Oh, Dios, que concediste a las santas Pelagia y Tais ser conocedoras de tu gran amor y misericordia, concédenos llegar, como ellas, a la purificación de nuestras faltas para comenzar a seguirte por la senda del Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario