viernes, 11 de septiembre de 2026

VIERNES XXIII T.O. A


Hoy viernes la Palabra de Dios insiste en la importancia de ser coherentes con nuestra vida de cristianos. San Pablo explica que debemos preocuparnos por correr la carrera del evangelio que nos lleva a un premio que no se corrompe, por eso debemos vivir lo que predicamos. Jesús en el evangelio nos enseña que para ayudar al prójimo primero debemos vivir nosotros mismos el amor y la misericordia de Dios, para poder ayudar al hermano a orientar su camino hacia Dios. Sed buenos y creed en Dios que quien sigue sus caminos encontrará la felicidad. 



1ª Lectura (1Cor 9, 16-19.22b-27): Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.


Salmo responsorial: 83

R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación.

Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.


Versículo antes del Evangelio (Jn 17, 17): Aleluya. Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 6, 39-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».













jueves, 10 de septiembre de 2026

JUEVES XXIII T.O. A


Las lecturas de hoy nos quieren mostrar que amar es la clave para conocer a Dios. Por eso el evangelio señala que amar como Dios, con misericordia y acogiendo incluso al enemigo, nos ayuda a descubrir y comprender que somos hijos de Dios, y si todos somos hijos de un mismo Padre, eso significa que somos hermanos y responsables los unos de los otros; por eso hoy san Pablo nos invita a no escandalizar con nuestras vidas y vivir juntos ayudándonos para parecernos a ese Padre misericordioso que ama a buenos y malos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que sondea nuestros corazones y conoce si nuestro amor es verdadero o fingido. 



1ª Lectura (1Cor 8, 1b-7.11-13): El conocimiento engríe, lo constructivo es el amor. Quien se figura haber terminado de conocer algo, aún no ha empezado a conocer como es debido. En cambio, al que ama a Dios, Dios lo reconoce. Vengamos a eso de comer de lo sacrificado. Sabemos que en el mundo real un ídolo no es nada, y que Dios no hay más que uno; pues, aunque hay los llamados dioses en el cielo y en la tierra —y son numerosos los dioses y numerosos los señores—, para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, de quien procede el universo y a quien estamos destinados nosotros, y un solo Señor, Jesucristo, por quien existe el universo y por quien existimos nosotros. Sin embargo, no todos tienen ese conocimiento: algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, comen pensando que la carne está consagrada al ídolo y, como su conciencia está insegura, se mancha. Así, tu conocimiento llevará al desastre al inseguro, a un hermano por quien Cristo murió. Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo. Por eso, si por cuestión de alimento peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro.


Salmo responsorial: 138

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras.

Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno.


Versículo antes del Evangelio (1Jn 4, 12): Aleluya. Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 6, 27-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis se os medirá».




“Amad a vuestros enemigos, haced el bien, bendecid” (Lc 6, 27-38)

Señor Jesús: una mañana más aquí me tienes. Estoy dispuesto. Prepara mi corazón para vivir a tu ritmo y amar como Tú amas. 

El Evangelio de hoy es un proyecto de vida: amar, ser misericordioso, hacer el bien, orar y bendecir. Sin Ti no puedo, contigo sé que es posible. Ayúdame a leer en profundidad esta palabra tuya de hoy. 

Señor Jesús, amar, amar más y amar mejor. Amar a los míos, a los conocidos, amar a los que me aman… pero no es suficiente. 

Me pides amar a los enemigos, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo amar a quien me hace daño, a quien no me quiere, a quien se sitúa en las antípodas de mi modo de pensar, de creer y de obrar? 

Ayúdame a vivir este mandato tuyo. Sin Ti no sé, contigo aprenderé. 






miércoles, 9 de septiembre de 2026

EL MONOGRAMA DE MARÍA

 






ORACIÓN A SAN PEDRO CLAVER (3)


San Pedro Claver, te saludo con humildad y te doy gracias por la vida que mostraste al mundo, la vida de servicio a los más necesitados y la defensa de la dignidad humana. Ayúdame a rezar con sinceridad, a vivir con coherencia entre lo que digo y hago, y acompáñame en cada prueba, fortaleciendo mi fe y esperanza. Te pido por mi familia, amigos y todas las personas que me rodean, para que su caminar esté protegido bajo tu manto de amor.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ARÁNZAZU DE LIMA (PERÚ)

 



MIÉRCOLES XXIII T.O. A


Es miércoles y la Iglesia hoy nos invita a descubrir que los valores del Evangelio no se parecen a lo que el mundo terrenal busca. Por eso, san Pablo nos habla de descubrir el celibato como una manera de que nuestro cuerpo y alma puedan alcanzar una armonía espiritual. Jesús, en el pasaje del evangelio de hoy nos muestra que quien quiere seguir por el camino de la fe se encontrará con los que lo van a criticar, porque no son capaces de comprender lo que significa la verdadera riqueza, que no es pasajera sino eterna. Pidamos hoy que nuestro corazón no se deje corromper por la vida vacía y busque la felicidad de Cristo. Seamos buenos y confiemos en Dios, el único que siempre hablará bien de nosotros.



1ª Lectura (1Cor 7, 25-31): Respecto al celibato no tengo órdenes del Señor, sino que doy mi parecer como hombre de fiar que soy, por la misericordia del Señor. Estimo que es un bien, por la necesidad actual: quiero decir que es un bien vivir así. ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer; aunque, si te casas, no haces mal; y, si una soltera se casa, tampoco hace mal. Pero estos tales sufrirán la tribulación de la carne. Yo respeto vuestras razones. Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.


Salmo responsorial: 44

R/. Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu Señor.

Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras.

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. «A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la Tierra».


Versículo antes del Evangelio (Lc 6, 23): Aleluya. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 6, 20-26): En aquel tiempo, Jesús alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el Cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas».













martes, 8 de septiembre de 2026

MARTES XXIII T.O. A


Hoy martes celebramos la Natividad de la Virgen María. Y las lecturas nos presentan las promesas de Dios que se cumplen desde los profetas, porque Dios no ha abandonado a su pueblo, sino que de una mujer valiente y decidida a cumplir la voluntad de Dios nacerá el Mesías, el enviado de Dios, que tal como nos relata el evangelio de Mateo viene del linaje del rey David. Pero lo más importante será que Dios ha escogido a María y a José como ejemplos de amor y confianza absoluta en su plan. Así Cristo cumple las promesas del Antiguo Testamento y traerá la Paz, la reconciliación y la justificación del hombre. Seamos buenos, confiemos en Dios y sus promesas y respondamos como María: desbordo de gozo con el Señor.



1ª Lectura (Miq 5, 1-4a): Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Por eso, el Señor abandonará a Israel, mientras no dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. Él se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra y él mismo será la paz».


O bien (Rom 8, 28-30): Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador. En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.


Salmo responsorial: 12

R/. Desbordo de gozo con el Señor.

Porque yo confío en tu misericordia: alegra mi corazón con tu auxilio.

Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. Dichosa tú, Santísima Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Dios. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 1, 1-16.18-23): Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.
David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
La generación de Jesucristo fue de esta manera: su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en Ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel», que traducido significa: "Dios con nosotros".






















lunes, 7 de septiembre de 2026

LUNES XXIII T.O. A

 


Hoy lunes la Palabra de Dios nos enseña a descubrir que el Amor auténtico nos lleva a la Verdad. Por eso san Pablo denuncia la actitud de los Corintios, que están justificando una actitud equivocada, como si fuera verdadero amor y no mero egoísmo. Y Jesús lo deja claro cuando nos enseña en el evangelio que la reflexión sincera que debemos hacernos en nuestro interior es: Si lo que hacemos busca de verdad el Bien, porque es la única manera de vivir la religión auténtica, todo lo demás serán rituales que buscan limpiar nuestra conciencia pero que son egoístas y no ponen el amor al prójimo como la medida que nos ha enseñado Jesús. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere ayudarnos a Amar en Espíritu y Verdad.


1ª Lectura (1Cor 5, 1-8): Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive con la mujer de su padre. ¿Y todavía tenéis humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo. Lo que es yo, ausente en el cuerpo pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.


Salmo responsorial: 5

R/. Señor, guíame con tu justicia.

Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor.

Que se alegren los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo los que aman tu nombre.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 6, 6-11): Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio». Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla». Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.





“Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar” (Lc 6, 6-11)

Señor Jesús, una semana más comenzamos nuestras tareas y trabajos, nuestras encomiendas y labores cotidianas. 

Una semana más, aquí nos tienes, dispuestos a hacer lo que esté en nuestra mano para construir tu Reino, poco a poco, sin estridencias, sin llamar la atención…
 
Señor Jesús, entrabas en la sinagoga a enseñar:

Sabemos que no hay enseñanza si no hay aprendizaje, sabemos que somos maestros en la escuela del Maestro… nos sabemos en camino.  
 
Señor Jesús, Tú entrabas a enseñar y acababas sanando a la gente con la que te encontrabas. 

Haznos así, maestros despiertos a la realidad con la que se encuentran, maestros atentos a lo que haga falta, maestros colmados de ternura y de servicio, maestros cuya mirada y cuya sonrisa sanen a quienes tengamos cerca. 

Así te lo pido. Así sea.






domingo, 6 de septiembre de 2026

DOMINGO XXIII T.O. A


Hoy las lecturas nos enseñan que debemos perdonar como Dios nos perdona, con misericordia. La primera lectura es una exhortación de Dios para que descubramos que si hay mal en el mundo pero no hacemos nada para cambiarlo también somos responsables. Y en el Evangelio, Jesús invita a los discípulos a ayudarse unos a otros para que desde la corrección fraterna seamos portadores del amor de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ama y nos pide que nuestra única deuda sea amar más y mejor.



1ª Lectura (Ez 33,7-9): Así dice el Señor: «A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: ‘¡Malvado, eres reo de muerte!’, y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida».


Salmo responsorial: 94

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».


2ª Lectura (Rom 13, 8-10): A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Versículo antes del Evangelio (2Cor 5,19): Aleluya. Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 18,15-20): En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».








sábado, 5 de septiembre de 2026

TÓMATE TIEMPO (SANTA TERESA DE CALCUTA)


 

SÁBADO XXII T.O. A

 


Hoy sábado por la mañana las lecturas nos quieren ayudar a descubrir que ser cristianos no es simplemente cumplir normas, sino vivir un estilo de vida que sigue a Jesucristo, Señor del sábado. Por eso, san Pablo exhorta a los corintios a que descubran que sólo debemos dar gracias a Dios por todo lo que somos, y tenemos y pedirle que siempre seamos servidores fieles. Y en el evangelio, Jesús explica a los fariseos que la auténtica religión vive desde el amor y da sentido a las normas y ritos, porque Dios es Señor de todo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que está cerca de los que viven sinceramente.



1ª Lectura (1Cor 4, 6b-15): Hermanos: Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado? Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; parecemos condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros, unos locos por Cristo, vosotros, ¡qué cristianos tan sensatos! Nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora hemos pasado hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan, y les deseamos bendiciones; nos persiguen, y aguantamos; nos calumnian, y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el deshecho de la humanidad, y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros, sino para haceros recapacitar, porque os quiero como a hijos; ahora que sois cristianos tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.


Salmo responsorial: 144

R/. El Señor está cerca de los que le invocan.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles, escucha sus gritos, y los salva. El Señor guarda a los que lo aman, pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás.


Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 6): Aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 6, 1-5): Sucedió que Jesús cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?». Y Jesús les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?». Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado».