Mira Señor por la intercesión de tu hijo san Agustín de Canterbury a quienes no pueden dormir o a los que lloran esta noche. Atiende nuestras súplicas a través de san Agustín. Calma nuestros sufrimientos. Bendice a los enfermos y moribundos. Compadécete de los afligidos. Conserva su alegría.
Señor, que con la predicación y los milagros de san Agustín de Canterbury, tu confesor y obispo, te dignaste de dar a tu pueblo la luz de la verdadera fe, haz que, por su intercesión, los corazones de los que se han extraviado sean devueltos al camino de la verdad, y que se haga tu voluntad siempre.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

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