martes, 29 de septiembre de 2026

MARTES XXVI T.O. A


Hoy las lecturas que nos propone la Iglesia para rezar nos quieren mostrar que Jesús es el Hijo del hombre que el profeta Daniel señala y al que sirven todos en el Cielo. Es el mismo Hijo del hombre que presenta el evangelio y que vendrá al final de los tiempos acompañado por los Ángeles. Toda esta visión nos señala que Jesús es Señor de cielo y tierra y que ha venido al mundo a llamar al hombre para que vivamos en unión con Dios. Pero muchas veces nos resistimos como Natanael, y llegamos a pensar ¿de qué me conoces, Dios? Pero Él es el único que conoce nuestra realidad y nos llama a la felicidad a pesar de nuestro pecado. Hoy Cristo nos invita a que no vivamos en la mentira sino que seamos auténticos y confiemos en su promesa. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su promesa supera nuestras expectativas.



 1ª Lectura (Dan 7, 9-10.13-14): Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


O bien (Ap 12,7-12): En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles. Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: «Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan».


Salmo responsorial: 137

R/. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.


Versículo antes del Evangelio (Sal 102, 21): Aleluya. Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad. Aleluya.



Texto del Evangelio (Jn 1, 47-51): En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».














 







lunes, 28 de septiembre de 2026

LUNES XXVI T. O. A



Hoy lunes las lecturas nos presentan la realidad del mal en el mundo y la respuesta que damos los hombres: el poder; y la respuesta que Dios nos ofrece: confiar en Él como un niño. La primera lectura nos muestra a Job que es un hombre bueno y justo y que Dios deja que sea tentado por el demonio para que compruebe que verdaderamente quiere a Dios por encima de lo material. Y en el evangelio Jesús muestra a los discípulos que el camino hacia Dios tiene que ser el de la humildad, como la del niño, no el poder y la ambición, sino la confianza absoluta en manos del Padre, que con su providencia nos da lo que verdaderamente necesitamos. Seamos buenos, confiemos en Dios e invoquemos siempre su misericordia.



Lectura (Job 1, 6-22): Un día, fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: «¿De dónde vienes?». Él respondió: «De dar vueltas por la tierra». El Señor le dijo: «¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal». Satanás le respondió: «¿Y crees que teme a Dios de balde? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. Pero extiende la mano, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldecirá en tu cara». El Señor le dijo: «Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques». Y Satanás se marchó.

Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job y le dijo: «Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo».

Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor». A pesar de todo, Job no protestó contra Dios.


Salmo responsorial: 16

R/. Inclina el oído y escucha mis palabras.

Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño.

Emane de ti la sentencia, miren tus ojos la rectitud. Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche, aunque me pruebes al fuego, no encontrarás malicia en mí.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios a quien se refugia a tu derecha.


Versículo antes del Evangelio (Mc 10, 45): Aleluya. Jesucristo vino a servir y a dar la vida por la salvación de todos. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 9, 46-50):En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor».
Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros».












domingo, 27 de septiembre de 2026

DOMINGO XXVI T.O. A

 


Feliz domingo, día del Señor. Hoy la Palabra de Dios explica que la conversión del corazón es lo que nos abre las puertas del Cielo. La primera lectura muestra que quien está arrepentido y cambia su forma de actuar salva su vida. En el evangelio, Jesús propone una parábola para que comprendamos que nuestros labios deben expresar lo que sentimos en el corazón, y eso es lo que nos recuerda la carta de san Pablo, que tengamos los mismo sentimientos de Cristo. Seamos buenos y cconfiemos en Dios, que enseña el camino de la salvación y siente ternura por el que vuelve al buen camino.




1ª Lectura (Ez 18, 25-28): Así dice el Señor: «Comentáis: ‘No es justo el proceder del Señor’. Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».


Salmo responsorial: 24

R/. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.


2ª Lectura (Flp 2, 1-11): Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.


Texto del Evangelio (Mt 21, 28-32):En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue.
¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Les dice Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él».







sábado, 26 de septiembre de 2026

ORACIÓN A SAN COSME Y SAN DAMIÁN (2)

 



SÁBADO XXV T.O. A

 


Hoy sábado por la mañana las lecturas insisten en la idea de que debemos cuidar cada momento y prepararnos para encontrarnos con Dios. El libro del Eclesiastés advierte que la vida pasa y que cuando somos ancianos ya no podemos volver atrás para corregir nuestros errores, por eso nuestro trabajo y amor siempre deben tener la meta en seguir y vivir según la voluntad de Dios. Los discípulos no quieren hablar del significado de las palabras de Jesús, porque no entienden que la entrega y el sacrificio es parte de la vida y que para encontrar la verdadera felicidad hay que pasar por la cruz y la muerte. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha sido nuestro refugio de generación en generación.




Lectura del santo evangelio según san Lucas 

Lucas 9, 43-45

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: “Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.












YA HA LLEGADO EL LINDO OTOÑO (José María López)

 


Ya ha llegado el lindo otoño

con su brisa y su frescor,

ya aparecen los retoños

y en el bosque el esplendor.

La encina y el lodoño

se despiertan del sopor,

la endrina y el madroño

se saludan con amor.

Vamos todos a mojarnos

con la lluvia y el vapor,

y felices y contentos

demos gracias al Señor.




viernes, 25 de septiembre de 2026

VIERNES XXV T.O. A



Hoy viernes las lecturas nos quieren mostrar que los tiempos de Dios y sus planes son difíciles de entender, pero todo tiene su tiempo, su sentido. Jesús pregunta a los discípulos quién creen que es Él, y ellos responden que el Mesías, pero todavía no ha llegado el momento de manifestar esta verdad porque el Mesías, el enviado de Dios, tiene que padecer, sufrir y morir para enseñarnos que sin todo esto no hay Resurrección. Cuidado que nosotros cuando pasamos por el tiempo del dolor tenemos la oportunidad de crecer y aprender para sacar vida de todo ese tiempo de dolor, pero debemos tener paciencia y confianza en Dios que nos ayuda a llegar a la resurrección. Seamos buenos y confiemos en Dios, que se fija en nuestra pequeñez para hacernos hijos suyos. 



1ª Lectura (Ecl 3, 1-11): Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.


Salmo responsorial: 143

R/. Bendito el Señor, mi Roca.

Bendito el Señor, mi Roca, mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?; ¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa.


Versículo antes del Evangelio (Mc 10, 45): Aleluya. El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 9, 18-22):Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contestó: «El Cristo de Dios». Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».












ORACIÓN A SAN CLEOFÁS


 

San Cleofás, discípulo fiel del Señor, que caminaste junto a Él en la senda del misterio, y reconociste su presencia al partir el pan, intercede por nosotros ante Cristo resucitado. Enséñanos a escuchar su voz en el silencio, a acoger su luz cuando el día declina, y a abrir nuestro corazón para que Él more en nosotros. Que tu ejemplo de fe y perseverancia nos guíe en las horas de duda y cansancio y que, por tu intercesión, alcancemos la gracia de vivir siempre en la esperanza y el amor del Señor. Amén.

ORACIÓN A SANTA TATA, MÁRTIR


Santa Tata, guardiana de mis pasos, luz que en la noche no se apaga, acoge en tu manto mis temores y haz que mi corazón no se extravíe.

Tú que conoces el peso de las lágrimas y la fuerza de la esperanza, intercede por mí ante el Altísimo, para que mi senda sea clara y firme.

Dame paciencia en la espera, valor en la prueba y gratitud en la alegría.

Que tu ejemplo de amor y cuidado sea faro en mis días inciertos, y que, al final de cada jornada, pueda descansar en la paz que tú inspiras. Amén.


 

jueves, 24 de septiembre de 2026

DIOS NO HACE REMIENDOS

 






JUEVES XXV T.O. A

 



Las lecturas hoy quieren enseñarnos que la vida sin Dios es una vida vacía, sin sentido y aburrida donde siempre  el hombre es el centro de su mundo y lo mundano no llena la vida, ni le da sentido, porque nuestras pasiones humanas siempre son las mismas. Por eso el evangelio nos explica que Herodes desea ver a Jesús. Alguien tan mundano y que su vida sólo es poder, dinero y placer , ha escuchado hablar de Jesús y siente curiosidad. Hoy nosotros tenemos la oportunidad de conocer y seguir a Jesús, y confiar plenamente en su palabra y dejarnos guiar hacia un mundo lleno de sentido y esperanza. Pidamos que no nos acerquemos a Él por simple curiosidad sino porque sentimos que nos transforma en alguien nuevo, en hijos de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos regala un corazón sensato capaz de hacer grandes obras.



1ª Lectura (Ecl 1, 2-11): ¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento. Todos los ríos caminan al mar, y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar. Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. Si de algo se dice: «Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.


Salmo responsorial: 89

R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna.

Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.


Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 6): Aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. Aleluya.


Texto del Evangelio (Lc 9, 7-9): En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo: «A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?». Y buscaba verle.