Tú, que con tus últimas palabras bendeciste al Señor por haberte creado, haz que comprendamos el gran don que es la vida.
Intercede para que en nuestras familias haya concordia, serenidad en el trabajo y alegría en el estar juntos.
Haz que un día podamos reunirnos para alabar y cantar eternamente contigo la misericordia del Señor. Amén.

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