Poesías, oraciones, cuentos...
domingo, 24 de mayo de 2026
DOMINGO DE PENTECOSTÉS A
Feliz día de Pentecostés. Celebramos hoy el día del nacimiento de la Iglesia. El Señor ha enviado su Espíritu Santo, para que tengamos sus dones y los comuniquemos al mundo entero. La primera lectura de los Hechos, relata cómo al recibir el Espíritu, todos los que han llegado a Jerusalén oyen las maravillas de Dios en su lengua. Si en Babel se confunden las lenguas que solo hablan del hombre, Dios ha derramado el Espíritu para que todos podamos entender las maravillas de Dios. Pero es importante que esos dones que recibimos de Dios sean puestos al servicio de los demás, para que la gracia de Dios pueda actuar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que envía su Espíritu para darnos vida.
Texto del Evangelio (Jn 20, 19-23): Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
sábado, 23 de mayo de 2026
SÁBADO VII DE PASCUA A Y PENTECOSTÉS
Hoy sábado por la mañana las lecturas nos muestran que hay que dar testimonio de la fe, y que cada uno tenemos una misión y una responsabilidad en la transmisión de la fe. Pablo dará testimonio llegando hasta los confines de la tierra conocida: Roma. Pedro es llamado a ser pastor de la Iglesia. Y Juan da testimonio con sus palabras, contando lo que sus ojos y oídos han presenciado. Y nosotros, ¿cuál es nuestra fe? ¿Cómo la transmitimos? Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos da valor para ser libres testigos de su acción en nuestras vidas.
viernes, 22 de mayo de 2026
ORACIÓN A SANTA RITA DE CASIA (1)
¡Oh santa Rita de Casia! Con mi alma rebosante de confianza por los favores continuos que alcanzas hasta el cielo, para el bien de todos los devotos, en esta ocasión vengo a tu presencia a rogarte que puedas interceder ante tu redentor y amado esposo, a fin de que escuche benigno la solicitud que hago en esta ocasión con su infinito poder y sabiduría.
Acudo anti ti, gloriosa santa Rita, que recibiste en el transcurso de tu santa y larga vida, tantas y repetidas muestras de estar privilegiada con su Amor, te atenderá de buena gana, si le ruegas en mi nombre, con este fuerte fervor que siempre te animaba cuando orabas a los pies del Santo Crucifijo.
Te pido con todas mis fuerzas que me ayudes a conseguir (decir lo que quieres conseguir).
Por tus grande méritos, de inmediata obediencia al dictamen de tus padres; de abnegada resignación ante las grandes esperanzas de tu amado; de heroica y caritativa inmolación de tus amados y pequeños hijos; de aguda pena cuando miras aquellas dificultades que tuviste que superar para entrar a la morada de tus anhelos, el claustro religioso; por aquellos fuertes dolores que fueron causados por la espina que estuvo en tu frente; pídele, santa que eres bondadosa, que me pueda dar lo que por tu solicitud aquello que con ansias desea mi alma.
Si Él desea concedérmelo, pues su mano es omnipotente y divina en el cielo y la tierra. Si pudiera ser para mayor gloria del Señor y por el bien de mi alma que vea presto escuchada y que atienda mi petición te ruego que tenga buen resultado, confío en poder obtener de la bondad y el poder paternal de su enorme corazón. Amén.
Santa Rita de Casia, gran abogada de los desesperados en los casos perdidos, suplica por tu devoto.
ORACIÓN SANTA JOAQUINA DE VEDRUNA
Señor, Tú que has hecho surgir en la Iglesia a santa Joaquina de Vedruna para la educación cristiana de la juventud y alivio de los enfermos, haz que nosotros sepamos imitar sus ejemplos y dediquemos nuestra vida a servirte con amor en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
VIERNES VII DE PASCUA A
Hoy viernes las lecturas nos presentan el amor de los discípulos Pedro y Pablo, los pilares de la Iglesia. Pablo está sufriendo el mismo destino de Cristo y ha sido encarcelado y quieren juzgarlo en Jerusalén, juicio que sería injusto, como el de Cristo. Pero la condición de ciudadano romano de Pablo lo llevará a ser juzgado en Roma por el emperador. En todo ese tiempo tendrá oportunidad de seguir anunciando el amor de Cristo al mundo. Pedro es interrogado en el evangelio por tres veces acerca del amor que tiene por Cristo y su Iglesia, y responde con sinceridad que lo quiere, con el amor humano que es capaz de transmitir, y el Señor le da el encargo de pastorear la Iglesia. Los dos apóstoles nos ayudan a comprender que amar a Dios significa ser nosotros mismos, con nuestros defectos y virtudes, pero siendo fieles a su voluntad y respondiendo con generosidad a su voluntad. Hoy también nos pregunta a nosotros ¿me quieres?, pues cumple con el amor y transmítelo. Seamos buenos, confiemos en Dios y demos gracias por que nos quiere Santos.
1ª Lectura (Hch 25, 13-21): En aquellos días, el rey Agripa llegó a Cesarea con Berenice para cumplimentar a Festo, y se entretuvieron allí bastantes días. Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tengo aquí un preso, que ha dejado Félix; cuando fui a Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos judíos presentaron acusación contra él, pidiendo su condena. Les respondí que no es costumbre romana ceder a un hombre por las buenas; primero el acusado tiene que carearse con sus acusadores, para que tenga ocasión de defenderse. Vinieron conmigo a Cesarea, y yo, sin dar largas al asunto, al día siguiente me senté en el tribunal y mandé traer a este hombre. Pero, cuando los acusadores tomaron la palabra, no adujeron ningún cargo grave de los que yo suponía; se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo. Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté si quería ir a Jerusalén a que lo juzgase allí. Pero, como Pablo ha apelado, pidiendo que lo deje en la cárcel, para que decida su majestad, he dado orden de tenerlo en prisión hasta que pueda remitirlo al César».
Salmo responsorial: 102
R/. El Señor puso en el cielo su trono.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.
El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes.
Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 26): Aleluya. El Espíritu Santo os enseñará todas las cosas; y os recordará todo aquello que yo os he dicho. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 21, 15-19): Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos y comiendo con ellos, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que estos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas». Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas a donde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras». Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».
jueves, 21 de mayo de 2026
ORACIÓN SAN EUGENIO DE MAZENOD
Padre celestial, que llamaste a san Eugenio de Mazenod a seguir a Cristo Salvador, te damos gracias por su dedicación a la Iglesia y a la evangelización de los más pobres. Que tu Espíritu siga inspirando a muchos jóvenes a consagrar sus vidas al servicio de Jesucristo y a la Iglesia, guiados por el ejemplo de san Eugenio. Te pedimos que concedas a los Oblatos de María Inmaculada la gracia de seguir siendo una luz en el mundo, llevando el Evangelio a los más necesitados. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
JUEVES VII DE PASCUA A
Las lecturas hoy quieren llevarnos a descubrir la unidad con Dios, la comunión. Pablo aprovecha la desunión de los judíos para que sea llevado a Roma y poder seguir predicando allí. El mundo vive desunido, queremos cada uno vivir libres y pensamos que la libertad es hacer lo que queremos, pero la verdadera libertad está en el Amor entregado. La verdadera libertad es descubrir la voluntad de Dios y ser uno con Él. Y así poder abandonar los intereses que nos mueven a querer lo material más que lo espiritual. La fe nos permite desapegarnos, mirar hacia Dios y unirnos al Verdadero Amor, para que el mundo crea. Seamos buenos y confiemos en Dios, con Él nunca vacilaremos.
1ª Lectura (Hch 22, 30; 23, 6-11): En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos. Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos».
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto. Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel. La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma».
Salmo responsorial: 15
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.
Versículo antes del Evangelio (Jn 17, 21): Aleluya. Que sean todos una misma cosa, así como tú, Padre, en mí, y yo en ti, para que el mundo crea que tú me enviaste, dice el Señor. Aleluya.
RIMA XV (GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER)
miércoles, 20 de mayo de 2026
MIÉRCOLES VII DE PASCUA A
Hoy miércoles seguimos leyendo el discurso de Pablo y el de Cristo. Los dos quieren que quede claro que los apóstoles y discípulos han sido enviados al mundo para dar testimonio de la Verdad, y del Amor que Dios nos tiene. Cristo reza por nosotros y por los que crean a través de nuestro testimonio, y pide al Padre que nos ayude a ser uno, para que el mundo crea. Pablo pide a los presbíteros que tengan cuidado de apartarse de las enseñanzas que les ha dejado, advirtiendo que algunos serán como lobos en medio del rebaño. Tengamos un solo corazón como cristianos, el corazón de Cristo, que ha dado su vida para que nosotros descubramos el Verdadero Amor. Seamos buenos, confiemos en Dios y mantengámonos unidos en la Palabra de Jesús para poder ser testigos con un mismo corazón.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
Yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí. Por eso, estad alerta: acordaos de que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular.
Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia con todos los santificados. De ninguno he codiciado dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han bastado para cubrir mis necesidades y las de los que están conmigo. Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”».
Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces todos comenzaron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba de lo que había dicho era que, no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta la nave.
Salmo 67, 29-30. 33-35a. 35bc y 36d R/. Reyes de la Tierra, cantad a Dios
Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 11b-19
martes, 19 de mayo de 2026
ORACIÓN A SAN CRISPÍN DE VITERBO (1)
¡San Crispín! Aleja de nosotros la tentación de las cosas superfluas e insuficientes, enséñanos a comprender el valor verdadero de nuestra peregrinación terrena, infúndenos la fuerza que necesitamos para cumplir la voluntad del Altísimo entre gozos y dolores, fatigas y esperanzas. Amén.
MARTES VII DE PASCUA A
Hoy martes las lecturas nos muestran el discurso de despedida de Pablo, siervo de Cristo, y el discurso que Cristo presenta al Padre, dando gracias y pidiendo por los discípulos para que reciban la gracia y la vida eterna. Pablo sabe que transmitir el evangelio de la gracia le va a costar la vida, pero no tiene miedo, sino esperanza, y siente un inmenso amor viviendo el ministerio que Cristo le ha encomendado. Cristo pide al Padre por los discípulos, que necesitan vivir unidos a Dios para poder ser testigos de su misericordia y su amor. El Padre ha preparado una casa (la Iglesia) para los pobres, donde alcanzaremos la vida eterna. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos salva.
1ª Lectura (Hch 20, 17-27): En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios».
Salmo responsorial: 67
R/. Reyes de la Tierra, cantad a Dios.
Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.
Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.
Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 16): Aleluya. Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que permanezca siempre con vosotros. Aleluya.
RIMA XIV (GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER)
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego,
que flota y ciega, si se mira al sol.
Adondequiera que la vista fijo,
torno a ver las pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,














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