A tus serenos ojos asomado,
mi corazón, feliz, tanto aprendiera
del arte del amor y de la espera
que, ciego, persistiera enamorado.
Sobre tu dulce pecho recostado,
mi corazón, feliz, tanto sintiera
que habiéndote a mi lado comprendiera
lo que es amar y al tiempo ser amado.
Mas siendo lejos tú tanto sufriera
mi corazón enfermo y desahuciado
que aquel vivir mejor que no existiera.
Y ciego a tus rodillas abrazado,
morir de amor mil veces eligiera
que no vivir de ti tan alejado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario