Hoy miércoles las lecturas nos quieren mostrar que Dios ha venido al mundo para enseñarnos el camino que conduce a Él, el camino del bien y del amor verdadero, pero nunca nos va a imponer lo que debemos hacer. El salmo de hoy nos muestra la reacción de Dios ante el pueblo, que con palabras y rituales quiere comprar el amor de Dios; pero Dios ama la justicia y el derecho, por eso no hace esclavos sino amigos libres.
En el evangelio aparece Jesús en tierra pagana y, aunque muestra el amor de Dios devolviendo la vida a los dos endemoniados, sin embargo los gerasenos no quieren que permanezca entre ellos, rechazan el camino de Dios. Meditemos nosotros si queremos vivir con Dios siguiendo su voluntad de justicia y amor o preferimos seguir la vida a nuestra manera. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quien sigue buen camino verá la salvación de Dios.
1ª Lectura (Am 5, 14-15.21-24): Buscad el bien y no el mal, y viviréis, y así estará con vosotros el Señor Dios de los ejércitos, como deseáis. Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal. Quizá se apiade el Señor, Dios de los ejércitos, del resto de José. «Detesto y rehúso vuestras fiestas —oráculo del Señor—, no quiero oler vuestras ofrendas. Aunque me ofrezcáis holocaustos y dones, no me agradarán; no aceptaré los terneros cebados que sacrificáis en acción de gracias. Retirad de mi presencia el estruendo del canto, no quiero escuchar el son de la cítara; fluya como el agua el juicio, la justicia como arroyo perenne».
Salmo responsorial: 49
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; “yo, Dios, tu Dios”».
«No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños».
«Pues las fieras de la selva son mías, y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo, tengo a mano cuanto se agita en los campos».
«Si tuviera hambre, no te lo diría: pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos?».
«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?».
Versículo antes del Evangelio (Sant 1, 18): Aleluya. De su voluntad nos ha engendrado el Padre por la Palabra de la verdad, para que seamos como primicias de sus criaturas. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 8, 28-34): En aquel tiempo, al llegar Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?». Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos». Él les dijo: «Id». Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.




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