viernes, 7 de diciembre de 2018

DIÁLOGO ANTES QUE LAS ARMAS

Gracias, Señor, por dejarnos tu paz. Aún así te seguimos pidiendo... "Concédenos tu paz". Esta paz que solo Tú puedes darnos y que nos hace hijos, hermanos, comunidad; nos hace plenamente humanos.
Cuando Tú viniste a nosotros, el cielo nos deseaba paz a todos los hombres. Estando todo en calma, Dios nos hablaba en su Palabra misma. Era un lenguaje de amor y no de violencia, clara expresión de entrega. Y así pasaste entre nosotros haciendo paz e invitándonos a construirla contigo. Y nos bendijiste con "seréis llamados hijos de Dios".
Pero nosotros nos encontramos muy lejos de vivir lo tuyo.
Necesitamos que cures las heridas de violencia ancladas en nuestro propio corazón y en nuestra mente, y las transformes en perdón y reconciliación. Esto nos dará la fuerza necesaria para desear y contribuir a la paz mundial.
Concede, Señor, el perdón a opresores y violentos. Y para los gobernantes te pedimos luz y audacia para detener la proliferación de las armas, su comercio ilegal; para detener la espiral de violencia y encontrar recursos para el diálogo y la reconciliación.

María Oñate

jueves, 6 de diciembre de 2018

OFRECIMIENTO DIARIO POR LA HUMANIDAD

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada, mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos, en unión con tu Hijo Jesucristo, que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía, por la salvación del mundo.
Que el Espíritu Santo que guió a Jesús sea mi guía y mi fuerza en este día, para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, te pido especialmente por las intenciones del Papa y de nuestros Obispos.

viernes, 30 de noviembre de 2018

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA

Postrado ante vuestro acatamiento, ¡oh Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.

viernes, 23 de noviembre de 2018

TE FUISTE

Te fuiste, Carlos, para sonreír con los ángeles, para andar por brillantes nubes rodeadas de sol.
Te fuiste para colmar el alma y habitar feliz en donde no existe llanto ni dolor. Tus ojos contemplan la gloria sin ocaso, lo eterno que es Vida, la felicidad sin fin.
Ya no sufres la corrupción del tiempo, del dolor y la pena, y tu alma se viste de fiesta ante el Sol. Sol de justicia de la "Promesa que es eterna", donde me esperas para hacer de alabanzas nuestro Cielo al fin.
Te fuiste para abrazarme más fuerte, para secar mis lágrimas que te recuerdan sin fin, para susurrarme al corazón que disfrutas del Cielo cada vez que oro por ti.
Te fuiste para hacer que a partir de hoy mis ojos te busquen sonriendo... cada vez que miro a las estrellas que brillan en ti.
Te fuiste para recordarme que el amor nunca se acaba, que cuando se ama la muerte no existe, que es un paso a lo eterno, que es Vida feliz.

Del libro "Jesús a mi alma" del Padre Guillermo Serra

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA DE SAN CARLOS BORROMEO

Te adoramos, Hostia divina; te adoramos, Cristo, Hijo del Dios viviente, que te sacrificaste por nuestra salvación. Tú, para ofrecernos una señal de tu inmensa caridad respecto de nosotros, nos ofreciste bajo la apariencia del pan y del vino tu Cuerpo divino como alimento y tu preciosa Sangre como bebida, porque en esta Hostia, oh Cristo Santo, Tú estás presente, verdadero Dios y verdadero hombre.
Realmente Tú eres un Dios oculto e invisible que, bajo otras apariencias, eres recibido por nosotros visiblemente, y así recibido eliminas los pecados, purificas las almas, aumentas las virtudes y nos guías hacia la verdadera grandeza.
Haz que solo a Ti se dirijan nuestro afecto y nuestras obras, que te busquemos solo a Ti y que, tras haberte hallado, nunca, ni por tentación ni por el paso del tiempo, nos separemos de Ti.
De tal forma que se nos conceda pasar de esta morada terrena a aquella eterna del cielo. Amén.


sábado, 10 de noviembre de 2018

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOURDES PARA PEDIR POR LA SALUD DE LOS ENFERMOS

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis, pero acordaos, os diré  con vuestro siervo san Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado. ¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo...
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.

Rezar tres Avemarías.

viernes, 9 de noviembre de 2018

APARICIÓN DE SAN JOSÉ A LA VENERABLE SIERVA DE DIOS MARINA DE ESCOBAR

Es verdaderamente digno de saberse lo que, respecto al sufrimiento, dijo san José a la venerable sierva de Dios Marina de Escobar.
Arrebatada en éxtasis, como frecuentísimamente le acontecía, vio entre esplendores de gloria y acompañado de muchos ángeles al santo Patriarca el 19 de marzo de 1627. 
Y acercándose a mí, dice ella, con semblante tan majestuoso como benigno, me saludó diciéndome: "Oh alma, Dios sea contigo. Yo soy José, esposo de María Virgen, y vengo en nombre de Dios a visitarte y consolarte". Habiendo retirado después el manto, como quien le echaba hacia atrás, despidió grandísimo resplandor, y dejando ver en su pecho una cruz, a mi parecer como de un palmo, y tan resplandeciente y maravillosa, que por el gran contento que me daba no acertaba a apartar la vista de ella; y entonces él continuó diciéndome con dulcísima bondad: "Oh alma, ¿qué es lo que ves? ¿Qué encuentras en esta cruz que así te consuela y arrebata? Quiero que sepas que todo mi tesoro en el mundo, toda mi gloria y felicidad fue la cruz que en él sufrí, y que por ser cosa tan acepta a los ojos de Dios la estimé y la estimo en más que la dignidad de esposo de María Virgen y que el haber llevado en mis brazos y educado al Redentor... La cruz que Dios te ha dado y te da en la larga carrera de tu vida es ciertamente gravísima, pues superan a veces tus tormentos a los de los Mártires que derramaron su sangre por Jesús. Estímala, pues, como debes, y da gracias al Señor por haberte hecho continuar haciéndote una merced tan grande... La cruz es un tesoro de bienes infinitos y resplandece a los ojos de Dios de un modo maravilloso porque solo la da a las criaturas que quiere distinguir con el carácter que más brilla en su Hijo y Señor nuestro. Por esto ¡oh alma! te colocará Dios en altísimo trono. Consuélate pues; los dolores y tormentos que pueden sufrirse son breves, pero el descanso, la corona de gloria y posesión de Dios mismo son eternos".
Dicho esto, y viendo el santo Patriarca que su devota no acababa de mirar la bellísima cruz que le pendía del cuello, se la dio a besar por su extremo inferior, le puso la mano sobre el pecho y la cabeza y, bendiciéndola, desapareció dejándola anegada en consuelo celestial.
A tales verdades, salidas de la boca de tan gran Santo, ¿quién no se animará a aceptar los padecimientos que Dios le envíe, y aun a añadir otros voluntariamente, si bien con consejo del confesor, y mayormente si esto lo exige la salud del alma?

Del libro "El devoto del admirable Patriarca San José. Ejercicio de siete domingos seguidos, a fin de merecer su eficacísima protección en la vida y en la muerte". Barcelona, 1876.

domingo, 4 de noviembre de 2018

40 DÍAS POR LA VIDA (DÍA 40)


Correspondiente al día 4 de noviembre de 2018

ORACIÓN PARA OBTENER FAVORES Y POR LA GLORIFICACIÓN DEL BEATO JUAN NEPOMUCENO ZEGRÍ Y MORENO

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Por los méritos infinitos del Sacratísimo Corazón de Jesús y por la mediación de la Virgen Santísima de las Mercedes, humildemente os suplico que me concedáis, por la intercesión del beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, la gracia que os pido, si ha de ser para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.

viernes, 2 de noviembre de 2018

40 DÍAS POR LA VIDA (DÍA 38)


SEÑOR, TRANQUILIZA NUESTRO ESPÍRITU

Señor, tranquiliza nuestro espíritu. Que nuestros pensamientos traigan tranquilidad dentro de nosotros. Sabemos que , en el momento justo, solucionarás todos nuestros problemas. Que hagamos silencio en nosotros para escuchar lo que nos aconsejas. Escuchándote, nada malo nos sucederá. No nos dejes actuar precipitadamente. Que nuestra decisión sea el reflejo de tu voluntad. Cálmanos, Señor, para que todo se calme a nuestro alrededor, para que enmudezcan las voces agresivas y la tormenta deje de soplar. Que tu paz invada nuestro corazón y que en ella nos dejemos estar sin que nada de ella nos aleje. Amén.

TE LO ENTREGO, SEÑOR

Mi cansancio,
mi tedio,
lo que me decepciona,
lo que no entiendo,
lo que sufro,
lo que me hiere,
lo que no entiendo,
lo que me agobia,
lo que quiero
olvidar y perdonar,
lo que me hace llorar...
Te lo entrego, Señor.

EL CAMINO DE LA VIDA

En el camino aprendí
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver
ni que escuchar es oír,
ni lamentarse sentir,
ni acostumbrarse querer...

En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz sonreír,
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (8)

Te pido, Padre mío, que todo lo que haga durante este día sea iluminado por la bendita luz del Espíritu Santo. Cuida de mí y de mi familia, protégenos de todo mal. Amén.

ORACIÓN DE LA MAÑANA (7)

Te pido, Cristo Rey, que me acompañes en esta bella jornada que estoy por iniciar. Camina junto a mí, Jesús, y no permitas que me pierda por el ruido, la tensión y la rutina. Que toda acción, por más repetitiva que sea, la convierta en una labor extraordinaria que alabe y dé gloria a todas las bendiciones que recibo siempre de Ti. Te encomiendo a todos los que amo. Amén.

ORACIÓN DE LA NOCHE (9)

Señor, a lo largo de este día he tenido momentos de apuro, pero he sabido conservar la calma porque sabía que Tú estabas junto a mí, que me sonreías y me decías "Ánimo, no te desanimes. Sé valiente y soporta estos contratiempos. No temas, porque Yo estoy a tu lado". Gracias, Padre Dios, por ser Tú mi refugio y amparo. Amén.