellos que los hombres.
Dios creó a los ángeles para que lo alaben, obedezcan y sean felices en el cielo. Pero antes de que pudieran verlo allí, Dios les impuso una prueba, que desconocemos.
Muchos ángeles, con Lucifer al frente, se rebelaron contra el Señor y le desobedecieron. estos ángeles malos o demonios fueron vencidos por los ángeles buenos, capitaneados por San Miguel, y arrojados al infierno. En cambio, los ángeles buenos son felices en la gloria.
Dios nos da a cada uno un ángel llamado Ángel de la Guarda para que nos cuide, nos defienda de todo peligro y nos guíe hacia el cielo. Hemos de tenerle devoción y encomendarnos a él diariamente.
Los demonios, al contrario, tientan a los hombres para hacerles pecar y llevarlos al infierno. Para vencer sus tentaciones debemos orar.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Dios es uno. Ni hay ni puede haber más que un solo Dios. El mismo Dios dijo:
- Yo soy Dios, y fuera de Mí no hay ningún Dios y nadie es igual a Mí.
Pero aunque Dios es uno, hay en Él tres Personas, que son Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Estas Personas son distintas entre sí, de modo que el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu santo es el Padre o el Hijo.
Cada Persona es Dios: el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu santo es Dios; sin embargo no son tres dioses, sino un solo Dios verdadero, porque tienen una sola naturaleza divina.
En esto consiste el misterio de la Santísima Trinidad, en que hay tres Personas distintas y un solo Dios verdadero.
La Santísima Trinidad es un misterio, porque ninguna inteligencia puede comprenderlo en este mundo; pero el mismo Dios lo ha revelado, y Dios no puede engañarse ni engañarnos.

San Agustín, santo y sabio obispo de Hipona, paseaba un día por una playa mientras meditaba sobre dicho misterio.
De pronto vio a un niño que echaba con la mano agua del mar en un agujero abierto en la arena.
- ¿Qué haces, muchacho? -le preguntó el santo.
- Quiero meter en este agujerito toda el agua que hay en el mar.
- Eso es imposible.
- Más imposible es comprender el misterio de la Santísima Trinidad.
Y dicho esto el muchacho desapareció. Era un ángel del Señor.

ASÍ ES MI ORACIÓN (José Luis Díez Soto)

Así es mi oración:
un suspiro en silencio,
una lágrima, un beso,
un corazón arrodillado,
una simple mirada.
Y ya no falta nada.

¿POR QUÉ TE EMPEÑAS EN MÍ, SEÑOR? (Beato Juan Enrique Newman)

¿Por qué te empeñas en mí, Señor? Has puesto tu amor en esta pobre carne mía, esta débil carne pecadora, que no tiene vida excepto por tu gracia.
Completa tu obra, Señor, y así como Tú me has amado desde el principio, haz que yo te ame hasta el final.
Condúceme, cariñoso resplandor en medio de la penumbra que me rodea, guíame.
Si caigo enfermo, que mi enfermedad sea para tu servicio. Si estoy confuso, que mi confusión sea para servirte.
Puedes llevarte a mis amigos. Puedes arrojarme entre extraños. Tú sabes por qué lo haces.

HOMBRE Y DIOS, MANJARES DOS (Luis Barahona de Soto)

Hombre y Dios: manjares dos
uno son, y en tal comida
con su vida me convida,
por mi vida el que es mi Dios.
Dos naturalezas son,
y un manjar sencillo fue:
echadle salsa de fe,
que no vale aquí razón.
Si no os diere gusto a vos,
enferma tenéis la vida:
que esto es vida y nos convida
con su vida el que es mi Dios.

viernes, 28 de junio de 2019

AL HOMBRE LE ASUSTA OÍR (Ana García de Cuenca)

Al hombre le asusta oír
la palabra "profeta".
Y también le asusta oír
que Dios le hable a cualquiera.
¿No será falta de amor
y por el pecar que tengan?
¿No será que dicen "Dios"
sin quererlo a sabiendas?
A sabiendas de que no quieren
que este Dios bajara a Tierra.
Yo creo que no es el nombre
de elegido ni profeta.
Yo creo que a Dios lo nombran
como un objeto cualquiera.
Hombres sin saber la fecha
de la ida de esa Tierra.
Hombres que caen en manos
de gusanos cuando entierran.
Estos hombres no merecen
haber pisado la existencia.
Hombres que de Dios les hablas
y ellos forman condena.
Debían hacer un pensar
y un perdón tal vez oyeran.
El hombre no quiere a Dios,
y Dios al hombre lo deja,
por saber día y segundo
en que abandonará la Tierra.


DIOS

Fénelon, el virtuoso y sabio sacerdote francés que acabó sus días siendo arzobispo de Cambray, fue en un tiempo preceptor del duque de Borgoña, hijo de Luis XV.
Un día, queriendo dar a su discípulo una lección práctica sobre la existencia de Dios, mandó colocar un reloj en el jardín.
A la mañana siguiente el duque, al ver el reloj, preguntó:
- ¿Quién lo ha colocado aquí?
- Nadie lo trajo -respondió Fénelon sonriendo, nadie hizo sus piezas, nadie lo echó a andar... El reloj se hizo solo y comenzó a andar solo.
- Eso es imposible -exclamó el duque-, alguien tuvo que hacer las piezas, alguien tuvo que colocarlas y alguien tuvo que echar a andar el reloj.
Sonrió Fénelon de nuevo y dijo a su discípulo:
- Pues de la misma manera que es imposible que el reloj se haya hecho solo y que las piezas se colocasen por sí mismas y comenzaran a moverse, también es imposible que todas las cosas que ves se hayan hecho solas y que los millares de astros que se mueven por el espacio infinito hayan comenzado a moverse por sí solos. Todas las cosas que ves tienen un Autor: Dios. Y el movimiento de los astros ha tenido un Ordenador: Dios.

Dios es nuestro Padre que está en los cielos, Creador y Señor de todas las cosas, que premia a los buenos y castiga a los malos.
Dios no tiene cuerpo, es espíritu. Por eso no lo podemos conocer mediante los sentidos. Nuestra alma es espíritu y los ángeles también son espíritus; pero Dios es un espíritu purísimo porque es más perfecto que las almas y los ángeles.
Dios es infinitamente perfecto porque posee todas las perfecciones, no de una manera limitada, como las criaturas, sino sin número ni medida. Entre estas perfecciones citaremos las siguientes:
Dios es eterno, pues existió y existirá siempre.
Dios es omnipotente. Puede hacer todo cuanto quiere.
Dios es inmenso. Está en los cielos, en la tierra y en todas partes.
Dios lo ve todo, tanto lo presente como lo pasado y lo futuro.
Dios es providente, es decir, gobierna y cuida a sus criaturas.
Dios es infinitamente santo, sabio, justo, bueno y misericordioso.

Puesto que Dios lo ve todo y lo sabe todo, hagamos siempre el bien y evitemos el mal.

jueves, 27 de junio de 2019

EL CREDO

Los apóstoles, después de la venida del Espíritu Santo y antes de separarse para ir a predicar a todos los países del mundo entonces conocido, redactaron un breve resumen de las verdades que debían enseñar a la gente. Este breve resumen recibe el nombre de Símbolo de los Apóstoles. También se llama Credo, por ser esta la palabra con que empieza en latín.
El Credo contiene las principales verdades que abraza la fe católica: Unidad y Trinidad de Dios, Encarnación, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, etc. Los cristianos debemos creer todas estas verdades que Dios ha revelado.
Los doce artículos de que consta podemos dividirlos en tres partes: la primera, que está dedicada al Padre, Creador del Cielo y de la Tierra; la segunda, al Hijo, nuestro Redentor, y la tercera, al Espíritu Santo, a la Iglesia, a la Comunión de los Santos, al perdón de los pecados, a la resurrección de los muertos y a la vida eterna.
El Credo, por la forma en que está escrito, representa una afirmación de la fe del que lo recita. Decir, pues, el Credo, es hacer profesión de fe católica. Por eso debemos rezarlo con mucho fervor.

LOS CUERVOS Y LA ARDILLA (Claudio de Castro)

Me encontraba en la Iglesia de Guadalupe, donde un árbol inmenso da su sombra a los que llegan. Estaba entrando, cuando observé en las raíces del árbol una ardilla que, desesperadamente, intentaba trepar por el tronco. Imaginé que tenía sus pequeñas ardillas, arriba. Dos cuervos enormes le impedían el paso. Cada vez que la pobre ardilla trataba de subir, ellos la atacaban despiadadamente. Le picoteaban el cuerpo con sus afilados picos. Y la ardilla retrocedía. 
─ Cuervos malvados! ─ pensé.
La ardilla al final se rindió y se marchó por otro camino.
Un guardia, que se encontraba cerca, miraba el incidente igual que yo. Por eso me acerqué y le comenté:
─ ¿Vio lo que hicieron los cuervos, a la pobre ardilla? ¡Qué malos son!
─ ¿Cómo?! ─ exclamó el hombre indignado ─ ¿Qué dice usted? ¿Acaso no se dio cuenta?
No supe comprender y el guardia continuó:
─ La ardilla quería subir… por el nido de los cuervos, ¡para comerse sus huevos!
─ Imposible! ─ repliqué.
─ Hay un nido arriba y esta ardilla cada vez que puede sube a robarse un huevo. ¡Los cuervos defendían su nido! 

Pasé la mañana pensando en lo rápido que somos para juzgar a los demás. Y cuánto nos equivocamos.

La experiencia de los cuervos y la ardilla, me enseñó el valor de no juzgar anticipadamente. De pensar con un toque de caridad. 

Como dice mi esposa Vida: 
“No ver las apariencias, sino el corazón”. 

Y sobre todo, lo más importante, aprender a amar a todos mis semejantes, por distintos que sean o piensen. Amarlos a todos, sin juzgar, sin criticar, sin pensar mal de ellos, sin hacerles daño… sencillamente amarlos por lo que son: “mis hermanos”.

ACTO DE CONSAGRACIÓN Y DESAGRAVIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a Ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor deposito todo mi ser; mi cuerpo, que respetaré como templo en que Tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes, que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos.
Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como Tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibiezas. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en Ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte.
Tú, que penetras los corazones y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria. Amén.

Oh mi amado Jesús, para serte grato y reparar mis infidelidades te doy mi corazón y me consagro enteramente a Ti, y con tu auxilio propongo no pecar más.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias al Sagrado Corazón de Jesús.

miércoles, 26 de junio de 2019

LA DOCTRINA CRISTIANA

Para ser buen cristiano hay que creer y practicar la doctrina cristiana. La doctrina cristiana es la que enseñó Jesucristo en sus tres años de vida pública y que luego predicaron los apóstoles por todo el mundo, cumpliendo el mandato de su Maestro. Es la misma doctrina que nos enseña nuestra Madre la Iglesia Católica.
Del valor y excelencia de esta doctrina nos daremos cuenta pensando que viene de Dios y que nos enseña el camino del cielo. El mismo Jesucristo dijo: "Quien observare mi doctrina no morirá eternamente".
La doctrina cristiana comprende tres partes principales. La primera parte trata de las verdades que debemos creer; la segunda, de los mandamientos que debemos cumplir, y la tercera de los medios que hemos de emplear para santificarnos, que son la oración y los sacramentos.
La doctrina cristiana está contenida en el Catecismo, precioso libro que todos los cristianos tenemos el deber de estudiar.

ORACIÓN DE LOS ESPOSOS (4)

Señor, Dios nuestro, te bendecimos por tomar en tus manos nuestro amor. Ayúdanos a cumplir nuestra misión. Ven a compartir nuestra vida.
Ayúdanos a formar a nuestros hijos, a ser testigos de tu amor en nuestra familia y en la comunidad.
Danos fuerza en los desalientos. Comparte nuestras alegrías.
Señor, bendice nuestro amor. Amén.

MIS DESEOS (Tomás de Iriarte)

Si Dios omnipotente me mandara
de sus deseos tomar el que quisiera,
ni el oro ni la plata le pidiera,
ni imperios ni coronas deseara.

Si un sublime talento me bastara
para vivir feliz, yo lo eligiera;
mas, ¡cuántos sabios referir pudiera
a quien su misma ciencia costó cara!

Yo sólo pido al Todopoderoso
me conceda propicio estos tres dones,
con que vivir en paz y ser dichoso:

un fiel amigo en todas ocasiones,
un corazón sencillo y generoso
y juicio que dirija mis acciones.

EL NOMBRE Y LA SEÑAL DEL CRISTIANO

Se cristianos es ser discípulos de Cristo. Nos hacemos cristianos al recibir el sacramento del Bautismo, pues entonces profesamos la fe de Jesucristo.
Pero aunque son cristianos todos los bautizados, para ser buen cristiano es necesario, además, creer y practicar la doctrina de Cristo.
Los cristianos, además de distinguirnos por nuestras creencias, oraciones y maneras de rendir culto a Dios, nos distinguimos de los creyentes de otras religiones por nuestro emblema o señal exterior. Esta señal es la Santa Cruz, porque en ella murió Jesucristo Nuestro Señor para redimir a todos los hombres.
El cristiano usa la señal de la Cruz de dos maneras, que son signarse y santiguarse. Signarse y santiguarse a la vez recibe el nombre de persignarse.
Debemos hacer la señal de la Cruz al entrar y al salir de la iglesia, al comenzar y al acabar nuestras oraciones, al acostarnos y al levantarnos, al salir de casa, al comer y cuantas veces nos veamos en alguna necesidad, tentación o peligro.
No son buenos cristianos los que se avergüenzan de esta señal, que es como la bandera de los discípulos de Cristo. Hagámosla siempre bien, con devoción y reverencia.

NO ME MUEVE, MI DIOS, PARA QUERERTE (Soneto anónimo a Cristo crucificado)

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

LAS MANZANAS (Ramón de Campoamor)

Junté yo buenas manzanas
con otras ya enmohecidas.
No mejoré las podridas
y pudriéronse las sanas.
Que a uno bueno la pasa así
si se une a uno malo sé yo.
¿Mejórase el malo? No.
¿Y el bueno empeora? Sí.

viernes, 21 de junio de 2019

QUE PIERDA TODO MENOS TU AMISTAD (Claudio de Castro)

Señor, sabes que soy de barro y en algún momento caeré. Seguramente el pecado me alejará de Ti. Por eso te pido: "que pierda todo menos tu amistad".
Eres mi mejor amigo, ¿cómo podría perderte? Sé que no siempre hago lo que debo. Aun así, procuro seguirte. Créeme, Señor, lo intento. Pero ya ves, soy tan débil, tan frágil. Y temo perderte.
Hoy me he acercado a Ti, arrepentido, desolado, para mirarte a los ojos y decirte que te quiero.
Pero has sido Tú quien me ha mirado a los ojos. Con tanta ternura, con tanto amor, que me ha salido del alma este grito: "Señor, que pierda todo menos tu amistad". 

jueves, 20 de junio de 2019

ORACIÓN A SAN JOSÉ (51)

Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme aquí en la tierra a tu poder celestial, te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
San José, patrono de las almas que parten, ruega por mí. Amén.

LA VIRGEN PROTEGE A UNA NIÑA PERDIDA EN EL BOSQUE

El 18 de enero de 1896 se perdió en Rojales, provincia de Alicante (España), una niña de tres años y tres meses. Llegó la noche helada, y sus padres, con el corazón roto por el dolor, acudieron a las autoridades. La noticia corrió de boca en boca. Todo el pueblo se movilizó. Los jóvenes, con teas encendidas, recorrieron los alrededores del pueblo y el monte vecino; mas la pequeña no aparecía por parte alguna.
El 19 se da aviso a los pueblos del contorno, y todos buscaron a la niña con ansiedad. Las gentes esperaban encontrar al menos su cadáver, suponiendo que no habría resistido el frío de la cruda noche.
A las tres de la tarde, unos tíos suyos, que persistían en la búsqueda, la vieron recostada sobre una roca saliente detrás de la cual hay un precipicio cortado a pico. La niña parecía estar muerta. Sin embargo, al oír la voz de sus tíos se levantó y se dirigió a ellos con los bracitos tendidos, como si despertara de un profundo sueño. Su tía, estrechándola contra su corazón y llorando de emoción, le preguntó:
- Hija, ¿cómo has podido soportar esta noche tan fría?
- Si no he tenido frío, pues ha estado toda la noche una mujer conmigo y me tapaba con su delantal -contestó la niña sonriendo.
La tía con unos ojos muy abiertos, le sigue preguntando:
- Pero, ¿estuvo contigo una mujer?
- Sí, tía; una mujer muy buena y cariñosa.
- ¿Qué te decía esa mujer? ¿No veías por la noche las luces y oías nuestros gritos ?
- Sí, los oía. Pero la mujer me decía: “No te muevas, hija mía, que ya vendrán a buscarte”
Las gentes sencillas de aquel pueblo, entusiasmadas de lo que oían contar, gritaban fuera de sí: ¡Milagro! ¡Milagro!…
Al día siguiente se celebró una misa solemne en acción de gracias. La niña fue llevada por sus padres al templo. Estando en él, sus ojitos inquietos se fijan en una imagen de la Virgen del Carmen y vuelta a su madre le dice con candor infantil:
- ¡Madre! ¡Madre!. Esa es la mujer que me tapaba con el delantal.
Esta niña estaba a punto de caer en un precipicio, pues era de noche y no se veía.
Entonces la Virgen, como buena madre, se quedó con ella junto a aquella roca, para que, mientras durara la noche, no equivocara su camino y se dirigiera al lado contrario del precipicio donde había un gran abismo. Por eso, cuando la niña escuchaba los gritos y veía las antorchas encendidas, la Virgen le decía que no se moviera, que ya vendrían a buscarla, pues al estar a oscuras y tener tan cerca la pendiente, hubiera caído por ella sin remedio.
¿No nos pasa a nosotros, que en algunas ocasiones, al estar desolados y a oscuras, no sabemos a dónde dirigirnos?
El peligro está en que, al estar a oscuras, si nos dejamos guiar por nosotros mismos, y creer que podemos salir de aquella dificultad por nuestras solas fuerzas, estamos equivocados, pues vamos como un ciego hacia donde nos lleva la conciencia que, en ese momento anda a oscuras, ya sea porque así Dios lo quiere para que veamos nuestras debilidades o porque nosotros lo busquemos, y así podemos caer por un precipicio y terminar en pecado. San Ignacio, en sus Ejercicios Espirituales dice: “En tiempo de desolación, no hacer mudanza”, es decir, esperemos a que pasen esos momentos de abatimiento, no tomemos decisiones, de las cuales luego nos tengamos que arrepentir. Ya vendrán momentos de paz y sosiego y veremos las cosas claras.
Cuando estemos en momentos de desolación, pongámonos bajo la protección de nuestra Madre, que nos cubra con su “delantal” (el santo Escapulario), y oigamos de sus labios aquellas palabras: No te muevas…, que ya vendrán a buscarte.


Y como tan excelente Madre tenemos en el cielo, meditemos los mensajes que en Fátima, Lourdes y tantos sitios dejó como consejo, que ninguna madre da malos consejos a sus hijos, sino muy buenos, para que sigan el camino seguro y vayan directos al gozo eterno.

QUERIDO PADRE CELESTIAL (4)

Querido Padre celestial, gracias porque aun en la necesidad y la miseria sentimos y sabemos que Tú estás con los débiles, porque Tú eres poderoso ayudando a tus hijos. Tú le das fuerza al débil para servirte pese a todas sus faltas y debilidades. Danos alegría de corazón por todo lo que podemos hacer y sentir, ya que a Ti sirven, a tu gloria y a tu reino hasta el día cuando a otros también les sean dados ojos para ver. Amén.

SAN JUAN BOSCO RESUCITA A UN NIÑO, LO CONFIESA Y PREFIERE IR AL CIELO A SEGUIR VIVIENDO


Un muchacho turinés de quince años llamado Carlos agonizaba. Hizo llamar a Don Bosco, pero el santo no pudo llegar a tiempo. Otro sacerdote lo confesó, y luego el chico murió. Cuando Don Bosco regresó a Turín fue inmediatamente a su casa. Le dijeron que había fallecido, pero el santo insistió en que "había un malentendido". Tras rezar unos momentos por el joven, Don Bosco exclamó repentinamente:
- ¡Levántate, Carlos!
Ante el asombro de todos los presentes , el chico abrió los ojos y se incorporó en la cama. Al ver a Don Bosco se le iluminó la cara.
- ¡Padre, yo tendría que estar ahora en el infierno! -dijo el chico con voz entrecortada-. Hace dos semanas estaba con un compañero malo que me hizo pecar, y en la última confesión no me atreví a decirlo todo... ¡Acabo de tener un sueño terrible! Soñé que estaba al borde de una caldera gigantesca rodeado por un montón de demonios. Se disponían a arrojarme a las llamas cuando de pronto apareció una Señora muy linda y se lo impidió. Me dijo: "Aún hay esperanzas para ti, Carlos. ¡Todavía no se te ha juzgado!". En ese momento oí que usted me llamaba. ¡Ay, Don Bosco, qué alegría verlo otra vez! ¿Le importaría confesarme?
Una vez lo hubo confesado, Don Bosco le dijo: 
- Carlos, ahora que se te han abierto de par en par las puertas del Cielo, ¿quieres ir allí o quedarte con nosotros?
El muchacho apartó la mirada por un momento mientras le saltaban las lágrimas. Se hizo un silencio sepulcral.
- Don Bosco -dijo por fin-, prefiero ir al Cielo.
Los presentes observaban asombrados mientras Carlos se volvía a reclinar sobre la almohada, cerraba los ojos y regresaba al silencio de la muerte. 

SALVE A LA MADRE DE FUENGIROLA

Salve Patrona de los marineros.
salve Virgen del Carmen,
salve sol del horizonte,
salve calor en el frío.
Y en el frío, salve flor de entre las flores, 
salve luz del barrio mío,
salve amor de mis amores,
salve tesoro escondido.
Salve de Fuengirola, Madre,
salve refugio y consuelo,
salve del Hijo y del Padre,
salve de los fuengiroleños
que llegan rezando salves.

martes, 18 de junio de 2019

VISIÓN DEL INFIERNO DE SANTA FAUSTINA KOWALSKA



GRACIAS, SEÑOR, POR ESTA AGUA QUE LLEGA (Bernardo Velado)

Gracias, Señor, por esta agua que llega
del aire hasta los campos,
hasta el bosque y el huerto;
gracias por tu palabra que riega este desierto
del alma, prometiendo las horas de la siega.

Gracias por tanta gracia, tanta cuidada entrega,
por el sol que calienta este corazón yerto;
gracias por estas flores primeras que han abierto
ojos de luz a tanta claridad honda y ciega.

Gracias porque te he visto latiendo en los bancales,
favoreciendo, urdiendo los tiernos esponsales
del verdor con la tierra, la rosa con la rama.

Gracias porque me enseñas a ser en lo que era
al olvidar mis estiajes en esta primavera;
gracias porque es llegado el tiempo del que ama.

domingo, 16 de junio de 2019

LA OSTRA Y LOS LITIGANTES (Nicolas Boileau-Despréaux)









Un día, dice un autor,
al párrafo no sé cuántos,
dos viajantes en ayunas
una ostra se encontraron;
y estando los dos por ella
en el camino lidiando,
pasó por él la justicia
con la balanza en la mano.  
Explican ambos la cosa
delante de ella gritando,
y cada uno con costas
quiere llevarse lo hallado.
Pero la justicia al punto
este litigio pesando,
pide la ostra, la abre,
y se la echa de un bocado.
Con esta bella sentencia,
la contienda terminando,
dice: Tomad una concha
que a cada uno os regalo;
pues de ajenas necedades
vivimos en un palacio.
señores, la ostra está buena,
tened paz: adiós que marcho.

LA OSTRA Y LOS LITIGANTES (Jean de La Fontaine)


Un día encontraron dos peregrinos en la arena de la playa una ostra que acababan de traer las olas; devorábanla con los ojos, señaláronsela con el dedo; pero al tratar con los dientes, tuvieron que disputársela. Bajábase ya el uno para cogerla, cuando el otro le dio un empello, diciendo: 
- Vamos a ver a quién le corresponde. El primero que la haya visto, ese la engullirá; el otro, le mirará. 
- Si eso vale, contestó el camarada, yo tengo muy buena vista, gracias a Dios.
- No es mala tampoco la mía, replicó el primero, y os digo que he divisado la ostra antes que vos.
- Pues bien, si la habéis divisado yo la he olido.
Estaban es estos dimes y diretes, cuando llegó Don picapleitos, y le tomaron por juez. Don picapleitos abrió gravemente la ostra y se la tragó, a las babas de los litigantes. Y después de haberla saboreado, dijo con tono de presidente de sala: 
- Tomad, el tribunal os adjudica a cada uno de vosotros una de las conchas; marchad en paz.

Considerad lo que cuestan hoy los litigios; calculad lo que les queda en limpio a las partes; veréis cómo Don picapleitos se queda con todo el grano y no deja a los litigantes más que la paja.

EL JILGUERO (Madame des Houlieres)

Las rutas más floridas del amor están sembradas de amargura. Madame des Houlieres, para hacer más sensible esta verdad, emplea una ficción ingeniosa y agradable. Finge que en un sueño creyó ver sobre unos mirtos floridos un pajarillo menor que los demás, cuya voz superaba a los más dulces ruiseñores, y que corrió mucho tiempo detrás de él sin poderlo pillar.

En fin, cuando no pudo resistirse
se rindió y lo cogí, cual fue mi intento.
Pero necia de mí, pues temí tanto
que se escapase, que lo entré en el seno.
¡Oh deplorable y pérfida aventura!
El pajarillo malicioso y fiero,
a quien antes juzgaba tan hermoso,
mudó en un punto su gracioso aspecto,
se volvió una serpiente muy horrible,
e incauto el corazón tomó alimento
de aquel mortal veneno que vertía.
Y así en vez de gustar de los contentos
e inocentes placeres y atractivos
con que su canto falso y lisonjero
había embriagado mis sentidos,
yo padecía el más cruel tormento.
El traidor no era dulce como antes,
y según sus caprichos tan diversos
turbaba mi razón y me angustiaba.
Con principios tan ásperos, yo viendo
que los placeres que gustar debía
se trocaban en penas y desvelos,
al instante renuncio una esperanza
quimérica y fatal con que el jilguero
quería un nuevo cebo presentarme,
y de un despecho de furores lleno
tomé prestada toda su violencia
y al impostor ahogué con ardimiento.


ACTO DE CONTRICIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.

ALLÁ, EN LA MADRUGADA DE LOS MUNDOS (Juan Bautista Bertrán)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Allá, en la madrugada de los mundos,
como en caliente magnitud de ala
creadora, tu Espíritu flotaba
sobre el cósmico caos de las aguas.
Saltaba el mar desde el baldío abismo
al conjurar de tu clamor fecundo.
Solo de haber pasado por el cauce
de tu querer que crea, aún reverbera
de la imponente majestad de origen.
¿Dónde mayor captura de grandeza
que en la amplitud de vértigo del cielo
-espacio sin linderos para el ansia,
empalme del confín y el infinito-
y en la otra amplitud, la del océano,
gigantesco volumen de hermosura?

viernes, 14 de junio de 2019

EL HAMBRE DE UN MILLONARIO (Cuento de Calleja)












 Solución a la charada: MORALEJA

EL ABORTO SEGÚN SAN PÍO DE PIETRELCINA

San Pío de Pietrelcina fue canonizado no solo por llevar estigmas en su cuerpo, sino por vivir y pensar radicalmente de acuerdo a los mandatos de Dios. 
Por ejemplo, en cierta ocasión una mujer que se había practicado un aborto confesó su pecado ante el Padre Pío, pero él le negó la absolución (Recordemos que en aquél entonces la absolución para el pecado del aborto solo podía ser otorgada por un obispo).
El sacerdote Pellegrino Funicelli, que fue testigo de aquella negación, se acercó al Padre Pío y se dio el siguiente diálogo:
– Padre, esta mañana le ha negado la absolución a una señora por haberse hecho un aborto. ¿Por qué ha sido tan riguroso con aquella pobre desgraciada?
– El día en que los hombres, asustados por el estampido económico, de los daños físicos o de los sacrificios económicos, pierdan el horror del aborto, será un día terrible para la humanidad. Porque es justo aquel el día en que deberían demostrar tener horror por ello. El aborto no es solamente homicidio también es suicidio. ¿Y con los que vemos sobre el dobladillo cometer con un solo golpe uno y otro delito, queremos tener el ánimo de enseñar nuestra fe? ¿Queremos recobrarlos o no?
– ¿Por qué suicidio?
– Tú comprenderías este suicidio de la raza humana, si con el ojo de la razón, vieras la belleza y la alegría de la tierra poblada de viejos y despoblada de niños: quemada como un desierto. Entonces entenderías la doble gravedad del aborto: con el aborto siempre se mutila también la vida de los padres. Cuando veas un alma que anuncia el aborto como un acto benigno sabrás que en ella reina el príncipe de las tinieblas y que está en peligro de muerte eterna. ¡Ay de nosotros si consentimos con ese miserable y mortal pecado! No osemos tomar el lugar del Creador y no permitamos que ningún hombre lo haga. Y no seamos cómplices de este crimen maldito por culpa de nuestro silencio o nuestra tibieza.

jueves, 13 de junio de 2019

LAS MIL Y UNA MENTIRA (Colección "Tesoro de cuentos" de Bruguera)










PANGUE LINGUA (HIMNO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO)

Canta ¡oh lengua! con plácida armonía
el misterio del cuerpo glorioso,
y la Sangre que el Hijo de María,
fruto real de su vientre generoso,
y Rey del universo, ha redimido,
por redimir al mundo del pecado.
A nosotros se vio liberalmente,
naciendo de una madre peregrina.
A los hombres habló familiarmente,
dándoles salutífera doctrina,
y terminó con modo prodigioso
de su vida mortal el fin glorioso.
En la cena postrera que hacer quiso
con sus fieles discípulos amados,
después que plenamente satisfizo
a los legales ritos ordenados,
su propio cuerpo y con sus mismas manos
les dio por alimento a sus hermanos.
La Palabra o el Verbo, que carne era,
con su misma palabra hizo divino,
que el pan fuese su carne verdadera,
y que en su Sangre se mudara el vino.
Si el sentido resiste por grosero,
la fe le basta a un ánimo sincero.
Reverenciemos pues las luces puras
de este alto Sacramento e infinito,
y que de la ley antigua las figuras
cedan rendidas a este nuevo rito;
y que el obsequio de la fe perfecto
supla de los sentidos el defecto.
Cantemos, pues, con dulce melodía,
con religioso ardor y culto tierno,
gloria, alabanza, honor, fuerza, alegría,
al Padre soberano, al Hijo eterno,
y el mismo himno se cante reverente
al Espíritu de ambos procedente.
Amén.

V. Les disteis, Señor, el pan venido del cielo. Aleluya.
R. Que en sí contiene toda suerte de espirituales delicias.

ORACIÓN

Oh Dios, que en el admirable Sacramento nos dejaste la memoria de tu Pasión; concédenos, como te pedimos, que de tal manera veneremos los misterios de tu Cuerpo y Sangre, que perennemente sintamos en nosotros el fruto de tu redención; Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE SAN JUAN CRISÓSTOMO

¡Oh María, Virgen dulcísima, Madre de Dios, abogada de pecadores, refugio de atribulados! inclinad los oídos de vuestra piedad a los piadosos ruegos de este indigno siervo vuestro, y concededme que sea del número de aquellos que Vos amáis y conserváis escritos en vuestro virginal pecho.
Purificad, ¡oh Virgen inmaculada! mi corazón de cualquier pecado, separad de mí cuanto desagrada a vuestros ojos, purificad esta alma de todo amor a los bienes vanos y terrenos, e introducid en ella un puro y ardiente amor a los celestiales y eternos.
Rogad, oh Virgen Santísima, a vuestro Hijo por mí, ahora y siempre, y en el punto de mi muerte, y en aquel día tremendo y espantoso del Juicio, cuando hubiere de dar cuenta de todas mis obras, para que por vuestra intercesión sea libre de las penas eternas y pueda ir a gozar de vuestra amable compañía en el cielo.
¡Oh Virgen purísima! no apartéis vuestros ojos de este miserable pecador: a vuestra piedad recomiendo mi alma y mi cuerpo, regidme, gobernadme y defendedme de todos los males y peligros, y de todos los enemigos, y dignaos interceder por mí con vuestro Hijo, para que me perdone mis pecados, me dé verdadera fe, firme esperanza, ardiente caridad y la gracia del Espíritu Santo, la cual siempre me haga ejecutar su santísima voluntad y se digne por su infinita piedad preservar esta ciudad de peste, hambre, guerra y temblores de tierra; libradme a mí y a todos mis parientes, amigos y bienhechores, y a todos los fieles cristianos de todo mal. Amén. 

ORACIÓN A SAN JOSÉ (50)

¡Oh José poderoso! Ya sabemos que muy grande es tu gloria, y por lo tanto no dudamos un punto que tu poder e influencia serán extraordinarios; y como a estos va en zaga el amor especial que nos profesas, de aquí deducimos que no seremos desatendidos si en tus plantas en busca de socorro nos postramos. Tanto más cuanto que el mismo Dios a ti nos envía exclamando, cual Faraón, al exponerle nuestras cuitas: id a José. Sí, a ti iremos siempre, pues, como dice Santa Teresa, a ti el Todopoderoso te nombró su ministro plenipotenciario y tesorero general, para consuelo y alivio de todas las almas, sean cuales fueran sus necesidades. Muchas son las nuestras y, por esto, cada día te suplicamos atiendas a nuestras querellantes voces.

JACULATORIA. Anímanos para que sin reparos sepamos acudir a ti y pedirte lo que más nos convenga. Amén.

ORACIÓN DE SALUDO Y PETICIÓN A SAN ANTONIO


Te saludo, Antonio de Padua, y por la gran fe que tengo en nuestro Señor Jesucristo, a quien lealmente serviste, y en la siempre Virgen María, que tanto amaste, y en el dulcísimo Niño Jesús que en vuestro aposento hallaste; por los treinta y tres años que vivió y después murió en la Cruz por nuestro amor, y por los tres años que estuviste tú en el desierto, deseoso de hallar a aquel supremo Señor, que os apareció y os dijo aquellas palabras: "Antonio, siempre estaré a tu lado, sellaré tu corazón"; por el hábito que vestiste, por el cordón que ceñiste, por los muchos milagros que Dios ha obrado y obra todos los días por medio tuyo, por la grande confianza que tengo en tu intercesión, te suplico, postrado en tierra, te dignes interceder delante de Nuestro Señor Jesucristo, para que me conceda por vuestro medio, si me conviene, la gracia que deseo.... (mencionar el favor a pedir)


Señor mío Jesucristo, por los méritos de vuestro siervo Antonio, así como resucitasteis los muertos y librasteis a su padre, concededme esta gracia por los méritos e intercesión de vuestro siervo Antonio, por quien las cosas olvidadas son recordadas, las ausentes se hacen presentes, las perdidas se hallan, las justamente propuestas son aceptadas y las empezadas son acabadas; así os ruego, Dios mío potentísimo, me concedáis aquella gracia que deseo, si es conforme a vuestra Santa Voluntad.

Padrenuestro y Avemaría

Dios mío Jesucristo, por vuestra infinita misericordia aquietad las angustias de mi corazón, para que viviendo y muriendo, pueda siempre alabaros, bendeciros y loaros. Amén.