Glorioso san Gil, dechado perfecto de virtudes, que fuiste sacado por Dios de la masa de los demás hombres, y durante muchos años te ocultó por una gracia especial en el secreto de su rostro para salvarte de la malicia del siglo y dejar a la posteridad el ejemplo de una inocencia penitente, que, cual casta paloma sostenida en alas de una fe viva y de una caridad ardiente, huiste del mundo para ir a buscar una tierra nueva y otros nuevos cielos, anduviste por los ásperos caminos del desierto, y gemiste delante de Dios en la soledad, que protegiste los imperios con tus oraciones, ilustraste la Iglesia con la pureza de tu fe, confesaste el nombre de Jesucristo con las austeridades y trabajos de tu vida, confundiste la prudencia y orgullo de los grandes con tu simplicidad y modestia, hiciste callar a los demonios y conseguiste domar el ímpetu de los elementos. Alcánzame del Todopoderoso que yo te siga por las sendas de la virtud, y al presente obtenga por tu intercesión la gracia particular que deseo alcanzar en este día consagrado a tu culto, si es para mayor gloria suya, honra tuya y bien de mi alma; y si no, tal resignación con su divina voluntad, que por medio de ella logre las felicidades de la Gloria. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario