domingo, 30 de abril de 2023

CANTARES (Eduardo de Ory, 1903)

Sembré una flor cierto día,
pasaste tú por su lado
¡y se marchitó enseguida!

Te acusan por tus desdenes;
mas no te preocupes, niña,
que las rosas más fragantes
también tienen sus espinas.

Ya sus dulces melodías
no entona mi ruiseñor:
¡él no canta si no oye
los acentos de tu voz!

Rasgué las cuerdas sonoras
de mi guitarra flamenca,
y al querer cantar pesares
¡saltaron todas las cuerdas!

Los ojos de mi morena
son cual los rayos del sol:
estos nos hieren la vista;
aquellos... el corazón.

Ya no quiero tu retrato,
porque conservo tu cara
grabada desde hace tiempo
en un rincón de mi alma. 

AL MORIR LA TARDE (Fernando A. de León)




 

VIDA Y MARTIRIO DE JOSÉ GIL PINEDA

JOSÉ GIL PINEDA. Coadjutor de San Felipe Neri de Málaga. 43 años. Grazalema (Cádiz), 27/10/1893 -  Cementerio de San Rafael (Málaga), 31/08/1936.

Este joven sacerdote gaditano ingresó a la edad de 12 años en el Seminario Pontificio de Sevilla para realizar sus estudios, aunque los terminó en el Seminario de Málaga. Fue ordenado sacerdote en el año 1917 y, tras varios destinos parroquiales, entre ellos el de cura regente de Faraján en 1923, terminó desarrollando su labor pastoral como coadjutor de San Felipe Neri en Málaga, antes de su martirio. El siervo de Dios fue detenido por una patrulla de milicianos comunistas el 23 de agosto de 1936 en su vivienda de calle Grama número 10. Posteriormente lo llevaron a la Comisaría de Vigilancia y de allí directamente a la Prisión Provincial junto a otros compañeros sacerdotes, de donde fue sacado la noche del 30 al 31 de agosto. Al amanecer, fue asesinado en el cementerio de San Rafael de Málaga. Sus restos fueron llevados a la cripta de la Catedral de Málaga, donde descansan actualmente. 

UN PINCHAZO (Augusto Martínez Olmedilla)

 



VIDA Y ORACIÓN A SAN JOSÉ BENITO COTTOLENGO


El 30 de abril se celebra la fiesta del santo sacerdote italiano José Benito Cottolengo (1786-1842). Impresionado por la muerte de una joven dama por falta de atención médica y ante la falta de lugares donde atender a los más necesitados, se sintió llamado a poner en marcha una casa de acogida que comenzó con cinco pacientes. Organizó un equipo de voluntarios que la atendiera y colocó en la puerta un letrero que decía: “Caritas Christi urget nos” (El amor de Cristo nos apremia).

Tanto les apremió que a aquella primera casa le sucedieron pronto otras en las que se atendía a los últimos: personas con enfermedad mental o discapacidad, huérfanos... Todos los descartados de la sociedad encontraban cobijo en unos centros cuyo sostenimiento se encomendaba solo a la Divina Providencia. Antes de su muerte, fundó varias congregaciones a las que encargó orar especialmente por sus hogares y las personas acogidas en ellos.

El nombre de Cottolengo comenzó entonces a usarse popularmente como sinónimo de casa de acogida, sea cual sea su origen. Es el caso de la Casa del Sagrado Corazón, en la barriada malagueña de El Bulto, perteneciente a la Diócesis, pero que es conocida por todos como “el Cottolengo de Málaga”.


ORACIÓN


Oh San José Cottolengo, que fuiste tan piadoso en la tierra con los desprotegidos y sufrientes, ten piedad de mí. 

Tú que en la tierra te dedicaste con tanto amor a ayudar en cada situación de miseria, ten piedad de mí.

San José Cottolengo, vuelve tu mirada de misericordia sobre mí, mira cómo son urgentes mis necesidades y cómo es grande mi dolor. Ayúdame frente a Dios a obtener la gracia que tanto necesito, yo confío en tu intercesión. Amén.

Pedir la gracia deseada

Rezar Padre nuestro, Ave María y Gloria

MEDITACIÓN DOMINGO IV DE PASCUA A (P. Damián Ramírez Lozano)


Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.



 

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».





sábado, 29 de abril de 2023

LA BUENAVENTURA (Ramón Antonio Urbano)

Caminando al azar una mañana
del espléndido abril galano y fresco,
en la calle de un barrio pintoresco
me detuvo una clásica gitana.
Abrí mi mano ante su ciencia vana
(más que ciencia conjuro picaresco),
y aprendí que el relato gitanesco
reputaba feliz mi edad temprana.
"-¡Me atribuyes delicias y venturas
-le dije- cuando en olas de amarguras
náufrago ya mi corazón se siente!...
Mas cómo has de sondar mi triste arcano,
si estudias las arrugas de mi mano
y no miras los surcos de mi frente!...".
 

ORACIÓN A SANTA CATALINA DE SIENA (1)

29 DE ABRIL: SANTA CATALINA DE SIENA

Bendita y amada del Señor, gloriosa santa Catalina: Por aquella felicidad que recibiste de poder unirte a Dios y prepararte para una santa muerte, alcánzame de su divina Majestad la gracia de que purificando mi conciencia con los sufrimientos de la enfermedad y con la confesión de mis pecados merezca disponer mi alma confortándola con el trance terrible de la muerte y poder volar por ella a la eterna bienaventuranza de la Gloria. Amén. 

MEDITACIÓN SÁBADO III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
 






viernes, 28 de abril de 2023

La violeta (Felipe Jacinto Sala)


 

VIDA Y ORACIÓN SAN PEDRO CHANEL


San Pedro Chanel nació en Francia en 1803. Cuando era niño estaba fascinado por la vida de los misioneros y leía las cartas enviadas por los misioneros en América. Después de convertirse en sacerdote se unió a la Sociedad de María, los Maristas, que era una orden que enfatizaba el trabajo misionero. San Pedro Chanel fue enviado a la Isla de Futuna cerca de Fiyi durante cinco años, donde tuvo que aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva forma de vida y enseñar la palabra de Dios a los nativos de la isla. La persecución de cristianos en la isla era muy común en ese momento. Cuando el hijo del rey pidió ser bautizado, san Pedro Chanel fue asesinado a golpes. Poco después de su muerte casi toda la isla se convirtió al cristianismo. San Pedro Chanel fue canonizado en 1954 por el Papa Pío XII.


ORACIÓN

Señor, Tú que has concedido la palma del martirio a san Pedro Chanel cuando trabajaba por extender tu Iglesia, concédenos a nosotros que, en medio de las alegrías pascuales, celebremos de tal modo el misterio de Cristo muerto y resucitado, que seamos verdaderamente testigos de una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


ORACIÓN SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT (1)


Oh Dios, que enardeciste el corazón de san Luis María en el celo de predicar el Evangelio de tu Hijo, concédenos por su intercesión que, conducidos por la Virgen María, siendo dóciles a tu Espíritu, vivamos como apóstoles infatigables de tu Reino, atentos a las necesidades de los más pobres y amándolos como a hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén. 

MEDITACIÓN VIERNES III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 1-20

En aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres.
Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?».
Dijo él:
«¿Quién eres, Señor?».
Respondió:
«Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
«Ananías».
Respondió él:
«Aquí estoy, Señor».
El Señor le dijo:
«Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.



Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

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"... vivirá para siempre" (Jn 6, 52-59)

Señor Jesús, eso quiero, eso queremos todos: vivir para siempre. Conocerte, vivirte, intentar seguirte y en todo amar y servir en tu nombre.

Señor Jesús, eso quiero, eso queremos. Participar de tu Eucaristía y saciar nuestra sed de sentido y nuestra hambre de vida verdadera. Necesitamos de Ti para ser nuestra mejor versión. Vivir para siempre, eso anhelamos en lo profundo de nuestro corazón.

Señor Jesús, vivir para siempre, sin tener que mirar ni el reloj ni el calendario, sin preocuparnos por el mañana ni por el pasado, contando con el abrazo del Padre y con tu compañía para siempre, siendo felices sin pensarlo ni buscarlo por sabernos profundamente encontrados por tu ternura y tu misericordia.

Señor Jesús, eso repetimos hoy en nuestra mente y con nuestro corazón: vivir para siempre, eso y nada más. Y eso es posible… aunque parezca imposible.  

Así te lo pido.  Así sea.

 





jueves, 27 de abril de 2023

FELICIDAD (J. C. Labra, 1903)

Mirando a la campiña, calcinada
por los rayos del sol abrasadores,
vese el oasis que entre sus verdores
la casita aprisiona de mi amada.

Cuando el calor sofoca, la enramada
grata sombra nos brinda, y entre flores
deslizándose van nuestros amores,
como preludios de la dicha ansiada.

A nuestros pies murmura dulcemente
de un arroyuelo el agua cristalina,
que nos brinda un espejo en su corriente.

Y allá, cuando en la tarde el sol declina
y a la casa volvemos lentamente,
un ruiseñor en el boscaje trina. 

ORACIÓN A SANTA ZITA


Oh santa Zita, que en el trabajo doméstico fuiste solícita, pues eras como Marta cuando sirvió a Jesús en Betania y generosa como María Magdalena a los pies del mismo Jesús, ayúdame a tener paciencia y hacer todos los sacrificios que me imponen los trabajos domésticos. 

Oh Dios, recibe mi trabajo, mi fatiga y mis tribulaciones y, por la intercesión de santa Zita, dame las fuerzas necesarias para satisfacer siempre con mis deberes al que me necesita, y merecer el reconocimiento de aquellos que sirvo junto a la recompensa en el cielo. Amén. 

Santa Zita, intercede por mí. 

MEDITACIÓN JUEVES III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

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"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre" (Jn 6,44-51)

Señor Jesús, dame de tu pan, dame de Ti, dame para que coma y viva para siempre.

Dame fortaleza ante las adversidades.

Dame verdadera alegría en mi ser testigo.

Dame paciencia para respetar ritmos y esperar sin desesperar. 

Dame discernimiento para decidir siempre contigo.

Dame hondura para no vivir en la superficie de las cosas, de las relaciones y de los proyectos.

Dame sencillez para no vivir de la apariencia y del qué dirán.

Dame paz para pacificar todo cuanto esté revuelto a mi alrededor.

Dame humildad para reconocer que no lo sé todo, ni lo puedo todo.

Dame esperanza para que mi fe esté bien fundamentada.

Dame una mirada limpia, transparente y misericordiosa.

Dame valentía para salir al mundo y decir a todos que Tú eres mi Señor,  el Señor de mi vida y de la suya.

Dame perspectiva para vivir acogiendo tu voluntad.

Dame el don de servir amando y de amar sirviendo.

Dame un corazón sensible, acogedor y colmado de ternura.

Dame fortaleza en las pruebas y capacidad de cargar con la cruz.

Dame motivos para seguir siguiéndote y en el seguirte, encontrarte, abrazarte y decirte una vez más: gracias por ser ese pan bajado del cielo, gracias por regalarme, sin medida ni condición, vida para siempre.

Dame tu Espíritu y hazme dócil a tu voz.

Así te lo pido. Así sea.


ORACIÓN BEATA HOSANNA DE KOTOR

27 DE ABRIL: BEATA HOSANNA DE KOTOR

Hosanna nació en Montenegro en 1493. Dios le otorgó el don de consejo para guiar muchas almas hacia Él. En Kotor la llamaban “la trompeta del Espíritu Santo” y “maestra mística”. Personas de todas partes acudían a ella en busca de consejo. Atraía a todos a vivir una vida cristiana auténtica. La consideraban patrona del movimiento ecuménico. Murió en 1565.


ORACIÓN

Reaviva, Señor, en nuestro corazón el amor a tu cruz, y por la intercesión de la beata Hosanna y siguiendo su ejemplo de sufrimiento en favor de la unidad de la Iglesia, concédenos participar de tus dolores y de tu gloria. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 26 de abril de 2023

MEDITACIÓN MIÉRCOLES III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielos». 






martes, 25 de abril de 2023

ORACIÓN A SAN MARCOS PARA PROTEGER A LA FAMILIA


 

Poderoso san Marcos, alabo tu nombre, evangelista, paciente, fuerte, soy tu fiel devoto.
En esta hora clamo por tu protección divina, tienes autoridad en contra del maligno, pudiste someter a las bestias y dragones. Tienes la fuerza de un león, la tenacidad y la osadía, para eliminar toda obra de maldad, que quiera hacerle daño a mi familia.
Domina y somete a toda persona, que hable mal, que tenga sentimientos malos hacia toda mi familia, protégenos, guárdanos.
Sé nuestro intercesor delante del Padre Celestial, da a conocer mi petición, y que envíen a sus ángeles guardianes para hacer un cerco protector.
Que ningún arma, enfermedad, escasez, pobreza, desunión, pueda entrar en los corazones de mis familiares, te lo suplico.
Bendícenos con tu poder sobrenatural, san Marcos, y sé siempre el protector de mi familia. Amén.

MEDITACIÓN MARTES III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)



 Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.


"El Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban" (Mc 16,15-20) 

Señor Jesús, qué pasada este Evangelio. No sólo mueres por nosotros, no sólo resucitas, no sólo te nos apareces para que creamos en tu promesa, no sólo nos envías a predicar la Buena Nueva, sino que además cooperas con nosotros confirmando la palabra con las señales que nos acompañan. ¿Qué más podemos pedirte? 

Pues aunque te parezca mentira, tenemos más cosas que pedirte:

- danos más fe

- danos mucha más esperanza

- danos muchísima más caridad

- danos más prudencia

- danos más sencillez

- danos más discernimiento

- danos más visión

- danos más paz

- danos más perdón

- danos más autenticidad

- danos más ganas de ser buenos

- danos más deseos de hacer el bien

- danos más fraternidad

- danos más alegría. 

- danos más coraje. 

- danos más fuerzas para ser testigos tuyos. 

Señor Jesús, sigue cooperando con nosotros confirmando la palabra con las señales que nos acompañan. 

Sé Tú nuestro centro, nuestro norte, nuestro eje y nuestra razón. 

Así te lo pido. Así sea.






lunes, 24 de abril de 2023

ORACIÓN A SANTA EUFRASIA PELLETIER


EUFRASIA PARA EL MUNDO

Nos enviaste por el mundo para ser testigos, testigos del amor de Dios y su misericordia. Nos enviaste a buscar por todos los caminos a las ovejas del redil que aún están perdidas.
Eufrasia para el mundo, tu misión se hizo grande, el celo por la salvación de todos fue tu fuerza. Te consagraste por amor a Dios y plenamente para salvar a los que muchos llaman imposible .
Envíanos igual que ayer y llénanos de tu valor, para curar y socorrer a todos los que están caídos. En la misión queremos ser la caridad del Buen Pastor, que siempre y en todo lugar acoge a todos con amor.
Tu decisión fue anunciar, sin importar distancias, la buena nueva de Jesús, la fe y la esperanza, y con urgencia traspasaste todas las fronteras, para llevar amor ahí, donde la vida clama, y superando en el camino las dificultades miraste cómo Dios te bendecía con hermanas en Europa, América Asia, África y Oceanía. Ahora son testigos de tu sueño misionero.
Envíanos igual que ayer…..
Hoy como ayer el mundo tiene hambre de Justicia y es cada vez mas fuerte el grito de los excluidos, no puede ser que nos quedemos tan solo mirando, tantas familias, niños y mujeres olvidadas. María Eufrasia, danos hoy tu audacia y tu coraje para vivir la caridad de ser buenas pastoras, queremos como tú decir "yo ya no soy de Francia, soy de todo lugar en donde haya que servir" .

MEDITACIÓN LUNES III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)

 


Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que Él ha enviado».


"«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»" (Jn 6,22-29) 

Señor Jesús, eso mismo me pregunto yo en tantas ocasiones. Estamos en Pascua pero a veces cuesta cantar Aleluya ante tanta adversidad, ante tanta situación de verdadera necesidad, ante tanta enfermedad, ante tanto esfuerzo como hay que hacer para poder vivir con un poco de dignidad, ante tanta desigualdad y tanta injusticia injustificada. Uno se pregunta cuándo has venido aquí. 

Señor Jesús, cuándo has venido a las familias rotas, cuándo has venido al pie de la cama de los enfermos, cuándo has venido a los centros de menores tutelados, cuándo has venido a nuestras calles llenas de indigentes, cuándo has venido a los centros de acogida de solicitantes de asilo, cuándo has venido a los pisos que acogen a mujeres maltratadas, cuándo has venido a las cárceles... 

Y Señor Jesús, resulta que Tú, que eres nuestro maestro, has venido y vienes a todas esas realidades y situaciones, porque en todas ellas hay creyentes que asisten, bendicen, sanan, escuchan, abrazan, restituyen, acogen y buscan hacer en todo tu voluntad y hacer el bien. 

Gracias, Señor de la vida, por haber venido y haberte quedado entre nosotros. Sé hoy nuestro Maestro y Señor. 

Así te lo pido. Así sea.






domingo, 23 de abril de 2023

ORACIÓN SAN JORGE


 

MEDITACIÓN DOMINGO III DE PASCUA A (P. Damián Ramírez)

 

¡Buenos días!

Como cada domingo, igual que los primeros cristianos, hoy nos reuniremos como comunidad convocada por Cristo Resucitado.

No olvidemos que Él se ha quedado con nosotros en la Eucaristía para devolvernos, como a los de Emaús, la ilusión, la fe, la alegría y la esperanza. 

Adjunto una reflexión que nos vendrá bien meditar “NO HUIR A EMAÚS” y una oración que nos vendrá bien meditar en un rato de oración personal. 

Buen y bendecido Día del Señor 👋



Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.






NO HUIR A EMAÚS

No son pocos los que miran hoy a la Iglesia con pesimismo y desencanto. No es la que ellos desearían. Una Iglesia viva y dinámica, fiel a Jesucristo, comprometida de verdad en construir una sociedad más humana. La ven inmóvil y desfasada, excesivamente ocupada en defender una moral obsoleta que ya a pocos interesa, haciendo penosos esfuerzos por recuperar una credibilidad que parece encontrarse «bajo mínimos». La perciben como una institución que está ahí casi siempre para acusar y condenar, pocas veces para ayudar e infundir esperanza en el corazón humano. La sienten con frecuencia triste y aburrida, y de alguna manera intuyen –con el escritor francés Georges Bernanos– que «lo contrario de un pueblo cristiano es un pueblo triste». La tentación fácil es el abandono y la huida. Algunos hace tiempo que lo hicieron, incluso de manera ruidosa: hoy afirman casi con orgullo creer en Dios, pero no en la Iglesia. Otros se van distanciando de ella poco a poco, «de puntillas y sin hacer ruido»: sin advertirlo apenas nadie se va apagando en su corazón el afecto y la adhesión de otros tiempos. Ciertamente sería un error alimentar en estos momentos un optimismo ingenuo, pensando que llegarán tiempos mejores. Más grave aún sería cerrar los ojos e ignorar la mediocridad y el pecado de la Iglesia. Pero nuestro mayor pecado sería «huir hacia Emaús», abandonar la comunidad y dispersarnos cada uno por su camino, hundidos en la decepción y el desencanto. Hemos de aprender la «lección de Emaús». La solución no está en abandonar la Iglesia, sino en rehacer nuestra vinculación con algún grupo cristiano, comunidad, movimiento o parroquia donde poder compartir y reavivar nuestra esperanza en Jesús. Donde unos hombres y mujeres caminan preguntándose por él y ahondando en su mensaje, allí se hace presente el Resucitado. Es fácil que un día, al escuchar el Evangelio, sientan de nuevo «arder su corazón». Donde unos creyentes se encuentran para celebrar juntos la eucaristía, allí está el Resucitado alimentando sus vidas. Es fácil que un día «se abran sus ojos» y lo vean. Por muy muerta que aparezca ante nuestros ojos, en esta Iglesia habita el Resucitado. Por eso también aquí tienen sentido los versos de Antonio Machado: «Creí mi hogar apagado, revolví las cenizas… me quemé la mano».

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QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Porque el camino por donde avanzamos son kilómetros sin luz y tropiezos. Porque, sin Ti, es difícil reconocer y alcanzar la paz y la felicidad que necesitamos. Porque, sin Ti, el pan de cada día se hace duro de masticar y desagradable al paladar.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Porque, sin Ti, es huérfano nuestro caminar triste nuestro canto e insípido nuestro existir. Porque, sin Ti, la vida no es vida y la muerte es triunfadora sobre nuestra suerte.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Porque, para vivir, necesitamos verte. Porque, para no fracasar, es bueno que camines a nuestro lado y compartas nuestras ilusiones y nuestros sueños y te hagas sabedor y conocedor de nuestras dudas y fracasos.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Para volver de lo antiguo a lo nuevo. Para regresar de los caminos equivocados Para llevar esperanza a un mundo perdido. Para que, la noche de la fe, dé lugar al esplendor de la luz del día.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Porque anochece si Tú no eres el sol que nos ilumina. Porque atardece si Tú no eres la luz que nos guía. Porque ennegrecen nuestros días si Tú no les das paz, fuerza y armonía.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Para que la tristeza sea amordazada por la alegría de la Pascua. Para que nuestra fe sea contagiosa, pascual, vibrante y entusiasta.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR. Y que no dejemos de avanzar por los caminos de la vida dando a conocer lo que tu presencia aporta a nuestros días. Y que no dejemos de pregonar lo que tu compañía enriquece a nuestro caminar por la Tierra.