Hoy martes la Palabra de Dios nos pone un ejemplo: para entrar en el Reino de los Cielos tenemos que ser como niños, es decir, tener la capacidad de ilusionarnos, los ojos que descubren como nuevas todas las cosas y se admiran de cada detalle, que sienten la seguridad de estar siempre protegidos por sus padres, porque Dios es como ese pastor que incluso deja al resto de ovejas para buscar a la vulnerable y perdida. Esta es la Palabra de Dios que el profeta describe que es dulce como la miel. Quien vive la novedad del Evangelio como un niño siempre querrá hacerla llegar a todos, porque a quién le amarga un dulce. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su promesa y enseñanza es dulce.





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