viernes, 6 de marzo de 2026

ORACIÓN A JESÚS DE MEDINACELI






 

VIERNES 2º DE CUARESMA A


Buenos días. Hoy viernes de penitencia, recemos para que el Señor nos ayude a convertir nuestro corazón. Las lecturas hoy nos muestran que Dios escribe derecho con renglones torcidos. La primera lectura cuenta la historia de una injusticia cometida por los propios hermanos. La envidia lleva a oscurecer el corazón y lo venden como esclavo, pero Dios conduce la historia y esa piedra desechada se convierte en salvación para el pueblo de Israel salvándolos del hambre. Y en el evangelio Jesús nos muestra con la parábola que Dios ha arrendado una viña al pueblo de Israel, pero los labradores no dan frutos y se quedan con la viña matando al heredero. Pero Dios utiliza esa muerte injusta para traer la salvación, Cristo será la piedra desechada. Y nosotros deberíamos reflexionar si descubrimos que a pesar de nuestro pecado Dios reescribe nuestras vidas y trata de llevarnos a la salvación. Pidamos hoy a Cristo que convierta nuestra miseria en vida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que hace maravillas si le dejamos.



1ª Lectura (Gén 37, 3-4.12-13a.17b-28): Jacob amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.

Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José: «Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos». José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: «Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».

Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida». Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él». Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.

Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra». Los hermanos aceptaron. Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.


Salmo responsorial: 104

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo.

Le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó.

El rey lo mandó desatar, el señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones.


Versículo antes del Evangelio (Jn 3, 16): De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito; todo aquel que cree en Él, tiene la vida eterna.




Texto del Evangelio (Mt 21, 33-43.45-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron, a otro lo apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémoslo y quedémonos con su herencia’. Y agarrándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le dijeron: «A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerlo, pero tuvieron miedo a la gente porque lo tenían por profeta.

 






SAN MIGUEL Y EL DIABLO (DOLORA CLXXIV DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Despertando en sus vecinas
la más piadosa ternura,
así les decía el cura
de San Miguel de Salinas:

-La que a Dios quiera ser fiel,
que ponga con gran cuidado
sus donativos al lado
del busto de san Miguel.

-Pues cuando el diablo el dinero
mira a su lado caer,
se llega él mismo a creer
tan santo como el primero.


Jamás olvidéis que Dios
os concede un solo amante,
y que el diablo os da, inconstante,
¡más de un novio....y más de dos!

¡Más de dos!... El día aquel
tan sólo al diablo se honró,
pues ni un céntimo cayó
del lado de San Miguel.

Y es que, sin duda, hay vecinas
que, en cuestiones de ternura,
creen más al diablo que al cura
de San Miguel de Salinas.



jueves, 5 de marzo de 2026

JUEVES 2º DE CUARESMA A


Buenos días. Es jueves y hoy rezamos por las vocaciones, especialmente al sacerdocio. Las lecturas nos lanzan una pregunta: ¿En quién está puesta nuestra confianza, en Dios o en el hombre y el mundo? La primera lectura y el salmo son claros, quien confía en Dios será como el árbol al lado del agua que siempre está verde y frondoso. Y el evangelio lo señala con la parábola del pobre Lázaro y el rico que banqueteaba. El rico puso la confianza en la riqueza y olvidó amar a Dios y al prójimo. Pongamos nuestro corazón, almas y entendimiento en buscar siempre a Dios y viviremos la felicidad auténtica. Seamos buenos y confiemos en Dios, el amigo fiel que nunca falla. 



1ª Lectura (Jer 17, 5-10): Esto dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto. Nada hay más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo conoce? Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres para pagar a cada cual su conducta según el fruto de sus obras».


Salmo responsorial: 1

R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.


Versículo antes del Evangelio (Lc Cf. 8, 15): Bienaventurados los que con corazón bueno y muy sano retienen la palabra de Dios y dan fruto por su paciencia.




Texto del Evangelio (Lc 16, 19-31): En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.
Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».









EL AMOR NO PERDONA (DOLORA CLXVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Murió Julia, maldecida
por un hombre a quien vendió,
y en el punto en que dejó
el presidio de la vida

le dijo Dios: -¡Inconstante!,
ve al Purgatorio a sufrir,
y reza hasta conseguir
que te perdone tu amante.

-¡Oh, cuán grande es mi alegría
-dijo ella- en sufrir por él!
¡Quien no perdona a una infiel,
es que la ama todavía!

Y al purgatorio bajó
contenta, aunque condenada,
pensando que aún era amada
del hombre a quien ofendió.

Y cuando, al fin, con pesar,
le dio su amante el perdón,
se le oprimió el corazón
hasta romper a llorar.

Y Julia, ya absuelta, es fama
que, llena de desconsuelo,
decía, entrando en el cielo:
-¡Me perdona!... ¡Ya no me ama!... 



miércoles, 4 de marzo de 2026

MIÉRCOLES 2º DE CUARESMA A


Buenos días. Es miércoles. Hoy destacamos una realidad: el hombre justo padece en el mundo la maldad y el pecado. ¿Cómo los superamos? Confiando en Dios, único que comprende lo que significa la injusticia. El profeta se pregunta: ¿Es que se paga el bien con el mal? Y Cristo anuncia el desenlace de su camino a Jerusalén con la Pasión, muerte y Resurrección. ¿Entendemos y confiamos en que Dios nos dará parte de su gracia y vida? ¿O todavía no hemos entendido que el poder de Cristo nace del bien y la entrega sin medida? Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos libra de todo mal si confiamos y esperamos en su promesa.




1ª Lectura (Jer 18, 18-20): Algunos dijeron: «Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos». Hazme caso, Señor, escucha lo que dicen mis oponentes. ¿Se paga el bien con el mal?, ¡pues me han cavado una fosa! Recuerda que estuve ante ti, pidiendo clemencia por ellos, para apartar tu cólera.


Salmo responsorial: 30

R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás.

Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor; te digo: «Tú eres mi Dios». En tu mano está mi destino: líbrame de los enemigos que me persiguen.


Versículo antes del Evangelio (Jn 8, 12): Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.


Texto del Evangelio (Mt 20, 17-28): En aquel tiempo, cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará».
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

 









AÚN HAY ARTE (DOLORA CLXI DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


-Al ver tu desamor, piensan mis celos
en morir y en matarte.
-¡Morir! ¡Matar! ¡Doy gracias a los cielos!
¡Cuánto amor! ¡Aún hay arte!

-Voy a partir, mas fía en mi constancia,
que es eterna en amarte.
-¿Aún la fe vence al tiempo y la distancia?
¡Gloria a Dios! ¡Aún hay arte! 




martes, 3 de marzo de 2026

MARTES 2º DE CUARESMA A


Buenos días. Hoy martes las lecturas nos quieren enseñar la virtud de la humildad. Dios quiere, en la primera lectura, que Sodoma se convierta de sus malas acciones, y serán perdonados todos los pecados. El salmo destaca que el único sacrificio que agrada a Dios es la acción de gracias de un corazón sincero y humilde. Y el evangelio destaca la hipocresía de los escribas y fariseos que sólo cumplen la ley esperando la recompensa de los hombres. Santa Teresa de Jesús decía que la verdad es andar en humildad y esto es cierto, pero cuidado, porque nos puede pasar como a los fariseos y tratemos de parecer tan humildes que seamos falsos. La humildad y la verdad van unidas y se muestran cuando nos implicamos trabajando con todo el corazón por convertirnos y transformar nuestro mundo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ve nuestro interior y conoce nuestras intenciones.




1ª Lectura (Is 1, 10.16-20): Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos —dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada. Ha hablado la boca del Señor».


Salmo responsorial: 49

R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños.

¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?

Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios».


Versículo antes del Evangelio (Ez 18, 31): Echad lejos de vosotros todas vuestras prevaricaciones, dice el Señor, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.




Texto del Evangelio (Mt 23, 1-12): En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Doctores", porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».









BAUTISMOS QUE NO BAUTIZAN (DOLORA CLII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Cierto cura en Torrevieja
bautizó a una niña un día
con el agua que cabía
en una concha de almeja.
La poca agua bautismal
obró en la niña de modo
que no le borró del todo
el pecado original.
La dejó mal bautizada
el cura, porque sabía
que así la niña sería
una furia en forma de hada.
Furia de instinto tan fiero,
que mató a muchos de amor.
Atrae al hombre el dolor,
como el imán al acero.
Y aunque hizo a tantos penar,
fue ella amada hasta morir;
que el saber hacer sufrir
es saber hacerse amar.

Pensando en esta conseja,
mil veces me he preguntado
si a ti te habrá bautizado
el cura de Torrevieja. 


lunes, 2 de marzo de 2026

LUNES 2º DE CUARESMA A


Buenos días. Es lunes y las lecturas son hoy muy claras: Dios es rico en misericordia y perdona nuestras faltas, siempre que nos volvamos hacia Él y nos mostremos arrepentidos y dispuestos a aceptar su amor. Por eso Jesús nos quiere enseñar a amar como ama Dios: no juzgar, no condenar, perdonar, y amar como Dios nos ama. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nunca nos trata como merecerían nuestros pecados. 



1ª Lectura (Dan 9, 4b-10): ¡Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos! Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.


Salmo responsorial: 78

R/. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.

Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, cantaremos tus alabanzas de generación en generación.


Versículo antes del Evangelio (Jn 6, 64.69): Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.


Texto del Evangelio (Lc 6, 36-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».












CONTRADICCIONES (DOLORA CL DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Se halla con su amante Rosa
a solas en un jardín,
y ya su empresa amorosa
iba tocando a su fin,
cuando ella entre la arboleda
trasluce el grupo encantado
en que, en cisne transformado,
ama Júpiter a Leda;
y encendida de rubor,
viendo el grupo repugnante,
se alza, rechaza al amante,
y exclama huyendo: -¡Qué horror!

Corrida del mal ejemplo,
entra a rezar en un templo;
mas al ver Rosa el ardor
con que en el altar mayor
una Virgen de Murillo
besa a un niño encantador,
volvió en su pecho sencillo
la llama a arder del amor.

¿Será una ley natural,
como afirma no sé quién,
que por contraste fatal
lleva un mal ejemplo al bien
y un ejemplo bueno al mal?



domingo, 1 de marzo de 2026

DOMINGO 2º DE CUARESMA A

 



Buenos días. Feliz domingo 2º de Cuaresma. Día de la nueva creación. Hoy las lecturas señalan la gloria que esperamos alcanzar. En el evangelio de Mateo, Cristo se presenta como heredero de las promesas del Antiguo Testamento y abrirá el camino de la gloria. Pero este camino hay que vivirlo con fe, como Abraham, poniéndonos en camino, recorriendo la vida y tomando parte en los duros trabajos del evangelio. Por eso Jesús quiere mostrarnos que todo las dificultades que vivamos o la dureza del camino nos llevará a la gloria si tenemos fe. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestro auxilio y salvación.




1ª Lectura (Gén 12,1-4a): En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo». Abrán marchó, como le había dicho el Señor.


Salmo responsorial: 32

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.


2ª Lectura (2Tim 1, 8b-10): Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 17, 5): En la nube resplandeciente se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo el amado; oídle».


Texto del Evangelio (Mt 17, 1-9): En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».

EL OJO DE LA LLAVE (DOLORA XCV DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


No te ocupes en cosas ajenas ni te entrometas en las cosas de los mayores (KEMPIS, lib. XI, 1)


I. A LOS QUINCE AÑOS

Dos hablan dentro muy quedo;
Rosa, que a espiar comienza,
oye lo que le da miedo,
ve lo que le da vergüenza.
Pues ¿qué liará que así la espanta
su amiga, a quien cree una santa?
No sé qué le da sonrojo,
mas... debe ver algo grave
                    por el ojo,
por el ojo de la llave.

El corazón se le salta
cuando oye hablar, y después
mira... mira... y casi falta
la tierra bajo sus pies.
¡Ay! Si ya a vuestra inocencia
no desfloró la experiencia,
no miréis por el anteojo
del rayo de luz que cabe
                    por el ojo,
por el ojo de la llave.

Desde que a mirar empieza,
de un volcán la ebullición
sube a encender su cabeza,
va a inflamar su corazón.
Claro: el ser que piensa y siente,
siempre, cual ella, en la frente
tendrá del pudor el rojo
cuando de mirar acabe
                    por el ojo,
por el ojo de la llave.

De aquel anteojo a merced
mira más... y más... y más...
y luego siente esa sed
que no se apaga jamás.
Mas ¿qué ve tras de la puerta
que tanto su sed despierta?
¿Qué? Que, a pesar del cerrojo,
ve de la vida la clave
                    por el ojo,
por el ojo de la llave.

Haciendo al peligro cara,
ve caer su ingenuidad
la barrera que separa
la ilusión de la verdad.
Pero ¿qué ha visto, señor?
Yo sólo diré al lector,
que no hallará más que enojo
todo el que la vista clave
                    por el ojo,
por el ojo de la llave.

Siguen sus ojos mirando
que habla un hombre a una mujer,
y van su cuerpo inundando
oleadas de placer.
Su amiga, de gracia llena,
¿no es muy buena? ¡ah! ¡sí, muy buena!...
pero ¿hay alguien cuyo arrojo
de ser mirado se alabe
                     por el ojo,
por el ojo de la llave?



II. A LOS TREINTA AÑOS

Mas, quince años después, Rosa ya sabe
con ciencia harto precoz
que el mirar por el ojo de la llave
es un crimen atroz.

Una noche de abril, a un hombre espera:
la humedad y el calor
siempre son en la ardiente primavera
cómplices del amor.

Húmeda noche tras caliente día...
Rosa aguarda febril.
¡Cuánta virtud sobre la tierra habría
si no fuera el abril!

Y como ella ya sabe lo que sabe,
después que el hombre entró,
de hacia el frente del ojo de la llave
cual de un espectro huyó.

Y cuando al lado de él, junto a él sentada,
en mudo frenesí
se hablan ambos de amor sin decir nada,
Rosa prorrumpe así:

-¿El ojo de la llave está cerrado?
 ¡Ay, hija de mi amor!
Si ella mirase, como yo he mirado...
Voy a cerrar mejor.