viernes, 5 de junio de 2026

VIERNES 9º TIEMPO ORDINARIO A


Hoy las lecturas nos transmiten muchas enseñanzas, pero nos vamos a fijar en la idea que transmite san Pablo: el que vive en la Verdad (Cristo) no tiene miedo porque sigue un camino que, aunque difícil y con persecuciones por querer ser fiel al evangelio, sin embargo se convierte en modelo de vida. No así los que viven engañando, fingiendo y mintiendo; estos no pueden descansar. Cristo es la Palabra definitiva del Padre que nos habla para que sigamos su ejemplo y, a pesar de las circunstancias difíciles, lleguemos a la Felicidad. Cristo es el Mesías, el hijo de David, pero no como un rey conquistador, sino como un humilde servidor; sigamos su ejemplo. Seamos buenos, confiemos en Dios y no nos apartemos de sus preceptos. 



1ª Lectura (2Tim 3, 10-17): Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos. Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.


Salmo responsorial: 118

R/. Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.

Muchos son los enemigos que me persiguen, pero yo no me aparto de tus preceptos.

El compendio de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios son eternos.

Los nobles me perseguían sin motivo, pero mi corazón respetaba tus palabras.

Mucha paz tienen los que aman tus leyes, y nada los hace tropezar.

Aguardo tu salvación, Señor, y cumplo tus mandatos.

Guardo tus decretos, y tú tienes presentes mis caminos.


Versículo antes del Evangelio (Jn 14, 23): Aleluya. El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. Aleluya.



Texto del Evangelio (Mc 12, 35-37): En aquel tiempo, Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?». La muchedumbre le oía con agrado.























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