Padre celestial, que llamaste a san Eugenio de Mazenod a seguir a Cristo Salvador, te damos gracias por su dedicación a la Iglesia y a la evangelización de los más pobres. Que tu Espíritu siga inspirando a muchos jóvenes a consagrar sus vidas al servicio de Jesucristo y a la Iglesia, guiados por el ejemplo de san Eugenio. Te pedimos que concedas a los Oblatos de María Inmaculada la gracia de seguir siendo una luz en el mundo, llevando el Evangelio a los más necesitados. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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