Santo Domingo Mâu, ruega por nosotros. Amén.
Poesías, oraciones, cuentos...
jueves, 5 de noviembre de 2026
ORACIÓN A SANTO DOMINGO MÂU
ORACIÓN A SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ (1)
Santa Ángela, llena de amor por los más desfavorecidos, confío en tu gran poder de mediación, no me dejes sufrir tanto, aligera mi carga, te lo pido en el nombre de Jesucristo, tu mayor ejemplo, y en el nombre de María Santísima, a quien tanto amaste, sé que mis peticiones son difíciles y urgentes, pero tengo tanta confianza y esperanza en ti que sé que si me pides pronto serán atendidas.
También deseo pedirte que me ayudes a seguir por el buen camino conforme las enseñanzas del Señor, para que nunca pierda la fe en Él, me animo a seguir sin desmayarme y me enseñó a tener tanto amor por mi prójimo como tú.
Amado Dios de toda generosidad que llenó de dones a santa Ángela de la Cruz para que reconociera a tu Hijo Jesucristo en los pobres y desamparados, en los enfermos y abandonados, y les sirviera como humilde esclavo y les diera ayuda y amor, nos concediera la gracia que pedimos por su intercesión, distribuyera entre nosotros tus bendiciones, nos enviara fuerzas para vencer las luchas cotidianas y dirigiera nuestras vidas a seguir el ejemplo de esta santa y no olvidara nunca a aquellos que necesitan nuestra ayuda. Amén.
JUEVES XXXI T.O. A
Las lecturas de hoy jueves nos invitan a descubrir lo que significa convertirnos de corazón. San Pablo explica a los filipenses que cuando descubrió a Cristo y su vida y mensaje cambió su mentalidad y reconoció que había vivido equivocado, y que encontrarse con Cristo fue la verdadera ganancia de su vida. Cristo hoy nos invita en el evangelio a descubrir la alegría de convertirse a Dios, la única Verdad que nos da la felicidad y la esperanza de la vida eterna. Porque hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte, así es la misericordia de Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y alegrémonos porque buscamos al Señor de corazón.
1ª Lectura (Flp 3, 3-8a): Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más, circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.
Salmo responsorial: 104
R/. Que se alegren los que buscan al Señor.
Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas; gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, Él gobierna toda la Tierra.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 28): Aleluya. Venid a mí, todos los que estéis fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio, dice el Señor. Aleluya.
Señor Jesús, haznos mujeres y hombres alegres. Alegres por lo que somos y sabemos, por lo caminado y lo vivido, por lo que esperamos y lo que anhelamos desde lo más profundo del corazón. Haznos profundamente alegres.
Señor Jesús, danos la capacidad de alegrarnos con los demás, con sus éxitos y proyectos, con sus pequeños pasos y sus logros cotidianos. Haz que nos alegremos con la alegría ajena y que seamos motivo de verdadera alegría para todos los que nos rodean.
Señor Jesús, haz que nuestra alegría vaya mucho más allá de las risas y de los buenos momentos. Fundamenta Tú nuestra alegría, sé Tú motivo y horizonte de la misma. Que nuestra alegría lo sea contigo. Que vivamos nuestro ser discípulos desde la alegría del Evangelio. Esa que no se disipa con las pruebas ni con las dificultades cotidianas. Danos tu alegría, la que se renueva cada mañana y se multiplica cuando se comparte.
Señor Jesús, haznos buena nueva para todos y motivo de alegría para aquellos con los que hoy nos encontremos. Que en lo pequeño y sencillo nos alegremos siempre más. Que nuestra alegría sea luz en aquello que no logramos comprender y transformar. Que nuestra alegría sane y posibilite.
Así te lo pido. Así sea.
miércoles, 4 de noviembre de 2026
MIÉRCOLES XXXI T.O. A
Hoy miércoles la Palabra de Dios explica con claridad que los discípulos de Cristo deben amarlo con todo el corazón y aprender a vivir llevando la cruz de cada día. San Pablo lo señala a los discípulos de Filipo haciéndoles la advertencia de que hay que trabajar por la salvación con temor y temblor, siendo conscientes de que hay responder a su amor trabajando de manera humilde y paciente. De esta manera, seremos reflejos en medio del mundo de la luz y la salvación de Cristo. Seamos buenos, confiemos en Dios y brillaremos ante el mundo como lumbreras del Amor de Dios.
1ª Lectura (Flp 2, 12-18): Ya que siempre habéis obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. El día de Cristo, eso será una honra para mí, que no he corrido ni me he fatigado en vano. Y, aun en el caso de que mi sangre haya de derramarse, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte, estad alegres y asociaos a la mía.
Salmo responsorial: 26
R/. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
Versículo antes del Evangelio (1Pe 4, 14): Aleluya. Dichosos vosotros, si os injurian por ser cristianos, porque el Espíritu de Dios descansa en vosotros. Aleluya.
ORACIÓN A SAN CARLOS BORROMEO (3)
martes, 3 de noviembre de 2026
MARTES XXXI T.O. A
Hoy martes la Palabra de Dios nos invita a celebrar el banquete del Reino. Dios ha venido al mundo para llamar e invitar a todos a su banquete, pero para aceptar esta invitación debemos tener entre nosotros los mismos sentimientos de Cristo, que se abajó para elevarnos a la condición divina. Por eso, quien rechaza la invitación al banquete no vive con los mismos sentimientos de Cristo en medio del mundo, sino que vive con egoísmo y no quiere aceptar la llamada de Dios a la felicidad completa. Seamos buenos y confiemos en Dios, que hemos sido invitados a comer hasta saciarnos en el banquete celestial.
1ª Lectura (Flp 2, 5-11): Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre sobre todo nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Salmo responsorial: 21
R/. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre.
Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.
Porque del Señor es el reino, Él gobierna a los pueblos. Ante él se postrarán las cenizas de la tumba.
Mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 28): Aleluya. Venid a mí, todos los que estéis fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio, dice el Señor. Aleluya.
ORACIÓN BEATO MANUEL LOZANO GARRIDO "LOLO" (2)
Oh Dios, que animaste al beato Manuel Lozano Garrido para que alimentara con sus escritos e iluminara con su ejemplo a tus hijos probados por la enfermedad, atiende nuestras súplicas y haz que, fructificando en todo tipo de obras buenas, avancemos fielmente por tus caminos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN A SAN MARTÍN DE PORRES (3)
En esta necesidad y pena que me agobia acudo a ti, mi protector san Martín de Porres.
Quiero sentir tu poderosa intercesión. Tú, que viviste sólo para Dios y para tus hermanos, que tan solícito fuiste en socorrer a los necesitados, escucha a quienes admiramos tus virtudes.
Confío en tu poderoso valimiento para que, intercediendo ante el Dios de bondad, me sean perdonados mis pecados y me vea libre de males y desgracias.
Alcánzame tu espíritu de caridad y servicio para que amorosamente te sirva entregado a mis hermanos y a hacer el bien.
Padre celestial, por los méritos de tu fiel siervo san Martín, ayúdame en mis problemas y no permitas que quede confundida mi esperanza.
lunes, 2 de noviembre de 2026
ORACIÓN FIELES DIFUNTOS (2)
Señor mío Jesucristo, que no viniste a perder, sino a librar las almas de los hombres, de quienes te constituiste remedio y libertad dando tu vida por su rescate; humildemente imploramos tu clemencia y misericordia inefables, para que te apiades de todas las almas de los fieles difuntos que son atormentados en las penas del purgatorio, a fin de que las que justamente son por sus pecados afligidas, sean por tu benignidad perdonadas, pues las has redimido con tu preciosa Sangre, consigan por los méritos e intercesión de la Santísima Virgen María y de todos tus Santos, que las liberes de las penas que sufren y las lleves a la gloria, donde te alaben y gocen por los siglos de los siglos. Amén.
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS
Hoy celebramos a nuestros hermanos difuntos y rezamos por todos los que salieron de este mundo. Las lecturas de hoy nos ayudan a descubrir que lo que nos da la vida eterna es la fe en Cristo y el Amor que nos tiene. San Pablo lo expresa diciendo quién podrá apartarnos del Amor de Dios. Por ese amor que nos tiene, nosotros debemos responder desde la fe y confiar y esperar incluso en los momentos de oscuridad. El salmista dice: "Tenía fe aún cuando dije qué desgraciado soy, pero el Señor, estando sin fuerzas me salvó porque le cuesta la muerte de sus fieles". Por eso, en el evangelio de hoy, Jesús destaca que el deseo de Dios es que vivamos para siempre con Él; ojalá que no nos apartemos nunca voluntariamente del Amor más grande. Seamos buenos y confiemos en Dios.
Lectura del libro de la Sabiduría 4, 7-15
Salmo 26, 1. 4. 7. 8b. 9a. 13-14 R/. El Señor es mi luz y mi salvación
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 5-11
Hermanos:
La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!
Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!
Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».













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