Buenos días. Feliz domingo, día del Señor. La Palabra de Dios nos invita a tener fe, especialmente durante los momentos de tempestad. En la primera lectura el profeta huye de la persecución, pero espera la presencia de Dios, que se nota en la suave brisa, algo que podría pasar casi desapercibido. En el evangelio Jesús aparece en medio de la tempestad e invita a los discípulos a que no tengan miedo. Pedro representa a los discípulos y se lanza hacia Jesús, primero con fe, pero ante el viento y las olas pierde de vista a Cristo y se hunde y grita: Señor, sálvame. Nosotros debemos pedir sin miedo que el Señor nos salve de las tempestades y que nos regale fe para no perderlo y reconocerlo en lo sencillo y cotidiano, como la suave brisa. Seamos buenos y confiemos en Dios, que la salvación está cerca de los que creen en Él.
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