martes, 2 de junio de 2026

ORACIÓN A LOS SANTOS MARCELINO Y PEDRO


Señor, Tú has hecho del glorioso testimonio de tus mártires san Marcelino y san Pedro nuestra protección y defensa; concédenos la gracia de seguir sus ejemplo y de vernos continuamente sostenidos por su intercesión.
Señor Jesús, tus santos Marcelino y Pedro fueron martirizados durante las primeras persecuciones, pero enfrentaron sus muertes con marcada serenidad. Esta actitud sorprendente le demostró a los paganos que había algo sobre Ti que ninguno de sus dioses les podía dar.
Oh Señor, ayúdame a experimentar tu paz sin importar lo que esté sucediendo en mi vida, y que esto sea un testimonio para los demás como lo experimentaron Marcelino y Pedro.
Que yo sienta la tranquilidad interior que surge de dejarte morar profundamente dentro de mi corazón.
Enséñame cómo confiar en esto cada vez que esté enfrentando persecuciones, pruebas y otros sufrimientos por la intercesión de san Marcelino y san Pedro.
Santos Marcelino y Pedro, rogad por mí.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

MARTES 9º TIEMPO ORDINARIO A


Hoy las lecturas nos muestran que para llegar a la esperanza de la eternidad debemos cultivar la cercanía con Dios; por eso la carta de san Pedro nos pide firmeza en la fe, y una conducta que siga el camino de Dios. Lo más importante es que pensamos que es imposible, pero el evangelio nos señala algo verdaderamente maravilloso. Cristo es puesto a prueba y da una lección: "¿De quién son la cara de la moneda y la inscripción? Pues dad al Cesar lo que le corresponda", y nosotros ¿somos imagen de Cristo, y llevamos inscrito en nuestra alma su ley del amor? Pues demos a Dios lo que es de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestro refugio por siempre. 



1ª Lectura (2Pe 3, 12-15a.17-18): Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.


Salmo responsorial: 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna.

Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Ef 1, 17-18): Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón para que sepamos cuál es la esperanza de nuestra vocación. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 12, 13-17): En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra. Vienen y le dicen: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?».
Mas Él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea». Se lo trajeron y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Ellos le dijeron: «Del César». Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios». Y se maravillaban de Él.



















ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA POR TODAS LAS ALMAS DE MI PASADO


Querida Madre María, son tantas las personas que en el transcurso de los años han sido guiadas a mi vida por la Providencia Divina. Sus nombres están escritos en el libro de mi vida. Los nombres de muchas de ellas nunca los conocí, otros han escapado de mis ojos por la acción del polvo del tiempo. Muchas ya no viven en mi corazón.
Cada una de ellas te las consagro ahora a tu Corazón Inmaculado, para que Tú obres sobre ellas lo que yo dejé de hacer por ignorancia o por indiferencia.
Que mi oración les recupere lo que yo entonces dejé pasar.
Que mi oración repare lo que yo cometí contra ellas.
Que ello las ayude a saldar la deuda de sus pecados contra Dios.
Que ello les consiga el perdón a aquellos que tienen deudas conmigo.
Que les consiga fuerza y consuelo a los que todavía viven.
Que ello les obtenga, para los que ya han fallecido, la inminente contemplación del Rostro de Dios.
Que ello llene sus almas como un beso de un amigo invisible, un acto de amor al prójimo, que haga fructífero nuestro encuentro de aquellos días en el camino de su vida que la Sabiduría Divina ha quitado del mío. Amén.

lunes, 1 de junio de 2026

LUNES 9º TIEMPO ORDINARIO A


Hoy el evangelio de san Marcos cuenta una parábola que quiere mostrar que Dios ha regalado al hombre el mundo y sólo le pide que le demos los frutos que corresponden, pero el hombre hace oídos sordos y en vez de dar frutos ha escogido apartarse de Dios. ¿Qué debería hacer el Padre con el hombre? Lo que los hombres haríamos está claro, pero Dios actúa con misericordia y busca nuestra salvación. Tenemos que descubrir la salvación y tener fe, como nos invita hoy la carta del apóstol, y añadir a nuestra fe frutos para servir a Dios y al prójimo: virtud, conocimiento, templanza, paciencia, piedad, cariño y amor. Seamos buenos y confiemos en Dios, que está con nosotros en la dificultad.



1ª Lectura (2Pe 1, 1-7): Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como a nosotros. Crezca vuestra gracia y paz por el conocimiento de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Su divino poder nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, dándonos a conocer al que nos ha llamado con su propia gloria y potencia. Con eso nos ha dado los inapreciables y extraordinarios bienes prometidos, con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios. En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.


Salmo responsorial: 90

R/. Dios mío, confío en ti.

Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti».

«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación».

«Lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación».


Versículo antes del Evangelio (Cf. Ap 1, 5): Aleluya. Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de los muertos. Nos amaste y nos lavaste de nuestros pecados con tu Sangre. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mc 12, 1-12): En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó.
Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. Ellos lo agarraron, lo golpearon y lo despacharon con las manos vacías. De nuevo les envió a otro siervo; también a este lo descalabraron y le insultaron. Y envió a otro y a este lo mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a este, el último, diciendo: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero aquellos labradores dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia’. Lo agarraron, lo mataron y lo echaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. ¿No habéis leído esta Escritura: ‘La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?’».
Trataban de detenerlo —pero tuvieron miedo a la gente— porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándolo, se fueron.










ORACIÓN POR LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO (19)

 



domingo, 31 de mayo de 2026

SANTÍSIMA TRINIDAD

Buenos días. Feliz domingo, día de la nueva creación. Hoy celebramos que tenemos un Dios Trinitario. Este es uno de los misterios de nuestra fe. No podemos llegar a entender qué significa, pero las lecturas nos ayudan a comprender que el misterio es: por qué Dios ama y crea el mundo (Dios-Padre) y se hace humano para que conozca el hombre quién es Dios y demuestra su amor sacrificándose por el hombre (Dios-Hijo) y no abandona la obra que ha creado sino que nos ayuda y regala sus dones y nos da una vida nueva (Dios- Espíritu Santo). Ante este misterio sólo nos queda contemplar y orar. Seamos buenos y confiemos en Dios.


ORACIÓN POR LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO (18)



 

sábado, 30 de mayo de 2026

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE SANTA JUANA DE ARCO?




 

VIDA Y ORACIÓN A SANTA JUANA DE ARCO

Santa Juana de Arco, también conocida como la doncella de Nueva Orleans, nacida en el año 1412, hija de Jacques d’ Arc e Isabelle Romèe, fue una joven campesina considerada una heroína de Francia, por su papel en la fase final de la Guerra de los Cien Años.

Juana afirmó haber tenido visiones del arcángel san Miguel, de santa Margarita y de santa Catalina, quienes le dieron instrucciones para que ayudara a Carlos VII y liberara a Francia de la dominación inglesa en el período final de la Guerra de los Cien Años. Carlos VII, que todavía no había sido coronado, envió a Juana al asedio de Orleans como integrante de un ejército de ayuda y fue allí donde se ganó una gran fama porque el asedio fue levantado sólo nueve días después. Otras rápidas victorias permitieron que Carlos VII fuera coronado rey de Francia.
El 23 de mayo de 1430 fue capturada por la facción Borgoñona, un grupo de nobles franceses aliados con los ingleses. Fue después entregada a los ingleses y procesada por el obispo Pierre Cauchon por varias acusaciones. Declarada culpable, el duque Juan de Bedford la quemó en la hoguera en Ruan el 30 de mayo de 1431, cuando tenía alrededor de 19 años de edad.



ORACIÓN

Santa Juana de Arco, patrona de Francia, mi santa patrona, te pido ahora que luches esta batalla junto a mí en la oración, del mismo modo en que guiaste tus tropas a la victoria. Tú, que fuiste llena del Espíritu Santo y elegida por Dios, ayúdame en este día con el favor que te pido (decir la intención)
Concédeme por tu intercesión divina y de gran alcance, el valor y la fuerza que necesito para soportar esta lucha constante. Oh, santa Juana, ayúdame a alcanzar la victoria en las tareas que Dios me encomienda. Agradezco y pido tu continua protección para todo el pueblo de Dios. 
Santa Juana, hija devota de la Iglesia, ruega por mí.

SÁBADO 8º TIEMPO ORDINARIO A


Hoy sábado por la mañana las lecturas que nos presenta la Iglesia nos quieren mostrar de dónde nace la verdadera autoridad. Cristo es interrogado para ponerlo a prueba, pero es Él quien pondrá a prueba a los sumos sacerdotes y fariseos, de dónde le viene la autoridad: del amor sincero y entregado que Dios hace por los hombres. Esa misma recomendación hace la primera lectura: mantenernos fieles en la fe y en el amor y tendremos autoridad para ayudar a los demás. La verdadera autoridad nace del servicio y la entrega. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su gracia vale más que la vida.



Lectura de la carta del apóstol san Judas 17.20b-25

Queridos hermanos:

Acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.

Basándoos en vuestra santísima fe y orando movidos por el Espíritu Santo, manteneos en el amor de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna.

Tened compasión con los que titubean, a unos salvadlos arrancándolos del fuego, a otros mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por el vicio.

Al que puede preservaros de tropiezos y presentaros intachables y exultantes ante su gloria, al Dios único, nuestro Salvador, Por medio de Jesucristo, nuestro Señor, sea la gloria y majestad, el poder y la soberanía desde siempre, ahora y por todos los siglos. Amén.


Salmo 62,2. 3-4. 5-6 Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».

Jesús les replicó: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».

Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».

(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).

Y respondieron a Jesús: «No sabemos».

Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

 













viernes, 29 de mayo de 2026

VIERNES 8º TIEMPO ORDINARIO A


Hoy las lecturas destacan la importancia de orar siempre sin cansarse. En la primera lectura, Pedro pide a los cristianos que recemos de manera sobria y sensata, porque el fin se acerca, y en el evangelio Jesús muestra de una manera dura que si rezamos a Dios con auténtica fe, y amando (perdonando de corazón) todo es posible. Pero también hay una advertencia: en el templo que somos debemos acoger la gracia de Dios y, como señala san Pedro, ponernos al servicio de los demás. La alegría que sentiremos será más grande que el dolor o el sufrimiento que el mundo nos quiera hacer. Seamos buenos y confiemos en Dios, que gobierna el mundo con justicia divina. 



1ª Lectura (1Pe 4, 7-13): Queridos hermanos: El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.


Salmo responsorial: 95

R/. Llega el Señor a regir la Tierra.

Decid a los pueblos: El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque.

Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la Tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Versículo antes del Evangelio (Jn 15, 16): Aleluya. Yo os elegí del mundo para que vayáis y llevéis fruto y vuestro fruto permanezca. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mc 11, 11-25): En aquel tiempo, después de que la gente lo había aclamado, Jesús entró en Jerusalén, en el Templo. Y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.

Al día siguiente, saliendo ellos de Betania, sintió hambre. Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; acercándose a ella, no encontró más que hojas; es que no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!». Y sus discípulos oían esto.

Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: ‘Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes?’.¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos!». Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas y buscaban cómo podrían matarle; porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada de su doctrina. Y al atardecer, salía fuera de la ciudad.

Al pasar muy de mañana, vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz. Pedro, recordándolo, le dice: «¡Rabbí, mira!, la higuera que maldijiste está seca». Jesús les respondió: «Tened fe en Dios. Yo os aseguro que quien diga a este monte: ‘Quítate y arrójate al mar’ y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis. Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas».












ORACIÓN POR LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL SANTO PURGATORIO




 

jueves, 28 de mayo de 2026

¿QUÉ ES EL PURGATORIO?



 

JUEVES 8º TIEMPO ORDINARIO A


Feliz jueves. Hoy rezamos por las vocaciones, especialmente la sacerdotal en esta fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote. Leemos en las lecturas que Abraham tuvo una fe firme y obedeció el mandato de Dios, incluso sin entenderlo, demostrando así su amor por Él. Cristo en el evangelio nos muestra su amor a Dios en el momento de mayor agonía, y pide al Padre que se haga su voluntad, pero nos deja una enseñanza: para poder vivir la voluntad de Dios necesitamos la oración, porque el espíritu es decido y la carne débil, si no rezamos al Padre para que nos dé lo que necesitamos nuestra naturaleza humana se inclinará hacia lo cómodo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha dado a su Único Hijo para que interceda por nosotros. 



Lectura del libro del Génesis 22, 9-18

En aquellos días, llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán, Abrahán!».
Él contestó:
«Aquí estoy».
El ángel le ordenó:
«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto».
El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:
«Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».

Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10-11ab. 17 R7. Aqui estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

«-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas». R/.

He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación. R/.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»,
los que desean tu salvación. R/.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 26, 36-42

Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
« ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».












miércoles, 27 de mayo de 2026

ORACIÓN SANTA BÁRBARA KIM Y SANTA BÁRBARA YI


Oh Dios, fortaleza de los mártires, que concediste a las santas Bárbara Kim y Bárbara Yi la gracia de permanecer fieles a tu Evangelio hasta el derramamiento de su sangre, te pedimos que, por su poderosa intercesión, nos ayudes a superar todas las adversidades de esta vida. Concédenos un corazón valiente para defender nuestra fe, paciencia en el sufrimiento y la gracia de vivir siempre en tu amor. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


 

MIÉRCOLES 8º TIEMPO ORDINARIO A


Volvemos al tiempo ordinario, después de la alegría pascual, que nos enseña la esperanza de la vida eterna. Las lecturas de hoy explican una realidad: el amor es la experiencia más grande, pero el amor encierra el misterio del dolor. Cristo les anuncia su pasión y muerte y los discípulos no comprenden, siguen preocupados por los asientos de honor, pero el Señor Jesús avisa: primero hay que servir y darse a los demás, incluso aunque nadie nos diga lo buenos que somos. Cristo ha muerto por amor a nosotros y, como dice la carta de san Pedro, ahora nos toca amarnos los unos a los otros de corazón, con una entrega total, viviendo la Palabra de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha bendecido con la entrega de Cristo. 



1ª Lectura (1Pe 1, 18-25): Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza. Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera, porque «toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, la flor se cae; pero la palabra del Señor permanece para siempre». Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.


Salmo responsorial: 147

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.


Versículo antes del Evangelio (Mc 10, 45): Aleluya. El Hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mc 10, 32-45): En aquel tiempo, los discípulos iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará».

Se acercan a Él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: «Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos». Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?». Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos le dijeron: «Sí, podemos». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado».

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».