Feliz domingo, día de fiesta, alegría y esperanza. Hoy las lecturas nos muestran la invitación de Dios a vivir con Él en el Paraíso. San Pablo utiliza una frase: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”. Esta es la misma idea que transmite la primera lectura de Isaías, Dios no se olvida de su pueblo y los llevará a un lugar de celebración, donde todos comparten un banquete y viven en armonía. Dios nos ha invitado a vivir con Él, y nos quiere vestir de fiesta con el bautismo, para que estemos preparados y acojamos la llamada de Dios. Seamos buenos y confiemos en Dios, que nos ha preparado una mesa enfrente de nuestros enemigos y nos unge la cabeza (con el crisma) y llena nuestra copa (con su Sangre).
1ª Lectura (Is 25, 6-10a): Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. Lo ha dicho el Señor. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».
Salmo responsorial: 22
R/. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
2ª Lectura (Flp 4, 12-14.19-20): Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Versículo antes del Evangelio (Ef 1, 17-18): Aleluya. Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. Aleluya.

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