miércoles, 12 de agosto de 2026

ORACIÓN SANTA JUANA FRANCISCA DE CHANTAL

Amorosísimo Jesús y Dios eterno, que fortaleciste con un espíritu de mortificación a tu escogida sierva santa Juana Francisca, que decía, revestida del espíritu de fervor, que la oración y la mortificación son los principales ejercicios de la Religión, habiéndose ejercitado en estas dos virtudes con mucha particularidad, suplico, mi buen Jesús, me concedas por tu escogida sierva que mortifique todas mis acciones, palabras y pensamientos, y así merezca la gracia que te pido. Amén. 

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, en obsequio del favor que la santa recibió con los tres pobres, y se hará la petición del favor que se desea.

MIÉRCOLES XIX T.O. A

 

Hoy miércoles las lecturas quieren mostrarnos a un Dios que nos ha escogido para que seamos distintos al mundo. En la primera lectura el profeta explica la visión que ha tenido, donde Dios pide que se marquen a los que en el destierro han sido fieles a su Palabra y muestra que el resto serán destruidos, una forma de mostrar que quien no escucha la Palabra de Dios y la practica se aparta de Dios y muere. 

Lo mismo nos muestra Mateo en el evangelio de hoy, los primeros cristianos entienden que hay que interiorizar la Palabra y hacerla vida, pero a veces el mundo se nos hace tan atractivo que cualquier conducta equivocada somos capaces de justificarla, por eso la necesidad de que los hermanos ejerzamos la corrección fraternal, que no es superioridad moral, sino humildad y corazón para ayudarnos a no desviarnos del Amor de Dios y caer en nuestra destrucción. 

Seamos buenos y confiemos en Dios, que desde el cielo se abaja para habitar con nosotros.











martes, 11 de agosto de 2026

ORACIÓN A SANTA CLARA DE ASÍS (3)


Oh amable santa Clara, tú que siguiendo las huellas de la Virgen María fuiste madre del cuerpo místico de Cristo, danos tu amor por la iglesia y por todos los hemanos. 
Tú, que con tus últimas palabras bendeciste al Señor por haberte creado, haz que comprendamos el gran don que es la vida.
Intercede para que en nuestras familias haya concordia, serenidad en el trabajo y alegría en el estar juntos. 
Haz que un día podamos reunirnos para alabar y cantar eternamente contigo la misericordia del Señor. Amén.

MARTES XIX T.O. A

 


Hoy martes la Palabra de Dios nos pone un ejemplo: para entrar en el Reino de los Cielos tenemos que ser como niños, es decir, tener la capacidad de ilusionarnos, los ojos que descubren como nuevas todas las cosas y se admiran de cada detalle, que sienten la seguridad de estar siempre protegidos por sus padres, porque Dios es como ese pastor que incluso deja al resto de ovejas para buscar a la vulnerable y perdida. Esta es la Palabra de Dios que el profeta describe que es dulce como la miel. Quien vive la novedad del Evangelio como un niño siempre querrá hacerla llegar a todos, porque a quién le amarga un dulce. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su promesa y enseñanza es dulce.







lunes, 10 de agosto de 2026

COLOMBIA, DIOS ESTÁ CONTIGO

 


LUNES XIX T.O. A

 


Hoy lunes, fiesta del mártir san Lorenzo, la Iglesia nos invita a descubrir el valor de la caridad. Por eso las lecturas nos muestran la alegría que siente el que comparte generosamente de corazón lo que tiene y es capaz, como señala el evangelio, de dejar su egoísmo a un lado y descubrir la voluntad de Dios. La dificultad más grande que experimentamos es que el mundo nos enseña a guardar para nosotros de manera egoísta, pero Dios quiere que pongamos lo que tenemos y lo que somos para servirnos los unos a los otros y de esta manera nunca habría infelicidad. Seamos buenos y confiemos en Dios, porque el caritativo alza su frente con dignidad.















domingo, 9 de agosto de 2026

ORACIÓN SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ (2)


Oh Dios, si es tu voluntad, permite que santa Teresa Benedicta de la Cruz, que creyó en tu Hijo en vida y lo siguió hasta la muerte por martirio, interceda por mí en esta petición (mencionar aquí la petición)Te lo pido en el nombre de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.   

DOMINGO XIX T.O. A

 

Buenos días. Feliz domingo, día del Señor. La Palabra de Dios nos invita a tener fe, especialmente durante los momentos de tempestad. En la primera lectura el profeta huye de la persecución, pero espera la presencia de Dios, que se nota en la suave brisa, algo que podría pasar casi desapercibido. En el evangelio Jesús aparece en medio de la tempestad e invita a los discípulos a que no tengan miedo. Pedro representa a los discípulos y se lanza hacia Jesús, primero con fe, pero ante el viento y las olas pierde de vista a Cristo y se hunde y grita: Señor, sálvame. Nosotros debemos pedir sin miedo que el Señor nos salve de las tempestades y que nos regale fe para no perderlo y reconocerlo en lo sencillo y cotidiano, como la suave brisa. Seamos buenos y confiemos en Dios, que la salvación está cerca de los que creen en Él.





sábado, 8 de agosto de 2026

SÁBADO XVIII T.O. A

Hoy sábado por la mañana las lecturas del día nos muestran una realidad mundana que nos suele hacer sentir que somos los ingenuos y tontos. A veces vemos cómo a los malvados parece que todo les va muy bien y que son felices, pero como nos dice el profeta: el justo vivirá por su fe. El que tiene fe firme en Dios llega a una felicidad que no es mundana sino divina. Cuántas veces debemos recordar que cada vez que hemos hecho el bien al prójimo hemos experimentado el corazón lleno de esperanza y alegría, pero cuidado porque lo que hacemos debe ser desde la fe, porque querer hacer el bien sin contar con Dios nos lleva a la infelicidad y a no ser capaces, como los discípulos, de expulsar el mal. Seamos buenos y confiemos en Dios, que no abandona a los que lo buscan.



Habacuc 1, 12–2, 4

¿No eres tú, Señor, desde siempre,
mi santo Dios, que no muere?
Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para hacer justicia
y lo has establecido para castigar.
Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal,
no puedes ver la opresión.
¿Por qué miras en silencio a los traidores
y callas cuando el malvado devora al justo?

Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño,
como a los peces del mar:
el pueblo caldeo los pesca con anzuelo,
los atrae a su red,
los va amontonando
y luego ríe sastisfecho.
Después ofrece sacrificios a su anzuelo
e incienso a su red,
porque le dieron rica presa
y comida sustanciosa.

¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes
y matando naciones sin piedad?

En mi puesto de guardia me pondré,
me apostaré en la muralla
para ver qué me dice el Señor
y qué responde a mi reclamación.

El Señor me respondió y me dijo:
“Escribe la visión que te he manifestado,
ponla clara en tablillas
para que se pueda leer de corrido.
Es todavía una visión de algo lejano,
pero que viene corriendo y no fallará;
si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta.
El malvado sucumbirá sin remedio;
el justo, en cambio, vivirá por su fe”.


EVANGELIO DEL DÍA

Mateo 17, 14-20

En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo: “Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo”.

Entonces Jesús exclamó: “¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho”. Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.

Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?” Les respondió Jesús: “Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes”.

 




ANTES DE SENTARTE EN LA BANCA...

 



viernes, 7 de agosto de 2026

ORACIÓN A SAN CAYETANO (3)

 



VIERNES XVIII T.O. A

 

Es viernes y las lecturas hoy nos invitan a reflexionar qué estamos haciendo con nuestra vida. La primera lectura presenta la decadencia de una ciudad, Nínive,  que será destruida, y la promesa de que el pueblo de Israel y Judá volverán a encontrar la paz. En el evangelio Cristo avisa sobre el valor de vivir el evangelio, frente al mundo que sólo busca su propio interés y bienestar. El cristiano sabe que la paz está en dar su vida, tiempo y amor por los demás, es lo que nos llena de esperanza y sentido, todo lo demás lleva a la destrucción; porque de qué nos sirve ganar el mundo si hemos perdido la paz del alma. Seamos buenos y confiemos en Dios, que da la muerte y la vida.








ORACIÓN A SANTA AFRA (1)


Oh gloriosa santa Afra, que pasaste de una vida mundana a ser valiente testigo del amor de Cristo, tú que, tocada por la gracia divina, abandonaste el pecado y ofreciste tu vida en holocausto de fe, enséñanos a confiar en la misericordia de Dios y a caminar por la senda de la conversión sincera. Alcánzanos la gracia de un corazón arrepentido, firme en la fe, y ardiente en caridad. Ruega por los que aún dudan de su valor ante Dios, por los que se sienten indignos de su perdón, y por todos los que anhelan una nueva vida en Cristo. Que tu ejemplo nos inspire a no temer al pasado, sino a abrazar con esperanza el poder redentor del Evangelio. Santa Afra, mártir de la misericordia, ruega por nosotros. Amén. 

jueves, 6 de agosto de 2026

FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR



Hoy celebramos la Transfiguración del Señor. Esta fiesta nos invita a reflexionar acerca de la presencia de Dios en medio del mundo y si somos capaces de reconocer la Gloria de Dios. Los discípulos nos cuentan su historia, que no es una fábula o un cuento, sino su experiencia cercana. Han escuchado la voz de Dios: “Este es mi hijo amado” y el Hijo de Dios les ha manifestado su resplandor con ternura y preocupación ante el miedo que sienten, Él les dice: “No temáis“. Hoy nosotros tenemos que abrir nuestros corazones y almas para dejar que la Gloria de Cristo nos acompañe y transforme, porque siempre está a nuestro lado diciéndonos: "No temáis". Seamos buenos y confiemos en Dios, que manifiesta su Gloria para el bien de todos.

 


1ª Lectura (Dan 7, 9-10.13-14): Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


Salmo responsorial: 96

R/. El Señor reina altísimo sobre toda la Tierra.

El Señor reina, la Tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.

Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.

Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la Tierra, encumbrado sobre todos los dioses.


2ª Lectura (2Pe 1, 16-19): Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi predilecto». Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones.


Versículo antes del Evangelio (Mt 17, 5): Aleluya. Este es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escuchadlo. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 17, 1-9): En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».




















FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO


 

miércoles, 5 de agosto de 2026

MIÉRCOLES XVIII T.O. A



Hoy miércoles las lecturas nos muestran la misericordia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos sufran. Pero respeta la libertad del hombre para creer en Él o rechazarlo. El evangelio nos presenta a Jesús en una región pagana que no cree en el Dios de Israel, pero que también tienen fe. Y nos muestra a una mujer que siendo pagana ha sido capaz de descubrir a través del dolor y la impotencia que hay alguien por encima de todos que puede hacer lo imposible, y lo reconoce en sus palabras de manera humilde: "También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos". Estas palabras muestran la fe de la mujer y devuelven la salud a su hija. Debemos reconocer que Dios es Padre misericordioso, y que invita a todos a ser sus hijos, pero no obliga a nadie a seguirlo, Él quiere que con libertad confiemos en su palabra y la vivamos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere alegrarnos y aliviar nuestras penas. 



1ª Lectura (Jer 31, 1-7): En aquel tiempo —oráculo del Señor—, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Así dice el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su descanso, el Señor se le apareció de lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongue mi misericordia. Todavía te construiré y serás reconstruida, Doncella de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros; todavía plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que plantan cosecharán. «Es de día» gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: «Levantaos y marchemos a Sión, al Señor nuestro Dios». Porque así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el amor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel’».


Salmo responsorial: Jer 31

R/. El Señor nos guardará como pastor a su rebaño.

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como pastor a su rebaño».

Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor.

Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas.


Versículo antes del Evangelio (Lc 7, 16): Aleluya. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 15, 21-28): En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.