lunes, 7 de septiembre de 2026

LUNES XXIII T.O. A

 


Hoy lunes la Palabra de Dios nos enseña a descubrir que el Amor auténtico nos lleva a la Verdad. Por eso san Pablo denuncia la actitud de los Corintios, que están justificando una actitud equivocada, como si fuera verdadero amor y no mero egoísmo. Y Jesús lo deja claro cuando nos enseña en el evangelio que la reflexión sincera que debemos hacernos en nuestro interior es: Si lo que hacemos busca de verdad el Bien, porque es la única manera de vivir la religión auténtica, todo lo demás serán rituales que buscan limpiar nuestra conciencia pero que son egoístas y no ponen el amor al prójimo como la medida que nos ha enseñado Jesús. Seamos buenos y confiemos en Dios, que quiere ayudarnos a Amar en Espíritu y Verdad.


1ª Lectura (1Cor 5, 1-8): Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive con la mujer de su padre. ¿Y todavía tenéis humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo. Lo que es yo, ausente en el cuerpo pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.


Salmo responsorial: 5

R/. Señor, guíame con tu justicia.

Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor.

Que se alegren los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo los que aman tu nombre.


Versículo antes del Evangelio (Jn 10, 27): Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 6, 6-11): Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio». Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla». Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.





“Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar” (Lc 6, 6-11)

Señor Jesús, una semana más comenzamos nuestras tareas y trabajos, nuestras encomiendas y labores cotidianas. 

Una semana más, aquí nos tienes, dispuestos a hacer lo que esté en nuestra mano para construir tu Reino, poco a poco, sin estridencias, sin llamar la atención…
 
Señor Jesús, entrabas en la sinagoga a enseñar:

Sabemos que no hay enseñanza si no hay aprendizaje, sabemos que somos maestros en la escuela del Maestro… nos sabemos en camino.  
 
Señor Jesús, Tú entrabas a enseñar y acababas sanando a la gente con la que te encontrabas. 

Haznos así, maestros despiertos a la realidad con la que se encuentran, maestros atentos a lo que haga falta, maestros colmados de ternura y de servicio, maestros cuya mirada y cuya sonrisa sanen a quienes tengamos cerca. 

Así te lo pido. Así sea.






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