lunes, 7 de septiembre de 2026

LUNES XXIII T.O. A

 


Hoy lunes la Palabra de Dios nos enseña a descubrir que el Amor auténtico nos lleva a la Verdad. Por eso san Pablo denuncia la actitud de los Corintios, que están justificando una actitud equivocada, como si fuera verdadero amor y no mero egoísmo. Y Jesús lo deja claro cuando nos enseña en el evangelio que la reflexión sincera que debemos hacernos en nuestro interior es: Si lo que hacemos busca de verdad el Bien, porque es la única manera de vivir la religión auténtica, todo lo demás serán rituales que buscan limpiar nuestra conciencia pero que son egoístas y no ponen el amor al prójimo como la medida que nos ha enseñado Jesús. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere ayudarnos a Amar en Espíritu y Verdad.


1ª Lectura (1Cor 5, 1-8): Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive con la mujer de su padre. ¿Y todavía tenéis humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo. Lo que es yo, ausente en el cuerpo pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.


Salmo responsorial: 5

R/. Señor, guíame con tu justicia.

Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor.

Que se alegren los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo los que aman tu nombre.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 6, 6-11): Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio». Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla». Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.





“Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar” (Lc 6, 6-11)

Señor Jesús, una semana más comenzamos nuestras tareas y trabajos, nuestras encomiendas y labores cotidianas. 

Una semana más, aquí nos tienes, dispuestos a hacer lo que esté en nuestra mano para construir tu Reino, poco a poco, sin estridencias, sin llamar la atención…
 
Señor Jesús, entrabas en la sinagoga a enseñar:

Sabemos que no hay enseñanza si no hay aprendizaje, sabemos que somos maestros en la escuela del Maestro… nos sabemos en camino.  
 
Señor Jesús, Tú entrabas a enseñar y acababas sanando a la gente con la que te encontrabas. 

Haznos así, maestros despiertos a la realidad con la que se encuentran, maestros atentos a lo que haga falta, maestros colmados de ternura y de servicio, maestros cuya mirada y cuya sonrisa sanen a quienes tengamos cerca. 

Así te lo pido. Así sea.






domingo, 6 de septiembre de 2026

DOMINGO XXIII T.O. A


Hoy las lecturas nos enseñan que debemos perdonar como Dios nos perdona, con misericordia. La primera lectura es una exhortación de Dios para que descubramos que si hay mal en el mundo pero no hacemos nada para cambiarlo también somos responsables. Y en el Evangelio, Jesús invita a los discípulos a ayudarse unos a otros para que desde la corrección fraterna seamos portadores del amor de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ama y nos pide que nuestra única deuda sea amar más y mejor.



1ª Lectura (Ez 33,7-9): Así dice el Señor: «A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: ‘¡Malvado, eres reo de muerte!’, y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida».


Salmo responsorial: 94

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».


2ª Lectura (Rom 13, 8-10): A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Versículo antes del Evangelio (2Cor 5,19): Aleluya. Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 18,15-20): En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».








sábado, 5 de septiembre de 2026

TÓMATE TIEMPO (SANTA TERESA DE CALCUTA)


 

SÁBADO XXII T.O. A

 


Hoy sábado por la mañana las lecturas nos quieren ayudar a descubrir que ser cristianos no es simplemente cumplir normas, sino vivir un estilo de vida que sigue a Jesucristo, Señor del sábado. Por eso, san Pablo exhorta a los corintios a que descubran que sólo debemos dar gracias a Dios por todo lo que somos, y tenemos y pedirle que siempre seamos servidores fieles. Y en el evangelio, Jesús explica a los fariseos que la auténtica religión vive desde el amor y da sentido a las normas y ritos, porque Dios es Señor de todo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que está cerca de los que viven sinceramente.



1ª Lectura (1Cor 4, 6b-15): Hermanos: Aprended de Apolo y de mí a jugar limpio y no os engriáis el uno contra el otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado? Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; parecemos condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros, unos locos por Cristo, vosotros, ¡qué cristianos tan sensatos! Nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora hemos pasado hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan, y les deseamos bendiciones; nos persiguen, y aguantamos; nos calumnian, y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el deshecho de la humanidad, y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros, sino para haceros recapacitar, porque os quiero como a hijos; ahora que sois cristianos tendréis mil tutores, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.


Salmo responsorial: 144

R/. El Señor está cerca de los que le invocan.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles, escucha sus gritos, y los salva. El Señor guarda a los que lo aman, pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás.


Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 6): Aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 6, 1-5): Sucedió que Jesús cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?». Y Jesús les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?». Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado».












viernes, 4 de septiembre de 2026

HIMNO A SANTA ROSA DE VITERBO

 


Santa Rosa de Viterbo,
con un mensaje a la Iglesia
fuiste enviada del cielo;
venciste niña al gigante
y liberaste a tu pueblo.

Los milagros te acompañan
desde tus años primeros;
pero mayor maravilla
obra la gracia en tu pecho,
la oración, la penitencia,
la caridad y el silencio.

Llegó la hora señera
de seguir el llamamiento;
predicaste por las plazas,
con la cruz y el Evangelio,
la conversión, la obediencia…

Sólo el Señor pudo hacerlo.
Se convierten muchedumbres
ante Rosa de Viterbo.
Es Dios quien toca las almas:
una niña es su instrumento;
resuena la profecía
vencido el tirano muerto.

La hija de san Francisco,
desterrada de su pueblo,
aguanta persecuciones
y calumnias y desprecios;
en las sombras resplandece
la santidad de su ejemplo.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo, que es su Verbo, 
gloria al Espíritu Santo,
Amor que procede de ellos,
por los siglos de los siglos,
en la tierra y en el cielo. Amén


Esta virgen desde la infancia se preocupó de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma.

GOZOS DE SANTA ROSALÍA

 


Siendo de Dios tan amada,
¡Oh gloriosa Rosalía!,
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
    
Un ángel esplendoroso
Tu nombre trajo del Cielo,
Dando a tu madre el consuelo
De mensaje tan dichoso,
Mandando con grande gozo
Te llamasen Rosalía.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
En tu patria de Palermo
Hermosa rosa naciste,
Y del palacio saliste
Para vivir en el yermo,
En virtudes floreciste
Cual tu Jesús lo quería.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
Dispuso Dios que nacieras
De condes nobles, piadosos,
Y que de reyes famosos
La descendencia tuvieras,
Para que hasta de ellos fueras
Tan venerada en el día.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
Sin haber aun entrado
En la juvenil edad,
Tratabas con gran crueldad
Tu cuerpo tan delicado,
Que hasta el suelo era bañado
Con la sangre que vertía.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
A Jesús crucificado
Contemplaste en el espejo
De su Pasión en reflejo
Lo viste en Sangre bañado:
Tu corazón agobiado
De dolor desfallecía.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
De Jesús la invitación
Atendiste presurosa,
Cambiando la corte hermosa
Por lóbrega habitación;
Penitencia y oración
Te ocupaban noche y día.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
Con satánica insistencia
En tu albergue perseguida,
Prefieres perder la vida
A mancillar tu inocencia;
Por el triunfo que obtuviste
Con singular bizarría.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
Rota ya la ligadura
Que impedía tu fácil vuelo,
A las mansiones del Cielo
Volaste con vida y pura;
Pues fue tu nombre dichosa
Con Jesús, José y María.
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.
     
Siendo de Dios tan amada,
¡Oh gloriosa Rosalía!:
Pídele al Señor que nos libre
De la peste y la herejía.



DEPRECACIÓN

Oh Dios, autor y conservador de nuestra vida, dignaos oír nuestras súplicas y guardad a vuestro pueblo según vuestra misericordia. Por los méritos de la bienaventurada Rosalía, libradnos de todo contagio de alma y cuerpo, para que regocijados por la memoria de tu portentosa vida sepamos crecer en virtud y sincera devoción.

VIERNES XXII T.O. A



Es viernes y las lecturas nos invitan hoy a descubrir la misericordia de Dios. San Pablo muestra a los Corintios que sólo somos intermediarios de la gracia de Dios y quien nos va a pedir cuentas de lo que digamos y hagamos con esa gracia siempre será Dios, que nos mira con misericordia. Por eso Jesús hoy en el evangelio, ante la discusión con los fariseos sobre las normas y leyes que se suponen que vienen de Dios, les hace reflexionar acerca de qué es lo primero, las normas o el amor al prójimo. No queramos hacer encajar piezas que no tienen nada en común porque se romperán. Dios es mucho más viejo que las normas y su voluntad es ayudar al hombre a vivir la alegría del banquete de bodas (la unión de Dios con el hombre).  Seamos buenos y confiemos en Dios, que ama la justicia y no abandona a sus fieles.



1ª Lectura (1Cor 4, 1-5): Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.


Salmo responsorial: 36

R/. El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón.

Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía.

Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles.

El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él.


Versículo antes del Evangelio (Jn 8, 12): Aleluya. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 5, 33-39): En aquel tiempo, los fariseos y los maestros de la Ley dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben». Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días».
Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: ‘El añejo es el bueno’».

















jueves, 3 de septiembre de 2026

JUEVES XXII T.O. A



Las lecturas hoy nos quieren mostrar quién nos ha llamado a vivir cerca de Dios, a ser santos: Cristo con su entrega total en manos del Padre. Por eso hoy san Pablo quiere ayudar a los cristianos de Corinto a descubrir que todo es nuestro, nosotros de Cristo; que nos ha liberado con su entrega y Cristo de Dios; que ha cumplido con la voluntad del Padre: que es Amor puro. Y para comprender esto Pablo nos muestra que debemos parecer tontos para las cosas del mundo, es lo que tantas veces sentimos cuando hacemos el bien y el mundo nos devuelve un “tortazo”, es aquí cuando debemos escuchar la Palabra de Dios que nos invita a remar mar adentro confiando no en la lógica humana, sino en la sabiduría de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que recibiremos la bendición del Señor.



1ª Lectura (1Cor 3, 18-23): Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.» Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.


Salmo responsorial: 23

R/. Del Señor es la Tierra y cuanto la llena.

Del Señor es la Tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Este es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.


Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 19): Aleluya. Venid en pos de mí, dice el Señor, y haré que vosotros seáis pescadores de hombres. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 5, 1-11): En aquel tiempo, estaba Jesús a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar». Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes». Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres». Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.












miércoles, 2 de septiembre de 2026

MIÉRCOLES XXII T.O. A


Hoy miércoles las lecturas nos quieren mostrar que el camino de la santidad es el del servicio con amor. La primera lectura nos enseña que debemos buscar hacer el bien sin mirar a quién, porque nuestra misión como cristianos es dejar que la Luz de Dios brille a través de nuestras vidas. Y en el Evangelio también nos muestra que Dios, el todopoderoso, ha escogido cuidar de los hombres, para eso ha venido, para darnos vida en plenitud. Seamos buenos y confiemos en Dios, que con Él se alegra nuestro corazón.



1ª Lectura (1Cor 3, 1-9): Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más. Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales. Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano. Cuando uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios. El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.


Salmo responsorial: 32

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres.

Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.


Versículo antes del Evangelio (Lc 4, 18-19): Aleluya. El Señor me ha enviado para evangelizar a los pobres, para anunciar a los cautivos la redención. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 4, 38-44): En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo.
Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.