jueves, 23 de marzo de 2023

ORACIÓN SAN JOSÉ ORIOL



Señor, Tú quisiste que san José Oriol fuese un ejemplo admirable de penitencia y brillase por el don de las curaciones; concede a tu pueblo un verdadero espíritu de conversión y la salud del alma y del cuerpo. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.




MEDITACIÓN JUEVES IV DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

-----------------------------------------------------------------------

"Sé que es verdadero el testimonio que da de mí" (Jn 5,31-47) 


Señor Jesús ¡qué pasada! ¡Ojalá dijeras de mí que es verdadero el testimonio que doy de Ti! Por eso en esta mañana te pido que me hagas testigo tuyo en medio del mundo, en mi casa, en mi comunidad, con mis vecinos. Hazme valiente, dame coraje para pronunciar tu nombre allí donde hoy me encuentre. Que no tenga miedo de hablar de Ti aquello que de Ti sé y, sobre todo, aquello que vivo porque te conozco. 

Señor Jesús, que mi testimonio sea verdadero y que mi vida, mis palabras, mis gestos y mis acciones hablen de Ti. Hazme icono tuyo hoy. Hazme sacramento tuyo en medio de la gente. Hazme testigo creíble de que mi amistad contigo, de que tu proyecto de vida y tu modo de hacer las cosas es verdadero y visible hoy. 

Así te lo pido. Así sea.






miércoles, 22 de marzo de 2023

MEDITACIÓN MIÉRCOLES IV DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió». 



"Mi Padre sigue actuando" (Jn 5,17-30)

Señor Jesús, así lo creemos. Y así te lo confieso esta mañana:

Creo en un Dios que no puede escribirse con minúscula.

Creo en un Dios tan poderoso que sólo sabe ser Dios cuando aparece velado en lo pequeño, en lo débil, en lo roto, en lo desechable.

Creo en un Dios que en el amor tiene su mejor versión.

Creo en un Dios presente en su aparente ausencia, ausente en mi presencia, totalmente Él cuando totalmente en lo más íntimo de mí mismo.

Creo en un Dios discreto en su grandiosidad y grandioso en su modo sencillo de actuar.

Creo en un Dios que es Palabra y Palabra hecha Hijo e Hijo hecho hermano, tan hermano, que me siento de los suyos.

Creo en un Dios cuya misericordia supera todas mis debilidades, todas mis faltas y todos mis egoísmos.

Creo en un Dios que cura, sana y salva.

Creo en un Dios al que no puedo engañar, ni sobornar, ni esconder, ni quedármelo solo para mí.

Creo en un Dios capaz de todo en el amor, y en el amar presente en todas sus formas si ese amor ni cansa ni se cansa.

Creo en un Dios justo, leal, cercano. Un Dios que acompaña nuestra Historia y me hace guiños cuando menos lo espero.

Creo en un Dios alegre, sonriente, posibilitante y solidario con todas mis causas justas y con todos mis anhelos de felicidad verdadera.

Creo en un Dios al que puedo mirar cara a cara y con el que es fácil entablar conversación de buenos amigos.

Creo en un Dios que sale a mi encuentro y que ante mis búsquedas responde siempre con una invitación a ser en todo como Él y a practicar su modo de proceder.

Creo en un Dios al que cada mañana me dirijo con tanta confianza que el solo hecho de ponerme en su presencia ya me bendice.

Creo en un Dios bueno, amigo y hermano.

Creo en un Dios cuyo rostro es Jesús y cuya presencia siento por la fuerza de su Espíritu.

Creo en un Dios que me da vida y en la vida me acompaña y sostiene con ternura.

Creo en un Dios que tanto me quiere que me entrega cada jornada a su Hijo para que acompañe mis pasos.

Creo en un Dios que sigue actuando.

Y así pido que siga siendo. Amén.










martes, 21 de marzo de 2023

ORACIÓN DE CHIARA CORBELLA A LA VIRGEN MARÍA

Oh Virgen María, Tú que eres mi Madre,  que tanto me amas por parte de Dios, acoge hoy mi deseo de consagrarme a Ti. Te doy toda mi persona y mi vida,  te doy mi cuerpo, mis pensamientos y afectos, mi capacidad profunda de amar y de conocer lo verdadero. Todo lo que es mío es tuyo y te pertenece. Te lo doy para poder así pertenecer totalmente a Cristo, vida de mi vida. Con confianza y amor te repito: Estrella de la Mañana que me llevas a Jesús, Totus Tuus.

MEDITACIÓN MARTES IV CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

 


Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-16

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.


"Levántate, toma tu camilla y echa a andar" (Jn 5, 1-16)


Señor Jesús, a pesar de mis parálisis en el sentir como Tú, en el vivir como Tú, en el servir como Tú y en mi modo de hacer las cosas, a pesar de todo ello dime hoy también a mí ese “levántate y echa a andar”. Lo necesito.
 
Señor Jesús, a pesar de mis parálisis a la hora de dar testimonio de Ti en mi vida, a pesar de mi cobardía a la hora de salir al encuentro del que necesita ser encontrado y acompañado, a pesar de mi pobre voluntad, a veces tan perdida en mis cosas y tan olvidadiza de conformarse con la tuya, a pesar de todo ello dime hoy también a mí ese “levántate y echa a andar”. Lo necesito.
 
Señor Jesús, a pesar de mis errores, de mis faltas, de mis debilidades, de mis frustraciones, de mis angustias y de mi pecado, a pesar de mis egoísmos, a pesar de mi hipocresía revestida de mecanismo de defensa, a pesar de mi aparentar, a pesar de mis tinieblas y mis sombras, a pesar de todo ello dime hoy también a mí ese “levántate y echa a andar”. Lo necesito.

Señor Jesús, estoy dispuesto a tomar mi camilla y a seguir caminando. Hazme escuchar con claridad ese levántate que lo transforma todo. 

Así te lo pido. Así sea.






lunes, 20 de marzo de 2023

ORACIÓN CHIARA CORBELLA


Dios infinitamente bueno, que en tu gran misericordia has elegido a Chiara Corbella como tu hija predilecta y con sabiduría la has guiado por el camino del Evangelio, enseñándole, a través de María, a custodiar a tu Hijo con amor apasionado y a seguirlo como esposa y madre con confianza incondicional por el camino de la Cruz, haz que la luz del Evangelio de Cristo, que resplandece en Chiara, reavive la certeza de la vida eterna en las almas de nuestros hermanos.
Por su intercesión, concédenos la gracia que te pedimos, y, si es tu voluntad, haz que Chiara sea proclamada beata para nuestro bien y la gloria de tu Nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 

MARTIRIO DE SANTA CLAUDIA DE AMISUS


En el año 300, imperando Maximiano, fueron apresadas Claudia, Alejandra, Eufrasia, Matrona, Julita, Eufemia, Teodosia, Derfuta y una hermana de esta última, de nombre desconocido.
Sabiendo estas mujeres que Maximino había enviado un nuevo prefecto, muy cruel con los cristianos, se presentaron ante él para declarar su fe cristiana. Fueron obligadas públicamente a adorar al emperador, como mandaba la ley, pero se negaron por ser cristianas. Todas fueron sometidas a la humillación pública al ser desnudadas frente a la multitud. Les golpearon con varas, les cortaron los pechos y les desgarraron los costados con peines de hierro. Finalmente, como no podían hacerlas apostatar, fueron colgadas cabeza abajo y quemadas a fuego lento, aunque en alguna iconografía aparecen junto o dentro de un horno. 

MEDITACIÓN LUNES SAN JOSÉ (P. Damián Ramírez)

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24 a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.












domingo, 19 de marzo de 2023

ORACIÓN A SAN JOSÉ (62)

A Ti recurrimos, bondadoso Patriarca, y con todo el fervor de nuestro afligido corazón te pedimos que, desde el trono de gloria en que te colocaron tus virtudes y merecimientos, escuches propicio nuestras súplicas y tengas piedad de nosotros.

Humildemente confesamos que nuestras tribulaciones son pena de nuestras culpas; por eso, con dolor de corazón, pedimos a Dios perdón de todas ellas. Alcánzanoslo, amoroso san José, y por el amor que profesaste a tu Jesús y María y por la autoridad que sobre ellos ejercitaste acá en la tierra, intercede ahora por nosotros en el cielo escuchando nuestras peticiones y presentándolas Tú mismo a tu Esposa Inmaculada y a tu Divino Hijo para que sean favorablemente despachadas, para mayor gloria de Dios y santificación de nuestras almas. Amén.

Acuérdate, ¡oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José!, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado tu protección e implorado tu auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en tu poder, ya que ejerciste con Jesús el cargo de Padre, vengo a tu presencia y me encomiendo a Ti con todo fervor. No deseches mis súplicas, antes bien, acógelas y dígnate acceder a ellas piadosamente. Amén.


(Pedir la gracia deseada)


Gloriosísimo Patriarca San José, castísimo Esposo de la Madre de Dios, a tu amparo acudimos, no desatiendas nuestras súplicas y líbranos de todos los peligros.

V. Bendito Patriarca San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de la gracia que imploramos.

Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, une tus ruegos a los de tu castísimo Esposo y por los maternales cuidados que prodigaste al Niño Jesús, intercede y ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar la gracia que hemos pedido.

Sacratísimo Corazón de Jesús, oye benigno las súplicas de María, llena de gracia, y de José, varón justo, para que por su intercesión logremos el favor solicitado, si ha de ser a mayor honra y gloria tuya y bien de nuestras almas. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

MEDITACIÓN DOMINGO IV DE CUARESMA A - SAN JOSÉ (P. Damián Ramírez)

¡Buenos días!

Amanece el cuarto domingo de Cuaresma y día de San José (aunque litúrgicamente lo celebraremos mañana junto a toda la Iglesia).

Pide hoy al Señor imitar al ciego del Evangelio:

Se encuentra / dialoga / confía / confiesa y adora al Señor, que le hace ver la luz verdadera 

Y que San José te haga ser como él:

Hombre y mujer de oración / silencio / entrega y confianza plena en Dios. 

Buen y bendecido Domingo de la Alegría 🙏🙏




Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían:
«El mismo».
Otros decían:
«No es él, pero se le parece».
El respondía:
«Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de Los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó:
«Que es un profeta».
Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo:
«Creo, Señor».
Y se postró ante él.








sábado, 18 de marzo de 2023

ORACIÓN SAN CIRILO DE JERUSALÉN


 

MEDITACIÓN SÁBADO III DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)

 


Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».










viernes, 17 de marzo de 2023

ORACIÓN DE SANTA GERTRUDIS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Oh, Corazón dulcísimo de Jesús! Yo te encomiendo por esta noche mi corazón y mi cuerpo a fin de que descansen dulcemente en Ti. Como no puedo alabar a Dios durante mi sueño, dígnate hacerlo Tú mismo en mi lugar, de modo que todos los movimientos de mi corazón durante esta noche sean otras tantas alabanzas que des a la Santísima Trinidad, y recibas todos mis suspiros para presentárselos como centellas ardientes de amor. Así sea.

MEDITACIÓN VIERNES III DE CUARESMA A

 


Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

------------------------------------------------------------------------

"Amarás al Señor con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo" (Mc 12, 28b-34) 

Señor Jesús, el evangelio de hoy nos mueve, nos remueve, nos conmueve y no puede dejarnos indiferentes. Y su mensaje no deja lugar a dudas: amarás.

Señor Jesús, en eso se resume todo lo tuyo y todo lo nuestro. Toda la ley, todos los preceptos, todas las normas, todos los mandamientos, todas las bienaventuranzas… Todo. Amarás.

Señor Jesús, y nos dices que amemos no de cualquier manera, no de manera superficial, no para salir del paso, no a costa de lo que sea… nos dices que amemos a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todo nuestro ser. Pero nos pides algo más: que amemos al prójimo como a nosotros mismos. En eso se resume tu "amarás".

Señor Jesús, y eso que nos pides ¡es tan bonito y tan difícil! ¡Amar al prójimo es tan complejo! Danos la fe necesaria para hacerlo. Para amar más y amar mejor. Para poner a los otros siempre por encima de nuestros intereses y proyectos. Que amemos sin condición. Que amemos sin restricciones y sin excusas. Que amemos siempre, gratuitamente, como Tú. Que amemos y todo lo demás te lo dejemos a Ti. Que la medida de nuestro amor sea amar sin medida.

Así te lo pedimos. Así sea.







jueves, 16 de marzo de 2023

ORACIÓN A SAN HERIBERTO (1)


Señor Dios nuestro, derrama tu bendición sobre tu pueblo, riega abundantemente esta tierra que Tú creaste y que te debe todos sus frutos. Renueva en nuestro favor la bendición que una vez concediste a las lágrimas de san Heriberto y ayúdanos, como ayudaste a su pueblo afligido. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

San Heriberto, tan poderoso para ayudarnos en tiempos de sequía, ruega para que obtengamos la lluvia que tanto necesita la tierra. Amén.

ORACIÓN A SAN HERIBERTO


San Heriberto de Colonia, intercede ante Dios nuestro Señor a fin de que atienda nuestras oraciones en bien de todos quienes necesitan ayuda espiritual y física; Él que tiene el corazón desbordante de misericordia no dejará de escuchar las súplicas que le dirigimos en nuestras tribulaciones y seguramente mediante tu valiosa intercesión nos dará aquello que sea para mayor bien de nuestra alma. Que junto a ti interceda también María Santísima, nuestra buena Madre, para que nuestra fe, esperanza y caridad aumenten día a día y logremos superar los inconvenientes presentes con mucha confianza, paciencia y perseverancia en la oración y las buenas obras. Gracias, san Heriberto; gracias, Virgen Madre nuestra; gracias, Señor Dios que todo lo conoces y lo puedes. Amén. 

MEDITACIÓN JUEVES III DE CUARESMA A

 


Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,14-23

En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

------------------------------------------------------------------------

"Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina" (Lc 11,14-23) 


Señor Jesús, ¡cómo me gustaría ser íntegro y coherente conmigo mismo, con los demás y contigo! ¡Qué bien me vendría ser más auténtico, más yo mismo todo el tiempo, más Tú y menos yo, más yo en Ti! Si todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina, ayúdame para que no me pierda y para que en todo busque querer lo que Tú quieras. 

Señor Jesús, dame lo que me pides y pídeme lo que quieras. Ayúdame a ser siempre la mejor versión de mí mismo. Enséñame a caminar en verdad, muéstrame el camino para no negarte con mis palabras, mis gestos o mis acciones. Que mis omisiones no dividan lo que es tuyo y que nunca me calle ante la injusticia y la insolidaridad. 

Señor Jesús, no permitas que mis debilidades, mis flojeras, mis heridas, mis sorderas, mis cegueras y mi pecado me aleje de Ti. Ayúdame a sumar siempre, enséñame a multiplicar siempre, acompáñame para que no me pierda y para que un día más esté contigo y contigo permanezca. 

Así te lo pido. Así sea.





miércoles, 15 de marzo de 2023

MEDITACIÓN MIÉRCOLES III DE CUARESMA A

 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

----------------------------------------------------------------------

"Será grande en el Reino de los cielos" (Mt 5,17-19) 


Señor Jesús, queremos ser grandes en el Reino de los cielos. Por eso, en esta nueva jornada regalada, te decimos:

- haznos amor para los que amor necesitan

- haznos bálsamo para los que bálsamo necesitan

- haznos tirita para quien heridas tiene

- haznos escucha para quien escucha necesita

- haznos tiempo para quien de tiempo carece

- haznos bendición para quien bendición necesita

- haznos abrazo para quien necesita ser abrazado 

- haznos mujeres y hombres que cumplen con la ley de Dios que en amor se resume 

- hazme Tú para quien a Ti te necesita

- hazme signo de tu Reino para quien desea ser parte del Reino. 

Señor Jesús, queremos ser grandes en el Reino de los cielos. Convierte nuestro corazón. Haznos pequeños. 

Así te lo pedimos. Así sea.






A VALENCIA (Enrique Pérez Escrich)


 

martes, 14 de marzo de 2023

ORACIÓN A SANTA MATILDE

 


MEDITACIÓN MARTES III DE CUARESMA A (P. Damián Ramírez)


Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

-----------------------------------------------------------------------

"Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?" (Mt 18, 21-35) 


Siempre. Siempre. Siempre. Sin condiciones. Sin esperar nada a cambio. Sin rencores. Sin nada más que perdón. Por puro amor. Porque así nos lo pides Tú, Señor Jesús. 

Porque, Señor Jesús, si el perdón que ofrezco es para conseguir otra cosa o por sentirme mejor o por pensar que gano puntos o que así tapo todo lo que en mí necesita transformación, ¿qué perdón es ese? 

Señor Jesús, en esta mañana me postro en tu presencia y te pido que conviertas mi corazón, que infundas en mí esa capacidad tuya de mirar con misericordia, de acoger y de perdonar sin límites. Capacítame para vivir reconciliado con los otros. Hazme bendición para ellos. Dota a mi espíritu de tu Espíritu. Y hazme dócil a tu voz. 

Que hoy lleve en mi mente tu petición: perdona, perdona, perdona siempre. 


Así te lo pido.  Así sea.