Hoy celebramos la memoria de santo Tomás, apóstol. Las lecturas nos quieren mostrar que la Iglesia crece y se acerca a Dios viviendo como Cristo: entregándonos a hacer el bien, viviendo la voluntad de Dios en nuestras vidas. Pero es normal que tengamos dudas, como Tomás. Para que podamos avanzar y creer como Tomás, sólo tenemos que meter las manos en las llagas del Señor; esto quiere decir que debemos seguir su ejemplo de vida y parecernos a Él y entonces las dudas irán desapareciendo. Porque creer no es una idea, sino vivir, tocar y experimentar el mundo como Cristo. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos envía a proclamar el Evangelio.
1ª Lectura (Ef 2, 19-22): Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
Salmo responsorial: 116
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo todos los pueblos.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.
Versículo antes del Evangelio (Jn 20, 29): Aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído, dice el Señor; bienaventurados lo que no vieron y creyeron. Aleluya.






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