jueves, 14 de agosto de 2025

JUEVES 19º TIEMPO ORDINARIO C


Buenos días. Esta tarde celebramos la vigilia de la Asunción de la Virgen. Y las lecturas que la Iglesia nos presenta nos permiten descubrir que Dios tiene preparado un lugar único a los que cumplen la Palabra de Dios: esos son su madre y hermanos. Y esos son los que llegarán a la gloria del Cielo. Por eso los cristianos creemos y sabemos que María la madre de Cristo ha sido la primera que ha entrado en el Cielo y con su vida y su ejemplo los cristianos sabemos que también podemos llegar. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha dado la victoria en Cristo.



1ª Lectura (Jos 3, 7-10a.11.13-17): En aquellos días, el Señor dijo a Josué: «Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés. Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán».

Josué dijo a los israelitas: «Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor, vuestro Dios. Así conoceréis que un Dios vivo está en medio de vosotros, y que va a expulsar ante vosotros a los cananeos. Mirad, el arca de la alianza del Dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros. Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Dueño de toda la tierra pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse».

Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. Y, al llegar al Jordán, en cuanto mojaron los pies en el agua —el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la siega—, el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adam, un pueblo cerca de Sartán, y el agua que bajaba al mar del desierto, al mar Muerto, se cortó del todo. La gente pasó frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar todos.


Salmo responsorial: 113

R/. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros; las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes, a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos?


Versículo antes del Evangelio (Sal 118,135): Aleluya. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus leyes. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 18, 21—19,1): En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: «Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda.
Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: «Paga lo que debes». Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: «Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré». Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?». Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».
Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.



Dios y Señor nuestro, que sea perfecto como Tú eres perfecto, que sea comprensivo como Tú eres comprensivo conmigo, que sea misericordioso como Tú eres misericordioso conmigo, que sea generoso como Tú eres generoso conmigo, que sea...

Que sepa perdonar como Tú me perdonas, que sepa estar cerca como Tú estás cerca de mí, que sepa cuidar a quien lo necesite como Tú cuidas de mí, que sepa...

En definitiva, que sepa amar a todos, a los que me hacen bien y a los que me hacen daño, como Tú me amas a mí, con todo el corazón, cuando te amo y cuando te olvido.

¿Señor, no es excesivo lo que te pido, no es demasiado complicado el camino que me señalas? Es inalcanzable, Señor, para mis pobres fuerzas, pero contigo puedo parecerme, cada día, más a Ti. Porque Tú no sólo eres mi modelo y mi camino, Tú eres mi fuerza y mi energía.

Gracias, Señor. Y recuérdame que “siempre es siempre…”

Así te lo pido. Así sea.

















HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (265)


Este nombre de Inés, que tanto admiro,
lo he de envolver en mi último suspiro.


 

CANTAR DEL PUEBLO 194 (AUGUSTO FERRÁN)


El querer que yo tuve
lo guardo en mi corazón,
porque entre cenizas siempre
se guarda el fuego mejor. 



miércoles, 13 de agosto de 2025

ORACIÓN A SAN MÁXIMO EL CONFESOR


San Máximo, iluminado por el Espíritu Santo, te pido que me ayudes a comprender más profundamente los misterios de nuestra fe, especialmente la unión hipostática de Cristo. Concédeme la gracia de una mente abierta y un corazón dispuesto a acoger la verdad revelada. Amén.



 

MIÉRCOLES 19º TIEMPO ORDINARIO C


Buenos días. Feliz miércoles. Hoy las lecturas nos presentan una dificultad de las comunidades religiosas. Y es que muchas veces no sabemos ayudar al prójimo cuando se equivoca y peca (se aparta de Dios). Por el bautismo nos hemos convertido en sacerdotes, profetas y reyes. Tenemos la autoridad de Cristo para cambiar el mundo. Pero quizá lo que más nos cuesta es ser profetas de nuestro ambiente, porque pensamos que no somos nadie para decirle a los demás cuándo se apartan del amor de Dios. Y sin embargo, algunas veces acabamos hablando o criticando a las personas por la espalda. Hoy nos invita el Señor a ser profetas. Seamos buenos y confiemos en Dios. que da el poder de la profecía a sus fieles.



1ª Lectura (Dt 34, 1-12): En aquellos días, Moisés subió del valle de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, que mira hacia Jericó. Desde ahí le mostró el Señor todo el país: la región de Galaad hasta Dan; el territorio de Neftalí, de Efraín y de Manasés; todo el territorio de Judá hasta el mar Mediterráneo; las tierras del sur; el amplio valle que circunda a Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar, y le dijo: «Esta es la tierra que les prometí a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciéndoles que se la daría a sus descendientes. A ti te la he dejado ver con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella». Y Moisés, siervo del Señor, murió ahí, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor, pero hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años y no había perdido la vista ni las fuerzas. Los israelitas estuvieron llorando a Moisés en el valle de Moab treinta días, tiempo señalado para el duelo de Moisés.

Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos. Los israelitas lo obedecieron, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. No ha vuelto a surgir en Israel ningún profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en las señales y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto, contra el faraón, su corte y su país; ni por su poder y los grandes portentos que hizo en presencia de todo el pueblo de Israel.


Salmo responsorial: 65

R/. Bendito sea el Señor.

Que aclame al Señor toda la Tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: «¡Tu obra es admirable!».

Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. Naciones, bendigan a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. A él dirigí mis oraciones y mi lengua le cantó alabanzas.


Versículo antes del Evangelio (2Cor 5, 19): Aleluya. Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 18, 15-20): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la Tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desatéis en la Tierra quedará desatado en el Cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la Tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».




Si se pierde un hermano, si se pierde un hijo, si se pierde el vecino, el compañero, el amigo o el enemigo... ¿qué he de hacer, Dios mío?

Lo buscaré sin descanso, día y noche, por senderos, charcos y bosques, playas y desiertos, montañas y valles, pueblos y ciudades e inhóspitos lugares, con mis pies cansados y corazón anhelante.

Lo llamaré, con mi voz rota, por su nombre, y no descansaré hasta encontrarlo y abrazarlo; y le diré con ternura y pasión de hermano: Estoy preocupado y angustiado por ti y siento que necesitamos dialogar.

Y si no se detiene y me da la espalda, o hace oídos sordos a mis palabras, o me desafía con los hechos o su mirada, juntaré, antes que oscurezca, la ternura de dos o más para ahogar su resistencia con fraternidad desbordada.

Y si el fuego de tu Espíritu y de los hermanos no hace mella en sus gélidas entrañas, juntaré centenares de cálidos hogares para que alumbren su noche oscura y derritan sus hielos invernales.

Y si tal torrente de ternura, gracia y respeto no doblega su tronco altivo y prepotente , lo cubriré con mi ropa para protegerlo y lo lavaré sin descanso con mis lágrimas hasta cicatrizar sus heridas y devolverle la alegría.

Y si a pesar de ello no sigue tu camino, le perdonaré como Tú nos enseñaste; y si es preciso me convertiré en guardián de su vida, historia y suerte, renunciando a otros proyectos personales.

Y así ganaré a mi hermano y la vida que nos prometiste.

¡Bendito seas, Señor, que nos haces fuertes para curar y ser curados, hoy y siempre, para amar al hermano y ser por él amados!

¡Bendito seas, Señor, por invitarnos a crear, vivir, salvar y cultivar la fraternidad!

Ayúdanos Señor, a preguntarte cada día : “Qué harías tú en mi lugar” y hacer siempre lo mismo que Tú. 

Así te lo pido. Así sea.





ORACIÓN SANTA DULCE DE LOS POBRES

Dios de misericordia, concédenos por tu gracia la virtud de la humildad, para que siguiendo los pasos de la beata Dulce de los Pobres nos olvidemos de nosotros mismos y superemos nuestro egoísmo para buscar el bien y la salvación de nuestros hermanos. Por Cristo nuestro Señor. Amén. 

ORACIÓN SANTOS PONCIANO E HIPÓLITO (1)


Te rogamos, Señor, que el glorioso martirio de tus santos Ponciano e Hipólito aumente en nosotros los deseos de amarte y fortalezca la fe en nuestros corazones. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (264)


Es propio del amor, si es verdadero,
compendiar en un ser el mundo entero. 



CANTAR DEL PUEBLO 193 (AUGUSTO FERRÁN)


La flor que me diste en tiempo
de amorosa intimidad,
la arrojo al mar, y se pierde
entre las olas del mar.

Y este rizo que tu mano
cortó con amante afán,
lo arrojo al fuego, y el fuego
cenizas lo vuelve ya.

Y tus continuas promesas
de eterna fidelidad,
las doy al viento que pasa
y se las lleva fugaz.

Pero el recuerdo angustioso
¡ay! de tu engaño, por más
que se lo entrego a la tierra,
ella otra vez me lo da...

Viento y fuego y mar se duelen
compasivos de mi mal,
y solamente la tierra
de mí no tiene piedad. 



martes, 12 de agosto de 2025

MARTES 19º TIEMPO ORDINARIO C


Buenos días. Hoy martes le preguntan al Señor: ¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos? Jesús pone un ejemplo claro: un niño. Quien vive como un niño, que depende en todo de sus padres. Así debemos ser nosotros, confiar en Dios y ponernos en sus manos sin miedo porque Dios está siempre para cuidarnos y conducirnos a la tierra prometida. Dios nos muestra la ternura y cercanía siendo el pastor que no abandona de ninguna forma a ninguna de sus ovejas, aunque estemos perdidos Él siempre estará buscándonos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que es Padre bueno.



1ª Lectura (Dt 31, 1-8): Moisés dijo estas palabras a los israelitas: «He cumplido ya ciento veinte años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: ‘No pasarás ese Jordán’. El Señor, tu Dios, pasará delante de ti. Él destruirá delante de ti esos pueblos, para que te apoderes de ellos. Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor. El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og, y como a sus tierras, que arrasó. Cuando el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que yo os he ordenado. ¡Sed fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis ante ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza a tu lado, no te dejará ni te abandonará». Después Moisés llamó a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: «Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres; y tú les repartirás la heredad. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes».


Salmo responsorial: 32

R/. La porción del Señor fue su pueblo.

Voy a proclamar el nombre del Señor: dad gloria a nuestro Dios. Él es la Roca, sus obras son perfectas.

Acuérdate de los días remotos, considera las edades pretéritas, pregunta a tu padre, y te lo contará, a tus ancianos, y te lo dirán.

Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad y distribuía a los hijos de Adán, trazando las fronteras de las naciones, según el número de los hijos de Dios.

La porción del Señor fue su pueblo, Jacob fue el lote de su heredad. El Señor sólo los condujo, no hubo dioses extraños con él.


Versículo antes del Evangelio (Mt 11, 29ab): Aleluya. Tomad mi yugo, dice el Señor, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 18, 1-5.10.12-14): En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».













HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (263)


Es tal mi somnolencia
que, aunque estoy en Madrid, vivo en Valencia.


 

CANTAR DEL PUEBLO 192 (AUGUSTO FERRÁN)


En la claridad vivía
en medio de tu querer;
a otro pusiste delante,
y en la sombra me quedé.


 


lunes, 11 de agosto de 2025

ORACIÓN A SANTA SUSANA


Santa Susana, virgen y mártir, leías con pasión las Escrituras y en ellas te deleitabas del amor de Dios por su creación mayor: el hombre y la mujer. Descubierta creyente en Cristo se te obligó a apostatar y rendirle culto a un falso Dios. Ante tu negativa fuiste decapitada. Mártir de Cristo, santa Susana, intercede por el pueblo de Dios a fin de que no sucumbamos a otros dioses que nos oferten una falsa felicidad, y nos mantengamos en la verdad de que el Amor, a veces duele, pero merece dar la vida por Él. Amén.




LUNES 19º TIEMPO ORDINARIO C


Buenos días. Bendito lunes. Hoy la Iglesia nos propone en las lecturas dos ideas. La primera lectura nos invita a tener una mirada agradecida a Dios, que cumple sus promesas y eso debería ser una garantía para confiar en Él, para temer (respetar) a Dios, para amar a Dios con todo el corazón, con todo el ser. Y la segunda idea que nos presenta el evangelio es que Jesús ha venido al mundo para enseñarnos a amar pero pasando y viviendo como nosotros, y no quiere quedar exento de lo humano, como pagar el impuesto del Templo. Cristo nos enseña a amar con autoridad, con su ejemplo, con su vida, por eso padecerá en manos de los hombres. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos bendice todos los días de nuestra vida.



1ª Lectura (Dt 10, 12-22): Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la Tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy. Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo».


Salmo responsorial: 147

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.


Versículo antes del Evangelio (2Tes 2, 14): Aleluya. Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mt 17, 22-27): En aquel tiempo, yendo un día juntos por Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho.
Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?». Dice él: «Sí». Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?». Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti».















ORACIÓN SANTA CLARA DE ASÍS


Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en la pobreza de espíritu, merezcamos llegar a contemplarte en tu Reino. Amén. 

HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (262)


Conque ¿tienes amores
con una mujer fiel? ¡Horror de horrores!


 

CANTAR DEL PUEBLO 191 (AUGUSTO FERRÁN)


Cerca ya de la muerte, quiero
figurarme que vendrás
sobre mi tumba olvidada
un día y otro a llorar.

Harto sé, pues te conozco,
que no has de venir jamás...
pero al morirme, yo quiero
figurarme que vendrás.



 

domingo, 10 de agosto de 2025

DOMINGO 19º TIEMPO ORDINARIO C


Buenos días. Es domingo, día del Señor resucitado, día en que la Iglesia se reúne en todo el mundo para recibir el alimento de la Vida Eterna. Hoy las lecturas nos ayudan a descubrir dónde poner nuestro corazón, en el tesoro que no se acaba. Pidamos que nos aumente la fe, para poder vivir siempre buscando a Dios y con la esperanza de llegar a la gloria prometida. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su misericordia se derrama en nuestras vidas.



1ª Lectura (Sab 18, 6-9): La noche de la liberación les fue preanunciada a nuestros antepasados, para que, sabiendo con certeza en qué promesas creían, tuvieran buen ánimo. Tu pueblo esperaba la salvación de los justos y la perdición de los enemigos, pues con lo que castigaste a los adversarios, nos glorificaste a nosotros, llamándonos a ti. Los piadosos hijos de los justos ofrecían sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los fieles compartirían los mismos bienes y peligros, después de haber cantado las alabanzas de los antepasados.


Salmo responsorial: 32

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.


2ª Lectura (Heb 11, 1-2.8-19): Hermanos: La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve. Por ella son recordados los antiguos. Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por la fe también Sara, siendo estéril, obtuvo “vigor para concebir” cuando ya le había pasado la edad, porque consideró fiel al que se lo prometía. Y así, de un hombre, marcado ya por la muerte, nacieron hijos numerosos, como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

Con fe murieron todos estos, sin haber recibido las promesas, sino viéndolas y saludándolas de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad. Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac: ofreció a su hijo único, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia». Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar de entre los muertos, de donde en cierto sentido recobró a Isaac.


Versículo antes del Evangelio (Mt 24, 42.44): Aleluya. Estad preparados, porque no sabéis a qué hora va a venir el Hijo del hombre. Aleluya.



Texto del Evangelio (Lc 12, 32-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».








HUMORADA DE RAMÓN DE CAMPOAMOR (261)


Dadme sangre española
que, sin fuego y sin luz, se inflame sola. 



CANTAR DEL PUEBLO 190 (AUGUSTO FERRÁN)


Que me hayas querido
me causa tristeza;
pero me causa más grandes fatigas
que ya no me quieras.


 

sábado, 9 de agosto de 2025

ORACIÓN A SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ

Amada santa Teresa Benedicta de la Cruz, hija del Día del Perdón, mártir de Auschwitz, maestra de la Iglesia, abrazadora de la Cruz con un amor como el de Cristo, descendiente de Abraham, hija de Nuestra Señora del Monte Carmelo, tú que profundamente te gozas en los corazones del Mesías y de su Madre, por favor intercede por mí ante Dios, nuestro Señor. Amén.

VIDA Y MARTIRIO DEL BEATO FLORENTINO ASENSIO


Nació en Villasexmir (Valladolid), el 16 de octubre de 1877. Era hijo de Jacinto, vendedor ambulante, y de Gabina, que atendía una pequeña tienda de pueblo. Una familia numerosa y modesta, de nueve hijos. Estudió la carrera eclesiástica en el Seminario de Valladolid. Ordenado sacerdote el 1 de junio de 1901, fue destinado de párroco a Villaverde de Medina (Valladolid). A los dos años, en 1903, pasó a la capital, Valladolid, como capellán de las Hermanitas de los Pobres. En 1905 pasó como capellán a las Siervas de Jesús, a la vez que se doctoró en Teología. Por algún tiempo ejerció de profesor de Metafísica en el Seminario y de Teología en la Universidad de Valladolid, hasta que en 1910 tomó posesión de una canonjía de la Catedral, en la cual desempeñó activamente su apostolado ocupándose de la parroquia, de la que se hizo cargo en 1925, y predicando durante 10 años todos los domingos en las dos misas principales.

Además, su celo pastoral, ejercido en la confesión y en la predicación, se extendía por toda la ciudad. Fue consiliario del Sindicato Femenino desde 1923 a 1935 y confesor del Seminario también largos años. Asumido por él con gran confusión, y aceptada por obediencia a la voluntad del Papa, fue consagrado obispo el 26 de enero de 1936, tomando posesión de la sede de Barbastro, entonces administración apostólica, el 8 de marzo.

Al comienzo de la Guerra Civil Española, en julio de 1936, al enterarse el Obispo de que muchos sacerdotes estaban siendo detenidos por las milicias comunistas, elevó una protesta al Ayuntamiento, de la que obtuvo como respuesta el confinamiento en su residencia el día 20. El 22 fue formalmente detenido y llevado al colegio de los PP. Escolapios, habilitado para prisión del clero y religiosos. Desde las ventanas del que había sido salón de actos del colegio, que daban a la plaza del Ayuntamiento, pudo ver y oír todo género de tumultos callejeros y cómo los sacerdotes y los religiosos eran conducidos a la cárcel o a la muerte. El 25, fiesta de Santiago Apóstol, pudo celebrar Misa en el oratorio del colegio pero luego, enterados los vigilantes, les prohibieron todo acto de culto. 

Al atardecer del 8 de agosto, fue trasladado a una celda solitaria de la cárcel del ayuntamiento, en la misma plaza. En los interrogatorios a que fue sometido, le ocasionaron toda suerte de vejaciones, hasta el punto de cortarle los genitales delante de numerosos testigos, que entre zarandeos y empujones le decían “no tengas miedo. Si es verdad eso que predicáis, irás pronto al cielo”, a lo que el beato Florentino les contestó “sí, y allí rezaré por vosotros”. Al Obispo le bajaron la ropa, entre carcajadas, para ver si realmente era hombre como los demás. El Obispo bajó los ojos y no hizo ningún movimiento, ni pronunció una sola palabra. Entre frases groseras e insultantes, un tal Héctor Martínez, oculista, de mala entraña, y Alfonso Gaya, se acercaron a sus genitales y, con una salvaje burla, le enseñaron una navaja de carnicero, y uno de los dos, muy probablemente Alfonso Gaya, le cortó en vivo los testículos. Saltó un chorro de sangre que enrojeció sus piernas y empapó las baldosas descoloridas del pavimento, hasta encharcarlas. En el suelo había un ejemplar de "Solidaridad Obrera", donde Alfonso Gaya recogió los despojos. El Obispo palideció pero no se inmutó. Ahogó un grito de dolor y musitó una oración al Señor de las cinco tremendas llagas. Le cosieron la herida, el escroto, con hilo de esparto, como a un pobre caballo destripado. Le apretaron una toalla para frenar la hemorragia.

En la madrugada del día 9, junto con otros doce detenidos, le llevaron al cementerio en un camión. Durante el trayecto, dicen que el obispo de Barbastro no dejaba de repetir: “¡Qué hermosa noche para mí!”. Los del pelotón del fusilamiento, extrañados, le preguntaron si sabía dónde iban, a lo que respondió: “Me lleváis a la casa de mi Dios y Señor, me lleváis al cielo”. Al llegar al cementerio, después de diferentes burlas y blasfemias, y de un fuerte culatazo en su lado izquierdo que le hunde varias costillas, el obispo dijo: “Por más que me hagáis, yo os he de perdonar”. Poco más tarde, hacia las dos de la madrugada, se arrodilló y lo asesinaron. Una vez abatido, le dieron tres tiros de gracia. Le quitaron los zapatos y los pantalones, que aprovecharon varios de sus asesinos. También le arrancaron los dos dientes de oro que llevaba. Murió rezando y perdonando a sus ejecutores, a los 58 años de edad. Su cadáver fue arrojado a una fosa común. 

ORACIÓN A SAN ROMÁN


Oh glorioso san Román, mártir de Cristo, que por tu fe derramaste tu sangre, intercede por nosotros ante el Padre celestial. A ejemplo tuyo, que supiste mantenerte firme en la fe hasta el final, concédenos la gracia de soportar las adversidades con valentía y de caminar siempre hacia ti, fuente de toda vida. Ayúdanos a superar las dificultades y tentaciones que se nos presenten, y a perseverar en la práctica de las virtudes cristianas. Que tu ejemplo nos inspire a vivir con fervor nuestra fe y a dar testimonio de Cristo en el mundo. Te pedimos, oh san Román, que ruegues por nosotros al Señor para que nos conceda la gracia de la perseverancia final y la vida eterna. Amén.