lunes, 2 de noviembre de 2026

ORACIÓN FIELES DIFUNTOS (2)


Señor mío Jesucristo, que no viniste a perder, sino a librar las almas de los hombres, de quienes te constituiste remedio y libertad dando tu vida por su rescate; humildemente imploramos tu clemencia y misericordia inefables, para que te apiades de todas las almas de los fieles difuntos que son atormentados en las penas del purgatorio, a fin de que las que justamente son por sus pecados afligidas, sean por tu benignidad perdonadas, pues las has redimido con tu preciosa Sangre, consigan por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María y de todos tus Santos, que las liberes de las penas que sufren y las lleves a la gloria, donde te alaben y gocen por los siglos de los siglos. Amén.

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS



Hoy celebramos a nuestros hermanos difuntos y rezamos por todos los que salieron de este mundo. Las lecturas de hoy nos ayudan a descubrir que lo que nos da la vida eterna es la fe en Cristo y el Amor que nos tiene. San Pablo lo expresa diciendo quién podrá apartarnos del Amor de Dios. Por ese amor que nos tiene, nosotros debemos responder desde la fe y confiar y esperar incluso en los momentos de oscuridad. El salmista dice: "Tenía fe aún cuando dije qué desgraciado soy, pero el Señor, estando sin fuerzas me salvó porque le cuesta la muerte de sus fieles". Por eso, en el evangelio de hoy, Jesús destaca que el deseo de Dios es que vivamos para siempre con Él; ojalá que no nos apartemos nunca voluntariamente del Amor más grande. Seamos buenos y confiemos en Dios.




Lectura del libro de la Sabiduría 4, 7-15

El justo, aunque muera prematuramente,
tendrá descanso.

Una vejez venerable no son los muchos días,
ni se mide por el número de años,
pues las canas del hombre son la prudencia
y la edad avanzada, una vida intachable.

Agradó a Dios y Dios lo amó,
vivía entre pecadores y Dios se lo llevó.
Lo arrebató para que la maldad
no pervirtiera su inteligencia,
ni la perfidia sedujera su alma.

Pues la fascinación del mal oscurece el bien
y el vértigo de la pasión
pervierte una mente sin malicia.

Maduró en poco tiempo, cumplió muchos años.
Como su vida era grata a Dios,
se apresuró a sacarlo de la maldad.

La gente lo ve y no lo comprende,
ni les cabe esto en la cabeza:
la gracia y la misericordia son para sus elegidos
y la protección para sus devotos.


Salmo 26, 1. 4. 7. 8b. 9a. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el señor. R/.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 5-11

Hermanos:

La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!

Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!

Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.



Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
























domingo, 1 de noviembre de 2026

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS


Feliz domingo, día de Todos los Santos. Celebramos que la santidad es una característica de los cristianos y que todos hemos sido llamados a ser santos. Las lecturas hoy nos muestran que llegamos a la santidad siguiendo el ejemplo y el modo de vida de Cristo. En el Apocalipsis la multitud innumerable que está en el cielo son los que han dado sus vidas como Cristo, y en el Evangelio Jesús nos muestra el proyecto de la santidad: ser felices porque vivimos imitando a Cristo, pobre, paciente, misericordioso, de corazón limpio. Sigamos este modo de vida y llegaremos a ser Santos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que el hombre de manos inocentes y puro corazón recibe la bendición del Señor.


 

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:
«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:
«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:
«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:
«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:
«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:
«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».


Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.


Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.



Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».























Gracias, Señor, por todas las personas humildes y limpias de corazón, que se fían de Dios; por las que comparten con misericordia las lágrimas de los tristes y se duelen con las injusticias; por las que tienen hambre de justicia y trabajan por la paz; aunque sean incomprendidas y perseguidas.

Gracias, Señor, porque crees en mis posibilidades de mejorar y me llamas para que avance por el camino del Evangelio, camino de la santidad.


sábado, 31 de octubre de 2026

ORACIÓN A SAN ALONSO RODRÍGUEZ (1)


¡Oh, san Alonso, ejemplo de humildad y servicio, intercede por nosotros ante el Señor para que podamos seguir tu camino de fe y amor! 

SÁBADO XXX T.O. A


Hoy sábado por la mañana, las lecturas nos muestran el valor de la humildad, tengamos cuidado porque lo confundimos con la falsa modestia. Cristo propone una parábola para demostrar a los fariseos que, aunque ellos sean personajes importantes, sin embargo deben tener la humildad de saber que ante Dios son iguales que los demás, por eso deben actuar con prudencia y humildad, para que los demás puedan reconocer en ellos alguien digno de escuchar. La humildad, decía santa Teresa que es la Verdad, reconocer nuestras propias limitaciones y cualidades y ser humildes de ponerlas al servicio de los hermanos cuando nos lo pidan, esta es la humildad. San Pablo reconoce sus cualidades y por eso desea poder servir a los hermanos de Filipos, deja de lado sus gustos para morir como Cristo, dándose. Pidamos hoy a Dios humildad y ser servidores los unos de los otros. Seamos buenos, confiemos en Dios y encontraremos las fuentes de la salvación.


 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 18b-26

Hermanos:
De la manera que sea, con hipocresía o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro, y seguiré alegrándome. Porque sé que esto será para mi bien gracias a vuestras oraciones y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso me veré defraudado, al contrario, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.
Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para vuestro progreso en la alegría y en la fe, de modo que el orgullo que en Cristo Jesús sentís rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.


Salmo 41, 2.3. 5bcd R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?. R/.

Recuerdo cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. R/.



Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1. 7-11

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros
puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
«Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».























ORACIÓN A SAN QUINTÍN


San Quintín, hombre santo y entusiasta para difundir la Palabra del Señor; a ti a quien Cristo concedió el don de la sanación con sólo imponer tus manos, te rogamos intercedas por nosotros ante Dios, nuestro Señor.

Hoy como ayer, dirigiendo nuestras súplicas al Padre Eterno, queremos ser contigo animosos evangelizadores, buscando en nuestras ciudades a todos los que estén hambrientos de la Palabra de Vida, y evangelizando entrar en el camino que lleva a la verdadera Salud.

Queremos aprender de ti a escuchar la voluntad del Padre del Cielo, entrar en comunión con los santos, y así no sólo alcanzar una salud del cuerpo, que está limitada en el tiempo, sino también la salud del alma, que dura para siempre.

San Quintín, en tus manos dejamos nuestra súplica (expresar claramente lo que se pide), para que, si no es obstáculo a mi santidad personal o de la persona por la que te pido, el Señor, en su infinita misericordia, me lo conceda, por los méritos de tu martirio unido a la pasión de nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Amén. 

viernes, 30 de octubre de 2026

VIERNES XXX T.O. A


Feliz viernes en el que nos descubrimos muy amados por Dios, porque hace grandes maravillas cada día en nuestras vidas. San Pablo hoy lo expresa diciendo que Dios, que comenzó la obra buena en nosotros, Él mismo la llevará a término, porque nos ha regalado la fe que nos da fuerza para transformar el mundo. Así hoy, en el evangelio de Lucas, Cristo mira a los fariseos y les muestra que deberían descubrir que las normas de Dios sirven para ayudar al hombre a crecer y poder llegar a ser perfectos como Dios. Por eso, Jesús cura en sábado, porque la misericordia y el amor de Dios no miran días u horas sino personas. Pidamos hoy a Dios que seamos agradecidos por los milagros que hace en nosotros (sin mirar días ni horas) y que nos ayude a llegar a la perfección de los santos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que sus obras son dignas de alabanza para los que lo aman.



1ª Lectura (Flp 1, 1-11): Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Esta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús.

Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.


Salmo responsorial: 110

R/. Grandes son las obras del Señor.

Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 14, 1-6): Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?». Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?». Y no pudieron replicar a esto.
















ORACIÓN SANTOS MARCELO, CLAUDIO, LUPERCIO Y VICTORIO


Señor Dios, que fortaleciste a los santos Marcelo, Claudio, Lupercio y Victorio para permanecer fieles hasta la muerte, danos valentía para vivir el Evangelio con coherencia. Por su intercesión, protégenos a nosotros, tus siervos, y a quienes sufren por su fe. Amén.



jueves, 29 de octubre de 2026

JUEVES XXX T.O. A


Hoy la iglesia nos invita a descubrir que debemos ser valientes para anunciar el evangelio. Cristo es avisado de que Herodes quiere matarlo, pero no tiene miedo, espera en Dios Padre para cumplir su voluntad y ser instrumento que traiga salvación, por eso sus palabras son de tristeza: cuantas veces he querido reunir a mis hijos como polluelos bajo mis alas, pero el hombre desde su libertad rechaza la salvación. San Pablo hoy nos invita a armarnos con las armas de Dios (verdad, justicia, paz, fe y el evangelio) para vencer el combate y vivir la alegría de la salvación. Seamos buenos y confiemos en Dios que nos dará la salvación y nos protege del mal. 



1ª Lectura (Ef 6, 10-20): Hermanos: Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones.

Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar el Evangelio de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomad por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en que oréis con constancia por todos los santos.

Pedid también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pedid que tenga valor para hablar de él como debo.


Salmo responsorial: 143

R/. Bendito el Señor, mi Roca.

Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea.

Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete los pueblos.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Lc 19, 38; 2,14): Aleluya. ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 13, 31-35):En aquel tiempo, algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte». Y Él les dijo: «Id a decir a ese zorro: ‘Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén’.
¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».