Poesías, oraciones, cuentos...
domingo, 1 de febrero de 2026
DOMINGO 4º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Feliz domingo en el que celebramos la resurrección. Hoy las lecturas quieren enseñarnos cómo ser felices. Dios se ha fijado en la primera lectura en unos pocos hombres y mujeres que se han mantenido fieles a la palabra de Dios y ellos serán el modelo desde el que reconstruye la ciudad. El evangelio nos muestra que la felicidad será para los que vivan la esperanza, el amor entregado, la pobreza espiritual, la búsqueda de la verdad y la justicia divina. Ese es un camino difícil y pocos quieren escogerlo, pero lleva a la felicidad real. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha escogido para ser felices.
Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 R/. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31
Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aun más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «El que se gloríe, que se gloríe en el Señor».
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
Hay preguntas que normalmente se contestan negativamente, pero hay una que todos coincidiríamos en contestar afirmativamente:
¿Deseas ser Feliz? Y es que, ser feliz es la meta que todos buscamos en la vida.
Pero también es cierto que no es fácil acertar a ser feliz. La felicidad no se logra de cualquier manera, no es suficiente con satisfacer los deseos, ni siquiera se puede comprar.
Jesús nos hace una propuesta para ser feliz... fue el "programa electoral" "plan de vida" de Jesús y de sus seguidores.
1- DICHOSOS LOS POBRES... aquellos que comparten lo que tienen y no les ata lo que poseen. Los que no andan consumidos por consumir.
2- DICHOSOS LOS QUE LLORAN... aquellos que se solidarizan con el dolor de los que sufren. Conmoverse.
3- DICHOSOS LOS HAMBRIENTOS DE JUSTICIA ... aquellos que buscan lo noble y lo que es bueno para todos...
4- DICHOSOS LOS MISERICORDIOSOS... aquellos que no cierran su corazón a los demás y les saben dar otra oportunidad...
Los que entienden y viven eso de "Ámame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite".
5- DICHOSOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN... aquellos que no se mueven por las segundas intenciones ni por la mentira y son transparentes...
6-DICHOSOS LOS QUE BUSCAN LA PAZ... aquellos que no creen en la violencia ni en la venganza. Los que no vivien siendo eternamente rencorosos.
7- DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS... aquellos que en medio de los insultos y calumnias del ambiente, se mantienen firmes y no devuelven mal por mal.
Todo esto podemos y debemos ser nosotros, de nosotros depende. Dios así lo quiere. Él nos ayudará, no tengamos miedo.
¡QUÉ RISUEÑO CONTACTO! (Jaime Sabines)
ligeros como palomas asustadas a la orilla del agua!
¡Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.
sábado, 31 de enero de 2026
SÁBADO 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Hoy sábado por la mañana, las lecturas nos muestran lo que ocurre cuando no confiamos en Dios y actúa nuestro egoísmo y nuestro miedo. Los discípulos se adentran en el mar para cruzar a la otra orilla, y Jesús duerme en medio de la tempestad; sienten miedo y llega la desconfianza: “¿Es que no te importa que perezcamos?”. Jesús increpa al viento y al mar y enmudecen.
El rey David ha pecado y reconoce que se ha apartado de Dios, pero el mal que causamos tiene consecuencias. Dios nos perdona y quiere que no tengamos miedo sino fe y que confiemos que su voluntad siempre será darnos la felicidad, a pesar de nuestros pecados Dios quiere redimirnos y callar al viento y al mar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que crea en nosotros un corazón puro.
Lectura del segundo libro de Samuel 12, 1-7a. 10-17
Llegó un peregrino a casa del rico, y no quiso coger una de sus ovejas o de sus vacas y preparar el banquete para el hombre que había llegado a su casa, sino que cogió la cordera del pobre y la aderezó para el hombre que había llegado a su casa».
Natán se fue a su casa.
El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David y cayó enfermo.
David oró con insistencia a Dios por el niño. Ayunaba y pasaba las noches acostado en tierra.
Los ancianos de su casa se acercaron a él e intentaban obligarlo a que se levantara del suelo, pero no accedió, ni quiso tomar con ellos alimento alguno.
Salmo 50, 12-13. 14-15. 16-17 R/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro
Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-41
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.
El viento cesó y vino una gran calma.
San Juan Bosco, no ocultó nunca su gran cariño a la Madre de Jesús y madre nuestra.
Es a Ella a quien elige como su auxilio en todo momento y a Ella recurre ante cualquier necesidad.
Pero su gran amor y devoción a Ella nunca le alejó de Jesús, sino que cada vez le acercó más y más a el Señor.
Con esta devoción a la Virgen, san Juan Bosco nos enseña a tener a María como nuestra madre, pues al recurrir a Ella nunca nos quedamos sin respuesta.
Es la madre de todos los cristianos, por tanto, en la figura de san Juan Bosco, podemos aprender que una sincera, pura y recta devoción mariana puede ser remedio eficaz para nuestros desvíos y acogedor amparo ante las tribulaciones
Reza hoy con las palabras de Don Bosco que solía decir así: «Un siervo de María jamás perecerá».
Dios te bendiga 
A VECES (Nicolás Guillén)
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
para llorar acurrucado en su seno.
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.
viernes, 30 de enero de 2026
ORACIÓN SANTA MARTINA DE ROMA
VIERNES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Es viernes, recordamos la pasión del Señor y pedimos perdón en nuestra oración. Hoy las lecturas quieren mostrarnos que el Reino de Dios es algo muy profundo y que de manera misteriosa entra en nuestras almas, siempre que estemos dispuestos a acoger sus enseñanzas. Pero cuidado, porque podemos equivocarnos y, en lugar de hacer la voluntad de Dios, hacer nuestra voluntad. Lo mismo que le ocurre al rey David, que aunque cree y confía en Dios, sin embargo, ha pecado contra Dios. Y lo más importante de todo es que Dios muestra misericordia y fidelidad siempre que nos demos cuenta del error y pidamos perdón. Seamos buenos y confiemos en Dios porque en la sentencia Dios siempre tiene razón, pero en su juicio siempre nos mira como inocentes.
1ª Lectura (2Sam 11, 1-4a.5-10a.13-17): Al año siguiente, en la época en que los reyes van a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel, a devastar la región de los amonitas y sitiar a Rabá. David, mientras tanto, se quedó en Jerusalén; y un día, a eso del atardecer, se levantó de la cama y se puso a pasear por la azotea del palacio, y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella. David mandó preguntar por la mujer, y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Alián, esposa de Urías, el hitita».
David mandó a unos para que se la trajesen. Después Betsabé volvió a su casa, quedó encinta y mandó este aviso a David: «Estoy encinta». Entonces David mandó esta orden a Joab: «Mándame a Urías, el hitita». Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra. Luego le dijo: «Anda a casa a lavarte los pies».
Urías salió del palacio, y detrás de él le llevaron un regalo del rey. Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa. Avisaron a David que Urías no había ido a su casa. Al día siguiente, David lo convidó a un banquete y lo emborrachó. Al atardecer, Urías salió para acostarse con los guardias de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por medio de Urías. El texto de la carta era: «Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera». Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías donde sabía que estaban los defensores más aguerridos. Los de la ciudad hicieron una salida, trabaron combate con Joab, y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.
Salmo responsorial: 50
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.
Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.
Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 15): Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los niños. Aleluya.
ESTAR ENAMORADO (FRAGMENTO) (Francisco Luis Bernárdez)
jueves, 29 de enero de 2026
ORACIÓN A SAN AFRAATES
Oh san Afraates, modelo y ejemplar bien alto del sacerdote consagrado a su ministerio, viviste intensamente la vida de santidad, enseñaste la fe, la predicaste y polemizaste por defenderla. Te entregaste sin reserva a evangelizar a tu país. Con justicia la Iglesia te incluye entre sus santos y con orgullo tu patria te venera entre sus héroes. San Afraates, maestro de la sabiduría divina, enséñanos a buscar la verdad en humildad y a vivir con rectitud en medio de las pruebas. Amén.
JUEVES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Feliz jueves, hoy rezamos por las vocaciones, especialmente a la vida sacerdotal. Y las lecturas nos expresan una alegría inmensa al descubrir el favor de Dios en todo lo que vivimos. El rey David da gracias ante Dios porque, sin merecerlo, lo ha escogido para que su descendencia reine para siempre. David acoge humilde este regalo de Dios. En el evangelio nos enseña que la luz no se debe esconder, la luz debe alumbrar a todos. Dios nos ha llamado a ser hijos suyos, sus hermanos y hermanas, si acogemos su palabra, para que brille en medio del mundo y no para escondernos. Todo lo que somos y tenemos es gracia de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y que brille a través de nuestras obras su luz en el mundo.
1ª Lectura (2Sam 7, 18-19.24-29): Después que Natán habló a David, el rey fue a presentarse ante el Señor y dijo: «¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí? ¡Y, por si fuera poco para ti, mi Señor, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor! Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. Que tu nombre sea siempre famoso. Que digan: ‘¡El Señor de los ejércitos es Dios de Israel!’. Y que la casa de tu siervo David permanezca en tu presencia. Tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho a tu siervo esta revelación: ‘Te edificaré una casa’; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo».
Salmo responsorial: 131
R/. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes: cómo juró al Señor e hizo voto al Fuerte de Jacob.
«No entraré bajo el techo de mi casa, no subiré al lecho de mi descanso, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob».
El Señor ha jurado a David una promesa que no retractara: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono».
«Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono».
Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Esta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo».
Versículo antes del Evangelio (Sal 118, 105): Aleluya. Antorcha para mis pies es tu palabra, y luz para mis sendas. Aleluya.
HAY OJOS QUE MIRAN, HAY OJOS QUE SUEÑAN (Miguel de Unamuno)
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra.
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.
miércoles, 28 de enero de 2026
ORACIÓN A SAN JOSÉ FREINADEMETZ
Dios amoroso, Tú has revelado tu amor a José Freinademetz a través de la vida y la muerte de tu Hijo, Jesús. José estaba profundamente tocado por la entrega de Jesús en la cruz, para que pudiéramos tener vida contigo. Lleno del Espíritu de Jesús, José también dio su vida para que otros pudieran conocer tu amor y vivir como hermanos de un mismo Padre. Por lo tanto, con confianza oramos:
San José Freinademetz, ruega para que tengamos un corazón que ame y que escuche. Que como tú, podamos escuchar y responder valerosamente la llamada del Señor en nuestras vidas. Ayúdanos para que aprendamos a dar amorosamente nuestras vidas, al servicio de nuestros hermanos de todas las clases sociales, credos religiosos y procedencias culturales. Que realmente podamos apreciar la diversidad de nuestra familia humana y celebremos esta abundancia de vida que compartimos en Dios. Amén.
MIÉRCOLES 3º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Hoy miércoles las lecturas nos transmiten una idea muy importante: Dios quiere habitar en nuestros corazones. David quiere construir un templo a Dios, pero es Dios quien le dice que el único lugar donde quiere vivir es en el corazón del pueblo; por eso, le mantendrá a sus descendientes la esperanza, la gracia y su trono por siempre; de su linaje nacerá el Mesías. Y nosotros hoy estamos invitados a acoger y ser morada del Dios altísimo que reparte su semilla por todas partes para que donde haya tierra buena pueda dar mucho fruto. ¿Acogemos su palabra y le preparamos nuestro corazón para que su semilla habite en nosotros? Si lo hacemos Dios nos acompañará siempre y nunca más sentiremos vacío en el alma. Seamos buenos y confiemos siempre en Dios.
1ª Lectura (2Sam 7, 4-17): En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: ‘Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta hoy, no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario. Y, en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé pastorear a mi pueblo Israel, que me construyese una casa de cedro?’. Pues bien, di esto a mi siervo David: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la Tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, y, además, el Señor te comunica que te dará una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes como suelen los hombres, pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre’». Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras.
Salmo responsorial: 88
R/. Le mantendré eternamente mi favor.
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades».
«Él me invocará: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora’; y yo lo nombraré mi primogénito, excelso entre los reyes de la tierra».
«Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable; le daré una prosperidad perpetua y un trono duradero como el cielo».
Versículo antes del Evangelio: Aleluya. La simiente es la palabra de Dios, Cristo el sembrador; todo el que le encuentre, permanecerá para siempre. Aleluya.
“Salió un sembrador a sembrar” (Mc 4, 1-20)
Cada mañana, Señor Jesús, sé que sales a sembrar. Tomas sobre Ti infinidad de semillas y repartes sin medida.
Cada mañana, Señor Jesús, sé que me invitas a ser terreno fértil, a ser tierra buena en la que tu semilla caiga, se rompa, eche raíces y germine de manera sorprendente.
Cada mañana, Señor Jesús, me pregunto: ¿Y qué terreno soy yo? ¿Soy de aquel a “lo largo del camino, soy terreno pedregoso o soy terreno lleno de abrojos? Me reconozco, Señor, en todos ellos.
A veces tu Palabra llega a mí pero el ritmo frenético que llevo no me permite ni tan siquiera dedicarte un minuto ¡tengo tanto que hacer y tan poco tiempo para todo!
A veces tu Palabra cae en mí y la recibo con alegría, pero como ando tan liado no dejo tiempo a que eche raíces en mi corazón y acabo por acallarla con mis palabras, mis discursos y mi inmediatez.
A veces siento que tu Palabra no responde a mis necesidades, a mis exigencias, a mis propósitos y planes, y entonces la mínima preocupación es mucho más poderosa que lo que tú quieres decirme y termino ensordecido por mí mismo, por mis cosas y por todo aquello que me hace, en el fondo, estéril.
Pero a veces, Señor Jesús, hago un espacio en mi jornada, escucho tu Palabra, la acojo con humildad y noto cómo mi “tierra” se mueve y siente que estás.
Hoy quiero que así sea, que me hables, que yo te escuche y que deje que eches raíces en mí. Que me conviertas, que me envíes y que mi vida sea testimonio de tu Palabra, convencido de corazón de que la última palabra la tiene tu Palabra.
Así te lo pido. Así sea.





































