sábado, 3 de enero de 2026

SÁBADO 2º NAVIDAD A



Lectura de la primera carta de Juan 2, 29 – 3, 6

Queridos hermanos:

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifiesta, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.

Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.

Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.


Salmo 97, 1bcde. 3cd-4. 5-6 R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.


Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.

Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

 










HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (407)


Yo conocí un labrador
que, celebrando mi gloria,
al borrico de su noria
le llamaba Campoamor. 



EPIGRAMA DE BALTASAR DEL ALCÁZAR (10) (La novela corta, 1919)


Bellos ojos tienes, Ana,
mas porque a mi parecer
se inclina el mundo a tener
por más bellos los de Juana,
haz que te preste los suyos
y álzate después con ellos,
que no es bien que ojos tan bellos
se diga que no son tuyos. 



viernes, 2 de enero de 2026

ORACIÓN A SAN BASILIO MAGNO POR EL BIEN DEL MUNDO


Oh, querido San Basilio, mucho es el mal que hemos podido observar en este mundo de pecado. Cada día vemos con más proliferación la maldad y las injusticias que colman y ensucian nuestras sociedades.
En vista de esto, te pido a ti, gran y misericordioso san Basilio Magno, que siembres en nosotros el sentido de la justicia y la paz.
En planetas como este es fácil volverse pecador; sin embargo, con la ayuda de santos llenos de devoción sé que podremos mejorar considerablemente.
Necesitamos humanos más leales y responsables con el mundo, por lo cual, te pido que por favor muevas todas las cartas a favor del crecimiento personal de cada individuo. Amén.
 

ORACIÓN SAN BASILIO MAGNO Y SAN GREGORIO NACIANCENO


Señor Dios, que te dignaste instruir a tu Iglesia con la vida y doctrina de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, haz que busquemos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en el amor. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

VIERNES 2º NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Es viernes y hoy las lecturas nos quieren enseñar lo que podemos ser si permanecemos unidos a Dios. El evangelio nos muestra a Juan el Bautista que responde a los fariseos que no es ni el Mesías, ni Elías, ni un profeta; él es la voz que grita en el desierto. Sabemos que en la Biblia el desierto es el lugar de descubrimiento de la voluntad de Dios. Esa es la misión de Juan, señalar cómo vivir unidos al Mesías, convirtiendo nuestras vidas y permaneciendo unidos a Dios, para que demos auténticos frutos de vida eterna. Por eso, hoy conviene que nos preguntemos quién soy yo, ¿un cristiano católico? Y, ¿qué significa ser católico? Seamos buenos y confiemos en Dios y, unidos en Él, viviremos en la Verdad.



1ª Lectura (1Jn 2, 22-28): Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es Cristo? Ése es el anticristo, porque niega al Padre y al Hijo. Nadie que niegue al Hijo posee al Padre; pero quien reconoce al Hijo, posee también al Padre. Que permanezca, pues, en vosotros lo que desde el principio habéis oído. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Os he escrito esto, pensando en aquellos que tratan de induciros al error. Recordad que la unción que de él habéis recibido, permanece en vosotros y no necesitáis enseñanzas de nadie; esta unción, que es verdad y no mentira, os ilustra a través de todas las cosas; permaneced, pues, en él, como la unción os enseña. Así pues, hijos míos, permaneced en él, para que, cuando él se manifieste, tengamos plena confianza y no nos veamos confundidos por él en el día de su venida.


Salmo responsorial: 97

R/. Todos los términos de la Tierra vieron la salvación de nuestro Dios.

Cantemos al Señor un cántico nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.

La Tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.


Versículo antes del Evangelio (Heb 1, 1-2): Aleluya. En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. Aleluya.




Texto del Evangelio (Jn 1, 19-28): Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron adonde estaba él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».

Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.








HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (406)


Serás una bendita,
pero dice la gente maliciosa
que, alguna que otra vez, por ser curiosa,
has ido a los infiernos de visita.



 

EPIGRAMA DE BALTASAR DEL ALCÁZAR (9) (La novela corta, 1919)


Da a cada amante Guiomar,
por excusar sus porfías
del día una hora; y muchos días
le faltan horas que dar. 





jueves, 1 de enero de 2026

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS


Buenos días. Feliz Navidad y Feliz año nuevo. Día 8º de la Octava. Hoy celebramos a Santa María, Madre de Dios. Las lecturas nos enseñan a descubrir a Dios, que ha nacido de María, mujer sencilla, humilde, prudente, que va viviendo todos los acontecimientos de su vida, guardándolos en su corazón de Madre, que nos ha permitido disfrutar de la presencia y gracia de Dios porque ha dicho SÍ al plan de Dios. Por eso desde ella recibimos la bendición que leemos en la primera lectura: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha iluminado nuestras vidas con su presencia. 



1ª Lectura (Núm 6, 22-27): En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo: «Di a Aarón y a sus hijos: ‘De esta manera bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz’. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré».


Salmo responsorial: 66

R/. Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

Ten piedad de nosotros, y bendícenos; vuelve, Señor , tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.


2ª Lectura (Gál 4, 4-7): Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos. Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.


Versículo antes del Evangelio (Heb 1, 1-2): Aleluya. En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 2, 16-21): En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.








HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (405)


Don Juan, porque era rico, era hechicero
para todas las Juanas;
que un don Juan sin dinero es un Juan Lanas
y es un don Juan un Juan Lanas con dinero. 



EPIGRAMA DE FRANCISCO DE QUEVEDO

 

Marica, yo confieso
que por tenerte amor, no tuve seso.
Pensé que eras honrada,
mas no hay verdad que sea tan probada.



miércoles, 31 de diciembre de 2025

DÍA 7º OCTAVA DE NAVIDAD


Buenos días. Feliz Navidad. Día 7º de la Octava. Hoy por la mañana las lecturas nos recuerdan que el plan de Dios desde el principio de la creación ha sido que el hombre conozca el Amor de Dios y viva unido a Él. Por eso, san Juan, en el evangelio y en la carta de hoy, nos cuenta que los que viven unidos a Dios no han nacido de carne, ni de sangre, sino de la fe y quien ha nacido de esta manera sabe descubrir la Verdad, la Palabra auténtica que lleva a dejar atrás la mentira y el engaño de lo antiguo y aparente, de lo pasajero. Y así, nos alegramos porque llega el Señor a regir la Tierra con misericordia y fidelidad. Seanos buenos y confiemos en Dios, porque su Palabra se ha hecho carne y habita en nosotros. 



1ª Lectura (1Jn 2,18-21): Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.


Salmo responsorial: 95

R/. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campo y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Versículo antes del Evangelio (Jn 1,14a.12a): Aleluya. Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios. Aleluya.


Texto del Evangelio (Jn 1,1-18): En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de Él y clama: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (404)


En falso se ha prendado el alma mía
ocho veces o nueve y se conoce
que a las diez, a las once y a las doce
se prendó más en falso todavía.


 

EPIGRAMA DE TIRSO DE MOLINA (2) (La novela corta, 1919)


Por no venir a gastar,
del recibo es bien me prive
que la mujer que recibe,
forzosamente ha de dar.


 

martes, 30 de diciembre de 2025

DÍA 6º OCTAVA DE NAVIDAD


Buenos días. Feliz Navidad. Día 6º de la Octava. Continuamos leyendo el pasaje del Evangelio de Lucas que nos presenta hoy a la profetisa Ana, mujer que no se aparta del Templo sirviendo a Dios, que es capaz de reconocer al Mesías y que sus labios no pueden dejar de hablar de la Salvación que ha llegado. Juan, en la primera lectura, nos muestra que el camino de la salvación está en unirnos a Dios, servir a Dios y descubrir el proyecto de Dios: el Amor. La profetisa no conoce la magnitud de lo que viene, pero sabe que es de Dios. ¿Y nosotros, descubriremos a Dios y nos uniremos a su corazón para poder crecer en sabiduría y gracia delante de los hombres y de Dios? Seamos buenos, confiemos en Dios y vivamos el mandamiento nuevo del Amor.



1ª Lectura (1Jn 2, 12-17): Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo –las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero–, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.


Salmo responsorial: 95

R/. Alégrese el cielo, goce la Tierra

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas, postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la Tierra toda.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente».


Versículo antes del Evangelio: Aleluya, aleluya. Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan, naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la Tierra. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 2, 36-40): Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.

 



La gracia de Dios acompañaba a Jesús. La gracia de Dios te acompaña a ti para que crezcas cada día más en entrega, en felicidad, en esperanza, en sabiduría, en fe...

“Señor, acompáñame, aunque a veces te olvide”. “Ayúdanos a descubrir tu cercanía”. “Enséñanos a ser buenos acompañantes”.

Donde acaba la ciudad y empieza el miedo, donde terminan los caminos y empiezan las preguntas, cerca de los pastores y lejos de los dueños, en el calor de María y en el frío del invierno, viniendo de la eternidad y gestándose en el tiempo, salvación poderosa para todos en una fragilidad recién nacida, liberador de todos los yugos atado a un edicto del imperio, rebajado hasta un pesebre de animales el que a todos nos sube hasta los cielos, nació el Hijo del Padre, Jesús, el hijo de María.

Sólo abajo está el Señor del mundo que nosotros soñamos en lo alto. Aquí se ve la grandeza de Dios contemplando la humildad de este pequeño. Aquí está la lógica de Dios, rompiendo el discurso de los sabios. Aquí ya está toda la salvación de Dios que llenará todos los pueblos y los siglos.

Amén.







HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (403)


Fue María Marín un ser querido
a quien lloran sus padres sin consuelo,
ángel hermoso que bajó del cielo
y en la sombra del mundo se ha perdido.



EPIGRAMA DE ANTONIO DE SOLÍS Y RIVADENEYRA (3)


Por piernas tienes dos hilos,
no sé cómo te sustentan;
mas son como la verdad,
que adelgazan y no quiebran.



lunes, 29 de diciembre de 2025

DÍA 5º OCTAVA DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy lunes 5º día de la Octava de Navidad las lecturas nos muestran a Cristo Luz del mundo. La primera lectura nos habla de que el mandamiento del Amor no es nuevo, la novedad viene de cómo Cristo nos habla de ese amor. Y nos enseña que si no vivimos amando como Él, entonces significa que dentro de nosotros todavía hay oscuridad y no hemos llegado a la auténtica felicidad. Y en el evangelio Simeón señala que sus ojos ciegos y ancianos han visto la Luz, la salvación en el niño frágil e inocente. La Luz ha venido al mundo y los que se dejan iluminar se sienten llenos de alegría. Los que se dejan iluminar se convertirán en espejos que reflejan la Luz que ilumina desde el Cielo. Seamos buenos, confiemos en Dios y contemos sus maravillas a todas las naciones. 



1ª Lectura (1Jn 2, 3-11): En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo —lo cual es verdadero en él y en vosotros—, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya. Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.


Salmo responsorial: 95

R/. Alégrese el cielo, goce la tierra.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.

Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.

El Señor ha hecho el cielo; honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Lc 2,32): Aleluya. Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria de tu pueblo, Israel. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 2, 22-35): Cuando se cumplieron los días de la purificación según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y en él estaba el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».



Señor, dame un corazón humilde y confiado, como el de Simeón y Ana, como el de María. Ellos no tenían nada y, precisamente por eso, se acercaban a Ti, ponían en Ti toda su confianza, cumplían tu voluntad, observaban la ley.

Señor, líbrame de la idolatría de las riquezas, no dejes que tenga otro Dios fuera de Ti y ayúdame a vivir siempre atento a Ti y a tu palabra. No permitas que confíe demasiado en las personas, ni siquiera en mis propias fuerzas. Qué sólo confíe plenamente en Ti.

Ayúdame  a estar siempre disponible para caminar hacia Ti, para compartir todo lo que tengo con total generosidad, sin dejarme atar por ninguna propiedad.

Dame sabiduría y fuerza para ser libre de verdad, para renunciar a todo lo que me aparte de Ti, para estar abierto del todo a la plenitud de tu Amor.







HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (402)


Para echar al olvido eternamente
nuestros grandes dolores,
va el tiempo indiferente
borrando los sepulcros con las flores.


 

CUANDO ME BESAS (José María Porta Tovar)


Algo en tus labios tienes que embelesas
a quienesquiera, amor, te han conocido.
Algo en tus labios dulces escondido
para sentirme así, cuando me besas.

Puede que de ese amor que me profesas
me hayan tus labios dado su cumplido:
si alegres, gozo, y tristes, su quejido,
para sentirme así, cuando me besas.

Puede que cuando, al fin, por mí regresas,
después de haber de mí lejos huido,
dejen tus labios ver lo que has sufrido,
para sentirme así, cuando me besas.

Puede que en esos labios haya impresas
huellas de una pasión que has reprimido.
Puede que sea mi amor quien la ha encendido,
para sentirme así, cuando me besas.

Pueden, quizá, tus cálidas promesas
haberme en esos labios seducido,
pero jamás pensara, enloquecido,
sentirme así morir, cuando me besas. 





domingo, 28 de diciembre de 2025

ORACIÓN POR LOS NIÑOS (1)




 

SAGRADA FAMILIA - SANTOS INOCENTES



Buenos días. Feliz Navidad. Hoy domingo celebramos la Sagrada Familia de Nazaret, que es nuestro modelo. Madre que con fe dice SÍ al plan de Dios, lo guarda en su corazón y lo transmite en sus obras. Un padre bueno, justo y piadoso que trata de guardar del peligro a su familia y que es capaz de abrir su corazón y descubrir la voluntad de Dios. Y un hijo que crece rodeado de fe y amor. Hoy las lecturas nos ayudan a reflexionar sobre la importancia de la familia como núcleo de la sociedad y nos recuerdan que debemos mucho a la familia, ya que es el lugar donde crecemos en sabiduría, gracia y fe y que nos permite desarrollar nuestras cualidades. Hoy damos gracias a Dios por nuestras familias y pedimos que sea siempre el amor lo que guíe y una a las familias. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ayuda a sobrellevarnos con fe y amor.



1ª Lectura (Eclo 3, 2-6.12-14): El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre. Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; nel que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre. Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.


Salmo responsorial: 127

R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.


2ª Lectura (Col 3, 12-21): Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.


Versículo antes del Evangelio (Col 3, 15a.16a): Aleluya. Que en sus corazones reine la paz de Cristo; que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 2, 13-15.19-23): Después que se fueron los Magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle». Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño». El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: «Será llamado Nazareno».