miércoles, 7 de octubre de 2026

ORACIÓN BEATO JOSÉ TONIOLO



Señor Dios, te damos gracias por el testimonio de José Toniolo, laico. Concédenos crecer en fe, esperanza y caridad, y vivir cada día con fidelidad al Evangelio. 

Señor Jesús, te damos gracias por habernos dado a tu Siervo José Toniolo, esposo y padre ejemplar, sabio educador de jóvenes desde la cátedra universitaria. Dedicó toda su vida a tu Reino, dando testimonio del Evangelio como fuente de salvación para la cultura y la sociedad. Deja que su ejemplo nos lleve a amarte como él te amó. Que su intercesión nos sostenga y nos ayude en nuestras necesidades. Amén.

ORACIÓN A SANTA JUSTINA


Santa Justina, intercede por nosotros, pide al Señor misericordia, ámanos y ayúdanos en lo que hoy te pedimos. Mártir y santa que viviste con la fe puesta en el Dios todopoderoso, eres digna y fuerte, mereces todo honor y gloria. Que nuestro Dios nos fortalezca en todas las situaciones de nuestra vida y así podamos soportar las pruebas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.




NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL ROSARIO

 



Hoy miércoles celebramos la memoria de la Virgen del Rosario, feliz día a quienes celebran su santo. Las lecturas nos ayudan a aprender a rezar. Los tres evangelios de antes de ayer (pedid y se os dará…) el de ayer (María ha escogido la mejor parte sentada escuchando la palabra) y el de hoy, que nos enseña a hablar con Dios como nuestro Padre. Todos estos pasajes del evangelio nos ayudan a aprender la importancia de rezar sin cansarnos, contemplando la acción de Dios y pidiéndole como hijos a nuestro Padre, que nunca nos deja solos ni desoye nuestras oraciones. Por eso, hoy celebramos este día del Rosario, oración de contemplación de los misterios de Cristo para  vivir nuestro día a día. Seamos buenos, confiemos en Dios y proclamemos sus maravillas a todo el mundo.



1ª Lectura (Gál 2, 1-2.7-14): Transcurridos catorce años, subí otra vez a Jerusalén en compañía de Bernabé, llevando también a Tito. Subí por una revelación. Les expuse el Evangelio que predico a los gentiles, aunque en privado, a los más representativos, por si acaso mis afanes de entonces o de antes eran vanos. Al contrario, vieron que Dios me ha encargado de anunciar el Evangelio a los gentiles, como a Pedro de anunciarlo a los judíos; el mismo que capacita a Pedro para su misión entre los judíos me capacita a mí para la mía entre los gentiles. Reconociendo, pues, el don que he recibido, Santiago, Pedro y Juan, considerados como columnas, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de solidaridad, de acuerdo en que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos. Una sola cosa nos pidieron: que nos acordáramos de sus pobres, esto lo he tomado muy a pecho. Pero cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que encararme con él, porque era reprensible. Antes de que llegaran ciertos individuos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando llegaron aquéllos, se retrajo y se puso aparte, temiendo a los partidarios de la circuncisión. Los demás judíos lo imitaron en esta simulación, tanto que el mismo Bernabé se vio arrastrado con ellos a la simulación. Ahora que cuando yo vi que su conducta no cuadraba con la verdad del Evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives a lo gentil y no a lo judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a las prácticas judías?».


Salmo responsorial: 116

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.


Versículo antes del Evangelio (Rom 8, 15): Aleluya. Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 11, 1-4): Sucedió que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación».





















martes, 6 de octubre de 2026

MARTES XXVII T.O. A



Hoy martes las lecturas nos enseñan que para poder conocer y encontrarse con Dios es necesario tener una vida activa y contemplativa. Necesitamos ser como Marta y María, las dos actitudes nos ayudarán a vivir la fe. San Pablo, en su actividad como perseguidor fiero del cristianismo, se encontró de golpe con Cristo y no pudo hacer nada más que responder a esa llamada, por eso detuvo su vida y cambió para convertirse en instrumento por el que muchos dieran gloria a Dios. En el evangelio Jesús nos enseña que una vida de actividad frenética, por muy buenas acciones que realicemos, nos llevará a sentir que nunca hacemos lo suficiente, pero Jesús nos señala que lo más valioso es actuar teniendo siempre el amor de Dios en nosotros, para eso necesitamos orar a Dios y estar con Él, para llenarnos de su amor y poder ser instrumentos, como san Pablo, y que puedan dar gloria a Dios por medio de nuestra entrega sincera. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos sondea y conoce desde las entrañas maternas.




1ª Lectura (Gál 1, 13-24): Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles, en seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que os escribo. Fui después a Siria y a Cilicia. Las Iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente; sólo habían oído decir que el antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir, y alababan a Dios por causa mía.


Salmo responsorial: 138

R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras.

Conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra.


Versículo antes del Evangelio (Lc 11, 28): Aleluya. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 10, 38-42):En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada».

 














lunes, 5 de octubre de 2026

TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN

 


Hoy lunes la lectura de la Palabra nos invita a dar gracias a Dios por todo lo que somos y tenemos y pedirle que nos aumente la fe, el amor y la esperanza. En esta fiesta de las Témporas de acción de gracias y petición las lecturas quieren recordarnos que Dios nos ama tanto que no sólo nos va cuidando en esta Tierra con bienes materiales sino que la mayor gracia que nos da es el amor gratuito derramado en el perdón que Cristo nos ha concedido. Por eso, las lecturas hoy nos ayudan a recordar que Dios es un Padre bueno que nunca nos dará serpientes o escorpiones, sino que, si pedimos con fe, nos ayudará a vivir con su Gracia. Seamos buenos y confiemos en Dios, que tiene el poder y la fuerza para engrandecernos.



Lectura del libro del Deuteronomio 8, 7-18

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura, tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel, tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada, tierra que lleva hierro en sus rocas y de cuyos montes sacarás cobre, entonces comerás hasta saciarte y bendecirás al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado. Guárdate de olvidar al Señor, tu Dios, no observando sus preceptos, sus mandatos y sus decretos que yo te mando hoy. No sea que, cuando comas hasta saciarte, cuando edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes en todo, se engría tu corazón y olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con su maná que no conocían tus padres, para afligirte y probarte, y para hacerte el bien al final. Y no pienses: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas”. Acuérdate del Señor, tu Dios: que es el quien te da la fuerza para adquirir esa riqueza, a fin de mantener la alianza que juró a tus padres, como lo hace hoy».


Salmo 1 Crón 29, 10bc. 11abc. 11d-12a. 12bcd R/. Tú eres Señor del universo

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos. R/.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad
porque tuyo es cuanto hay en el cielo y tierra. R/.

Tú eres rey y soberano de todo
de ti viene la riqueza y la gloria. R/.

Tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos. R/.


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21

Hermanos: Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargo el ministerio de la reconciliación. Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».















domingo, 4 de octubre de 2026

DOMINGO XXVII T.O. A



Hoy amanecemos con la invitación del Señor a trabajar en su viña, pero tengamos precaución porque siempre hay quien cree que todo los frutos que consigue son suyos y no debe dar gracias a Dios por nada. San Pablo nos explica que todo lo bueno, amable, justo, puro, toda virtud es lo que debemos buscar, porque es lo que nos llevará a vivir la felicidad, frente a un mundo que transmite injusticias, odios, enemistades, que nos dice que seamos egoístas. Por eso Jesús en el evangelio advierte de que si no damos frutos perderemos el Reino de los Cielos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos muestra siempre su rostro glorioso.




1ª Lectura (Is 5, 1-7): Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.


Salmo responsorial: 79

R/. La viña del Señor es la casa de Israel.

Sacaste una vid de Egipto, expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. Extendió sus sarmientos hasta el mar, y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca para que la saqueen los viandantes, la pisoteen los jabalíes y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa.

No nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre. Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.


2ª Lectura (Flp 4, 6-9): Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.


Versículo antes del Evangelio (Jn 15, 16): Aleluya. Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 21, 33-43):En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’.
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le dicen: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».











sábado, 3 de octubre de 2026

SÁBADO XXVI T.O. A


Hoy sábado por la mañana las lecturas muestran que la mayor alegría que podemos vivir como cristianos es que Dios tiene un lugar especial para nosotros a su lado. Deberíamos dar gracias a Dios por todo lo que somos y tenemos y confiar cada día más en que su proyecto de salvación nos ayudará a comprender que tiene nuestros nombres escritos en el cielo. Pidamos hoy que sigamos siempre sus mandamientos, para poder transmitir con nuestras vidas el mensaje del evangelio: el mal ha sido vencido y el Reino de Dios ha llegado a nosotros. Seamos buenos y confiemos en Dios, que regala inteligencia a los hombres para descubrirle.



 

Lectura del libro de Job 42, 1-3.5-6.12-17

Job respondió al Señor:
«Reconozco que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta imposible.
Dijiste:
“¿Quién es ese que enturbia mis designios sin saber siquiera de qué habla?”. Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echado en el polvo y la ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos. Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos. Murió anciano tras una larga vida.


Salmo 118 R/. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo

Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento,
porque me fío de tus mandatos. R/.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus decretos. R/.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir. R/.

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R/.

Yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos. R/.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.


Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».












viernes, 2 de octubre de 2026

ORACIÓN A MI ÁNGEL CUSTODIO


¡Oh buen Ángel custodio! ayúdame a dar gracias al Altísimo por haberse dignado destinarte para mi guarda. Te pido que por intercesión de María, me alcances de Dios un fervoroso espíritu y la práctica de una oración constante para agradecer a Dios todos sus beneficios, y especialmente el de tenerte por celestial custodio mío. Amén.

VIERNES XXVI T.O. A - SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS


Hoy viernes celebramos la fiesta de los ángeles custodios. En el evangelio hoy Cristo nos habla de ser como niños, a los que Dios cuida y les ha puesto ángeles que los cuiden. Y en la primera lectura, es Dios mismo el que habla a Job haciéndole comprender que Él nos conoce porque nos ha creado y nosotros somos sus criaturas, aunque a veces nos queramos poner a la altura de Dios, queriendo saber incluso más que Él. Job se da cuenta de su pequeñez, como la del niño, y confía su vida al Dios que todo lo ha creado para que cuide de él. Pidamos hoy a Dios que nos ayude a ser como niños, que confían por completo su vida al Padre que nos ama. Seamos buenos y confiemos en Dios, que conoce nuestra naturaleza y nuestros pensamientos y nos guía por el buen camino.



Lectura del libro del Éxodo 23, 20-23a

Así dice el Señor:
«Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante.»


Salmo 90, 1-2. 3-4. 5-6. 10-11 R/. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R.

.El te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R.

Su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno,
ni la, flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía. R.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».













jueves, 1 de octubre de 2026

JUEVES XXVI T.O. A


Las lecturas de este día que celebramos la memoria de santa Teresita del Niño Jesús nos quieren mostrar que acoger el mensaje de la llegada del Reino de Dios no es fácil y necesitamos trabajadores que estén dispuestos a hacer llevar con sus palabras y con sus acciones que Dios nos llama a la salvación, pero no todos están abiertos para acoger el mensaje, hay que tener fe en medio de un mundo que no sabe qué creer. Job es modelo de creyente porque, a pesar de que todos le dicen que sus pecados lo han llevado a la desgracia, él sabe que no ha ofendido a Dios y que cuando muera lo verá. Pidamos hoy a santa Teresita que nos ayude con su ejemplo de sencillez espiritual a ser, como ella, corazones vivos del Reino de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos dice al corazón: buscad mi rostro y viviréis.



1ª Lectura (Job 19, 21-27): Job dijo: «¡Piedad, piedad de mí, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios! Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme? ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran en cobre; con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la roca! Yo sé que está vivo mi Vengador y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo verán. ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!».


Salmo responsorial: 27

R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Escúchame, Señor, que te llamo, ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».

Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches.

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.


Versículo antes del Evangelio (Mc 1, 15): Aleluya. El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 10, 1-12): En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’.
En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad».