La Palabra de Dios nos muestra hoy que para vivir en gracia y unión con Dios necesitamos creer en su misericordia y amor, que no mira nuestras faltas sino que mira nuestro amor, como la mujer pecadora del evangelio y el fariseo, los dos son hijos de Dios, pero uno de ellos, el fariseo, cree que por sus virtudes Dios lo perdonará y la mujer pecadora no espera ser perdonada sino que muestra su arrepentimiento y lo muestra con gestos de cariño. La fe ha salvado a la mujer pecadora. Y la fe es lo que recuerda san Pablo a los corintios, que es lo que los salvará, la fe en Cristo muerto y resucitado. Miremos hoy al Señor Jesucristo, que murió por nuestros pecados para demostrar su amor incondicional y respondamos con fe, amando como Él nos ha amado. Seamos buenos y confiemos en Dios, porque es eterna su misericordia.
1ª Lectura (1Cor 15, 1-11): Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Salmo responsorial: 117
R/. Dad gracias al Señor porque es bueno.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.
«La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa». No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.
Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
Versículo antes del Evangelio (Mt 11,28): Aleluya. Venid a mí, todos los que estéis fatigados y agobiados por la carga, y yo os daré alivio, dice el Señor. Aleluya.






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