Oh san Afraates, modelo y ejemplar bien alto del sacerdote consagrado a su ministerio, viviste intensamente la vida de santidad, enseñaste la fe, la predicaste y polemizaste por defenderla. Te entregaste sin reserva a evangelizar a tu país. Con justicia la Iglesia te incluye entre sus santos y con orgullo tu patria te venera entre sus héroes. San Afraates, maestro de la sabiduría divina, enséñanos a buscar la verdad en humildad y a vivir con rectitud en medio de las pruebas. Amén.
Poesías, oraciones, cuentos...
jueves, 29 de enero de 2026
JUEVES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Feliz jueves, hoy rezamos por las vocaciones, especialmente a la vida sacerdotal. Y las lecturas nos expresan una alegría inmensa al descubrir el favor de Dios en todo lo que vivimos. El rey David da gracias ante Dios porque, sin merecerlo, lo ha escogido para que su descendencia reine para siempre. David acoge humilde este regalo de Dios. En el evangelio nos enseña que la luz no se debe esconder, la luz debe alumbrar a todos. Dios nos ha llamado a ser hijos suyos, sus hermanos y hermanas, si acogemos su palabra, para que brille en medio del mundo y no para escondernos. Todo lo que somos y tenemos es gracia de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y que brille a través de nuestras obras su luz en el mundo.
1ª Lectura (2Sam 7, 18-19.24-29): Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: «¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: ‘¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!’. Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: ‘Te edificaré una casa’; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo».
Salmo responsorial: 131
R/. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes: cómo juró al Señor e hizo voto al Fuerte de Jacob.
«No entraré bajo el techo de mi casa, no subiré al lecho de mi descanso, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob».
El Señor ha jurado a David una promesa que no retractara: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono».
«Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono».
Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Esta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo».
Versículo antes del Evangelio (Sal 118, 105): Aleluya. Antorcha para mis pies es tu palabra, y luz para mis sendas. Aleluya.
HAY OJOS QUE MIRAN, HAY OJOS QUE SUEÑAN (Miguel de Unamuno)
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra.
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.
miércoles, 28 de enero de 2026
ORACIÓN A SAN JOSÉ FREINADEMETZ
Dios amoroso, Tú has revelado tu amor a José Freinademetz a través de la vida y la muerte de tu Hijo, Jesús. José estaba profundamente tocado por la entrega de Jesús en la cruz, para que pudiéramos tener vida contigo. Lleno del Espíritu de Jesús, José también dio su vida para que otros pudieran conocer tu amor y vivir como hermanos de un mismo Padre. Por lo tanto, con confianza oramos:
San José Freinademetz, ruega para que tengamos un corazón que ame y que escuche. Que como tú, podamos escuchar y responder valerosamente la llamada del Señor en nuestras vidas. Ayúdanos para que aprendamos a dar amorosamente nuestras vidas, al servicio de nuestros hermanos de todas las clases sociales, credos religiosos y procedencias culturales. Que realmente podamos apreciar la diversidad de nuestra familia humana y celebremos esta abundancia de vida que compartimos en Dios. Amén.
MIÉRCOLES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Hoy miércoles las lecturas nos transmiten una idea muy importante: Dios quiere habitar en nuestros corazones. David quiere construir un templo a Dios, pero es Dios quien le dice que el único lugar donde quiere vivir es en el corazón del pueblo; por eso, le mantendrá a sus descendientes la esperanza, la gracia y su trono por siempre; de su linaje nacerá el Mesías. Y nosotros hoy estamos invitados a acoger y ser morada del Dios altísimo que reparte su semilla por todas partes para que donde haya tierra buena pueda dar mucho fruto. ¿Acogemos su palabra y le preparamos nuestro corazón para que su semilla habite en nosotros? Si lo hacemos Dios nos acompañará siempre y nunca más sentiremos vacío en el alma. Seamos buenos y confiemos siempre en Dios.
1ª Lectura (2Sam 7, 4-17): En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: ‘Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?’. Pues bien, di esto a mi siervo David: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la Tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre’». Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.
Salmo responsorial: 88
R/. Le mantendré eternamente mi favor.
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades».
«Él me invocará: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora’; y yo lo nombraré mi primogénito, excelso entre los reyes de la tierra».
«Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable; le daré una prosperidad perpetua y un trono duradero como el cielo».
Versículo antes del Evangelio: Aleluya. La simiente es la palabra de Dios, Cristo el sembrador; todo el que le encuentre, permanecerá para siempre. Aleluya.
“Salió un sembrador a sembrar” (Mc 4, 1-20)
Cada mañana, Señor Jesús, sé que sales a sembrar. Tomas sobre Ti infinidad de semillas y repartes sin medida.
Cada mañana, Señor Jesús, sé que me invitas a ser terreno fértil, a ser tierra buena en la que tu semilla caiga, se rompa, eche raíces y germine de manera sorprendente.
Cada mañana, Señor Jesús, me pregunto: ¿Y qué terreno soy yo? ¿Soy de aquel a “lo largo del camino, soy terreno pedregoso o soy terreno lleno de abrojos? Me reconozco, Señor, en todos ellos.
A veces tu Palabra llega a mí pero el ritmo frenético que llevo no me permite ni tan siquiera dedicarte un minuto ¡tengo tanto que hacer y tan poco tiempo para todo!
A veces tu Palabra cae en mí y la recibo con alegría, pero como ando tan liado no dejo tiempo a que eche raíces en mi corazón y acabo por acallarla con mis palabras, mis discursos y mi inmediatez.
A veces siento que tu Palabra no responde a mis necesidades, a mis exigencias, a mis propósitos y planes, y entonces la mínima preocupación es mucho más poderosa que lo que tú quieres decirme y termino ensordecido por mí mismo, por mis cosas y por todo aquello que me hace, en el fondo, estéril.
Pero a veces, Señor Jesús, hago un espacio en mi jornada, escucho tu Palabra, la acojo con humildad y noto cómo mi “tierra” se mueve y siente que estás.
Hoy quiero que así sea, que me hables, que yo te escuche y que deje que eches raíces en mí. Que me conviertas, que me envíes y que mi vida sea testimonio de tu Palabra, convencido de corazón de que la última palabra la tiene tu Palabra.
Así te lo pido. Así sea.
AMOR ETERNO (Gustavo Adolfo Bécquer)
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
martes, 27 de enero de 2026
ORACIÓN SANTA ÁNGELA DE MÉRICI
MARTES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Es martes y el pasaje del Evangelio de hoy es desconcertante por la respuesta de Jesús: ¿Quiénes son mis hermanos y hermanas y madre? Y su respuesta: Los que cumplen la voluntad del Padre. Hemos sido llamados a ser hijos de Dios, miembros de la familia de Cristo, pero deberíamos vivir según su voluntad y no según nuestro capricho y deseos. Su enseñanza y sus acciones en nuestra vida nos permiten descubrir su presencia en medio de nosotros, pero cuidado con acostumbrarnos a su cercanía y olvidar que Dios es Dios. Por eso, quizá la actitud del rey David de convertir su presencia en una gran fiesta nos ayude a que vivamos con especial atención y cuidado nuestro encuentro con Dios y cuando recemos, cuando estemos en el templo o cuando miremos al prójimo lo debemos hacer descubriendo que Dios está ahí. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es el Rey de la Gloria.
1ª Lectura (2Sam 6, 12b-15.17-19): En aquellos días, fue David y llevó el arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, haciendo fiesta. Cuando los portadores del arca del Señor avanzaron seis pasos, sacrificó un toro y un ternero cebado. E iba danzando ante el Señor con todo entusiasmo, vestido sólo con un roquete de lino. Así iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores y al sonido de las trompetas. Metieron el arca del Señor y la instalaron en su sitio, en el centro de la tienda que David le había preparado. David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión al Señor y, cuando terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en el nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todos, hombres y mujeres de la multitud israelita, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno. Después se marcharon todos, cada cual a su casa.
Salmo responsorial: 23
R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.
¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra.
¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la gloria.
Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 25): Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los niños. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 3, 31-35): En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».
“El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”(Mc 3, 31-35)
Señor Jesús, mi madre y mis hermanos son aquellos que viven haciendo el bien a los demás, son aquellos que miran por el otro y por los otros antes que por sí mismos, son aquellos que nada quieren para sí si no se puede compartir o si el prójimo, cercano o lejano, no tiene lo indispensable para vivir.
Señor Jesús, mi madre y mis hermanos son aquellos que viven sencillamente, sin ataduras, sin demasiados trastos, muchas veces a la intemperie, desapropiados, expuestos a la vida y comprometidos con la vida de tantos.
Señor Jesús, mi madre y mis hermanos son aquellos que se saben regalo para los demás, que son conscientes de que todo cuanto son no es fruto de la casualidad, ni de la suerte, ni de su esfuerzo, sino fruto de tu amor incondicional por nosotros. Un amor desmedido y en tantas ocasiones inmerecido.
Señor Jesús, mi madre y mis hermanos son aquellos que hablan en parábolas, viven las bienaventuranzas, perdonan 70 veces 7 ¡por decir un número!, cantan y cuentan buenas noticias, incluso sin saber de tu Evangelio, ni de tu Palabra, ni de Ti.
Señor Jesús, mi madre y mis hermanos son quienes viven desviviéndose por los demás, los que aman sin medida, los que perdonan sin condiciones, los que sanan sin medicinas, los que escuchan siempre, los que anhelan justicia y se comprometen por ella, los que leen entre líneas, los que saben interpretar los signos de los tiempos, los que viven apasionados, los que apasionan con su vida, los que te alegran el día, el día que más lo necesitas. Los que no se resignan a la mediocridad dominante y salen a la calle a pedir justicia para todos.
Dame, Señor Jesús, esa madre y esos hermanos. Porque ponen por obra, sin reloj y sin calendario, tu Palabra. Así te lo pido. Así sea.
CONTIGO (Luis Cernuda)
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
Mi gente eres tú.
para mi están adonde
no estés tú.
lunes, 26 de enero de 2026
LUNES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Es lunes y hoy las lecturas nos invitan a trabajar por el Reino de Dios. Pablo escribe la primera lectura a Timoteo y le anima a reavivar la fe, don de Dios, que ha sido también transmitida por su familia, pero que siempre es difícil de vivir. Pablo invita a Timoteo a tomar parte en los padecimientos por el Evangelio, y es que es duro sembrar la semilla y no saber si lo sembrado dará frutos. Por eso, Jesús en el evangelio nos enseña que el crecimiento de la fe y sus frutos no dependen de nosotros, sino de Dios. No nos desanimemos porque la semilla, por pequeña que sea, como el grano de mostaza, crece y da frutos. Seamos buenos, confiemos en Dios, contemos sus maravillas en nosotros a todos y Dios hará crecer el fruto en el mundo entero.
1ª Lectura (2Sam 5, 1-7.10): En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos: ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: ‘Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tu serás el jefe de Israel’». Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. Tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años; en Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre Israel y Judá.
El rey y sus hombres marcharon sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban el país. Los jebuseos dijeron a David: «No entrarás aquí. Te rechazarán los ciegos y los cojos». Era una manera de decir que David no entraría. Pero David conquistó el alcázar de Sión, o sea, la llamada Ciudad de David. David iba creciendo en poderío, y el Señor de los ejércitos estaba con él.
Salmo responsorial: 88
R/. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán.
Un dia hablaste en visión a tus amigos: «He ceñido la corona a un héroe, he levantado a un soldado sobre el pueblo».
«Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso».
«Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su poder: extenderé su izquierda hasta el mar, y su derecha hasta el Gran Río».
Versículo antes del Evangelio (2Tim 1, 10): Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida por el Evangelio. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 3, 22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que estas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».
Señor, abre mi corazón a tu palabra y a tu amor. Estar abierto es, ante todo, salir de uno mismo. Romper la coraza del egoísmo que intenta aprisionarnos en nuestro propio yo. Estar abierto es dejar de dar vueltas alrededor de uno mismo. Como si ese fuera el centro del mundo y de la vida. Estar abierto es no dejarse encerrar en el círculo de los problemas del pequeño mundo al que pertenecemos.
Cualquiera que sea su importancia, la humanidad es más grande. Y es a ella a quien debemos servir. Estar abierto no es devorar kilómetros, atravesar los mares o alcanzar velocidades supersónicas. Es ante todo acoger a los otros, descubrirnos, ir a su encuentro, escuchar nuevas ideas, incluso a las que se oponen a las nuestras. Es tener el aire de un buen caminante.
Señor, abre mi corazón a todos mis hermanos, a tu palabra y a tu amor. Así te lo pido. Así sea.
SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA (Dulce María Loynaz)
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!
domingo, 25 de enero de 2026
DOMINGO 3º TIEMPO ORDINARIO A
Lectura del libro de Isaías 8, 23b – 9, 3
En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.
Salmo 26, 1. 4. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17
Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.
Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».
¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?
Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.






































