miércoles, 5 de agosto de 2026

MIÉRCOLES XVIII T.O. A



Hoy miércoles las lecturas nos muestran la misericordia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos sufran. Pero respeta la libertad del hombre para creer en Él o rechazarlo. El evangelio nos presenta a Jesús en una región pagana que no cree en el Dios de Israel, pero que también tienen fe. Y nos muestra a una mujer que siendo pagana ha sido capaz de descubrir a través del dolor y la impotencia que hay alguien por encima de todos que puede hacer lo imposible, y lo reconoce en sus palabras de manera humilde: "También los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos". Estas palabras muestran la fe de la mujer y devuelven la salud a su hija. Debemos reconocer que Dios es Padre misericordioso, y que invita a todos a ser sus hijos, pero no obliga a nadie a seguirlo, Él quiere que con libertad confiemos en su palabra y la vivamos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere alegrarnos y aliviar nuestras penas. 



1ª Lectura (Jer 31, 1-7): En aquel tiempo —oráculo del Señor—, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Así dice el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su descanso, el Señor se le apareció de lejos. Con amor eterno te amé, por eso prolongue mi misericordia. Todavía te construiré y serás reconstruida, Doncella de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros; todavía plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que plantan cosecharán. «Es de día» gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: «Levantaos y marchemos a Sión, al Señor nuestro Dios». Porque así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el amor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel’».


Salmo responsorial: Jer 31

R/. El Señor nos guardará como pastor a su rebaño.

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como pastor a su rebaño».

Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor.

Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas.


Versículo antes del Evangelio (Lc 7, 16): Aleluya. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 15, 21-28): En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.










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