lunes, 21 de mayo de 2018

STABAT MATER

Ea, fuente de amor y madre pura,
sienta mi corazón pena tan dura:
haz que contigo llore, gima y pene.

Haz que mi corazón se abrase vivo
en el amor de Cristo más activo
para lograr con él gozo perenne.

Oh madre la más santa, hazme esta gracia.
Fija en mi corazón con eficacia
las llagas de Jesús crucificado.

Divide pues conmigo las heridas,
los dolores y penas tan crecidas,
que se dignó sufrir por mi pecado.

Haz que contigo llore enternecido
de su pasión y muerte condolido
hasta el último aliento de mi vida.

Junto a la cruz deseo, Virgen santa,
estar y acompañarte en pena tanta,
en llanto y aflicción tan sin medida.

Oh Virgen entre todas generosa,
sé benigna a mis ruegos y amorosa:
haz que contigo llore amargamente.

Que la muerte de Cristo fiel padezca,
consorte de sus penas ser merezca
y sus llagas medite atentamente.

Haz que con ellas sea yo llagado,
con su cruz y dolores inebriado
por amor de su hijo tan precioso.

(Del Ejercicio cotidiano y novísimo devocionario escrito en verso y en variedad de metros por D. Miguel Agustín Príncipe).