martes, 3 de febrero de 2026

ORACIÓN SAN BLAS



 

MARTES 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Es martes y las lecturas de hoy quieres mostrar que Dios no quiere la muerte de ningún hijo, sino la vida. David, en la primera lectura, nos va a mostrar el dolor que siente por la pérdida de su hijo, aunque este se haya rebelado contra su padre. Dios nos mira con esa angustia y dolor cuando nos rebelamos contra Él, porque a pesar de todo nos quiere como hijos suyos. En el evangelio Jesús demuestra la grandeza de Dios, que devuelve una niña a sus padres y cura a una mujer que tiene una fe grande. Descubramos hoy cuál es nuestra relación con Dios, si lo amamos porque creemos en Él, o porque queremos apretujarnos contra él, para que nos haga el milagro. La mujer consiguió la curación porque sólo lo tocó con fe, el resto no consiguió nada porque apretujaba a Jesús. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es clemente y misericordioso. 



1ª Lectura (2Sam 8, 9-10.14b.24-25a.30—19,3): En aquellos dias, Absalón fue a dar en un destacamento de David. Iba montado en un mulo, y, al meterse el mulo bajo el ramaje de una encina copuda, se le enganchó a Absalón la cabeza en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que cabalgaba se le escapó. Lo vio uno y avisó a Joab: «¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!». Agarró Joab tres venablos y se los clavó en el corazón a Absalón.

David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela subió al mirador, encima de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista y miró: un hombre venía corriendo solo. El centinela gritó y avisó al rey. El rey dijo: «Retírate y espera ahí». Se retiró y esperó alli. Y en aquel momento llegó el etíope y dijo: «¡Buenas nuevas, majestad! ¡El Señor te ha hecho hoy justicia de los que se habían rebelado contra ti!». El rey le preguntó: «¿Está bien mi hijo Absalón?». Respondió el etíope: «¡Acaben como él los enemigos de vuestra majestad y cuantos se rebelen contra ti!».

Entonces el rey se estremeció, subió al mirador de encima de la puerta y se echó a llorar, diciendo mientras subía: «¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! iHijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!». A Joab le avisaron: «El rey está llorando y lamentándose por Absalón». Así la victoria de aquel dia fue duelo para el ejército, porque los soldados oyeron decir que el rey estaba afligido a causa de su hijo. Y el ejército entró aquel día en la ciudad a escondidas, como se esconden los soldados abochornados cuando han huido del combate.


Salmo responsorial: 85

R/. Inclina tu oído, Señor, escúchame.

Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo, salva a tu siervo que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.


Versículo antes del Evangelio (Mt 8,17): Aleluya. Él mismo tomó nuestras enfermedades, y cargó con nuestras dolencias. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mc 5, 21-43): En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.



















LO QUE SOY PARA TI (Juana de Ibarbourou)


Cierva
que come en tus manos la olorosa hierba.
Can
que sigue tus pasos doquiera que van.
Estrella
para ti doblada de sol y centella.
Fuente
que a tus pies ondula como una serpiente.
Flor
que para ti solo da mieles y olor.
Todo eso yo soy para ti.
Mi alma en todas sus formas te di.
Cierva y can, astro y flor,
agua viva que glisa a tus pies,
mi alma es
para ti,
amor. 






lunes, 2 de febrero de 2026

LUNES 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Hoy celebramos la presentación del Señor en el Templo. Y las lecturas nos muestran al enviado de Dios que viene a purificar el Templo de todo lo que está equivocado, de toda impureza. Pero ese enviado no será un destructor, sino un pacificador que con su sangre y sus palabras nos dará la vida, el amor y la esperanza de Dios. Dejemos hoy que el niño que Simeón y Ana reconocen como Mesías entre en nosotros y nos purifique, porque debemos ser templos del Espíritu. Seamos buenos, confiemos en Dios y abramos los portones de nuestra vida al Rey de la Gloria. 



1ª Lectura (Mal 3, 1-4): Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar —dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos».


Salmo responsorial: 23

R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la Gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria? El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria.

¿Quién es ese Rey de la Gloria? El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la Gloria.


2ª Lectura (Heb 2, 14-18): Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.


Versículo antes del Evangelio (Lc 2, 32): Aleluya. Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria de tu pueblo, Israel. Aleluya.




Texto del Evangelio (Lc 2, 22-40): Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.















TE DESNUDAS (Jaime Sabines)


Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío).




domingo, 1 de febrero de 2026

ORACIÓN SANTA BRÍGIDA DE KILDARE (1)


 

DOMINGO 4º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Feliz domingo en el que celebramos la resurrección. Hoy las lecturas quieren enseñarnos cómo ser felices. Dios se ha fijado en la primera lectura en unos pocos hombres y mujeres que se han mantenido fieles a la palabra de Dios y ellos serán el modelo desde el que reconstruye la ciudad. El evangelio nos muestra que la felicidad será para los que vivan la esperanza, el amor entregado, la pobreza espiritual, la búsqueda de la verdad y la justicia divina. Ese es un camino difícil y pocos quieren escogerlo, pero lleva a la felicidad real. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha escogido para ser felices.



Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13

Buscad al Señor los humildes de la Tierra, los que practican su derecho, buscad la justicia, buscad la humildad, quizá podáis resguardaros el día de la ira del Señor.

Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor.

El resto de Israel no hará más el mal, no mentirá ni habrá engaño en su boca. Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete.


Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 R/. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.

Aun más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.

A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.

Y así —como está escrito—: «El que se gloríe, que se gloríe en el Señor».



Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 






Hay preguntas que normalmente se contestan negativamente, pero hay una que todos coincidiríamos en contestar afirmativamente:

¿Deseas ser Feliz? Y es que, ser feliz es la meta que todos buscamos en la vida.

Pero también es cierto que no es fácil acertar a ser feliz. La felicidad no se logra de cualquier manera, no es suficiente con satisfacer los deseos, ni siquiera se puede comprar.

Jesús nos hace una propuesta para ser feliz... fue el "programa electoral" "plan de vida" de Jesús y de sus seguidores.

1- DICHOSOS LOS POBRES... aquellos que comparten lo que tienen y no les ata lo que poseen. Los que no andan consumidos por consumir.

2- DICHOSOS LOS QUE LLORAN... aquellos que se solidarizan con el dolor de los que sufren. Conmoverse.

3- DICHOSOS LOS HAMBRIENTOS DE JUSTICIA ... aquellos que buscan lo noble y lo que es bueno para todos...

4- DICHOSOS LOS MISERICORDIOSOS... aquellos que no cierran su corazón a los demás y les saben dar otra oportunidad...

Los que entienden y viven eso de "Ámame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite".

5- DICHOSOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN... aquellos que no se mueven por las segundas intenciones ni por la mentira y son transparentes...

6-DICHOSOS LOS QUE BUSCAN LA PAZ... aquellos que no creen en la violencia ni en la venganza. Los que no vivien siendo eternamente rencorosos.

7- DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS... aquellos que en medio de los insultos y calumnias del ambiente, se mantienen firmes y no devuelven mal por mal.

Todo esto podemos y debemos ser nosotros, de nosotros depende. Dios así lo quiere. Él nos ayudará, no tengamos miedo.





¡QUÉ RISUEÑO CONTACTO! (Jaime Sabines)


¡Qué risueño contacto el de tus ojos,
ligeros como palomas asustadas a la orilla del agua!
¡Qué rápido contacto el de tus ojos
con mi mirada!
¿Quién eres tú? ¡Qué importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mí o de ti, de nada,
de esas tentaciones que dicen que persiguen
a la mujer casada.


sábado, 31 de enero de 2026

SÁBADO 3º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Hoy sábado por la mañana, las lecturas nos muestran lo que ocurre cuando no confiamos en Dios y actúa nuestro egoísmo y nuestro miedo. Los discípulos se adentran en el mar para cruzar a la otra orilla, y Jesús duerme en medio de la tempestad; sienten miedo y llega la desconfianza: “¿Es que no te importa que perezcamos?”. Jesús increpa al viento y al mar y enmudecen. 

El rey David ha pecado y reconoce que se ha apartado de Dios, pero el mal que causamos tiene consecuencias. Dios nos perdona y quiere que no tengamos miedo sino fe y que confiemos que su voluntad siempre será darnos la felicidad, a pesar de nuestros pecados Dios quiere redimirnos y callar al viento y al mar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que crea en nosotros un corazón puro.



Lectura del segundo libro de Samuel 12, 1-7a. 10-17

En aquellos días, el Señor envió a Natán a ver a David y, llegado a su presencia, le dijo:
«Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y vacas. El pobre, en cambio, no tenía más que una cordera pequeña que había comprado. La alimentaba y la criaba con él y con sus hijos. Ella comía de su pan, bebía de su copa y reposaba en su regazo; era para él como una hija.

Llegó un peregrino a casa del rico, y no quiso coger una de sus ovejas o de sus vacas y preparar el banquete para el hombre que había llegado a su casa, sino que cogió la cordera del pobre y la aderezó para el hombre que había llegado a su casa».

La cólera de David se encendió contra aquel hombre y replicó a Natán:
«Vive el Señor que el hombre que ha hecho tal cosa es reo de muerte. Resarcirá cuatro veces la cordera, por haber obrado así y por no haber tenido compasión».

Entonces Natán dijo a David:
«Tú eres ese hombre. Pues bien, la espada no se apartará de tu casa jamás, por haberme despreciado y haber tomado como esposa a la mujer de Urías, el hitita”. Así dice el Señor: “Yo voy a traer la desgracia sobre ti, desde tu propia casa. Cogeré a tus mujeres ante tus ojos y las entregaré a otro, que se acostará con ellas a la luz misma del sol. Tú has obrado a escondidas. Yo, en cambio, haré esto a la vista de todo Israel y a la luz del sol”».

David respondió a Natán:
«He pecado contra el Señor».

Y Natán le dijo:
«También el Señor ha perdonado tu pecado. No morirás. Ahora bien, por haber despreciado al Señor con esa acción, el hijo que te va a nacer morirá sin remedio».

Natán se fue a su casa.

El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David y cayó enfermo.

David oró con insistencia a Dios por el niño. Ayunaba y pasaba las noches acostado en tierra.

Los ancianos de su casa se acercaron a él e intentaban obligarlo a que se levantara del suelo, pero no accedió, ni quiso tomar con ellos alimento alguno.


Salmo 50, 12-13. 14-15. 16-17 R/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro

Oh, Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Líbrame de la sangre, oh, Dios,
Dios, Salvador mio,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-41

Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla».

Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.

Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:
«¡Silencio, enmudece!».

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo:
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».

 










San Juan Bosco, no ocultó nunca su gran cariño a la Madre de Jesús y madre nuestra. 

Es a Ella a quien elige como su auxilio en todo momento y a Ella recurre ante cualquier necesidad. 

Pero su gran amor y devoción a Ella nunca le alejó de Jesús, sino que cada vez le acercó más y más a el Señor.

Con esta devoción a la Virgen, san Juan Bosco nos enseña a tener a María como nuestra madre, pues al recurrir a Ella nunca nos quedamos sin respuesta. 

Es la madre de todos los cristianos, por tanto, en la figura de san Juan Bosco, podemos aprender que una sincera, pura y recta devoción mariana puede ser remedio eficaz para nuestros desvíos y acogedor amparo ante las tribulaciones

Reza hoy con las palabras de Don Bosco que solía decir así: «Un siervo de María jamás perecerá».

Dios te bendiga 🙏







A VECES (Nicolás Guillén)


A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.


viernes, 30 de enero de 2026

ORACIÓN SANTA MARTINA DE ROMA



Tú, Señor, que te complaces en habitar en los limpios y  sinceros de corazón, por intercesión de santa Martina,  virgen y mártir, concédenos vivir de tal manera que merezcamos  tenerte siempre entre nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.


 

VIERNES 3º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Es viernes, recordamos la pasión del Señor y pedimos perdón en nuestra oración. Hoy las lecturas quieren mostrarnos que el Reino de Dios es algo muy profundo y que de manera misteriosa entra en nuestras almas, siempre que estemos dispuestos a acoger sus enseñanzas. Pero cuidado, porque podemos equivocarnos y, en lugar de hacer la voluntad de Dios, hacer nuestra voluntad. Lo mismo que le ocurre al rey David, que aunque cree y confía en Dios, sin embargo, ha pecado contra Dios. Y lo más importante de todo es que Dios muestra misericordia y fidelidad siempre que nos demos cuenta del error y pidamos perdón. Seamos buenos y confiemos en Dios porque en la sentencia Dios siempre tiene razón, pero en su juicio siempre nos mira como inocentes. 



1ª Lectura (2Sam 11, 1-4a.5-10a.13-17): Al año siguiente, en la época en que los reyes van a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel, a devastar la región de los amonitas y sitiar a Rabá. David, mientras tanto, se quedó en Jerusalén; y un día, a eso del atardecer, se levantó de la cama y se puso a pasear por la azotea del palacio, y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella. David mandó preguntar por la mujer, y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Alián, esposa de Urías, el hitita».

David mandó a unos para que se la trajesen. Después Betsabé volvió a su casa, quedó encinta y mandó este aviso a David: «Estoy encinta». Entonces David mandó esta orden a Joab: «Mándame a Urías, el hitita». Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra. Luego le dijo: «Anda a casa a lavarte los pies».

Urías salió del palacio, y detrás de él le llevaron un regalo del rey. Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa. Avisaron a David que Urías no había ido a su casa. Al día siguiente, David lo convidó a un banquete y lo emborrachó. Al atardecer, Urías salió para acostarse con los guardias de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por medio de Urías. El texto de la carta era: «Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera». Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías donde sabía que estaban los defensores más aguerridos. Los de la ciudad hicieron una salida, trabaron combate con Joab, y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.


Salmo responsorial: 50

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.


Versículo antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 15): Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los niños. Aleluya.




Texto del Evangelio (Mc 4, 26-34): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.