martes, 17 de marzo de 2026

ORACIÓN SAN JUAN SARKANDER (1)


Oh Dios, que diste a san Juan Sarkander la gracia de preferir la muerte antes que traicionar el secreto de la confesión, concédenos, por su intercesión, la fortaleza para defender nuestra fe y la fidelidad a los sacramentos de tu Iglesia. Que su ejemplo de valentía nos inspire a vivir conforme a tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

MÁXIMAS (Francisco Martínez de la Rosa)


No hay nada que a Dios resista
ni que se esconda a su vista.

La conciencia es a la vez
testigo, fiscal y juez. 

La virtud es un tesoro
más duradero que el oro.

Quien un mal hábito adquiere
esclavo de él vive y muere.

La juventud corrompida
es fruta verde y podrida.

Si es bueno y dócil el niño
de todos gana el cariño.




lunes, 16 de marzo de 2026

ORACIÓN A SAN JOSÉ (74)


 

LUNES IV DE CUARESMA A


Buenos días. Hoy lunes las lecturas nos explican que el plan de Dios para el hombre es la vida. El profeta lo dice con el lenguaje poético: en la nueva Jerusalén no habrá niño que dure pocos días , ni adulto que no colme sus años. En el evangelio, Jesús cura con su palabra al niño del funcionario. Y todo para que creamos, para que tengamos esperanza y confianza en su Palabra, que cumple las promesas. ¿Confiamos plenamente en la palabra de vida que significa el evangelio o vivimos en el desierto y la muerte? Seamos buenos y confiemos en Dios, que cambia nuestro luto en danzas.



1ª Lectura (Is 65, 17-21): Esto dice el Señor: «Mirad: voy a crear un nuevo cielo y una nueva tierra: de las cosas pasadas ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento. Regocijaos, alegraos por siempre por lo que voy a crear: yo creo a Jerusalén para el gozo, y a su pueblo para la alegría. Me alegraré por Jerusalén y me regocijaré con mi pueblo, ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido; ya no habrá allí niño que dure pocos días, ni adulto que no colme sus años, pues será joven quien muera a los cien años, y quien no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán los frutos».


Salmo responsorial: 29

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos, celebrad el recuerdo de su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.


Versículo antes del Evangelio (Am 5, 14): Buscad el bien y no el mal, para que viváis; el Señor estará con vosotros.




Texto del Evangelio (Jn 4, 43-54): En aquel tiempo, Jesús partió de Samaría para Galilea. Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria. Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde Él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis». Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo». Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive».

Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre». El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

 








TRIDUO  A SAN JOSÉ








ORACIÓN SAN JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO BROCHERO (SANTO CURA BROCHERO) (1)



 

LA MAJA DE LOS SAINETES (Enrique López Alarcón)


Fue en una romería en la ribera,
cuando devota en alcanzar la misa
de tu carroza descendiendo aprisa,
te perdiste del soto en la ladera...

¡No has retornado aún! Cascabelera,
escapó de tus labios la sonrisa
al dejarte un noche la camisa
en manos de la plebe bullanguera.

Delante del altar de San Antonio
te dejaste tentar por un demonio,
armado de paleta y de pinceles,

quien, en el bloque de tu carne fresca,
alzó un trono a la musa picaresca
sin mantón, sin mantilla y sin claveles. 

domingo, 15 de marzo de 2026

DOMINGO IV DE ADVIENTO A


Buenos días. Feliz domingo día del Señor Resucitado. Hoy las lecturas nos enseñan que Dios es la luz del mundo que ilumina y da vista a los ciegos, para que puedan ver en el interior y no en las apariencias. Sed buenos y creed en Dios que nos guía incluso en la oscuridad.



1ª Lectura (1Sam 16, 1b.6-7.10-13a): En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey». Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido». Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón». Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor».

Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?». Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas». Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue». Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste». Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.


Salmo responsorial: 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.


2ª Lectura (Ef 5, 8-14): En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz —toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz—, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz».


Versículo antes del Evangelio (Jn 8, 12): Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.




Texto del Evangelio (Jn 9, 1-41): En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.

Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía: «Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde está ése?». El respondió: «No lo sé».

Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?». Él respondió: «Que es un profeta».

No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él».

Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera.

Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece».

 







LAS BRUJAS INVERSAS (DOLORA CLXXXIV DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Salió de un aquelarre un encargado
de buscar una bruja extravagante,
para llenar con ella la vacante
de otra bruja que huyó con un soldado.

Después de mil pesquisas y mil pruebas,
los fieles de una cierta colegiata
le dieron para bruja una beata
que descubrió doce virtudes nuevas. 



sábado, 14 de marzo de 2026

SÁBADO 3º DE CUARESMA A


Buenos días. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos recuerdan que Dios pide un corazón humilde capaz de amar. Por eso las lecturas nos explican que hay que pedir a Dios la sabiduría para discernir lo bueno y lo justo. En la primera lectura el profeta pide al pueblo que mire al Señor con arrepentimiento y vuelvan a Él su corazón. En el evangelio Jesús nos explica que somos perdonados si reconocemos nuestro pecado. Tengamos cuidado porque todavía muchos cristianos no descubren su pecado y cuando se confiesan dicen: yo no tengo pecados. Y si miramos, esa misma actitud ya es un pecado de soberbia porque nos estamos ensalzando como auténticamente buenos, y sólo hay uno Bueno: Dios. Nosotros reconociendo que somos como el publicano y ofreciendo nuestro arrepentimiento seremos bendecidos con el perdón de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que limpia nuestros pecados. 



1ª Lectura (Os 6,1-6): «Venid, volvamos al Señor. Porque Él ha desgarrado, y Él nos curará; Él nos ha golpeado, y Él nos vendará. En dos días nos volverá a la vida y al tercero nos hará resurgir; viviremos en su presencia y comprenderemos. Procuremos conocer al Señor. Su manifestación es segura como la aurora. Vendrá como la lluvia, como la lluvia de primavera que empapa la tierra». ¿Qué haré de ti, Efraín, qué haré de ti, Judá? Vuestro amor es como nube mañanera, como el rocío que al alba desaparece. Sobre una roca tallé mis mandamientos; los castigué por medio de los profetas con las palabras de mi boca. Mi juicio se manifestará como la luz. Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.


Salmo responsorial: 50

R/. Quiero misericordia, y no sacrificios.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos.


Versículo antes del Evangelio (Sal 94, 8): Hoy, no endurezcáis vuestros corazones, y oíd la voz del Señor.



Texto del Evangelio (Lc 18, 9-14): En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado».









EL PODER DEL LLANTO (DOLORA CCXIV DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)

                                                      

                                                     A doña Emilia Pardo Bazán


Dio el cielo a la mujer miles de encantos,
y a pesar de ser tantos,
son estos de un poder irresistible;
además de lo buena y lo sensible,
une al pudor, en cuya fuente pura
todos beben su copa de locura,
el dejo celestial de sus acentos
y unos ojos que ven los pensamientos.

Leyendo esto, al gran Lope recordaba
nuestra insigne escritora, y replicaba:
- y ¿a qué olvidar nuestro mayor encanto?
Para ablandar lo duro del destino
ha dado Dios a la mujer el llanto, 
que es lo que hay en lo humano de divino. 



viernes, 13 de marzo de 2026

¿QUÉ ES LA CONVERSIÓN PERSONAL?






 

ORACIÓN A SANTA EUFRASIA


Jesús Buen Pastor, Tú que nos diste a santa Eufrasia, mujer de un amor ardiente por la salvación de las almas, concédenos las gracias que por medio de ella te pedimos. Y ayúdanos a vivir el amor hecho misericordia para con cada uno de nuestros hermanos.

Prudente y caritativa santa Eufrasia, te confiamos nuestro caminar y te pedimos protejas contra todo mal nuestra alma y que no encontraremos por el camino motivos para perdernos en el pecado.
Obtennos sobre todo, por tu poderosa intersecion ante Dios, seguir siempre el camino que nos conduce a la dichosa felicidad, que es Cristo Nuestro Señor. Amén.

ORACIÓN SANTA EUFRASIA (1)


 

VIERNES 3º DE CUARESMA A


Buenos días. Hoy viernes es día de penitencia y ayuno. Las lecturas nos ayudan a descubrir que Dios actúa con misericordia y ternura, y nos invita a acercarnos a Él con un corazón humilde. Su amor es más fuerte que nuestras infidelidades. y Cristo en el evangelio nos muestra que la única ley que está por encima de todas es amar a Dios y amar al prójimo. En esto consiste la Ley y los profetas y Cristo ha venido para que redescubramos el sentido de la vida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos habla con un lenguaje nuevo. 



1ª Lectura (Os 14, 2-10): Esto dice el Señor: «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta. Tomad vuestras promesas con vosotros, y volved al Señor. Decidle: ‘Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos. En ti el huérfano encuentra compasión’. Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos. Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano. Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo, y su perfume como el del Líbano. Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano. Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila. Yo soy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto. ¿Quién será sabio, para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas? Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos».


Salmo responsorial: 80

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Oigo un lenguaje desconocido: «Retiré sus hombros de la carga, y sus manos dejaron la espuerta. Clamaste en la aflicción, y te libré.

»Te respondí oculto entre los truenos, te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; ¡ojalá me escuchases, Israel!

»No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué del país de Egipto.

»¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino! Los alimentaría con flor de harina, los saciaría con miel silvestre».


Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 17): Haced penitencia, dice el Señor; se ha acercado el Reino de los cielos.




Texto del Evangelio (Mc 12, 28b-34): En aquel tiempo, uno de los maestros de la Ley se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos».
Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.














TERMÓMETRO CONYUGAL (DOLORA CXCVIII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


Jugando al si tú quieres, yo no quiero,
sube y baja el amor en dos casados,
pues es ley que obedece el mundo entero
el ser los que amen más, menos amados.
Si el termómetro de ellos baja a cero,
el de ellas, sin razón, sube a cien grados,
y pasa esto así a esposos como a esposas,
aunque tengan por sangre agua de rosas.



 

jueves, 12 de marzo de 2026

JUEVES 3º DE CUARESMA A


Buenos días. Ya es jueves, la semana está casi terminada. Hoy rezamos por las vocaciones, especialmente por la sacerdotal. Las lecturas nos quieren transmitir que en el Corazón de Dios todos tenemos un sitio. Pero, a veces, nos olvidamos de la historia de salvación que Dios hace en nuestras vidas y nos entregamos a nuestros egoísmos y pasiones. Cristo ha venido a vencer el mal, pero sus paisanos no quieren entender que Dios mismo hecho hombre esté delante de ellos, y prefieren atribuir los milagros al demonio. Y Jesús les advierte que quien no confía en Dios sino en sus propias fuerzas, será vencido por el hombre más fuerte (el maligno). Ojalá escuchemos la voz del Señor y no endurezcamos el corazón , porque no hay peor sordo que el que no quiere oír. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha llamado a entrar en su Corazón.



1ª Lectura (Lam 7, 23-28): Esto dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: ‘Escuchad mi voz: Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien’. Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás: ‘Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca’».


Salmo responsorial: 94

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».


Versículo antes del Evangelio (Jl 2, 12-13): Ahora, pues, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, pues soy benigno y clemente.



Texto del Evangelio (Lc 11, 14-23): En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama».










ORACIÓN A SAN LUIS ORIONE (1)


Oh san Luis Orione, apóstol de la caridad y padre de los pobres, que llevaste en tu corazón el amor ardiente a Jesús, a la Virgen María y al Papa, intercede por nosotros ante Dios. Enséñanos a amar como tú amaste, a servir a los más necesitados sin miedo ni medida, a confiar en la Divina Providencia en toda circunstancia. Obtén para nosotros la gracia que tanto necesitamos (pedir aquí la gracia deseada), y un corazón abierto a la voluntad de Dios, para que, como tú, seamos instrumentos de paz, consuelo y esperanza. San Luis Orione, ruega por nosotros. Amén. 

LAS ALMAS EN PENA (DOLORA CXCII DE RAMÓN DE CAMPOAMOR)


A un alma en pena pregunté quién era,
y el alma contestó de esta manera:
-Son las almas en pena esos maridos
que, muriendo engañados o aburridos,
renunciaron al Cielo y a sus placeres
por no encontrarse allí con sus mujeres.
Y yo que te lo cuento
y que he sido tostado a fuego lento,
el Cielo abandoné cobardemente,
por no hallarme algún día frente a frente
de una mujer que, por la Gloria suelta,
trae a la Corte celestial revuelta-.
Dijo, y partiendo con pausado vuelo,
cruzó la tierra sin mirar al Cielo.