Glorioso y venerado san Damián: eres modelo y patrono de los leprosos. Por tu amor te entregaste en cuerpo y alma al cuidado de los leprosos de Molokai. Yo, impulsado por la confianza que me inspira tu valimiento poderoso ante Dios y tu caridad hacia los más necesitados, acudo a ti. Llena mi corazón de amor hacia los más necesitados, alcánzame un gran espíritu de fe, saber aceptar y ofrecerte todas las contrariedades de la vida y poder gozar un día de tu compañía en el Cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario