Poesías, oraciones, cuentos...
lunes, 3 de agosto de 2026
ORACIÓN A SANTA LIDIA DE TIATIRA
domingo, 2 de agosto de 2026
DOMINGO XVIII T.O. A
Hoy las lecturas nos quieren ayudar a entender que Dios siempre va a estar a nuestro lado. San Pablo lo expresa de manera muy bella: Si Dios está con nosotros, quién podrá nada contra nosotros. El profeta Isaías también lo señala: Dios no es como los demás ídolos, Él ofrece su amor de manera gratuita, sólo quiere que el pueblo le corresponda con amor. Y el evangelio nos vuelve a contar un milagro eucarístico. Jesús se compadece de la multitud que necesitan amor, consuelo y tienen hambre de Dios y les da el pan bendecido y lo da a los apóstoles para que lo repartan. Nos invita a comer su carne y beber su sangre para la vida eterna y nos lo regala en la Eucaristía. Ojalá que descubramos algún día el amor que nos da y seamos capaces de darnos nosotros mismos para que otros también se puedan alimentar de Él. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos sacia de favores.
Lectura del libro de Isaías 55, 1-3
Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18 R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39
Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 13-21
RIMA LXI (Gustavo Adolfo Bécquer)
sábado, 1 de agosto de 2026
SÁBADO XVII T.O. A
Este sábado por la mañana las lecturas nos muestran a dos profetas: Jeremías y Juan el Bautista. Y los dos profetas son incómodos, pero Jeremías acaba siendo respetado y protegido por un soldado del Rey, que reconoce que habla en nombre de Dios. Sin embargo, Juan es temido por Herodes, y querido y respetado por el pueblo. Es ese rechazo al plan de Dios lo que llevará a matar a Juan. Pero el mensaje de Dios no se detiene y la sangre de los inocentes se convierte en vida nueva que anima a no rendirse en este mundo. Es lo que expresa el profeta Jeremías: Yo estoy en vuestras manos, pero el que se convierta a Dios se salvará. Seamos buenos y confiemos en Dios, que los que son fieles a su Palabra y la transmiten todo lo que viven les sirve para el bien.
Lectura de la profecía de Jeremías 26, 11-16. 24
Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca.
Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras».
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.
Salmo 68, 15-16. 30-31. 33-34 R/. En el día de la gracia, escúchame, Señor.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 1-12
En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
ORACIÓN A SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO
Oh glorioso san Alfonso María de Ligorio, fiel siervo del Señor y ejemplo de virtud, te ruego que intercedas por mí ante Dios Todopoderoso. Concede que pueda imitar tu amor a la Virgen María y tu dedicación infatigable a la propagación de la fe. Ayúdame a vivir una vida de santidad, siguiendo los mandamientos de Dios y cultivando las virtudes cristianas. Que en cada acción y decisión pueda buscar siempre la voluntad divina y actuar de acuerdo a ella. Inspírame con tu sabiduría y conocimiento para hacer frente a los desafíos morales y legales que encuentro en mi camino. Que pueda comprender y aplicar los principios éticos y legales con integridad y justicia. San Alfonso María de Ligorio, ruega por mí y por todos aquellos que buscan tu intercesión. Concédenos la gracia de vivir una vida santa y estar siempre cerca de Dios. Amén.
viernes, 31 de julio de 2026
ORACIÓN A SAN IGNACIO DE LOYOLA (2)
Venerable san Ignacio de Loyola, acudo a ti para solicitar humildemente que me protejas de las malas acciones de mis enemigos. Aléjalos de mi alrededor para que no me sigan haciendo daño. Tú que eres un santo protector y misericordioso, escúchame, por favor. Hazlos reflexionar para que se arrepientan de sus actos y tomen el camino de Dios. No permitas que el odio y el deseo de venganza continúen consumiendo su vida. Santo de Dios, mírame con piedad y cumple esta humilde petición que te vengo a implorar a tus pies. Confío en tu santidad y sé que no me vas a abandonar. Amén.
VIERNES XVII T.O. A
Hoy viernes las lecturas quieren mostrarnos que tenemos que vivir en el mundo sin ser parte del mundo. La lógica del mundo es rechazar lo que se sale de lo normal, por eso los paisanos de Jesús se preguntan de dónde saca toda esa sabiduría, y se escandalizan. Aquel que descubre en su vida el Reino de Dios y lo acoge se convierte en su corazón a Dios y se vuelve extraño a lo ojos del mundo, e incluso molesto porque denuncia, como Jeremías, que este mundo es pasajero y que acaba, y eso se vuelve incómodo para quien no tiene fe. Vivamos desde ya la alegría de ser ciudadanos del nuevo mundo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que a los fieles a su amor les regala la Gloria.
1ª Lectura (Jer 26, 1-9): Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: «Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola. A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles a causa de sus malas acciones. Les dirás: Así dice el Señor: Si no me obedecéis, cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos, los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais), entonces trataré a este templo como al de Silo, a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la Tierra».
Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras, en el templo del Señor. Y, cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada?». Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.
Salmo responsorial: 68
R/. Que me escuche tu gran bondad, Señor.
Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado?
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.
Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Versículo antes del Evangelio (1Pe 1, 25): Aleluya. La palabra de Dios permanece para siempre. Y esa es la palabra que se os ha anunciado. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mt 13, 54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
jueves, 30 de julio de 2026
JUEVES XVII T.O. A
Seamos buenos y confiemos en Dios, Creador de todo y que quiere moldearnos para la Gloria.
miércoles, 29 de julio de 2026
MIÉRCOLES XVII T.O. A
Hoy miércoles las lecturas nos quieren mostrar cuál es el camino de la vida. En la primera lectura el profeta sufre porque se siente lejos de Dios y ve que el pueblo no escucha sus palabras frente a los ídolos. Pero Dios le dice que lo convertirá en muralla contra la que no podrán hacer frente. En el evangelio nos muestra las acciones de Marta y María y las quejas de Marta contra María. Marta actúa sirviendo a todos, pero su acción está más preocupada por agradar que por servir; María en cambio actúa contemplando la Palabra de Jesús y dejando que le llene y así pueda servir con sentido en el mundo. Tengamos hoy atención a nuestra forma de servicio: si nos llenamos de Dios, transmitiremos a Dios; si nos esforzamos por darnos sin Dios, desfalleceremos y dejaremos de servir a Dios para buscar nuestra propia gloria. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestra verdadera fortaleza frente al mundo egoísta.
1ª Lectura (Éx 32, 15-24.30-34): En aquellos días, Moisés bajó del monte y regresó trayendo en sus manos las dos tablas de la alianza, que estaban escritas por ambos lados. Las tablas eran obra de Dios y la escritura grabada sobre ellas era también obra de Dios. Cuando Josué oyó los gritos del pueblo, le dijo a Moisés: «Se oyen gritos de guerra en el campamento». Moisés le respondió: «No son gritos de victoria ni alaridos de derrota. Lo que oigo son cantos». Cuando Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se enfureció, arrojó las tablas y las hizo añicos al pie del monte. Luego tomó el becerro que habían hecho, lo echó al fuego y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció en el agua y se la hizo beber a los israelitas.
Después le dijo Moisés a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo hayas arrastrado a cometer un pecado tan grave?». Aarón le respondió: «No te enfurezcas, señor mío, pues tú ya sabes lo perverso que es este pueblo. Me dijeron: ‘Haznos un dios que nos guíe, pues no sabemos lo que le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos sacó de Egipto’. Yo les contesté: ‘Los que tengan oro, que se desprendan de él’. Ellos se quitaron el oro y me lo dieron; yo lo eché al fuego y salió ese becerro».
Al día siguiente, Moisés le dijo al pueblo: «Habéis cometido un pecado gravísimo. Voy a subir ahora a donde está el Señor, para ver si puedo obtener el perdón de ese pecado». Así pues, fue Moisés a donde estaba el Señor y le dijo: «Ciertamente este pueblo ha cometido un pecado gravísimo al hacerse un dios de oro. Pero ahora, Señor, te ruego que les perdones su pecado o que me borres a mí de tu libro que has escrito». El Señor le respondió: «Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro. Ahora ve y conduce al pueblo al lugar que te he dicho y mi ángel irá delante de ti. Pero cuando llegue el día de mi venganza, les pediré cuentas de su pecado».
Salmo responsorial: 105
R/. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
En el Horeb se hicieron un becerro, un ídolo de oro, y lo adoraron. Cambiaron al Dios, que era su gloria, por la imagen de un buey que come pasto.
Se olvidaron del Dios que los salvó, que hizo portentos en Egipto, en la tierra de Cam, mil maravillas y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios.
Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; pero Moisés, que era su elegido, se interpuso, a fin de que, en su cólera, no fuera el Señor a destruirlos.
Versículo antes del Evangelio (Sant 1, 18): Aleluya. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 10, 38-42): En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».
















































