Hoy martes las lecturas nos muestran que del interior (nuestra conciencia) es de donde nacen las buenas y las malas obras. Por eso, nos explica san Pablo que lo que nos libera es la fe verdadera en Cristo y vivir con coherencia sus mandamientos. De nada nos sirve cumplir ritos si no nos ayudan a amar más y mejor a Dios y al prójimo. Seamos buenos y confiemos siempre en Dios, que sus mandamientos son auténtica libertad.
1ª Lectura (Gál 5, 1-6): Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Mirad lo que os digo yo, Pablo: si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: el que se circuncida tiene el deber de observar la ley entera. Los que buscáis la justificación por la ley habéis roto con Cristo, habéis caído fuera del ámbito de la gracia. Para nosotros, la esperanza de la justificación que aguardamos es obra del Espíritu, por medio de la fe, pues, en Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.
Salmo responsorial: 118
R/. Señor, que me alcance tu favor.
Señor, que me alcance tu favor, tu salvación según tu promesa.
No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.
Andaré por un camino ancho, buscando tus decretos.
Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo.
Levantaré mis manos hacia ti recitando tus mandatos.
Versículo antes del Evangelio (Heb 4, 12): Aleluya. La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 11, 37-41):En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: «¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros».






























