Oh gloriosa santa Afra, que pasaste de una vida mundana a ser valiente testigo del amor de Cristo, tú que, tocada por la gracia divina, abandonaste el pecado y ofreciste tu vida en holocausto de fe, enséñanos a confiar en la misericordia de Dios y a caminar por la senda de la conversión sincera. Alcánzanos la gracia de un corazón arrepentido, firme en la fe, y ardiente en caridad. Ruega por los que aún dudan de su valor ante Dios, por los que se sienten indignos de su perdón, y por todos los que anhelan una nueva vida en Cristo. Que tu ejemplo nos inspire a no temer al pasado, sino a abrazar con esperanza el poder redentor del Evangelio. Santa Afra, mártir de la misericordia, ruega por nosotros. Amén.

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