Buenos días. Martes de la semana 5ª de Pascua. Hoy las lecturas nos muestran lo difícil que es ser cristiano en medio del mundo. En la primera lectura, Pablo y Bernabé son apedreados por predicar a Cristo y casi los matan, pero ellos no se rinden porque saben que el mundo necesita conocer el Verdadero Amor de Dios. Y en el evangelio, el mismo Cristo advierte, en su discurso, que ante un mundo hostil nuestro corazón debe permanecer firme en la paz de Dios, y esta paz no es la ausencia de problemas, sino la alegría y esperanza de encontrarnos con Dios. Seamos buenos, confiemos en Dios y no nos cansemos de contar al mundo sus maravillas.
Texto del Evangelio (Jn 14, 27-31a): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado».





No hay comentarios:
Publicar un comentario