Hoy las lecturas nos descubren el misterio de la santidad. En el evangelio, Pedro toma la palabra y afirma: "Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte". Pero Jesús comprende que esa afirmación es una pregunta: ¿Qué vamos a conseguir con esa renuncia? Y Cristo les hará comprender que la herencia es la santidad. Y nosotros quizás también miramos al Señor con la misma pregunta de Pedro:"Por seguirte ¿qué nos va a tocar?", y la respuesta es la misma: una vida con persecuciones y de servicio, pero una eternidad de Gracia y Amor. Seamos buenos y confiemos en Dios, porque ha hecho maravillas.
1ª Lectura (1Pe 1, 10-16): Queridos hermanos: La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo».
Salmo responsorial: 97
R/. El Señor da a conocer su victoria.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, Tierra entera; gritad, vitoread, tocad.
Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 25): Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has descubierto los misterios del Reino a los niños. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 10, 28-31): En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».














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