jueves, 15 de octubre de 2026

FIESTA DE SANTA TERESA DE JESÚS, DOCTORA DE LA IGLESIA

 


Hoy jueves celebramos la memoria de santa Teresa de Jesús. Hoy rezamos por las vocaciones, especialmente por el sacerdocio y por la salud del Papa. Las lecturas de hoy nos ayudan a reflexionar sobre la verdadera sabiduría. Jesús da gracias a Dios porque ha revelado las cosas importantes a los sencillos de corazón, a los humildes y a los pobres, que saben donde está la verdadera riqueza. Hoy nosotros también podemos ver el mundo con la sabiduría de Dios y pedirle que nos ayude a avanzar en humildad y pobreza de corazón, porque “quien a Dios tiene nada le falta”. Seamos buenos y confiemos en Dios, que su fidelidad dura por siempre para los que guardan sus mandamientos.



Lectura del libro del Eclesiástico 15, 1-6

Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría.

Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría.

Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado.

Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca.

Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia.


Salmo 88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19 R/. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

El cielo proclama tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R/.

Dios es temible en el consejo de los ángeles,
es grande y terrible para toda su corte.
Señor de los ejércitos, ¿quién como tú?
El poder y la fidelidad te rodean. R/.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R/.


Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».



Señor Jesús, hoy escucho tu llamada amorosa: «Ven a mí».

Tú conoces mis cansancios, las preocupaciones que llevo ocultas, las luchas que a veces nadie ve y los pesos que dificultan mi caminar.

Como Santa Teresa de Jesús, quiero acercarme a Ti con sencillez y confianza.

Enséñame a buscarte en la oración, a descubrir tu presencia en lo profundo de mi corazón y a descansar en tu amistad.

Cuando me invada la inquietud, recuérdame que eres manso y humilde de corazón.

Cuando me sienta débil, hazme experimentar la fuerza de tu gracia.

Cuando las dificultades me desanimen, ayúdame a repetir con fe: «Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta».

Padre bueno, revela también a mi corazón sencillo los secretos de tu amor.

Que aprenda a vivir unido a Cristo y encuentre en Él el descanso verdadero.

Santa Teresa de Jesús, maestra de oración, intercede por nosotros para que vivamos como amigos de Jesús, con alegría, valentía y confianza.

Así te lo pido. Así sea.

"Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta; solo Dios basta." (Santa Teresa de Jesús).
























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