lunes, 12 de enero de 2026

ORACIÓN SAN ARCADIO (1)


 

Oh Dios Todopoderoso, te pedimos por la intercesión de san Arcadio, mártir fiel. Te rogamos, que sigamos su ejemplo de amor y fidelidad a pesar de las adversidades. Fortalécenos, oh Señor, para que podamos resistir valientemente las pruebas y desafíos de nuestra vida diaria. Inspíranos a mantenernos firmes en nuestra fe, aunque enfrentemos dificultades y tentaciones. San Arcadio, modelo de coraje y amor a Dios, ruega por nosotros para que, a ejemplo tuyo, podamos amar y seguir a Cristo incluso en los momentos más difíciles. Concédenos la gracia de una fe inquebrantable y un amor ardiente por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LUNES 1º TIEMPO ORDINARIO A

 

Buenos días. Hoy lunes comienza el tiempo ordinario. Y una invitación del evangelio nos dice: Convertíos y creed en el Evangelio. Quizá lo más difícil para el hombre es creer, porque supone dar confianza a una promesa que no podemos ver, y que en muchas ocasiones parece que no existe. La primera lectura hoy nos muestra que dos mujeres casadas con el mismo hombre una de ellas es fértil y tiene hijos, la otra no. Pero sin embargo, su marido la ama y le demuestra su amor, a pesar de que la otra mujer se burle de ella por su dolor de no tener hijos. Dios está siempre presente y nos ama a pesar de que el mundo se burle de nosotros por nuestros problemas. El nos dice que nos ama, sin condiciones. ¿Nos basta su amor? ¿Confiamos en su invitación y creemos en la Buena Noticia que nos regala? Seamos buenos, confiemos en Dios y seremos auténticos pescadores de hombres.



1ª Lectura (1Sam 1, 1-8): Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Fineés.

Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así.

Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?».


Salmo responsorial: 115

R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.

Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.


Versículo antes del Evangelio (Mc 1, 15): Aleluya. Se ha acercado el Reino de Dios, dice el Señor: haced penitencia y creed al Evangelio. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 1, 14-20): Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres». Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él.











EL BESO (DOLORA XXIX DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


De la cuna al ataúd
va siendo el beso, a su vez,
amor en la juventud,
esperanza en la niñez,
en el adulto virtud
y recuerdo en la vejez.


 

EPIGRAMA DE CATULO



Tan enredada está mi razón, mi Lesbia, por tu culpa
y por seguirte a ti está tan perdida,

que ya no podré estimarte por muy bien que te portes
ni por muy mal que te portes dejaré de quererte.

domingo, 11 de enero de 2026

BAUTISMO DEL SEÑOR A

Buenos días. Feliz Navidad. Hoy terminamos el tiempo de Navidad con la fiesta del Bautismo de Cristo. Las lecturas nos quieren enseñar que el Bautismo de conversión que recibe Cristo es imagen de lo que ha venido a traer al mundo. Se abren los cielos, desciende el Espíritu Santo y el Padre proclama: "Este es mi Hijo amado". La Trinidad completa queda mostrada para señalar al hombre el camino de la liberación del pecado y de la muerte. Cristo asume en su cuerpo la misión de convertirse en el Cordero que será sacrificado por los pecados del mundo. Y nosotros, que hemos recibido un bautismo en Cristo, también nos hemos convertido en hijos amados de Dios, y nuestra misión será reflejar su amor en el mundo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que trae la paz y la gloria.



1ª Lectura (Is 42, 1-4.6-7): Esto dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas.

»Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».


Salmo responsorial: 28

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica.

El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!». El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno.


2ª Lectura (Hch 10, 34-38): En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

»Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».


Versículo antes del Evangelio (Cf. Mc 1, 11): Aleluya. Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: ‘Éste es mi Hijo amado; escuchadlo’. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 3, 13-17): En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».







AMAR AL VUELO VI (DOLORA XXXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A la niña Asunción de Zaragoza y del Pino


Sigue el plan a que te exhorto,
amando al vuelo; hazte cargo
que el viaje es largo, ¡muy largo!...
y el tiempo es corto, ¡muy corto!...
Sé ligera, no traidora;
sopla el fuego que no abrasa;
quiere, como el que no quiere;
sea siempre, como ahora,
tu llanto, nube que pasa,
tu risa, luz que no muere.
Ama mucho, mas de modo
que estés siempre enamorada
de un cierto todo que es nada,
de un cierto nada que es todo.
Si ríes, olvida el duelo;
si lloras, pasa a la risa;
así... de prisa, de prisa;
todo al vuelo, todo al vuelo



NO ESTOY SOLA (José María Porta Tovar)


¡No estoy sola! -exclamó sobrecogida,
cuando el amor hacía con su amante.
¡No estoy sola! -añadió perseverante,
en el amor hallada y sorprendida.

No estoy sola, que estoy comprometida
con un amor secreto y fascinante,
con un amor que crece a cada instante
y llena de ilusión mi corta vida.

No estoy sola, que, amada y escogida,
de su cariño tierno y palpitante,
quiero vivir, con él a solas o distante,
muerta de amor, soñada y poseída.

No estoy sola, que, amada y preferida,
abandoné mi noche vacilante,
para vivir destino semejante
en mi secreta alcoba recluida.

- "Jamás la soledad tendrá cabida
en ese corazón" -dijo su amante,
mientras me quede vida, Dios mediante,
para los dos vivirla compartida. 



sábado, 10 de enero de 2026

PRECES A LA BEATA ANA DE LOS ÁNGELES MONTEAGUDO



ORACIÓN BEATA SOR ANA DE LOS ÁNGELES MONTEAGUDO




 

SÁBADO 2º DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos dan una importante lección: cómo podemos amar a Dios al que no vemos si a nuestro prójimo lo aborrecemos. Y es que sabemos que es duro, difícil, amar de verdad al prójimo, pero ¿podemos vivir en un mundo sin amor? ¿Podríamos imaginar un mundo donde lo único que sentimos y expresamos es odio, envidias, rencores, rivalidades, egoísmos…? Por eso Dios ha enviado a Cristo, su único Hijo, para enseñarnos a Amar de verdad y que nos libere de las cegueras, cojeras y esclavitudes y poder construir un mundo nuevo, donde reine Dios, reine el auténtico Amor. Para traer la gracia de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos envía su Espíritu Santo para que amemos en espíritu y verdad. 



1ª Lectura (1Jn 4, 19—5,4): Queridos hijos: Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: «Amo a Dios» y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su hermano.

Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.


Salmo responsorial: 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.

De la opresión rescatará a los pobres, pues estima su vida muy valiosa. Por eso rogarán por él sin tregua y lo bendecirán a todas horas.

Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.


Versículo antes del Evangelio: Aleluya. El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 4, 14-22): En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.
Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».
Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.













AMAR AL VUELO V (DOLORA XXXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A la niña Asunción de Zaragoza y del Pino


Para ver si es verdadero
lo que un apóstol revela,
-que lo fijo es pasajero,
que sólo es real lo que vuela-,
tiende el rostro, hermosa niña,
como ese cielo sereno,
ya al cielo, ya a la campiña,
y verás de una mirada
que es lo más rico o más bueno
lo que vuela o lo que nada,
como la espuma en los mares,
en el cielo los fulgores,
en los árboles las flores,
los celajes en el viento,
en el viento los sonidos,
la vida en nuestros sentidos,
y en la vida el pensamiento.



 

SEDUCCIÓN (José María Porta Tovar)


¡Quién fuera luna, allá tras la cañada,
para besar tus huellas en la arena.
Quién el aroma dulce de azucena
para envolverte fresca y perfumada!

¡Quién fuera mar tranquila y sosegada
para bañar tu piel suave y morena.
Quién seducción, en cantos de sirena,
para, furtivo, robarte una mirada!

Y fueras tú mujer propia o ajena
y acaso fuera amarte mi pecado,
luego aceptase a gusto mi condena.

Que más prefiero ser atormentado,
sufriendo por amor injusta pena
que, libre de pecar, no haber amado.


 

viernes, 9 de enero de 2026

VIERNES 2º DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy viernes podemos reflexionar sobre nuestra fe. Descubrir a Dios significa vivir cada día con más amor. Es interesante la frase de san Juan: En el amor no hay temor. Y es que hoy los discípulos ven a Jesús andando sobre el agua, después de ser testigos del milagro de la multiplicación de los panes y peces, pero no comprenden, dudan, les falta amor, que es lo que les dará comprensión y confianza. Porque si amamos de verdad, confiamos aunque no veamos resultados inmediatos. Nuestro mundo de la inmediatez tiene miedo, porque sólo confía en el aquí y ahora, y el amor es un proyecto de toda nuestra existencia. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ayuda a entender y no tener miedo sino AMOR. 



1ª Lectura (1Jn 4, 11-18): Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene: en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió. En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor.


Salmo responsorial: 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes, así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.

Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones.

Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.


Versículo antes del Evangelio (1Tim 3, 16): Aleluya. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido proclamado a las naciones. Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido anunciado al mundo. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mc 6, 45-52): Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida dio prisa a sus discípulos para subir a la barca e ir por delante hacia Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y Él, solo, en tierra.
Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero Él, al instante, les habló, diciéndoles: «¡Ánimo!, que soy yo, no temáis!». Subió entonces donde ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.



Yo te amo, Señor, porque estás conmigo. Tú eres como peña segura, como un alcázar. Tú eres mi liberador, mi roca, mi refugio. Eres mi fuerza salvadora, el escudo que me protege.

Cuando me siento en peligro, cuando me cerca el mal y la mentira tendiéndome sus redes, Tú, Señor, escuchas mi llamada y das respuesta a mi súplica.

Tú eres, Señor, el único que permanece. Todo pasa, todo se acaba, todo termina. Pero tú permaneces  ¡Sólo tú vives para siempre! Por eso, Señor, he puesto mi confianza en ti.

Señor, tú enciendes mi lámpara; Dios mío, tú alumbras mis tinieblas. Fiado en Ti me meto en la lucha, fiado en ti asalto las dificultades. Vale la pena andar por tu camino.

Por lo grande que has sido conmigo, te doy gracias porque me acompañas siempre y me vistes de poder en la fuerza de tu Espíritu, te doy gracias.

No tengo miedo, me siento seguro en Ti. Tú eres el valor y el ánimo de mi lucha. Tú eres, Señor, Dios que salva. Gracias Señor. Mi único Rey…




AMAR AL VUELO IV (DOLORA XXXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A la niña Asunción de Zaragoza y del Pino

 
Son tas cuerdos mis consejos,
que me atreveré a jurarte
por mis ojos que, aunque viejos,
aún, Asunción, al mirarte,
aspiran a ser espejos,
que aplicando estos consejos
a mi vejez, todavía
pienso curar, hija mía,
de mi corazón las llagas;
llagas ¡ay! que no tendría,
si yo hubiera hecho algún día
lo que te aconsejo que hagas.



CONTIGO HACERSE A LA MAR (José María Porta Tovar)


¡Quién fuera playa, tú el mar.
Yo la arena que tú pisas,
entre canciones y risas,
cansada de navegar!

Yo quisiera ser tu hogar
donde olvidaras tus prisas,
donde mis cálidas brisas
te invitaran a soñar.

¡Qué dulce poderte amar
y hablarte sobre mi pecho
y hacer de mi vida el lecho
donde la tuya adorar!

¡Quién pudiera caminar
en vida contigo al lado,
y libre y enamorado
contigo hacerse a la mar! 



jueves, 8 de enero de 2026

JUEVES 2º DE NAVIDAD A


Buenos días. Feliz Navidad. Hoy jueves nos encontramos con el AMOR. Dios es Amor, y quien ama conoce a Dios. Pero lo más impresionante es que las lecturas nos muestran que el Amor de Dios es perfecto porque no pide nada a cambio, sino que se entrega, se parte y se reparte como el pan y los peces, para que comamos todos hasta saciarnos y no se desperdicie nada, porque hay Amor de sobra. ¿Seremos capaces de amarnos unos a otros como Él nos ama? O ¿viviremos siempre reclamando al otro que nos devuelva el amor que le ofrecemos? Seamos buenos, confiemos en Dios y aprendamos a Amar gratis como Dios nos ama.



1ª Lectura (1Jn 4, 7-10): Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.


Salmo responsorial: 71

R/. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de reyes, así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.

Justicia y paz ofrecerán al pueblo las colinas y los montes. El rey hará justicia al oprimido y salvará a los hijos de los pobres.

Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la Tierra.


Versículo antes del Evangelio (Lc 4, 18): Aleluya. El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mc 6, 34-44): En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: «Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer». Y Él les respondió y dijo: «Dadles vosotros de comer». Y le dijeron: «¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les contestó: «¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo». Y habiéndolo visto, dicen: «Cinco, y dos peces».
Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

 



Señor Jesús, tienes compasión de los que no te encuentran y te acercas a todos. 

Tienes compasión de los que te tenemos miedo y te haces pequeño.

Tienes compasión de los que somos demasiado duros y te manifiestas como ternura.

Gracias, Jesús.

Tienes compasión de los que tenemos hambre y te conviertes en pan de vida.

Tienes compasión de los que no te entendemos y te haces Palabra.

Tienes compasión de los que nos sentimos solos y perdidos y te haces nuestro compañero de camino.

Gracias, Jesús.

Tienes compasión de los que sufren en su cuerpo o su alma y te presentas como nuestro médico y medicina.

Tienes compasión de los que somos perezosos para servir y te haces nuestro esclavo.

Tienes compasión de los que pecamos y cargas con las consecuencias de nuestros errores.

Gracias, Jesús.

Tienes compasión de los que nos cuesta entregarnos y te ofreces por nosotros en la cruz.

Tienes compasión de los que tememos a la muerte y con tu resurrección abres las puertas de la Vida eterna.

Tienes compasión de los somos cobardes y miedosos y nos regalas la fuerza de tu mismo Espíritu.

Gracias, Jesús…





AMAR AL VUELO III (DOLORA XXXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A la niña Asunción de Zaragoza y del Pino 


¡Sí! Si lo mismo que hoy eres
la hermosa entre las hermosas,
ser, mientras vivas quisieres,
dichosa entre las dichosas,
tal ha de ser tu divisa:
amar muy poco y de prisa,
como hacen las mariposas;
aunque no importa realmente
que ames infinitamente,
si amas infinitas cosas.




COMO UNA FLOR, MI VIDA TE OFRECIERA (José María Porta Tovar)


¡Feliz aquella suerte!
¡Feliz cuando te amé por vez primera!
Que a solas pude verte,
amor, y te pidiera
quedarte entre mis brazos prisionera.

Feliz aquella muerte
a todo lo que a amarte se opusiera.
Que, luego de tenerte,
ya todo lo tuviera
y, amándote, mi vida se cumpliera.

Pues, sólo por quererte,
contigo mi camino repitiera,
y luego, hasta la muerte,
mi vida te ofreciera,
como una flor se ofrece en primavera.


 

miércoles, 7 de enero de 2026

SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT

 7 DE ENERO: SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT

MIÉRCOLES 2º DE NAVIDAD A



Buenos días. Feliz Navidad. Hoy miércoles las lecturas nos muestran que una luz grande ha brillado en el pueblo. Y es que esa luz es el Amor de Dios que ha venido al mundo para darnos su Amor, para guiarnos a la auténtica felicidad. Pero acoger la luz de Dios significa convertir nuestras vidas, ser la mejor versión de nosotros mismos. Hermanos, amémosnos, porque quien ama está en Dios y Dios en él. ¿Qué tenemos en nuestro corazón? ¿La luz de Cristo? Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha convertido en hijos suyos.




1ª Lectura (1Jn 3, 22—4,6): Queridos hijos: Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio. Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.

Hermanos míos, no os dejéis llevar de cualquier espíritu, sino examinad toda inspiración para ver si viene de Dios, pues han surgido por el mundo muchos falsos profetas. La presencia del Espíritu de Dios la podéis conocer en esto: Todo aquel que reconoce a Jesucristo, Palabra de Dios, hecha hombre, es de Dios. Todo aquel que no reconoce a Jesús, no es de Dios, sino que su espíritu es del anticristo. De éste habéis oído decir que ha de venir; pues bien, ya está en el mundo.

Vosotros sois de Dios, hijos míos, y habéis triunfado de los falsos profetas, porque más grande es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, enseñan cosas del mundo y el mundo los escucha. Pero nosotros somos de Dios y nos escucha el que es de Dios. En cambio, aquel que no es de Dios no nos escucha. De esta manera distinguimos entre el espíritu de la verdad y el espíritu del error.


Salmo responsorial: 2

R/. Yo te daré en herencia las naciones.

Para predicar su precepto, el Señor me dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Pídeme y te daré las gentes en herencia tuya y en posesión tuya los términos de la tierra.

Y ahora, reyes, entended, sed instruidos lo que juzgáis la Tierra. Servid al Señor con temor y regocijaos en Él con temblor.


Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 23): Aleluya. Predicaba Jesús la buena nueva del Reino y sanaba toda enfermedad en el pueblo. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mt 4, 12-17.23-25): En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, se retiró a Galilea. Y dejando la ciudad de Nazaret, fue a morar en Cafarnaúm, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí. Para que se cumpliese lo que dijo Isaías el profeta: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los gentiles. Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz, y a los que moraban en tierra de sombra de muerte les nació una luz».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: «Haced penitencia, porque el Reino de los cielos está cerca». Y andaba Jesús rodeando toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Y corrió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían algún mal, poseídos de varios achaques y dolores, y los endemoniados, y los lunáticos y los paralíticos, y los sanó. Y le fueron siguiendo muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalén y de Judea, y de la otra ribera del Jordán.