¡Oh santa virgen Úrsula! Alabo y doy gracias a Dios por el don de la castidad que tú defendiste con valentía. Ruega por mí para que pueda adquirir y conservar esta virtud, prefiriendo siempre la fidelidad a Dios antes que cualquier traición a la pureza. Dame fuerza y vigilancia para evitar peligros y mantenerme casto en cuerpo y alma, siguiendo tu glorioso ejemplo. Amén.


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