Hoy vuelven a preguntar a Jesús, para ponerlo a prueba, sobre los mandamientos, y es que los judíos tienen muchos mandamientos, pero Jesús responde con lo esencial de la fe: amar a Dios. Y añade a este una necesidad: amar al prójimo como a uno mismo. Estos son los principales mandamientos. Cristo nos enseña a mirar en lo profundo y descubrir lo esencial para vivir: el amor; y donde hay amor allí está Dios. Por eso, Jesús enseña el camino de Dios, dando el mayor amor, su propia vida, para abrir el camino hacia el Cielo. San Pablo dirá que si perseveramos con Él, reinaremos con Él. Seamos buenos y confiemos en Dios, que enseña su camino a los humildes.
Poesías, oraciones, cuentos...
jueves, 4 de junio de 2026
JUEVES 9º TIEMPO ORDINARIO A
miércoles, 3 de junio de 2026
MIÉRCOLES 9º TIEMPO ORDINARIO A
El evangelio presenta hoy una realidad: la esperanza de la vida eterna. Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Este es el mensaje principal que debemos transmitir y vivir los cristianos, y no debemos sentir vergüenza por esperar la vida eterna. San Pablo, en la primera lectura, anima a Timoteo a tomar parte en los duros trabajos del Evangelio, y es cierto, porque mantenernos fieles a las enseñanzas de Jesús a veces es difícil, pero la promesa es firme y nuestro corazón sabe de quién nos fiamos. Seamos buenos, confiemos en Dios y fijemos nuestros ojos en su misericordia.
1ª Lectura (2Tim 1, 1-3.6-12): Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.
Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.
Salmo responsorial: 122
R/. A ti, Señor, levanto mis ojos.
A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores.
Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia.
Versículo antes del Evangelio (Jn 11, 25.26): Aleluya. Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá jamás. Aleluya.
martes, 2 de junio de 2026
ORACIÓN A LOS SANTOS MARCELINO Y PEDRO
MARTES 9º TIEMPO ORDINARIO A
Hoy las lecturas nos muestran que para llegar a la esperanza de la eternidad debemos cultivar la cercanía con Dios; por eso la carta de san Pedro nos pide firmeza en la fe, y una conducta que siga el camino de Dios. Lo más importante es que pensamos que es imposible, pero el evangelio nos señala algo verdaderamente maravilloso. Cristo es puesto a prueba y da una lección: "¿De quién son la cara de la moneda y la inscripción? Pues dad al Cesar lo que le corresponda", y nosotros ¿somos imagen de Cristo, y llevamos inscrito en nuestra alma su ley del amor? Pues demos a Dios lo que es de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestro refugio por siempre.
1ª Lectura (2Pe 3, 12-15a.17-18): Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.
Salmo responsorial: 89
R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna.
Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria.
Versículo antes del Evangelio (Cf. Ef 1, 17-18): Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón para que sepamos cuál es la esperanza de nuestra vocación. Aleluya.
ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA POR TODAS LAS ALMAS DE MI PASADO
lunes, 1 de junio de 2026
LUNES 9º TIEMPO ORDINARIO A
Hoy el evangelio de san Marcos cuenta una parábola que quiere mostrar que Dios ha regalado al hombre el mundo y sólo le pide que le demos los frutos que corresponden, pero el hombre hace oídos sordos y en vez de dar frutos ha escogido apartarse de Dios. ¿Qué debería hacer el Padre con el hombre? Lo que los hombres haríamos está claro, pero Dios actúa con misericordia y busca nuestra salvación. Tenemos que descubrir la salvación y tener fe, como nos invita hoy la carta del apóstol, y añadir a nuestra fe frutos para servir a Dios y al prójimo: virtud, conocimiento, templanza, paciencia, piedad, cariño y amor. Seamos buenos y confiemos en Dios, que está con nosotros en la dificultad.
1ª Lectura (2Pe 1, 1-7): Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.
Salmo responsorial: 90
R/. Dios mío, confío en ti.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti».
«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación».
«Lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación».
Versículo antes del Evangelio (Cf. Ap 1, 5): Aleluya. Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de los muertos. Nos amaste y nos lavaste de nuestros pecados con tu Sangre. Aleluya.
domingo, 31 de mayo de 2026
SANTÍSIMA TRINIDAD
Buenos días. Feliz domingo, día de la nueva creación. Hoy celebramos que tenemos un Dios Trinitario. Este es uno de los misterios de nuestra fe. No podemos llegar a entender qué significa, pero las lecturas nos ayudan a comprender que el misterio es: por qué Dios ama y crea el mundo (Dios-Padre) y se hace humano para que conozca el hombre quién es Dios y demuestra su amor sacrificándose por el hombre (Dios-Hijo) y no abandona la obra que ha creado sino que nos ayuda y regala sus dones y nos da una vida nueva (Dios- Espíritu Santo). Ante este misterio sólo nos queda contemplar y orar. Seamos buenos y confiemos en Dios.
sábado, 30 de mayo de 2026
VIDA Y ORACIÓN A SANTA JUANA DE ARCO
Santa Juana de Arco, también conocida como la doncella de Nueva Orleans, nacida en el año 1412, hija de Jacques d’ Arc e Isabelle Romèe, fue una joven campesina considerada una heroína de Francia, por su papel en la fase final de la Guerra de los Cien Años.
SÁBADO 8º TIEMPO ORDINARIO A
Hoy sábado por la mañana las lecturas que nos presenta la Iglesia nos quieren mostrar de dónde nace la verdadera autoridad. Cristo es interrogado para ponerlo a prueba, pero es Él quien pondrá a prueba a los sumos sacerdotes y fariseos, de dónde le viene la autoridad: del amor sincero y entregado que Dios hace por los hombres. Esa misma recomendación hace la primera lectura: mantenernos fieles en la fe y en el amor y tendremos autoridad para ayudar a los demás. La verdadera autoridad nace del servicio y la entrega. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su gracia vale más que la vida.
Lectura de la carta del apóstol san Judas 17.20b-25
Queridos hermanos:
Acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.
Basándoos en vuestra santísima fe y orando movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.
Tened compasión con los que titubean, a unos salvadlos arrancándolos del fuego, a otros mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por el vicio.
Al que puede preservaros de tropiezos y presentaros intachables y exultantes ante su gloria, al Dios único, nuestro Salvador, Por medio de Jesucristo, nuestro Señor, sea la gloria y majestad, el poder y la soberanía desde siempre, ahora y por todos los siglos. Amén.
Salmo 62,2. 3-4. 5-6 Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 27-33
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».
Jesús les replicó: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».
Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».
(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).
Y respondieron a Jesús: «No sabemos».
Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».


















































