jueves, 30 de abril de 2026

JUEVES IV DE PASCUA A

Hoy el evangelio de san Juan nos explica el gesto del servicio que Jesús realiza en la noche de su última cena. Este gesto lo realiza para dejar claro que escoge a los discípulos para que vayan al mundo y sirvan. Los primeros apóstoles han llegado a Antioquia de Pisidia, y Pablo habla en la sinagoga explicando las maravillas que Dios ha hecho por los israelitas, y en ese recorrido de la Salvación, llega a Jesús, el hijo del David, que será el culmen de la revelación de las maravillas de Dios. Hoy nosotros debemos descubrir la historia de Salvación que Dios ha hecho en nuestra vida y sentir las palabras del evangelio, que quien nos recibe a nosotros cristianos recibe a Dios. Debemos alegrarnos porque somos portadores de las maravillas de Dios, con nuestro servicio del día a día. Seamos buenos, confiemos en Dios y proclamemos al mundo su misericordia. 



Texto del Evangelio (Jn 13, 16-20): Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: El que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: Quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».











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