Bienaventurada santa Bernardita, elegida por Dios todopoderoso como cauce de sus gracias y bendiciones. Por medio de tu humilde obediencia a las deseos de nuestra Santa Madre María ganaste para nosotros el agua milagrosa de la curación espiritual y física.
Escucha, te imploramos, nuestras oraciones de súplica para que seamos sanados de nuestras imperfecciones espirituales y físicas.
Deposita nuestras peticiones en las manos de nuestra Santa Madre María, para que ella pueda depositarla a los pies de de su amado Hijo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo y así pueda Él vernos con clemencia y compasión.
Te pido intercedas por/para… (Haga aquí la petición).
Ayúdanos, oh bienaventurada santa Bernardita, a seguir tu ejemplo, de manera que, indiferentes a nuestro propio dolor y sufrimiento, seamos siempre conscientes de las necesidades de los demás, especialmente de aquellos cuyos sufrimientos son mayores que los nuestros.
Así como confiamos en la misericordia de Dios, recuérdanos ofrecer nuestro dolor y sufrimiento por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados y blasfemias de la humanidad.
Ruega, santa Bernardita, para que, a imitación tuya, podamos ser siempre obedientes a la voluntad de nuestro Padre Celestial y mediante nuestras oraciones y humildad podamos traer consuelo a los Sagrados Corazones de Jesús y María, tan gravemente heridos por nuestros pecados.
Santa Bernardita de Lourdes, ruega por nosotros. Amén.

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