Hoy lunes las lecturas quieren ayudarnos a ser auténticos. En algún lugar leí una de esas frases que se quedan en la memoria: “El hipócrita cae bien a todo el mundo; el honesto no”. Y esto es lo que ha venido a traer Cristo: sinceridad, autenticidad. Por eso en la primera lectura el profeta habla en nombre de Dios pidiendo que el pueblo deje de manipular los mandamientos y leyes de Dios y vivan con justicia y defendiendo al pobre y desamparado. Esta forma de actuar es lo que nos lleva a prender fuego al mundo y convertirlo en Reino de Dios. Por eso el cristiano no puede vivir en la ausencia de problemas, sino en la lucha por un mundo mejor. Seamos buenos y confiemos en Dios, que el que sigue buen camino verá la salvación de Dios.
1ª Lectura (Is 1, 10-17): Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? —dice el Señor. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda».
Salmo responsorial: 49
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
«No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños».
«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?».
«Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios».
Versículo antes del Evangelio (Mt 5, 10): Aleluya. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Aleluya.






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