lunes, 9 de febrero de 2026

LUNES 5º TIEMPO ORDINARIO A


Buenos días. Hoy lunes la primera lectura nos cuenta cómo el rey Salomón ha construido el Templo, lugar que quiere que sea la casa de Dios para siempre, su presencia en medio de Israel. Y en el evangelio vemos la presencia de Dios que se manifiesta en las obras de Cristo: los enfermos tienen fe y creen que con solo tocarlo curarán. La presencia de Dios hoy somos nosotros mismos, que por el bautismo somos templos del Espíritu. Deberíamos cuidar lo que somos y lo que hacemos para que esa acción de Dios, su gracia, llegue a muchos. Seamos buenos y confiemos en Dios, que ha decidido habitar en nosotros.



1ª Lectura (1Re 8, 1-7.9-13): En aquellos días, el rey Salomón convocó en Jerusalén a todos los ancianos y jefes de Israel, para subir allá el arca de la alianza del Señor desde Sión, la ciudad de David. Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón para la fiesta de los tabernáculos, que se celebra el séptimo mes del año. Cuando llegaron los ancianos de Israel, unos sacerdotes cargaron el arca de la alianza, y otros, junto con los levitas, llevaron la tienda de la reunión, con todos los objetos sagrados que en ella había. El rey Salomón y toda la comunidad de Israel inmolaron frente al arca ovejas y bueyes en tal número, que no se podían ni contar. Llevaron el arca de la alianza del Señor hasta su lugar en el santuario, el lugar santísimo, y la colocaron bajo las figuras de los querubines, de tal modo, que las alas de éstos quedaron cubriendo el arca y las varas que servían para transportarla.

Lo único que había en el arca eran las dos tablas de piedra, que Moisés colocó ahí, cuando el Señor estableció la alianza con los israelitas, a su salida de Egipto. En cuanto los sacerdotes salieron de aquel sitio sagrado, una nube llenó el templo, y esto les impidió continuar oficiando, porque la gloria del Señor había llenado su templo. Entonces Salomón exclamó: «El Señor dijo que habitaría en una espesa nube. Por eso, Señor, la casa que te he construido con magnificencia, será tu morada».


Salmo responsorial: 131

R/. Levántate, Señor, y ven con el arca.

Que se hallaba en Efrata nos dijeron; de Jaar en los campos la encontramos. Entremos en la tienda del Señor y a sus pies, adorémoslo, postrados.

Levántate, Señor, ven a tu casa; ven con el arca, poderoso auxilio. Tus sacerdotes vístanse de gala; tus fieles, jubilosos, lancen gritos. Por amor a David, tu servidor, no apartes la mirada de tu ungido.


Versículo antes del Evangelio (Mt 4, 23): Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 6, 53-56): En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos hubieron terminado la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que Él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que les dejara tocar la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.











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