Oh amante y fervorosa Margarita, oh feliz y agraciado dechado de desengaños, ¿quién sabrá explicar lo crecido de tus fervores? Pues resuelta a seguir a tu Dueño, trocaste las delicadas galas por las rigurosas armas de la penitencia, no dando a tu cuerpo descanso alguno, siendo tu mayor alivio el padecer por tu Amado. Alcánzame, gloriosa y querida santa mía, que pues te he seguido en el pecar te imite en la penitencia para desagraviar a tu amado Dueño; alcanza de su bondad luz para todas las almas que están en el triste y oscuro cautiverio de la culpa mortal, para que viviendo en su amistad y gracia, te acompañemos en las eternas moradas de la Gloria. Amén.
Poesías, oraciones, cuentos...
domingo, 22 de febrero de 2026
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA A
1ª Lectura (Gén 2, 7-9; 3,1-7): El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?». La mujer contestó a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: ‘No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis’». La serpiente replicó a la mujer: «No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió. Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Salmo responsorial: 50
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.
Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
2ª Lectura (Rom 5, 12-19): Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos. Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno: pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia. Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos. Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.
Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 4): No de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Texto del Evangelio (Mt 4, 1-11): En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas Él respondió: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’».
Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le dijo: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».
Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto’». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.
Señor, también tú sentiste la tentación de abandonar el camino del amor, el servicio y la entrega; para escoger otros caminos más fáciles, aparentemente más eficaces para ayudar a las personas y transformar el mundo.
También nosotros somos tentados.
Somos tentados cuando sentimos que hemos de preocuparnos más de nosotros mismos y menos de los demás, de los pobres; cuando no entienden que “perdamos el tiempo” comprometiéndonos en causas que no nos reportan ganancia económica alguna.
Somos tentados cuando nos invitan a vengarnos y no a perdonar.
Somos tentados cuando nos animan más a consumir que a ser austeros.
Somos tentados cuando sentimos el deseo de alejarnos de Dios y poner nuestra confianza en el dinero, en lo que se puede ver y palpar.
Somos tentados cuando quieren o queremos convencernos de que las personas necesitan más pan y menos evangelio; más compromiso social y menos evangelización.
Somos tentados cuando queremos ganar el corazón de las personas con regalos y no con amor, cuando decimos y hacemos lo que esperan de nosotros, aunque no sea lo más conveniente.
Gracias, Jesús, por descubrirnos que sólo el amor puede transformar el corazón de las personas; sólo el amor puede cambiar radicalmente nuestro mundo.
Gracias por ofrecernos la luz y fuerza de tu Espíritu, para descubrir y superar las tentaciones y ser fieles en nuestra misión.
Haznos humildes para pedir y recibir cada día tu ayuda.
Así te lo pido. Así sea.
GUARDAS INÚTILES (DOLORA CXIX DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)
aquí, a solas los dos?
- La que es buena, señor, nunca está sola;
pues está con su madre o está con Dios.
- Lola, ¿es verdad que un día os encontraron solos, allí, a los dos?
- Eso es porque aquel día se quedaron
mi madre en casa, y en el cielo Dios.
sábado, 21 de febrero de 2026
SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA A
Buenos días. Las lecturas de hoy sábado por la mañana insisten en la necesidad que tenemos de cambiar y profundizar en la nueva ley de Dios: el amor a Dios y al prójimo. Por eso dirá el profeta que para que podamos ser luz que brille debemos dejar de lado la calumnia, los prejuicios y acercarnos al que necesita de Dios. Cristo lo deja claro en el evangelio: no necesitan médicos los sanos sino los enfermos. Descubramos nuestra limitación y pecado y sintamos cómo Dios viene a curarnos para que seamos luz para muchos otros que necesitan a Dios y todavía no lo han descubierto. Seamos buenos y confiemos en Dios, que escucha nuestras oraciones y atiende nuestras dolencias.
1ª Lectura (Is 58, 9b-14): Esto dice el Señor: «Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan. Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, volverás a levantar los cimientos de otros tiempos; te llamarán “reparador de brechas”, “restaurador de senderos”, para hacer habitable el país. Si detienes tus pasos el sábado, para no hacer negocios en mi día santo, y llamas al sábado “mi delicia” y lo consagras a la gloria del Señor; si lo honras, evitando viajes, dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos, entonces encontrarás tu delicia en el Señor. Te conduciré sobre las alturas del país y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre. Ha hablado la boca del Señor».
Salmo responsorial: 85
R/. Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti.
Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.
Versículo antes del Evangelio (Ez 3, 11): No quiero la muerte del impío, dice el Señor, sino que se convierta y viva.
Texto del Evangelio (Lc 5, 27-32): En aquel tiempo, Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?». Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores».
ORACIÓN A SAN PEDRO DAMIÁN
Oh san Pedro Damián, doctor de la Iglesia y defensor de la fe, acudo a ti con humildad y devoción, admirando tu sabiduría y valentía para enfrentar los desafíos de tu tiempo. Inspírame a vivir una vida de santidad y a defender la verdad con amor y firmeza.
HERO Y LEANDRO (DOLORA CXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)
y, por verla, enamorado
el Helesponto cruzaba
todas las noches a nado.
pues todas, lo mismo que Hero,
tienen el cuerpo de arcilla
aun teniendo el alma de acero.
Y lo más triste es que, apenas
la pobre Hero se durmió,
cuando un aire, desde Atenas,
la luz, soplando, apagó.
Viendo él la luz apagada,
sintió aquel olvido tanto,
que, maldiciendo a su amada,
abrasó el mar con su llanto.
Y queriendo, o sin querer,
de pena se dejo ahogar,
sin que él pudiese saber
si le ahogó el llanto o la mar.
Lo cierto es que al desdichado,
al rayo del sol primero
la tormenta le echó, ahogado,
al pie de la torre de Hero.
Y cuando muerto le vio,
Hero, cual Leandro fiel,
se arrojó al agua y murió
como él, por él y con él.
¡Que ellas, fuertes en amar
y flacas en resistir,
si duermen para esperar,
viernes, 20 de febrero de 2026
VIERNES DESPUÉS DE CENIZA A
Buenos días. Es viernes después de Ceniza y primer viernes de Cuaresma. Hoy nos pide la Iglesia la unión en un gesto de ayuno y penitencia, y las lecturas nos enseñan qué significa el ayuno agradable para Dios: soltar las cadenas injustas o partir tu pan con el hambriento. Qué grande es Dios, que se fija en los que más sufren y nos llama a poner en ellos nuestro corazón. Y es que Dios nos muestra que quien tiene a Dios en su vida no necesita el ayuno porque vive con alegría. El verdadero ayuno significa que nuestro corazón se fije en nuestro prójimo, que necesita que le acerquemos a Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y que nuestro ayuno sirva para acordarnos de tener un corazón misericordioso como el de Cristo.
1ª Lectura (Is 58, 1-9a): Esto dice el Señor Dios: «Grita a pleno pulmón, no te contengas; alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios. ‘¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?’. En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos. No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo. ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: ‘Aquí estoy’».
Salmo responsorial: 50
R/. Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad en tu presencia.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias.
Versículo antes del Evangelio (Am 5, 14): Buscad el bien, y no el mal, para que viváis; y será con vosotros el Señor.
Texto del Evangelio (Mt 9, 14-15): En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».
Señor Jesús, el Evangelio de hoy es una llamada de atención a los que estamos iniciando este camino de gracia y conversión, camino justo y necesario hacia la Pascua. El ayuno que Tú quieres no es tan fácil y tan superficial como dejar de comer esto o lo otro, o el de practicar ciertos ritos y repetir ciertas fórmulas. El profeta Isaías nos lo dice claro hoy: “Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos”.
Señor Jesús, nos lo puedes decir más alto pero no más claro: el ayuno de verdad, el que rasga y escruta el corazón, el que nos hace pequeños y necesitados, el que nos posibilita convertir en profundidad el corazón, el que a ti te agrada, pasa por poner por obra lo que en nuestra mente y en los mandamientos está puesto por escrito. No se trata de elucubrar sobre el ayuno, sino practicar la justicia y en primera persona conjugar el mandamiento del amor, sin condiciones.
Por eso, Señor Jesús, en este primer viernes de cuaresma te pido que me liberes de tantas ideas y tantas teorías correctas y me capacites para vivir para los demás. Ese es el mejor ayuno de todo lo que me ata, justifico y me acomoda espiritualmente. Ayúdame a vivir todo esto, sin más.
Y Señor Jesús, que no olvide pedir por la paz en este momento en el que se escuchan nuevamente tambores de guerra. Recuerda a los enfermos y a cuantos les cuidan y acompañan.
Así te lo pido. Así sea.
ROGAD A TIEMPO (DOLORA CXVII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)
cae al suelo, se hiere, y disputando
se hablan así después las dos llorando:
-¡Si no fueras tan mala!... -No soy mala.
-¿Qué hacías al caer?... -¡Iba rezando!
jueves, 19 de febrero de 2026
JUEVES DESPUÉS DE CENIZA A
Buenos días. Es jueves después de Ceniza. Y las lecturas nos hablan de vida y muerte. Parece que es fácil la decisión y en la primera lectura el pueblo de Israel es puesto en aviso, de lo que significa escoger a Dios o rechazarlo. Pero la decisión se complica en el evangelio, Jesús anuncia su muerte que le llevará a la resurrección. Y nos hace una propuesta: si escogemos seguirlo hay que pasar por la muerte, cargarnos con nuestra cruz y entonces llegaremos a la vida. Aunque también podemos escoger el camino que el mundo nos ofrece de aparente tranquilidad y bienestar pero que nos lleva al egoísmo y la muerte. La decisión parece sencilla pero ¿qué vamos a escoger? Seamos buenos y confiemos en Dios, porque quien permanece en Él será como un árbol al borde de la acequia que nunca perderá sus hojas.
Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20
Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob».
Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6 R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 22-25
LA LEY DEL EMBUDO (DOLORA CXVI DE RAMÓN DE CAMPOAMOR))
| De su honor en menoscabo faltó un esposo a su esposa; | |||
| ella perdonó amorosa, | |||
| y el público dijo: -¡Bravo! | |||
| Faltó la mujer al cabo, | |||
| harta de tanto desdén, | |||
| y el falso esposo ¿también | |||
| perdonó a la esposa? No; | |||
| el esposo la mató, | |||
| y el público dijo: -¡Bien! |
miércoles, 18 de febrero de 2026
MIÉRCOLES DE CENIZA A
Buenos días. Comenzamos la Cuaresma, tiempo de espera y profundización que nos lleva a la Resurrección. Hoy, Miércoles de Ceniza, las lecturas nos muestran que estamos en un tiempo de salvación, por eso el profeta Joel habla de la conversión del corazón. Lo mismo que el evangelio de Mateo: hagamos oración, ayuno y limosna pero desde el corazón, para que busquemos la misericordia de Dios. Cristo, como nos explica san Pablo, se ha convertido en pecado para llevarnos al mismo corazón de Dios. Practiquemos esta cuaresma la oración, el ayuno y la limosna, no para que nos vean los hombres sino Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su misericordia lava nuestros delitos y limpia nuestros pecados.
1ª Lectura (Jl 2, 12-18): Ahora —dice el Señor— convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo. ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios! Tocad la trompeta en Sion, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho; salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor; no entregues tu heredad al oprobio ni a las burlas de los pueblos». ¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.
Salmo responsorial: 50
R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad en tu presencia.
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
2ª Lectura (2Cor 5, 20–6,2): Hermanos: Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
Versículo antes del Evangelio (Sal 94, 8): Hoy, no queráis endurecer vuestros corazones, sino oíd la voz del Señor.
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