Glorioso san Cristóbal, tú que llevaste al Niño Jesús sobre tus hombros, líbranos de todo mal y peligro en nuestros caminos. Dame, Señor, mano firme y mirada vigilante para que mientras conduzca no cause daño a nadie.
A Ti, Señor, que das la vida y la conservas, te suplico humildemente que guardes hoy la mía. Libra, Señor, a quienes me acompañan de todo choque, enfermedad o accidente. Enséñame a hacer uso de mi vehículo para remedio de las necesidades ajenas y haz que, admirando la belleza de este mundo, logre llegar felizmente a mi destino. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario