Hoy lunes la palabra de Dios nos llama a descubrir cómo de profunda es nuestra fe y confianza en Dios. El profeta es signo para Israel del dolor que van a vivir y al igual que Dios le pide no mostrar el luto por su mujer, así también el pueblo debe aprender que vivirán la pérdida de sus ritos, templo y ciudad, pero todo esto deberá ayudar a Israel a descubrir dónde tienen puesto su corazón: en Dios o en sus comodidades y seguridades pasajeras. Cristo, en el evangelio, invita al que se le acerca preguntando por la vida eterna, a que cumpla los mandamientos, pero de corazón y no sólo de forma externa. Esto significa que su corazón estaba apegado a lo material más que a Dios. Por eso acabamos muchas veces sufriendo, porque confiamos nuestra esperanza a las personas, al trabajo o la salud y cuando nos faltan sentimos que Dios nos ha abandonado y no es verdad, Dios no quiere nuestro sufrimiento, pero es parte de la vida aprender a valorar y comprender que si ponemos nuestro corazón en Dios superaremos el sufrimiento. Seamos buenos, confiemos en Dios y cumplamos su voluntad.

















































