Fray Leopoldo de Alpandeire, hermano de los humildes y consuelo de los afligidos, tú que recorriste las calles sembrando paz con tu sonrisa y tus tres Avemarías, enséñanos a vivir con fe, esperanza y caridad.
Ruega por nosotros ante el Señor, para que no perdamos nunca la confianza, incluso en medio de la pobreza, la enfermedad o la soledad.
Acompáñanos cada día, y ayúdanos a vivir como tú: con humildad, sencillez y entrega. Amén.

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