Hoy viernes las lecturas nos quieren mostrar que los tiempos de Dios y sus planes son difíciles de entender, pero todo tiene su tiempo, su sentido. Jesús pregunta a los discípulos quién creen que es Él, y ellos responden que el Mesías, pero todavía no ha llegado el momento de manifestar esta verdad porque el Mesías, el enviado de Dios, tiene que padecer, sufrir y morir para enseñarnos que sin todo esto no hay Resurrección. Cuidado que nosotros cuando pasamos por el tiempo del dolor tenemos la oportunidad de crecer y aprender para sacar vida de todo ese tiempo de dolor, pero debemos tener paciencia y confianza en Dios que nos ayuda a llegar a la resurrección. Seamos buenos y confiemos en Dios, que se fija en nuestra pequeñez para hacernos hijos suyos.
1ª Lectura (Ecl 3, 1-11): Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.
Salmo responsorial: 143
R/. Bendito el Señor, mi Roca.
Bendito el Señor, mi Roca, mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?; ¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa.
Versículo antes del Evangelio (Mc 10, 45): Aleluya. El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 9, 18-22):Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contestó: «El Cristo de Dios». Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».





















































