Hoy las lecturas muestran que para vivir como cristianos debemos escoger amar a Dios sobre todas las cosas y ponerlo en el centro de nuestras vidas. En la primera lectura nos encontramos con la mujer que con bondad y sin ningún interés acoge al profeta porque ve en él a un hombre de Dios y su amor por Dios es recompensado con un hijo.
Jesús en el evangelio nos muestra que amarlo y seguirlo con nuestras cruces de cada día nos llevará a la recompensa. El mismo Cristo ha muerto para que nosotros, uniéndonos a Él, tengamos vida eterna, lo único que hay que hacer es Amar a Dios, y amándolo descubriremos las maravillas que nos regala cada día. Seamos buenos y confiemos en Dios, nuestro escudo y fortaleza.
Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a
Pasó Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.
Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.
Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.
Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19 R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11
Hermanos: Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42


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