jueves, 2 de julio de 2026

JUEVES XIII TIEMPO ORDINARIO A

 

Hoy las lecturas nos impulsan a ponernos con fe delante de un mundo que no quiere cambiar, convertirse. El profeta Amós es enviado a proclamar lo que le ocurrirá a Israel si no se convierten y cambian, y no tiene miedo porque es Dios quien lo sacó de su vida del campo para ser profeta. 

Los que llevan al paralítico, en el evangelio, tienen fe. aunque lo primero que Jesús hace es simplemente decir que sus pecados quedan perdonados; ante estas palabras reaccionan los fariseos, que rechazan esa blasfemia, porque sólo Dios puede perdonar pecados, por eso Jesús demuestra la misericordia de Dios curando al paralítico, y todos quedaron admirados porque Dios da su poder a los hombres.

Descubramos que Dios nos ama y nos llama a que vayamos con valentía al mundo como el profeta, y con fe como los portadores del paralítico, y hagamos llegar al mundo el mensaje de conversión que el mundo necesita. Dios nos ha creado a su imagen y semejanza y nos da su gracia para que la derramemos en la vida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que sus mandamientos son justos y alegran el corazón.



1ª Lectura (Am 7, 10-17): En aquellos días, Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, envió un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: «Amós conjura contra ti en medio de Israel; la tierra ya no puede soportar sus palabras. Porque así predica Amós: ‘Morirá a espada Jeroboam. Israel saldrá de su país al destierro’».

Dijo Amasías a Amós: «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país».

Respondió Amós: «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: ‘Ve y profetiza a mi pueblo de Israel’. Y, ahora, escucha la palabra del Señor: Tú dices: ‘No profetices contra la casa de Israel, no prediques contra la casa de Isaac’. Pues bien, así dice el Señor: ‘Tu mujer será deshonrada en la ciudad, tus hijos e hijas caerán a espada; tu tierra será repartida a cordel, tú morirás en tierra pagana, Israel saldrá de su país al destierro’».


Salmo responsorial: 18

R/. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila.


Versículo antes del Evangelio (2Cor 5, 19): Aleluya. Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 9, 1-8): En aquel tiempo, subiendo a la barca, Jesús pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados». Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando». Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la Tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: ‘Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’». Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.















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