Poesías, oraciones, cuentos...
jueves, 22 de enero de 2026
ORACIÓN A LA BEATA LAURA VICUÑA (2)
JUEVES 2º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Hoy jueves rezamos por las vocaciones, especialmente por la sacerdotal. Y las lecturas nos presentan un resumen sencillo de cómo es el Amor de Dios y cómo es el amor humano. Marcos, en el evangelio, hace un breve resumen de la actividad de Jesús, ha venido para hacer presente el Amor del Padre; por eso cura a todos los que necesitan de Dios y se acercan con fe en el Hijo de Dios, lo que señala con la expresión de que los propios demonios lo reconocen como el hijo de Dios. Pero ¿hemos descubierto nosotros al Hijo de Dios y queremos acercarnos para que nos cure de nuestros males? Tengamos cuidado porque nuestro corazón si se aparta de Dios, como el rey Saúl, sólo verá con envidia, rencor y odio al prójimo. Escuchemos la palabra sanadora que nos llama a descubrir el camino del amor que nos libera. Seamos buenos y confiemos siempre en Dios.
1ª Lectura (1Sam 18, 6-9; 19,1-7): Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas. Y cantaban a coro esta copla: «Saúl mató a mil, David a diez mil». A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: «iDiez mil a David, y a mí mil! iYa sólo le falta ser rey!». Y, a partir de aquel dia, Saúl le tomó ojeriza a David. Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David.
Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: «Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré». Así, pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: «¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido. y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!».
Saúl hizo caso a Jonatán y juró: «¡Víve Dios, no morirá!». Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó adonde Saúl, y David siguió en palacio como antes.
Salmo responsorial: 55
R/. En Dios confío y no temo.
Misericordia, Dios mío, que me hostigan, me atacan y me acosan todo el día; todo el día me hostigan mis enemigos, me atacan en masa.
Anota en tu libro mi vida errante, recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío. Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco, y así sabré que eres mi Dios.
En Dios, cuya promesa alabo, en el Señor, cuya promesa alabo, en Dios confío y no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?
Te debo, Dios mío, los votos que hice, los cumpliré con acción de gracias.
Versículo antes del Evangelio (2Tim 1, 10): Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida por el Evangelio. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 3, 7-12): En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.
“Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha” (Mc 3,7-12)
Señor Jesús, buenos días. Tu Palabra me lleva a preguntarme que si hoy me encargases algo a mí o a mi comunidad, ¿qué me encargarías? ¿Qué nos encargarías?
Señor Jesús, Tú pediste a los tuyos que tuvieran preparada una lancha... ¿qué necesitas hoy de mí?
Si necesitas una persona sensible, despierta y apasionada, aquí me tienes.
Si necesitas un profeta, un soñador o un creativo, me gustaría serlo siempre, pero desde lo que ya tengo, aquí me tienes.
Si necesitas mi tiempo, mis manos, mis pies y mis palabras para anunciar y hacer posible el Reino, aquí me tienes.
Si necesitas un creyente confiado, entregado a la causa y con un profundo deseo de serte fiel, aquí me tienes.
Señor, encárgame cuanto necesites. Estaré dispuesto. Haré lo que pueda con lo que soy y tengo. Gracias, un día más, por contar conmigo. Haz posible el consuelo para quien lo necesita y la paz para todos.
Así te lo pido. Así sea.
NOSTALGIA (José María Porta Tovar)
sintiera ayer, rendido ante mi suerte,
que todo diera en vida por tenerte
y nada me bastara sin hallarte.
Nostalgia, amor, de ti, por abrazarte,
de ser contigo o ser para la muerte.
Nostalgia, en fin, a solas de quererte
o de morir si hubiera de olvidarte.
Que no viviera, amor, que por besarte,
ni tal sufriera yo sino por verte,
ni así callara, loco por hablarte.
Mas nada puedo mío regalarte
sino gozoso haber mi propia suerte:
la de morir para mejor amarte.
miércoles, 21 de enero de 2026
MIÉRCOLES 2º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Hoy miércoles la lectura continua del evangelio nos lleva a descubrir la mirada de Cristo. Mira al hombre de la mano paralizada como alguien que necesita amor y atención; pero también mira hacia los fariseos con odio por su duro corazón y porque sus ojos no son capaces de reconocer a Dios. Es lo que ocurre en la primera lectura: Goliat no reconoce que hay un Dios vivo y que está luchando contra Él. El gigante sólo ve a un joven rubio y guapo que es inexperto en la lucha. Por eso David vence a Goliat. Dios vence al gigante con la sencillez y humildad; Cristo muestra con su curación que Dios ha venido al mundo para salvarnos. Y ahora nosotros pensemos y descubramos ¿cuál es nuestra mirada? ¿Misericordia y amor? O ¿ira y destrucción? Seamos buenos y confiemos en Dios, que es nuestro alcázar donde nos sentimos seguros.
1ª Lectura (1Sam 17, 32-33.37.40-51): En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: «Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo». Pero Saúl le contestó: «No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo». David le replicó: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo». Entonces Saúl le dijo: «Anda con Dios».
Agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Éste, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: «¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?». Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: «Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo».
Pero David le contestó: «Tú vienes hacia mí armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque esta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder».

Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, este salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su campeón, huyeron.

Salmo responsorial: 143
R/. Bendito el Señor, mi Roca.
Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea.
Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete los pueblos.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo.
Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 23): Aleluya. Predicaba Jesús el Evangelio del Reino, y sanaba toda dolencia en el pueblo. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 3, 1-6): En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.
NO PUEDO SENTIR AMOR (José María Porta Tovar)
sin que me sigas queriendo,
ni puedo seguir sufriendo
ni puedo con mi dolor.
No puedo sentir amor
ni puedo seguir viviendo,
ni apenas vivir, muriendo,
sin tu aliento y tu calor.
Todo y nada nos separa
desde el día en que nacimos,
desde que el amor llegara.
Y a la vida me abrazara
si para amarnos vivimos
y por tu amor la dejara.
martes, 20 de enero de 2026
MARTES 2º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Feliz martes. Hoy las lecturas nos quieren ayudar a descubrir al ungido del Señor, al Hijo de David. Llaman la atención a Jesús porque está profanando el sábado y Él señala que el gran elegido del Señor, el rey David, tenía autoridad para profanar los panes de la proposición, cuando lo que estaba en peligro era la vida de los hombres, señalando que Dios está por encima de las normas humanas. Y es que como hoy dice la primera lectura: Dios no se fija en las apariencias sino en el corazón del hombre. Por eso, Cristo señala que el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Ojalá descubramos la verdad de los mandamientos de Dios, que son libertad, y no nos volvamos esclavos de las normas sin importar el corazón. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha ungido con óleo sagrado para ser reyes.
1ª Lectura (1Sam 16, 1-13): En aquellos dias, el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey». Samuel contestó: «¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata». El Señor le dijo: «Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga».
Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: «¿Vienes en son de paz?». Respondió: «Sí, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio». Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido». Pero el Señor le dijo: «No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón». Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor». Jesé hizo pasar a Samá; y Samuel le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor». Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: «Tampoco a éstos los ha elegido el Señor».
Luego preguntó a Jesé: «¿Se acabaron los muchachos?». Jesé respondió: «Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas». Samuel dijo: «Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue». Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Anda, úngelo, porque es éste». Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espiritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel emprendió la vuelta a Ramá.
Salmo responsorial: 88
R/. Encontré a David, mi siervo.
Un dia hablaste en visión a tus amigos: «He ceñido la corona a un héroe, he levantado a un soldado sobre el pueblo».
«Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso».
«Él me invocará: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora"; y yo lo nombraré mi primogénito, excelso entre los reyes de la Tierra».
Versículo antes del Evangelio (Cf. Ef 1, 17-18): Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que sepamos cuál es la esperanza de nuestra vocación. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 2, 23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».
Recordamos en este día la memoria de san Sebastián. Suele representarse atravesado por flechas, ya que así fue martirizado. No son sólo armas: son símbolos. Cada flecha representa una amenaza, una herida, una prueba que pretende quebrar el cuerpo y el alma. En su tiempo fueron la persecución, la violencia del poder, el miedo a confesar la fe. En el nuestro, las flechas han cambiado de forma, pero no de intención.
Hoy las nuevas “flechas” no siempre se ven. Se llaman soledad, desesperanza, indiferencia, adicciones, guerras invisibles del corazón. Se llaman miedo al futuro, cansancio moral, pérdida de sentido, desprecio por la vida frágil. Son flechas silenciosas que hieren sin sangre, pero con profundidad. Y sin embargo, San Sebastián sigue en pie. No porque no le dolieran las heridas, sino porque no dejó que lo definieran.
Como patrón, no es solo protector contra los males del cuerpo, sino intercesor frente a los males del alma. Nos enseña que se puede ser herido sin ser derrotado, que la fe no elimina las flechas, pero sí da sentido a las heridas. Que San Sebastián nos ayude a reconocer las flechas de nuestro tiempo… y a no renunciar a la fuerza, la fe y el valor para seguir siendo testigos.
Hoy las 41 víctimas del accidente ferroviario en Córdoba son puntas crueles de dolor, sangre, amasijo y muerte que nos hieren a todos. Pero la esperanza no la perdemos. Eso nunca.
Descansen en paz 
CUANDO TU ROSA EN MI ROSAL FLORECE (José María Porta Tovar)
ni del amor la dicha sospechara.
Solo y sin ti nostálgico soñara
con olvidar, al fin, la primavera.
No era ilusión ni mágica quimera
lo que de ti, feliz, imaginara.
Mas todo fuera así cuando te amara,
cuando me amaras tú por vez primera.
Que ya la mar serena me fascina
y el universo entero me estremece
cuando en tus ojos dulces se adivina.
Y todo en mí sonríe y amanece
y todo al fin se alegra y se ilumina
cuando tu rosa en mi rosal florece.
lunes, 19 de enero de 2026
LUNES 2º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Que tengáis buen lunes. Las lecturas expresan un mensaje sencillo y profundo: el sacrificio que Dios quiere que hagamos es una constante acción de gracias por todo lo que somos y hacemos. El evangelio señala que el rito del ayuno tiene sentido cuando nos falte el novio, es decir, cuando nuestro corazón se aparte de Dios y perdamos el camino. Porque Cristo nos propone un camino nuevo: amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. Pero tengamos cuidado porque Dios ve nuestras vidas y conoce el fondo de nuestras almas. Por eso, el profeta señala a Saúl que se ha apartado de Dios y con la excusa de alabarlo, ha llenado los bolsillos con el botín de los enemigos. Cuidado con nuestras justificaciones ante Dios. La Verdad solo tiene un camino. Seamos buenos y confiemos en Dios, que el que sigue el buen camino verá la Salvación de Dios.
TUS OJOS (José María Porta Tovar)
dulces remansos
de claras aguas tibias
del mes de mayo.
Del mes de mayo, niña,
tus ojos claros,
dos pétalos de rosa,
dos desamparos.
Dos desamparos, niña,
dos talismanes,
dos amorosas brisas,
dos huracanes.
Dos huracanes, niña,
dos relicarios,
para guardar secretos
tus desengaños.
Tus desengaños, niña,
tus sinsabores,
tu esperanza y la mía,
nuestros amores.
domingo, 18 de enero de 2026
ORACIÓN SANTA MARGARITA DE HUNGRÍA (1)
DOMINGO 2º TIEMPO ORDINARIO A
Buenos días. Feliz domingo. Hoy la Iglesia en todo el mundo se reúne para celebrar la vida, el amor, la esperanza. En las lecturas de este tiempo ordinario vamos a ir descubriendo la misión de Cristo, que comienza con la celebración del bautismo y que hoy volvemos a leer en san Juan. Leemos que el Bautista lo señala como el Cordero que quita el pecado del mundo. Es la principal misión de Jesús, que san Pablo expresa como los santificados en Cristo. Hoy nosotros somos testigos, como Pablo, de que el Señor nos ha dado una vida nueva por el Bautismo en el Espíritu, ya no es un simple acto ritual, sino que nos transforma en hijos de Dios, para hacer su voluntad y para vivir como auténticos cristianos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos llama a ser testigos del amor entregado de Jesús.
1ª Lectura (Is 49, 3.5-6): Me dijo el Señor: «Tu eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré». Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza: «Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la Tierra».
Salmo responsorial: 39
R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito. Me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios, entonces yo digo: «Aquí estoy».
«-Como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas».
He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
2ª Lectura (1Cor 1, 1-3): Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Versículo antes del Evangelio (Jn 1, 14a.12a): Aleluya. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. A cuantos le recibieron les dio poder de ser hechos hijos de Dios. Aleluya.
EL ABRAZO (José María Porta Tovar)
yacieran nuestros cuerpos y sentidos,
ayer, entre caricias, abrazados.
No sé por cuánto tiempo, apasionados,
buscarán nuestros cuerpos malheridos
la dicha de sentirse enamorados.
No sé por cuánto tiempo, entusiasmados,
cien años largos, tristes y sufridos,
ayer quedaran lejos y olvidados.
Tal es sentir amor y ser amados;
que en el amor así quedar perdidos
y en el amor de nuevo verse hallados.
sábado, 17 de enero de 2026
SÁBADO 1º TIEMPO ORDINARIO A - SAN ANTONIO ABAD
Buenos días. Hoy sábado por la mañana las lecturas nos presentan dos llamadas de Dios: a Saúl y a Leví (Mateo). Los dos son llamados mientras están en su trabajo: el primero buscando unas burras perdidas y el segundo recaudando impuestos para los romanos. El primero es escogido por parecer entre todos los israelitas un hombre apto para reinar por ser fuerte. Y el segundo escogido de entre los hombres, a pesar de ser un pecador. Dios nos llama a colaborar con Él, y nos invita a convertir nuestra vida, nos quiere sanar de nuestros pecados. Pero debemos responder con confianza. Por eso, Saúl será rey, pero pronto su corazón dejará de estar con Dios; sin embargo Mateo, siendo pecador, pone su corazón en Dios y no se apartará de Él. Escuchemos hoy su llamada a curarnos y no apartemos nuestro corazón de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos colma de bendiciones.
1ª Lectura (1Sam 9, 1-4.17-19; 10,1a): Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras». Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo». Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente». Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas». Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean».
Salmo responsorial: 20
R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.
Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término.
Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia.
Versículo antes del Evangelio (Lc 4, 18-19): Aleluya. Je ha enviado el Señor para evangelizar a los pobres, para anunciar a los cautivos la redención. Aleluya.
Texto del Evangelio (Mc 2, 13-17): En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?». Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».
Señor, tú miraste con amor a Mateo y le llamaste. Era un recaudador, un pecador, un indeseable... pero su corazón buscaba una vida más auténtica y te siguió con decisión, cuando pronunciaste su nombre.
Señor, también a mí me miras con amor y me llamas. Reconozco que no lo merezco, que soy poca cosa, sé que sólo Tú puedes darme la felicidad que deseo. or eso, quiero seguirte siempre y del todo.
Señor, ayúdame a mirar con amor al que se siente sólo, al que no cuenta, al que cree que no sirve para nada. Ayúdame a despertar el deseo de felicidad de cada persona y a mostrarles que Tú eres la fuente de la Vida.
Así te lo pido. Así sea.
TU CUERPO DE ENAMORADA (José María Porta Tovar)
como un hogar tranquilo y sosegado,
como un hermoso cielo anticipado,
así tu cuerpo, amor, de enamorada.
Como una espiga fértil y dorada,
como un camino ocioso y sombreado,
como un grial bendito y consagrado,
así tu cuerpo, amor, de enamorada.
Sueño feliz, regalo de ternura,
canción de medianoche, apasionada,
milagro, en fin, de paz y de hermosura:
Nadie mejor que tú, con tu mirada,
supo ofrecer, amor, tanta dulzura,
ni confundir amante con amada.



































