martes, 5 de agosto de 2025

MARTES XVIII T.O. C


Buenos días. Que tengamos un feliz martes. Hoy la Iglesia nos muestra en el evangelio a Jesús, que después del milagro de la multiplicación camina sobre el agua. Los discípulos se asustan, Pedro confía y va hacia Él, pero empieza a dudar y se hunde. Todos los días Dios nos habla, se acerca a nosotros y nos pide que con fe caminemos sobre el mar, y nosotros tenemos fe, pero también dudamos porque hay vientos contrarios, pero el Señor está cerca para darnos la mano y salvarnos. Pidamos a Dios que nos aumente la fe y que nos dé fortaleza para no caer ante las tentaciones. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es misericordioso y fiel. Amigo que nunca falla.



1ª Lectura (Núm 12, 1-13): En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa la mujer cusita que había tomado por esposa. Dijeron: «¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?». El Señor lo oyó. Moisés era el hombre más humilde del mundo. El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: «Salid los tres hacia la tienda del encuentro».

Y los tres salieron. El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y María. Ellos se adelantaron, y el Señor dijo: «Escuchad mis palabras: Cuando hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; en presencia y no adivinando, contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?».



La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó. Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve. Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida. Entonces Aarón dijo a Moisés: «Perdón, señor; no nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No la dejes a María como un aborto que sale del vientre, con la mitad de la carne comida». Moisés suplicó al Señor: «Por favor, cúrala».


Salmo responsorial: 50

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.


Versículo antes del Evangelio (Jn 1, 49): Aleluya, aleluya. Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 14, 22-36): En aquellos días, cuando la gente hubo comido, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.
La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, que soy yo; no temáis». Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas». «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!». Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.



El auténtico marinero se crece en la fuerte marejada, mientras tierra adentro hay quien se ahoga en un vaso de agua. Los chaparrones, por fuertes que sean, sólo duran horas, nunca semanas; después viene la calma. A veces es necesario que diluvie, pues si no, ¿quién nos quitará tanta costra?, ¿quién nos arrancará las entretelas del alma?

Y tú nos dices: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Sólo es una tormenta de verano…

Hay épocas que llueve a cántaros, y la fuerza del viento huracanado puede arrastrarnos al desastre: en unos minutos de inclemencia se puede  destruir la obra laboriosa y paciente de muchos años de vida y entrega. Y, entonces, nos tambaleamos, desconfiamos y andamos a la deriva, perplejos y angustiados. Y solo nos cabe gritar… ¡Señor, sálvanos!

Y tú nos dices: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Sólo es una tormenta de verano…

Gracias Señor por estar siempre ahí para salvarme… ¡Gracias Señor!
















ORACIÓN A SAN VIATOR


Oh glorioso san Viator, que dejaste todas las cosas por seguir a Jesucristo, danos la gracia de encontrar la voluntad de Dios, haciendo el bien al prójimo, a fin de permanecer fieles al Señor y a la humanidad que está sedienta del mensaje del amor. Amén. 

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (256)


Teniendo a dos para llenar las horas,
ríes con uno y con el otro lloras.


 

CANTAR DEL PUEBLO 185 (AUGUSTO FERRÁN)


¡Qué quieres que yo te diga,
si al pensar que eres de otro
recuerdo que has sido mía!




 

lunes, 4 de agosto de 2025

ORACIÓN A SAN JUAN MARÍA VIANNEY (1)

San Juan María Bautista Vianney, por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. No podías predicar el amor de Dios sin derramar lágrimas de amor. Durante tus últimos años parecía como si no pudieras hablar acerca de otra cosa o vivir para cualquier otra cosa. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas.

Tu caridad me inspira a un mayor amor a Dios, un amor que se muestra más por los hechos que por las palabras. Ayúdame a amar a mi prójimo con igual generosidad a como Cristo los ama. 

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. Ruega por mí y especialmente por... (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 

LUNES XVIII T.O. C - SAN JUAN MARÍA VIANNEY


Buenos días. Hoy lunes celebramos la memoria del santo cura de Ars. Las lecturas nos recuerdan que Dios nos da el pan que alimenta nuestro espíritu. Dios regala el maná al pueblo de Israel, pero no son conscientes del regalo y añoran lo que recibían gratis en Egipto. En el Evangelio Cristo cura a los enfermos y explica a las multitudes quién es Dios. Y el pueblo lo busca, está como ovejas sin pastor y Él siente compasión y realiza el milagro de la multiplicación. Y comerán todos hasta saciarse. Pero cuidado, porque lo que recibimos gratis a veces no es valorado suficientemente. Corremos el peligro de no descubrir las maravillas de Dios en nuestra vida, y nos desesperamos porque a veces buscamos a Dios para que actúe como un mago; por eso hoy debemos meditar la gracia de recibir la Eucaristía, que es Dios mismo partido y repartido para que estemos siempre unidos a Él. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestra única fuerza, el verdadero alimento para nuestra vida.



1ª Lectura (Núm 11, 4b-15): En aquellos días, los israelitas dijeron: «¡Quién pudiera comer carne! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná». El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y, encima de él, el maná.

Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: «¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: ‘Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres?’. ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: ‘Danos de comer carne’. Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas».


Salmo responsorial: 80

R/. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino! En un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios.

Los que aborrecen al Señor te adularían, y su suerte quedaría fijada; te alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre.


Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 4): Aleluya. No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 14, 13-21): En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dijeron ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá».
Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.



Amado Dios, en este día en que celebramos a san Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, te damos gracias por la vocación de los párrocos, en especial por nuestro párroco N, que con amor y dedicación guían a tu pueblo. 

Te pedimos que los bendigas en su labor pastoral, fortalece su espíritu y concédeles la gracia de ser verdaderos instrumentos de tu amor y misericordia. 

Que puedan encontrar en san Juan María Vianney un ejemplo de humildad, paciencia y entrega total a su misión de servir y cuidar a su grey. 

En este año jubilar de la esperanza, renueva en ellos la confianza en tu presencia constante y en la fuerza de tu Espíritu Santo. 

Dales esperanza en los momentos difíciles, alegría en el servicio y paz en el corazón para seguir siendo luz en sus comunidades. 

Que su ejemplo inspire a toda la comunidad a vivir la fe con entusiasmo y a caminar siempre con esperanza, confiando en que Tú, Señor, nunca nos abandonas. Amén.










HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (255)


Cazadores y amantes
cautivan fascinando con reflejos:
unos cazan mujeres con diamantes
y otros cogen alondras con espejos. 



CANTAR DEL PUEBLO 184 (AUGUSTO FERRÁN)


Las golondrinas ya vuelven,
y se irán y volverán...
¡Y tú la misma de siempre! 



domingo, 3 de agosto de 2025

DOMINGO XVIII T.O. C


Buenos días. Feliz día del Señor resucitado. Hoy el mensaje es claro. Confiemos en que trabajar en este mundo para las riquezas no sea lo importante, sino cómo poder amar más al prójimo, entregarnos sin reservas a la voluntad de Dios y así podremos descubrir que lo verdaderamente importante es que nuestro corazón esté orientado a vivir en Dios, en quien tenemos la auténtica felicidad, porque lo demás es vanidad. Seamos buenos, confiemos en Dios y pidamos que nos enseñe a calcular para tener un corazón sensato.



1ª Lectura (Ecl 1, 2; 2, 21-23): ¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave dolencia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.


Salmo responsorial: 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna.

Si tú los retiras son como un sueño, como hierba que se renueva que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.


2ª Lectura (Col 3, 1-5.9-11): Hermanos: Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la Tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con Él. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. ¡No os mintáis unos a otros!: os habéis despojado del hombre viejo, con sus obras, y os habéis revestido de la nueva condición que, mediante el conocimiento, se va renovando a imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos.


Versículo antes del Evangelio (Mt 5, 3): Aleluya. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 12, 13-21): En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre!, ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».
Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».










ORACIÓN BEATO AGUSTÍN KAZOTIC


Te pedimos, Padre de bondad, nos concedas seguir los ejemplos y consignas del obispo beato Agustín Kazotic, para que, meditando asiduamente los misterios de la salvación, y entregados constantemente al servicio de la Iglesia, lleguemos a los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (254)


Debí un favor a una mujer muy bella
y, aunque fue a precio vil, después de aquello,
toda mi vida, al acordarme de ella,
la siento hasta en la punta del cabello. 



CANTAR DEL PUEBLO 183 (AUGUSTO FERRÁN)


No te comprendo, chiquita,
sólo te acuerdas de Dios
cuando de Dios necesitas.



 

sábado, 2 de agosto de 2025

ORACIÓN BEATA JUANA DE AZA


Padre y Señor nuestro, fuente de toda vida, que otorgaste a la beata Juana de Aza la bendición de sus hijos, en especial santo Domingo, te pedimos por sus méritos el vivir cristianamente y alcanzar el gozo de la vida eterna. Amén.

SÁBADO XVII T.O. C


Buenos días. Las lecturas diarias nos invitan en este sábado a ver la misericordia de Dios que lleva en el Antiguo Testamento a instaurar el año Jubilar, como lo que estamos celebrando ahora en Roma, el jubileo de la Esperanza. Este año significa perdón, significa que Dios pide al hombre que actúe con amor y perdone el mal que su prójimo le haya causado. Y en el evangelio leemos cómo Herodes por miedo, por guardar las apariencias, no es capaz de escuchar su conciencia y hacer lo correcto; y ahora oye hablar de los milagros de Jesús y siente que Dios lo juzga, pero Jesús ha venido a traer el año de misericordia, como dirá el evangelio de Lucas: “Hoy se cumple esto que acabáis de oír”. Y que Mateo explica con la idea: convertíos y creed en el Evangelio. La buena noticia que Jesús comienza a predicar justo después de este pasaje. Seamos buenos y confiemos en Dios, que rige el mundo con justicia y con misericordia.


1ª Lectura (Lev 25, 1.8-17): El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: «Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años. A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y promulgaréis la manumisión en el país para todos sus moradores. Celebraréis jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia. El año cincuenta es para vosotros jubilar; no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comeréis de la cosecha de vuestros campos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos desde el jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuantos menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas. Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, vuestro Dios».


Salmo responsorial: 66

R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la Tierra.

La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.


Versículo antes del Evangelio (Mt 5, 10): Aleluya. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 14, 1-12): En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».
Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.


Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos, gustando tanto a Herodes que este le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.



Señor, enséñanos a encajar la cruz de cada día; la cruz que exige el amor a los que más sufren y a todas las personas; la cruz que conlleva la lucha por la verdad, por la justicia, por la paz; la cruz que nos viene cuando somos fieles a Ti y a tu Evangelio.

Estas cruces nos resultan pesadas, Señor, pero sufrimos más cuando nos encerramos en nosotros mismos, cuando somos testarudos, egoístas y nos dejamos llevar por la envidia o el rencor.

Señor, danos sabiduría para tener siempre presente que la cruz por amor merece la pena, nos hace más humanos, nos acerca a Ti y da vida a cuantos nos rodean. En cambio, el sufrimiento que nos trae el pecado es más grande y enteramente inútil.

Señor, enséñame a sufrir como Tú y contigo. Y a pedirte una y mil veces perdón por las mil y una veces que no hago tu voluntad. 

Así te lo pido. Así sea.








ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA REINA DE LOS ÁNGELES






 

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (253)


¿Y su amor? Ya está muerto y enterrado,
pues hay quien ha advertido
que se limpia al descuido con cuidado
el sitio en que la besa su marido.


 

CANTAR DEL PUEBLO 182 (AUGUSTO FERRÁN)


Este profundo pesar,
sólo tú que me lo diste
me lo podrías quitar.

Ya ves si te quiero bien:
hasta para lo imposible
te creo yo con poder.


 

viernes, 1 de agosto de 2025

ORACIÓN DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR


Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado Tú mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en esta iglesia.

Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la Tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono. Amén 

VIERNES XVII T.O. C


Buenos días. Hoy viernes las lecturas nos presentan a Jesús en su tierra, entre sus paisanos, que se quedan sorprendidos por los milagros y la sabiduría que ha mostrado Jesús, algo de lo que no dan crédito. ¡Cómo es posible que uno de los nuestros tenga ese poder! Y es que nadie es profeta en su tierra. Dice el evangelio de Juan que vino a los suyos y no lo recibieron. Descubrir la presencia de Dios en lo cotidiano es difícil, hay que tener fe. Pero quizá por eso la primera lectura nos ayuda a comprender por qué Dios establece las fiestas del pueblo de Israel, para que no se olviden de las acciones de Dios al sacarlos de Egipto y llevarlos a la tierra prometida. Es necesario celebrar con memoria agradecida la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana y para eso servirá la vivencia de la fiestas religiosas. Seamos buenos y confiemos en Dios, que realiza grandes milagros en lo sencillo de nuestras vidas.



1ª Lectura (Lev 23, 1.4-11.15-16.27.34b-37): El Señor dijo a Moisés: «Estas son las festividades del Señor, en las que convocarán a asambleas litúrgicas. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura, dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días. El primer día de estos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo. Los siete días harán ofrendas al Señor. El día séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo de siervos».

El Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo: «Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien la agitará ritualmente en presencia del Señor, el día siguiente al sábado para que sea aceptada. Pasadas siete semanas completas, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor. El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles. Estas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día».


Salmo responsorial: 80

R/. Aclamemos al Señor, nuestro Dios.

Entonemos un canto al son de las guitarras y del arpa. Que suene la trompeta en esta fiesta que conmemora nuestra alianza.

Porque esta es una ley en Israel, es un precepto que el Dios de Jacob estableció para su pueblo, cuando lo rescató de Egipto.

«No tendrás otro Dios fuera de mí ni adorarás a dioses extranjeros. Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro».


Versículo antes del Evangelio (1Pe 1, 25): Aleluya. La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se os ha anunciado. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 13, 54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.




Abre nuestra mente y nuestra mirada, para que descubramos tu presencia en lo cotidiano,

en las personas que sonríen a nuestro paso, en aquellas que trabajan por los demás, en quienes han cerrado su corazón al rencor,

en los pobres que son capaces de compartir,

en esa compañera pendiente de mi estado de ánimo,

en ese vecino que comparte su pastel de cumpleaños,

en ese rayo postrero que tiñe la tarde de añil,

en esa montaña que nos habla de tu grandeza,

en esa pequeña flor en la que se refleja tu belleza,

en mis deseos de ayudar, de servir, de amar…

Abre nuestra mente y nuestra mirada, Señor. Y que sepamos descansar contigo y nunca “descansemos de Ti”… hasta el momento que descansemos por siempre y eternamente en Ti…

Así te lo pido. Así sea.

















ORACIÓN SAN FÉLIX DE GERONA


Dios, que inflamaste a tu mártir san Félix con el calor del Espíritu Santo, para que te siguiera despreciando las cosas presentes, y quedara enriquecido con los dones celestiales que nos tienes prometidos. Él, cuando cedía ya el furor de la persecución en su tierra natal, andaba buscando como buen soldado lugares donde se luchara por tu nombre, sabiendo que la persecución iba decreciendo de ciudad en ciudad. Armado de tu celo, no quiso esconderse en la tranquilidad sino que quiso meterse en el campo de batalla, donde se mantenía la lucha.

Y así, abandonando su patria, atravesando el mar, buscándote a ti que estás en todas partes, vino hasta Gerona. Aquí, como buen mercader, mostraba a todos fielmente la preciosa margarita que había adquirido vendiendo todo lo demás, y así edificaba a los fuertes en la fe y dada ánimos a los vacilantes, para no temer las penas presentes y caminar con alegría hacia los premios eternos.

Por esto te pedimos, Dios todopoderoso, que su ayuda nos defienda desde el Cielo a los que  celebramos en la Tierra su martirio, rindiéndote culto. Amén. 

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (252)


Si al morir va al infierno mi marido,
es que vuelve al país en que ha nacido.


 

CANTAR DEL PUEBLO 181 (AUGUSTO FERRÁN)


Ya se va acercando
la muerte, la muerte...
de veras digo que sólo me pesa
dejar de quererte.