Hoy miércoles las lecturas nos quieren descubrir que seguir a Cristo y sus enseñanzas no es fácil. La primera lectura, del Libro de Job, sigue el diálogo que tiene con sus amigos. Incluso con el dolor y desconcierto por la pérdida de todo lo que tenía, él sigue creyendo que Dios es Dios y tiene razones que no son comprensibles a un simple hombre mortal, pero confía en su misericordia. Y el evangelio nos enseña que seguir el camino de Jesús es renunciar a lo terrenal y mortal, para abrirse a la novedad del Reino de los Cielos, que tampoco acabamos de entender con nuestra mente humana, pero sentimos la Verdad de Dios con el corazón si nos ponemos en sus manos de forma total. Seamos buenos, confiemos en Dios y elevemos nuestras súplicas al único que nos Salva.
1ª Lectura (Job 9, 1-12.14-16): Respondió Job a sus amigos: «Sé muy bien que es así: que el hombre no es justo frente a Dios. Si Dios se digna pleitear con él, él no podrá rebatirle de mil razones una. ¿Quién, fuerte o sabio, le resiste y queda ileso? Él desplaza las montañas sin que se advierta y las vuelca con su cólera; estremece la tierra en sus cimientos, y sus columnas retiemblan; manda al sol que no brille y guarda bajo sello las estrellas; él solo despliega los cielos y camina sobre la espalda del mar; creó la Osa y Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur; hace prodigios insondables, maravillas sin cuento. Si cruza junto a mí, no puedo verlo, pasa rozándome, y no lo siento; si coge una presa, ¿quién se la quitará?; ¿quién le reclamará: ‘Qué estás haciendo?’. Cuánto menos podré yo replicarle o escoger argumentos contra él. Aunque tuviera razón, no recibiría respuesta, tendría que suplicar a mi adversario; aunque lo citara y me respondiera, no creo que me hiciera caso».
Salmo responsorial: 87
R/. Llegue hasta ti mi súplica, Señor.
Llegue hasta ti mi súplica, Señor. Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti. ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?
¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, o tu justicia en el país del olvido?
Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y me escondes tu rostro?
Versículo antes del Evangelio (Flp 3, 8-9): Aleluya. Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 9, 57-62): En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».
























































