domingo, 4 de junio de 2017

NOVENA AL ESPÍRITU SANTO


Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre y Redentor mío, por ser vos quien sois, Bondad infinita y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, prometo firmemente nunca más pecar, confesar y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Invocación: Veni Sancte Spíritus

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo sobre el suelo
de tu luz eternal.
Ven, Padre de los pobres,
ven, dador de los bienes,
que alumbras y sostienes
al infeliz mortal.
Paráclito sincero,
dulce huésped del alma,
su refrigerio y calma;
Santo consolador.
Descanso en el trabajo,
templanza en el estío,
benéfico rocío,
solaz en el dolor.
¡Oh luz amorosísima!
Dulce, clara, serna;
los corazones llena
que aman su claridad.
Sin tu supremo auxilio,
que el pecho nos ensancha,
nada hay puro y sin mancha,
todo el hombre es maldad.
Lava tú lo que es sórdido,
riega lo que está seco;
débil soy cuando peco,
dame tú la salud.
Ablanda lo que es áspero;
templa lo que está frío;
al hombre en su extravío
vuelve a la rectitud.
Concede a los que fieles
en ti solo esperamos,
y humildes te invocamos
tu septiforme don.
Da de virtud el mérito,
da término dichoso,
danos en tu reposo
eterno galardón. Amén.

ORACIÓN

Autor de la santificación de las almas, Espíritu de amor, os adoramos como a principio de nuestra eterna felicidad, y os damos gracias como a soberano dispensador de los bienes que recibimos de lo alto; iluminad nuestro entendimiento, fortaleced la voluntad, purificad el corazón y perdonadnos la loca ceguedad con que tan a menudo hemos resistido a los dulces impulsos de vuestra gracia. Queremos en adelante ser tan dóciles a vuestras inspiraciones, que merezcamos gozar de los consuelos que producen vuestros dones y frutos en las almas. Otorgadnos, Espíritu Santísimo:
Día 1º.- El don de la sabiduría con el cual estimemos y apreciemos en su debido valor los bienes celestiales y aborrezcamos la necedad de las cosas terrenas y caducas.
Día 2º.- El don del entendimiento, infundiendo en nuestro espíritu ilustraciones y rayos de luz que deshagan las nieblas, dudas, perplejidades, desconfianzas y tibiezas, así en el creer y esperar, como en el obrar.
Día 3º.- El don del consejo, inspirándonos la manera de no dejarnos arrebatar de la precipitación y falta de prudencia, y de seguir en todo vuestros acertados impulsos.
Día 4º.- El don de la ciencia, ilustrándonos con vuestras inspiraciones para conocer las astucias de Satanás, las ilusiones del mundo y los engaños de la carne.
Día 5º.- El don de fortaleza, alentando nuestro cobarde corazón a padecer cualquier daño temporal de hacienda, honra o vida, por huir del Eterno.
Día 6º.- El don de piedad, ablandando nuestros corazones para que se muevan a compasión de nuestros prójimos, y les hagan bien y sufran el mal que nos hacen, sin muestras de ira, impaciencia ni venganza.
Día 7º.- El don del temor santo de Dios que reprima nuestra soberbia y vanidad, y nos haga temblar de sus espantosos juicios, manteniéndonos humillados en su servicio.
Día 8º.- Vuestros frutos de caridad, gozo espiritual, paz, paciencia, liberalidad y bondad; con los cuales, regocijada nuestra alma y en paz con Vos y con el prójimo, corramos ligeros por el camino de vuestra santa ley.
Día 9º.- Los frutos de benignidad, mansedumbre, modestia, continencia y castidad, con los cuales nos suframos mutuamente, y sirviéndonos con pureza en la vida, merezcamos gozaros en la eternidad.

Para mejor lograr esta gracia, os decimos tres veces el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Veni Creator Spiritus

Ven, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a Ti clama,
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que criaste poderoso.

Tú, que abogado fiel eres llamado,
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes el alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
Tú eres el dedo de su diestra mano,
Tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza;
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por Ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera;
y siendo nuestra guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por Ti al Eterno Padre conozcamos,
y al Hijo soberano omnipotente,
y a Ti, espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos.

Todo loor se rinda al Padre eterno,
y al Hijo, de la muerte victorioso,
y al soberano Espíritu amoroso,
ahora y siempre por siglos sempiternos.


Oración para todos los días

Oh Amor divino y comunicación santa del Eterno Padre y de su hijo benditísimo, Espíritu poderoso, consolador clementísimo de todos los afligidos y remediador de todas las necesidades; si es para mayor gloria vuestra que consigamos la gracia que os pedimos, otorgádnosla piadoso, y si no, dadnos lo que sea más conforme a vuestro divino servicio y bien de nuestra alma. Amén.
(Pídase la gracia que se dese alcanzar).

Antífona. Ven, oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V). Envía tu Espíritu y serán creados.
R). Y renovarás la faz de la tierra.

Oración

Oh Dios que habéis instruido los corazones de los fieles con la ilustración del Espíritu Santo, dadnos el sentir rectamente según este mismo Espíritu y gozar siempre de su consolación. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.