Poesías, oraciones, cuentos...
lunes, 26 de octubre de 2026
LUNES XXX T.O. A
Hoy lunes la Palabra de Dios explica que la transformación del corazón viene del Amor de Dios, que sin merecernos su Amor, Él nos mira con misericordia y sabe de nuestra debilidad, y nos llama a vivir en el Amor. Por eso, San Pablo explica que debemos imitar a Cristo que nos ama y se entregó por nosotros. Y en el evangelio Jesús también se fija en sufrimiento de la mujer y no mira normas sino que busca Amar, por eso devuelve la esperanza y la salud a la mujer. Seamos imitadores suyos dando amor verdadero y viviendo cada día de manera sencilla y entregándonos a los demás. Como dice san Francisco, pon AMOR y sacarás AMOR. Seamos buenos y confiemos en Dios que nos invita a vivir la santidad y abandonemos el camino de la injusticia.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 32 — 5, 8
Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6 R/ Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 10-17
domingo, 25 de octubre de 2026
DOMINGO XXX T.O. A
La primera lectura del Éxodo nos explica que Dios intenta educar al pueblo judío para que vivan la misericordia y les recuerda que ellos han pasado por el desierto y Dios los cuidó, y ahora les da normas para que no se olviden de aquel que está necesitado. El problema del pueblo judío será que han pasado de los diez mandamientos a tener tantas normas que no saben cuál debe ser la razón de seguir los mandamientos. Por eso, Jesús responde con claridad a la provocación farisea, sólo hay un mandamiento: Amar a Dios con el corazón, la mente y el alma y Amar al prójimo como a ti mismo. Tengamos hoy presente que sin Amor verdadero no podemos vivir. Seamos buenos y confiemos en Dios, nuestro refugio.
Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26
Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10
Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
sábado, 24 de octubre de 2026
SÁBADO XXIX T.O. A
Hoy sábado por la mañana las lecturas nos recuerdan que Jesús, el Hijo de Dios, ha venido al mundo para darnos la salvación, incorporándonos por la fe al cuerpo que es la Iglesia, donde tenemos las herramientas necesarias para vivir en el amor y la Verdad y poder llegar a la santidad. Pero como Jesús nos advierte hoy en el evangelio, para llegar a la Vida debemos confiar plenamente en Dios y dejar de pensar como niños supersticiosos, que ante cualquier circunstancia dura y dolorosa lo entienden como un castigo de Dios. Jesús nos enseña en la parábola que Dios Padre espera y cuida de la higuera porque siempre está convencido de que dará frutos de vida. Pidamos hoy al Espíritu que nos ayude a vivir en el amor a la verdad y poder dar frutos que nos ayuden a ser Santos de la Iglesia. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos invita a llegar alegres a su casa celestial.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 7-16
Hermanos: A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres». Decir «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.
Salmo 121, 1bc-2. 3-4ab. 4cd-5 R/. Vamos alegres a la casa del Señor
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9
En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
viernes, 23 de octubre de 2026
VIERNES XXIX T.O. A
Hoy las lecturas quieren ayudarnos a comprender la grandeza de nuestra vocación como cristianos. San Pablo nos invita a ser humildes, a sobrellevarnos los unos a los otros porque así mostramos que es la paz de Cristo la que habita en nosotros. Jesús, en el evangelio, nos invita a descubrir los caminos de Dios. Igual que somos capaces de interpretar los signos de la Tierra y sabemos si hará calor, deberíamos estar atentos a la vocación a la que nos ha llamado Dios y vivirla en plenitud, como nos ha señalado san Pablo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que el hombre de manos inocente y puro corazón recibirá la bendición del Señor.
1ª Lectura (Ef 4, 1 -6): Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.
Salmo responsorial: 23
R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Del Señor es la Tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.
Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Este es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 25): Aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 12, 54-59):En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».
¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? (Lc 12, 54-59)
Señor Jesús, vivimos tiempos complejos, revueltos, desconcertantes. Sabemos estupendamente hacer análisis, dibujar estrategias, controlar procesos y resultados, viabilidades y logros, pero seguimos sin saber cómo arreglar este mundo nuestro herido.
Sí, Señor Jesús, este mundo nuestro herido por tanta fragilidad, por tanta miseria, por tanta injusticia, por tanta enfermedad y tanto dolor, por tanta avaricia sin fronteras, por tanta comodidad y tanta indiferencia deshumanizante. Y vas tú hoy y nos preguntas: «¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo en que vivís?»
Señor Jesús, es todo tan grande y nosotros tan poca cosa. Todo lo que sucede y que requiere ser cambiado es de tal calibre que apenas alcanzamos a ver qué debemos hacer en nuestro alrededor más cercano.
Por eso esta mañana te digo desde lo más hondo de mi corazón: Renuévame, Señor Jesús, ya no quiero ser igual. Renuévame, pon en mi tu corazón. Porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor, porque todo lo que hay dentro de mi corazón necesita más de Ti.
Así te lo pido. Así sea.
jueves, 22 de octubre de 2026
ORACIÓN A LAS SANTAS ELODÍA Y NUNILONA
La gran era de los mártires en España empezó en el año 850, con el reinado de Abderramán II. Estas dos vírgenes se contaron entre las innumerables mártires que sellaron con su sangre su fidelidad a Dios durante la persecución morisca. Nunilona y Alodía, que eran hermanas, vivían en Huesca. Su padre era mahometano y su madre cristiana. Las dos jóvenes habían sido educadas en el cristianismo por su madre, la cual después de la muerte de su esposo, tuvo el poco tino de casarse con otro mahometano. Este, que era un personaje de importancia, trató con brutalidad a sus hijastras. Nunilona y Alodía tuvieron muchos pretendientes, pero, como habían decidido consagrar su virginiad a Dios, rechazaron a todos y obtuvieron finalmente el permiso para ir a vivir con una tía suya que era cristiana. Cuando Abderramán promulgó sus leyes persecutorias, las dos doncellas fueron arrestadas al punto, ya que tanto su familia como la vida piadosa que llevaban eran muy conocidas. Nunilona y Alodía comparecieron gozosamente ante el juez Musa ibn Musa, sin el menor temor. El perseguidor empleó primero los halagos y las promesas, pero después pasó a las amenazas. Como ninguno de los dos métodos tuviese éxito, confió a las dos jóvenes a ciertas mujeres de mala vida, con la esperanza de que el mal ejemplo hiciese su obra. Pero Cristo iluminó y protegió a sus siervas, y las prostitutas se vieron obligadas a declarar al juez que no había manera de doblegar a las dos jóvenes. Este las condenó entonces a perecer decapitadas. El Martirologio Romano conmemora en la fecha de hoy el triunfo de las mártires.
ORACIÓN
Concédenos, te suplicamos, Señor, a nosotros tus siervos, celebrar dignamente la fiesta de tus bienaventuradas vírgenes y mártires Nunilona y Alodía, para que, por su intercesión, seamos purificados de toda mancha de alma y cuerpo. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
JUEVES XXIX T.O. A
Las lecturas de hoy nos llaman a prender fuego en el mundo, pero no un fuego destructivo sino uno que acoge, un fuego que da calor y cobijo ante el mundo frío. El fuego del amor de Dios no deja a nadie indiferente, por eso Jesús en el evangelio dirá que en la misma casa habrá división. Para los cristianos el fuego del amor de Dios es el que nos transforma y, como dice san Pablo, se convierte en el cimiento sobre el que construimos una nueva sociedad. Seamos buenos y confiemos en Dios, que los proyectos de su corazón duran de generación en generación.
1ª Lectura (Ef 3, 14-21): Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo responsorial: 32
R/. La misericordia del Señor llena la Tierra.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la Tierra.
Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Versículo antes del Evangelio (Flp 3, 8-9): Aleluya. Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él. Aleluya.
Texto del Evangelio (Lc 12, 49-53):En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
miércoles, 21 de octubre de 2026
MIÉRCOLES XXIX T.O. A
Hoy miércoles las lecturas nos invitan a descubrir nuestra historia de fe. Para una nueva vida nos ha escogido Cristo y ha llamado a todos a vivir unidos a Él. Esta es la realidad que manifiesta san Pablo a los efesios. Él se siente agradecido por ser un servidor de la Palabra, y da gracias a Dios, que quiere hacer llegar a todos los rincones del mundo el evangelio. Pero esta invitación requiere que abramos el corazón y estemos atentos al evangelio y descubrir que el evangelio es una tarea que nos lleva a la felicidad si lo vivimos y una responsabilidad porque estamos llamados a transmitirlo. Seamos buenos, confiemos en Dios y sacaremos aguas con gozo del que es nuestra fortaleza.
1ª Lectura (Ef 3, 2-12): Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.
Salmo responsorial: Is 12
R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.
Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel».
Versículo antes del Evangelio (Mt 24, 42a.44): Aleluya. Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. Aleluya.
Padre bueno, “estad preparados” nos dice Jesús hoy. Preparados ¿para qué? ¿Es que no es suficiente tener que estar todo el día intentando que todo esté en su sitio, que los nuestros estén cuidados y atendidos, que las tareas que llevamos entre manos vayan bien, que nuestros superiores estén contentos con nuestro trabajo, que aquellos para los que trabajamos se sientan acogidos, respetados y acompañados, que nuestro corazón sienta a cada paso que este mundo nuestro no está como nos gustaría, que nuestra solidaridad nos lleve a aquellos otros a los que no les queda nada excepto nuestro ir hacia ellos?
Por eso hoy, Padre bueno, te pedimos que nos prepares, que nos mantengas despiertos, alerta, vigilantes. Que no dejes que nuestros talentos se pudran por miedo a perderlos al ponerlos en juego y compartirlos, que seamos valientes y confiemos en que lo que Tú das podemos multiplicarlo si lo ponemos en común.
Padre bueno, estamos lejos de estar preparados. Dedícanos tiempo, ayúdanos, estate cerca… quédate, un día más, cerca de nosotros.
Así te lo pido. Así sea.







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