Hoy viernes las lecturas nos muestran que sin la fe estamos perdidos; sin la fe, todo lo bueno que podemos hacer puede volverse vanidad y orgullo y acabar haciendo el bien sólo para que nos alaben. Por eso san Pablo advierte a los gálatas que lo que nos salva es la fe en Cristo. Y Jesús en el evangelio nos enseña que el Reino de Dios ha llegado, porque ha venido a expulsar el mal de nuestras vidas, para que no sólo sepamos cómo vivir sino que vivamos con fe en Dios; por eso Jesús pone el ejemplo del endemoniado, que queda en paz, pero advierte que si no habita en su alma Dios, acabará peor, porque se llenará de muchos más males que los que pueda imaginar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que hace maravillas memorables.
1ª Lectura (Gál 3, 7-14): Hermanos: Entended que los hijos de Abraham son aquellos que viven según la fe. La Escritura, conociendo de antemano que Dios justificaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abraham esta buena noticia: Por ti serán bendecidas todas las naciones. Por consiguiente, los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abraham que creyó a Dios.En cambio, sobre los partidarios de la observancia de la ley pesa una maldición, pues dice la Escritura: Maldito aquel que no cumpla fielmente todos los preceptos escritos en el libro de la ley. Y es evidente que la ley no justifica a nadie ante Dios, porque el justo vivirá por la fe. Y ciertamente la ley no se basa en la fe, porque, como dice la Escritura: Sólo vivirá quien cumpla los preceptos de la ley.Además, Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose objeto de maldición por nosotros, puesto que la Escritura dice: Maldito sea aquel que cuelga de un madero. Esto sucedió para que la bendición otorgada por Dios a Abraham llegara también, por Cristo Jesús, a los paganos y para que recibiéramos, por medio de la fe, el Espíritu prometido.
Salmo responsorial: 110
R/. Alabemos a Dios de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel, dignas de estudio.
De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente.
Acordándose siempre de su alianza él le da de comer al que lo teme. Al darle por herencia a las naciones, hizo ver a su pueblo sus poderes.
Versículo antes del Evangelio (Jn 12, 31-32): Aleluya. Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. Aleluya.





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