domingo, 8 de febrero de 2026

ORACIÓN A SAN JERÓNIMO EMILIANI POR LA SALUD





DOMINGO 5º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Feliz domingo, día del Señor resucitado. Una idea importante que destacar en las lecturas: que nuestra vida sirva de ejemplo y que vivamos felices por hacer las cosas lo mejor que podamos. El evangelio y la primera lectura nos invitan a ser luz del mundo que brille por sus buenas obras. Pidamos al Señor poder hacer siempre el bien y que nos convirtamos en la sal que da sabor a un mundo desabrido. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ayuda a brillar.


1ª Lectura (Is 58, 7-10): Esto dice el Señor: «Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ves desnudo y no te desentiendas de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: ‘Aquí estoy’. Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía».


Salmo responsorial: 111

R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos.

Porque jamás vacilará. El recuerdo del justo será perpetuo. No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad.


2ª Lectura (1Cor 2, 1-5): Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado. También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.


Versículo antes del Evangelio (Jn 8, 12): Aleluya. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 5, 13-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».

 




















BAJO TU CLARA SOMBRA (Octavio Paz)


Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena….
Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas. 



sábado, 7 de febrero de 2026

SÁBADO 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Hoy sábado por la mañana la palabra de Dios nos invita a pedirle lo que de verdad es necesario y bueno. Salomón pide sabiduría para discernir y poder gobernar con justicia y Dios se lo concede. Los apóstoles han sido enviados a evangelizar y llevar la gracia de Dios, llegan cansados y siguen viniendo más necesitados, por eso Jesús les invita a rezar y meditar para poder atender y seguir dando gracia de Dios. Si queremos ser auténticos testigos necesitamos pedir sabiduría y gracia y prepararnos escuchando su palabra y viviendo su voluntad. Seamos buenos y confiemos en Dios, que sus mandamientos son auténtica alegría. 



1ª Lectura (1Re 3, 4-15): En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos. En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras».

Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?».

Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno».


Salmo responsorial: 118

R/. Enséñame, Señor, tus leyes.

¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras.

Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos.

En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.

Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca.

Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas oyen mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y me siguen. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mc 6, 30-34): En aquel tiempo, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco». Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.












AMOR TARDÍO (José Ángel Buesa)


Tardíamente, en el jardín sombrío,
tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.

Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.

Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;

pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón… 



viernes, 6 de febrero de 2026

ORACIÓN SAN PABLO MIKI Y COMPAÑEROS (2)


Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has llamado a san Pablo Miki y a su compañeros a la vida eterna por medio de la cruz, concédenos por su intercesión mantener con vigor, hasta la muerte, la fe que profesamos. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén. 

VIERNES 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Es viernes, donde tenemos presente la misericordia de Dios. Las lecturas presentan a dos reyes, David y Herodes. El primero es ensalzado porque, a pesar de su debilidad, Dios miró su corazón quebrantado y humillado y le concedió su alianza. El segundo, a pesar de sentir en su corazón la necesidad de misericordia, se deja llevar por las apariencias, la prepotencia y la soberbia y desoye su conciencia, y por eso cuando escucha hablar de Jesús y sus obras vuelven a él la muerte de Juan el Bautista y un deseo de que esté vivo. Oigamos la palabra de esperanza y amor: convertíos porque está cerca el Reino de los cielos y vivamos la nueva vida que Jesús nos da. Seamos buenos y confiemos en Dios, nuestro escudo y fortaleza ante la debilidad. 



1ª Lectura (Eclo 47, 2-13): Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil.

Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.


Salmo responsorial: 17

R/. Bendito sea mi Dios y Salvador.

Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor; él es escudo para los que a él se acogen.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, y tañeré en honor de tu nombre.

Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido, de David y su linaje por siempre.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Lc 8, 15): Aleluya. Bienaventurados los que con corazón bueno y sano retienen la palabra de Dios y llevan fruto en paciencia. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mc 6, 14-29): En aquel tiempo, se había hecho notorio el nombre de Jesús y llegó esto a noticia del rey Herodes. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas». Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas». Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado». Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?». Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan.


Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.




"Cuando lo escuchaba quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto" (Mc 6, 14-29)

Señor, cuando te escucho, ¿qué siento?¿cómo me interpelan tus palabras?¿Y tus obras?¿Se me ha acostumbrado el oído a oirte hablar y ya no me conmueve tu Palabra y tus gestos solidarios en lo profundo?

Señor, cuando te escucho, ¿Me desconciertas?¿Logras descentrarme?¿Pones en tela de juicio mis seguridades y afirmaciones rotundas? ¿Desequilibras mi balanza, mi modo de mirar, mi tendencia al juicio rápido, mi murmuro en torno a los otros; interpelas mi fe, esperanza y caridad?

Señor, cuando te escucho, ¿Lo hago con gusto? ¿Dedico tiempo para hacerlo? ¿Logro reservarte espacios importantes en mi jornada para que mi mente y mi corazón se serenen y reposen tu Palabra? ¿Me dejo transformar por ella?

Señor, sabes que te escucho ya conoces mis sorderas, mis reticencias, resistencias y mis peros, por eso hoy te pido que antes de hablar, te escuche; que antes de juzgar, te escuche; que antes de dirigir, te escuche; que antes de corregir, te escuche; que antes de liarme a hacer cosas, te escuche; que antes de orar, te escuche; que antes de acompañar, te escuche; que antes de quejarme, te escuche; que antes de tirar la toalla, te escuche; que antes de buscar excusas, te escuche; que antes de perderme, te escuche.












REMINISCENCIA INMORTAL (Friedrich Schiller)


Dime, amiga, la causa de este ardiente,
puro, inmortal anhelo que hay en mí:
suspenderme a tu labio eternamente,
y abismarme en tu ser, y el grato ambiente
de tu alma inmaculada recibir.
En tiempo que pasó, tiempo distinto,
¿no era de un solo ser nuestro existir?
¿acaso el foco de un planeta extinto
dio nido a nuestro amor en su recinto
en días que vimos para siempre huir?
¿...Tú también como yo? Sí, tú has sentido
en el pecho el dulcísimo latido
con que anuncia su fuego la pasión:
amémonos los dos, y pronto el vuelo
alzaremos felices a ese cielo
en que otra vez seremos como Dios. 


jueves, 5 de febrero de 2026

ORACIÓN SANTA ÁGUEDA


Oh Dios, que entre otros milagros de tu poder, has hecho obtener la victoria del martirio al sexo más débil, haz por tu bondad que, celebrando la nueva vida que ha recibido en el cielo la bienaventurada Ágata, tu virgen mártir, saquemos provecho de sus ejemplos para marchar por el camino que conduce a Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

JUEVES 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Es jueves y pedimos por las vocaciones, especialmente al sacerdocio. Las lecturas de hoy nos dan instrucciones para mantenernos fieles a la misión de llevar la buena noticia a todo el mundo. David da instrucciones a su hijo Salomón para que sea fiel a Dios. Jesús da instrucciones a los discípulos para que se mantengan en el camino de Dios y con sus vidas den testimonio de la llegada del Reino de los cielos. También nosotros debemos seguir las instrucciones que Dios nos enseña, para que podamos acercar con nuestro ejemplo a muchos hermanos a vivir la alegría del evangelio. Seamos buenos y confiemos en Dios, que con su gracia nos engrandece y conforta en este camino de la vida. 



1ª Lectura (1Re 2, 1-4.10-12): Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: «Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: ‘Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel’».

David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.


Salmo responsorial: 1Cron

R/. Tú eres Señor del universo.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad, porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra.

Tú eres rey y soberano de todo. De ti viene la riqueza y la gloria.

Tú eres Señor del universo, en tu mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos.


Versículo antes del Evangelio (Mc 1, 15): Aleluya. Se ha acercado el Reino de Dios; creed al Evangelio. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 6, 7-13): En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas». Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos». Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.











ORACIÓN BEATA ISABEL CANORI MORA


Oh Dios, que has concedido a la beata Isabel Canori Mora la gracia de vivir su vida de esposa y de madre a imitación de Cristo Redentor; por su intercesión y ejemplo concede a nuestras familias el don de la fidelidad y del amor sincero, para que resplandezca en ellas la luz de la comunión divina. Amén. 

PIES HERMOSOS (Mario Benedetti)


La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea.
Mansa suele subirle la belleza
por tobillos, pantorrillas y muslos,
demorarse en el pubis,
que siempre ha estado más allá de todo canon,
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa,
reivindicar los lúbricos pezones a la espera,
entreabir los labios sin pronunciar saliva,
y dejarse querer por los ojos espejo.
La mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.


 

miércoles, 4 de febrero de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO DE SAN RABANO MAURO

 


En el siglo noveno, el piadoso san Rabano Mauro escribió esta oración al Espíritu Santo. Aunque pasen los siglos, podemos seguir utilizando esas mismas palabras, porque expresan la sed del corazón humano:

Ven Espíritu de Dios Creador
y visita el hogar de tus fieles.
Haz de su pecho un templo de gracia
con el don de tu presencia santa.
Tú, el amor que consuela a los hijos
como eterno regalo del Padre,
Caridad, fuente viva de gracia,
llama eterna de amor verdadero.
Que tu luz ilumine los ojos
y tu amor se derrame en el alma.
Sé mano vencedora en nuestras luchas,
y sendero que nos guíe los pasos.
Que tus hijos triunfen al mal
y que reine la paz en sus vidas.
Fortalece la fe del creyente
que ha nacido a la vida divina.
Demos gloria por siempre a Dios Padre
y a Jesús triunfador de la muerte,
y al Espíritu, vida del alma,
alabanza y honor para siempre.
Amén.



MIÉRCOLES 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Es miércoles y una idea se destaca en las lecturas de hoy: nadie es profeta en su tierra. Qué duro es decir la verdad y mantenerse fiel y coherente en la vida y la fe. Por eso Cristo es rechazado en su pueblo, porque la verdad duele. Pero hay que confiar en Dios, como David, y reconocer nuestra pequeñez y nuestro pecado, no somos perfectos. El rey David reconoce ante Dios que ha pecado de soberbia porque quiere demostrar el poderío militar y dejar a Dios a un lado, por eso acepta el castigo y pide misericordia, y Dios muestra su misericordia y amor cuando David pide perdón. Seamos hombres de Dios (profetas) que vivan en la verdad y acepten la voluntad de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, nuestro auténtico refugio.



1ª Lectura (2Sam 24, 2.9-17): En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo». Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura».

Antes de que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: «Vete a decir a David: ‘Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré’». Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres dias de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?». David contestó: «¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres». Y David escogió la peste.

Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: «¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia». El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: «¡Basta! ¡Detén tu mano!».


Salmo responsorial: 31

R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas oyen mi voz, dice el Señor; y yo las conozco y me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 6, 1-6): En aquel tiempo, Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguieron. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se asombró de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.