Dios nuestro, por defender tu honor, el santo obispo Estanislao cayó bajo la espada de sus perseguidores; concédenos que podamos permanecer como él firmes en la fe hasta la muerte. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Poesías, oraciones, cuentos...
sábado, 11 de abril de 2026
SÁBADO DE LA OCTAVA DE LA PASCUA A
Hoy sábado por la mañana, día de la Resurrección, las lecturas nos muestran la dureza del corazón del hombre que viendo las maravillas de Dios nos cuesta creer que está vivo y actúa en medio de nosotros. El Sanedrín al completo no sabe dar una explicación humana. Y los once en el evangelio, aunque Dios les ha enviado testigos de la resurrección, ellos siguen sin creer. ¿Y nosotros? A pesar de los milagros que hemos experimentado en nuestra vida, a pesar de sentir en nuestro corazón cómo arde el amor que Dios nos tiene, todavía nos cuesta entender, creer y vivir la fe. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha resucitado y nos manda dar testimonio de su Vida y Amor, de su Resurrección. Aleluya, aleluya.
viernes, 10 de abril de 2026
VIERNES DE LA OCTAVA DE LA PASCUA A
Viernes de Resurrección. Hoy el mensaje de esperanza es que en el nombre de Jesús el Cristo hemos sido salvados, y en su nombre somos capaces de transmitir la salvación y el amor de Dios. La primera lectura nos presenta a Pedro, que señala a los Sumos sacerdotes que no hay en la Tierra otro nombre que nos salve. Y en el evangelio leemos que los discípulos, que están trabajando en su vida diaria de su oficio, no son capaces de pescar nada hasta que aparece Jesús Resucitado, y en su nombre lanzan la red y la sacan llena de peces. Si actuamos en su nombre, Dios nos dará las fuerzas para que nuestro trabajo sea fecundo; si lo hacemos solos nos cansaremos y el desánimo nos arrastrará. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha hecho maravillas y actúa si confiamos en Él. Aleluya, Aleluya.
1ª Lectura (Hch 4, 1-12): En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres. Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Más, y con Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes.
Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos: «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso vosotros?». Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante vosotros. Él es ‘la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular’; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos».
Salmo responsorial: 117
R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina.
Versículo antes del Evangelio (Sal 117, 24): Aleluya. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Aleluya.
jueves, 9 de abril de 2026
ORACIÓN A SANTA CASILDA (2)
JUEVES DE LA OCTAVA DE LA PASCUA A
Jueves de Resurrección. Pedro toma la palabra, en la primera lectura, y después de curar al paralítico explica qué ha ocurrido: Dios resucitó a Jesús, a quien entregaron a la muerte y así se ha dado cumplimiento al anuncio de los profetas. Y lo más importante es que Pedro no siente temor, ni deseo de venganza, sino que entiende que han actuado así por ignorancia. Por eso hoy Cristo en el evangelio aparece antes los discípulos y ante el miedo y la incomprensión Él les explica las Escrituras y les abre el entendimiento para que dejen de vivir en la ignorancia. Hoy nosotros debemos comprender la resurrección y abrir la mente y el corazón para no caer en la oscuridad de la ignorancia. Seamos buenos y confiemos en Dios, que hace maravillas. Aleluya, aleluya.
1ª Lectura (Hch 3, 11-26): En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón, donde estaban ellos. Al verlo, Pedro dirigió la palabra a la gente: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo.
»Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Por la fe en su nombre, este, que veis aquí y que conocéis, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos vosotros. Ahora bien, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
»Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el Mesías que os estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos profetas. Moisés dijo: ‘El Señor Dios vuestro hará surgir de entre vuestros hermanos un profeta como yo: escuchadle todo lo que os diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo’. Y, desde Samuel en adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: ‘En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra’. Dios resucitó a su Siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros para que os traiga la bendición, apartándoos a cada uno de vuestras maldades».
Salmo responsorial: 8
R/. Señor, dueño nuestro ¡que admirable es tu nombre en toda la Tierra!
Señor, Dios nuestro, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies.
Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar.
Versículo antes del Evangelio (Sal 117, 24): Aleluya. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Aleluya.
miércoles, 8 de abril de 2026
MIÉRCOLES OCTAVA DE LA PASCUA A
Las lecturas de hoy miércoles nos ayudan a descubrir la alegría de la resurrección. Dice el salmo: "Que se alegren los que buscan al Señor". Y esto ocurre en las lecturas. La primera muestra la alegría del paralítico, que buscaba a la puerta del Templo compasión y encontró la salvación, y esto le hace entrar en el Templo y dar gloria a Dios. Y en el evangelio leemos que los discípulos, llamados de Emaús, esperaban a un Mesías libertador y se encuentran con el Mesías Salvador que ha resucitado, y les regala algo más grande: la esperanza, la fe y el amor de Dios que mueve sus corazones y transforma sus vidas tristes y desesperanzadas en acción para llevar la noticia de Dios al mundo entero. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha resucitado para darnos la gloria eterna. Aleluya.
1ª Lectura (Hch 3, 1-10): En aquellos días, Pedro y Juan subían al tempo, a la oración de la hora nona, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada “Hermosa”, para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo y le dijo: «Míranos». Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda». Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido.
Salmo responsorial: 104
R/. Que se alegren los que buscan al Señor.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas todos los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas.
Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.
Versículo antes del Evangelio (Sal 117, 24): Aleluya. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Aleluya.
ORACIÓN DE LA MAÑANA A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Amén.
martes, 7 de abril de 2026
ORACIÓN SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
Oh Dios, que para formar a los niños pobres en la vida cristiana y para afianzar a la juventud en el camino de la verdad elegiste a san Juan Bautista de La Salle, y en torno a él surgió en tu Iglesia una nueva congregación religiosa, concédenos, por su intercesión y ejemplo, buscar tu gloria en la salvación de las almas, para que podamos participar de tu recompensa en el cielo. Amén.
MARTES OCTAVA DE PASCUA A
Martes de Pascua. Hoy las lecturas nos muestran lo que son capaces de hacer los discípulos que han sido testigos de la resurrección: contagian a los que los oyen las ganas de ser cristianos. Pasan de llorar porque pensaban que todo estaba perdido, como María Magdalena, a ser transmisores de la Alegría de la Resurrección. ¿Contagiamos nosotros la alegría de ser cristianos para que otros sigan a Cristo? Seamos buenos, confiemos en Dios y alegrémonos porque ha Resucitado, y su misericordia llena la Tierra. Aleluya.
1ª Lectura (Hch 2, 36-41): En el día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: «Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías». Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?». Pedro les contestó: «Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro». Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo: «Salvaos de esta generación perversa». Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.
Salmo responsorial: 32
R/. La misericordia del Señor llena la Tierra.
La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la Tierra.
Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Versículo antes del Evangelio (Sal 117, 24): Aleluya. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Aleluya.
Texto del Evangelio (Jn 20, 11-18): En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Le dijeron ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dijo Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní», que quiere decir “Maestro”». Le dijo Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.
EN ZAMORA HAY UNA TORRE (Antonio Machado)
En Zamora hay una torre,
en la torre hay un balcón,
en el balcón una niña:
su madre la peina al sol.
Ha pasado un caballero,
(¡quién sabe por qué pasó!)
y al ver a la blanca niña,
volver de noche pensó.
Embozado en negra capa
el caballero volvió,
y antes de salir la luna,
la niña se apareció.
Desde el balcón a la calle,
desde la calle al balcón,
si palabras de amor suben,
bajan palabras de amor.
........................................................
Pasada la media noche,
cuando quebraba el albor,
el conde vuelve de caza
de los montes de León.
Salióle al paso la niña;
–Por aquí paséis, señor,
tengo en mi lecho un hermano
que malherido cayó.
No entréis en la alcoba, Conde...
–Dejadme pasar, por Dios,
que yerbas traigo del monte
y habré de sanarle yo.
lunes, 6 de abril de 2026
ORACIÓN A SANTA GALA
LUNES OCTAVA DE PASCUA A
Buenos días. Felices Pascuas de Resurrección. Lunes de Pascua y las lecturas nos hablan de Vida eterna y Esperanza. El sepulcro está vacío y los discípulos son testigos y no tienen miedo de nada, ahora se sienten capaces de contar las maravillas que Dios ha hecho por el hombre a través de Jesús, el Cristo. Pero las autoridades quieren destruir la Verdad, y crean confusión contando otra versión de la tumba vacía. Como se dice popularmente: “La mentira tiene las patas muy cortas”. Así que ¿es posible que algo tan increíble pueda llegar a extenderse en el tiempo y en el espacio si no fuese Verdad? Yo creo ¿y vosotros? Seamos buenos, confiad en Dios y alegraos porque ha Resucitado. Aleluya.
1ª Lectura (Hch 2, 14.22-33): En el día de Pentecostés, Pedro, poniéndose en pie junto con los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró: «Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras. Israelitas, escuchad estas palabras: a Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros sabéis, a este, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y provisto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos.
»Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a el: ‘Veía siempre al Señor delante de mí, pues está a mi derecha para que no vacile. Por eso se me alegró el corazón, exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará esperanzada. Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción. Me has enseñado senderos de vida, me saciarás de gozo con tu rostro’.
»Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que ‘no lo abandonará en el lugar de los muertos’ y que ‘su carne no experimentará corrupción’. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo he derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».
Salmo responsorial: 15
R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano.
Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.
Versículo antes del Evangelio (Sal 117, 24): Aleluya. Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en él. Aleluya.
ORACIÓN SAN EUTIQUIO
LAS MOSCAS (Antonio Machado)
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.




























