Dios nuestro, gloria y premio de los humildes de corazón, que por medio de santa Clélia quisiste fundar una nueva familia de religiosas — las Mínimas de la Virgen de los Dolores —, concédenos vivir en esta tierra en actitud de humilde servicio a los hermanos y alcanzar un día el Reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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