¡Oh buen Ángel custodio! ayúdame a dar gracias al Altísimo por haberse dignado destinarte para mi guarda. Te pido que por intercesión de María, me alcances de Dios un fervoroso espíritu y la práctica de una oración constante para agradecer a Dios todos sus beneficios, y especialmente el de tenerte por celestial custodio mío. Amén.

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